Summer echoes {YOONMIN}

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Summary

Jimin y Yoongi terminaron su relación hace un tiempo. Sin embargo, Yoongi encuentra cosas de su ex en su casa.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

23:37

El verano siempre había tenido un toque de ironía para Yoongi. Mientras el mundo florecía bajo el calor y la luz, él se sentía atrapado en una estación donde todo le recordaba lo que ya no estaba. Ese día, sentado en la mesa de su cocina, contemplando los objetos que había encontrado olvidados en un rincón, lo decidió: iba a devolverlos.


La libreta y los aros, diminutos pero cargados de significado, reposaban ahora en un pequeño paquete dentro de su bolso. No tenía un plan claro, solo un deseo de cerrar un ciclo o, tal vez, de abrir otro. Así que tomó sus cosas, salió de casa, y caminó hacia el lugar donde todo comenzó: el café donde había tenido su primera cita con Jimin.


Al llegar, el aire fresco del interior contrastó con el sofocante calor de afuera. Miró alrededor, buscando una mesa vacía, y entonces lo vio. Jimin estaba allí, sentado junto a la ventana, leyendo un libro que sostenía con ambas manos. El tiempo pareció detenerse. ¿Era esto una coincidencia, o el destino jugando una carta más?


Yoongi avanzó, sintiendo el peso del paquete en su bolso como si fueran ladrillos. La sensación de nerviosismo creció cuando sus ojos encontraron los de Jimin. Él cerró el libro lentamente y lo dejó a un lado, con esa expresión de sorpresa que Yoongi conocía tan bien: la leve apertura de los labios, el parpadeo rápido.


“Yoon.”


Yoongi se aclaró la garganta. “Jimin.”


Un silencio incómodo se instaló entre ellos mientras los ruidos del café se reanudaban a su alrededor. Yoongi respiró hondo, soltó un “¿Podemos hablar?” y señaló una mesa vacía en el rincón más alejado.


Jimin asintió, con una sonrisa pequeña, casi imperceptible, y lo siguió.


Se sentaron frente a frente. Jimin pidió un caramel macchiato, el mismo que siempre pedía en invierno, como si nada hubiese cambiado. Yoongi se decidió por un espresso doble; lo necesitaba.


“No esperaba verte aquí,” comenzó Jimin, rompiendo el silencio. Su voz sonó tranquila, pero sus dedos tamborileaban en la mesa.


“Tenía algo que devolverte.” Yoongi abrió su bolso y colocó el paquete sobre la mesa, empujándolo hacia Jimin. “Pensé que era lo correcto.”


Jimin bajó la mirada hacia el paquete. No lo abrió. En lugar de eso, dijo, “No tenías que molestarte. No pensé que lo conservarías.”


Yoongi cruzó los brazos, mirando hacia la ventana. “Quise hacerlo.”


“¿Por qué ahora?” Jimin lo miró directamente, sus ojos cálidos y atentos.


Yoongi tragó saliva. Sintió cómo las palabras se acumulaban en su pecho, todas las emociones no expresadas de las semanas anteriores. Finalmente dijo, “No quería que nuestras últimas palabras fueran un silencio.”


Jimin se inclinó un poco hacia adelante, sus dedos rozando el paquete. “Yo tampoco.”


La camarera llegó con sus bebidas, rompiendo el momento con un “Disfruten.” Yoongi se aferró a su taza, dejando que el calor le calmara las manos temblorosas.


“Este lugar…” Jimin sonrió, mirando a su alrededor. “Siempre lo odié en verano. Es demasiado cálido.”


“Y demasiado lleno.” Yoongi le siguió el juego. “Pero sigues viniendo.”


Jimin encogió los hombros. “Supongo que los recuerdos me trajeron aquí.”


Yoongj sonrió por primera vez. Fue pequeña, apenas una curva en sus labios, pero estuvo ahí. “A mí también.”


La charla se hizo más ligera, menos tensa. Recordaron anécdotas de sus citas, las bromas que compartieron, las pequeñas cosas que solo ellos sabían del otro. Pero hubo un momento, justo cuando la luz de la tarde comenzó a suavizarse, en que ambos supieron que había más que decir.


“Yoon…” Jimin lo llamó, su voz baja, casi un susurro. “¿Por qué realmente viniste?”


Yoongi levantó la mirada, sosteniéndola por un segundo antes de responder, “Porque, a pesar de todo, quería verte. Y quería saber si… si había algo más que devolver, algo que no estuviera en ese paquete.”


Jimin sonrió, esa sonrisa cálida que Yoongi había extrañado tanto. “Creo que hay algo. Pero no estoy listo para devolverlo. Y tampoco quiero que te vayas con las manos vacías.”


Cuando salieron del café, el calor del verano siguió envolviéndolos. Caminaron juntos por un rato, con una conversación ligera, dejando que las cosas fluyeran.


“¿Volverás al café?” preguntó Jimin antes de despedirse.


Yoongi lo pensó por un momento y luego asintió. “Si tú estás aquí, sí.”


Y con eso, se separaron, dejando al verano hacer su magia.