Umbre
Llevo un millar de sombras,
a la vista escondidas;
tienen tenebrosas formas,
se esconden en mis heridas.
En recónditos lugares
les voy haciendo un gran altar;
en su pedestal de ónix,
mi vida les voy a tallar.
Mas no voy a detallarles
dónde este altar se encuentra;
trate de averiguar usted
esta ubicación secreta,
que, repleta de tinieblas,
esconde gritos ahogados.
Allí maldicen su suerte
todos los que han zozobrado.
Negras, ciegas catacumbas
al fondo de las penumbras,
donde la nada alumbra
tantas invisibles tumbas.
Tantas sombras existentes,
de muy variados tamaños;
algunas son invadidas
por cien oscuros gusanos.
De este terreno yermo,
de esta tierra inhóspita,
salen frutas amorfas;
son cosechas ilógicas.
Es tan amargo su sabor,
negro el líquido que expulsa,
que me hace perder la razón;
deja mi mente convulsa.
Más sombras materializan
el dolor por mi alcoba,
tanto que mi alma entumece,
la felicidad me roban.
Y el cruel sabor de las frutas,
tan indescriptiblemente dulce,
me hace empezar a cuestionar: "¿Esto es oscuridad o son luces?"...