Afton Family Before The Hell

Summary

"Aquella extraña familia en aquella casa." "Ese hombre no está casado." "Los niños no se parecen en nada al padre." "El joven es muy revelde, necesitan ponerle un bosal." "El niño es muy débil y llorón, no sobrevivirá mucho." "La niña es muy infantil para su edad, necesita madurar." "¿Donde está la madre?" "Será que el la mato?" "Es una familia muy… Disfuncional para nuestra sociedad…" Ante este tipo de sociedad una familia así es una familia que no debería existir, sin una madre presente, con niños que no se adaptan a las normas impuestas, con un padre que no habla con nadie, sin estar casado y teniendo hijos. Ante los adultos era una familia problemática. Ante muchos jóvenes era una familia interesante. Ante los más pequeños era una familia que daba una sensación de miedo, especialmente el padre. Ante ellos mismos simplemente eran una familia que no conocía lo que estaban por experimentar. "Esos niños… ¿Acaso son adoptados… Señor?" No hubo respuesta, pero en sus ojos se vio la verdad.

Genre
Scifi
Author
ZiSab_LV
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Before The Hell

El cielo era de un color azul grisaseo, las nubes cubrían el sol dando un ambiente deprimente, en una casa levemente alejada del vecindario estaba una familia extraña para muchos, los Afton.


La familia no era muy conocida por socializar con los que estaban alrededor por lo que había pocos que sabían de aquella familia, los pocos que sabían eran aquellos que se juntaban con el hijo mayor.


Aún así ellos decían que habían prometido no decir nada, era imposible sacarles información, solo decían lo que ya todos sabían, por lo que era imposible saber que era lo que pasaba con esa familia o como eran.

La casa estaba en silencio, tenía sentido debido a que eran las 4:23 de la mañana, el sol aún no salia, el cielo era oscuro y no se veían muchas estrellas, pasaron unos minutos hasta que se escucho una puerta de la casa siendo abierta, el único adulto de la familia salió de la habitación y se dirigió hacia la cocina y prepararse un café para poder estar aunque sea un poco más despierto.


El olor del café era un poco fuerte y llegaba a otras habitaciones, incluidas las de los niños, cada uno se levantó poco a poco.


Primero se levantó la única mujer en la casa, aunque era muy joven para ser llamada mujer siquiera, atraída por el olor a café se dirigió a la cocina aún en pijama.


El segundo en levantarse fue el niño más joven de la familia, su pequeño y débil cuerpo aún sentía un poco de sueño pero le atraía el olor a café.


El último en levantarse fue el mayor que aún así no pasaba la mayoría de edad, aún si a su edad ignoraba sus horas de sueño y se dormía tarde se sintió atraído por el olor a café.


En unos segundos llegaron a la cocina y vieron al hombre preparando un poco de café, el aún no los había notado y se notaba que era el que más estaba cansado.


—¿Qué haces despierto a estas horas papá?— Pregunto la niña con un poco de curiosidad mientras se acercaba al hombre y se ponía a su lado mirando para arriba para poder verlo bien.


El hombre se sobresalto y cuanto antes volteo notando que los niños lo estaban mirando con un poco de curiosidad y sueño, los tres aún tenían puestas sus pijamas.


El mayor se acerco —Vamos viejo, contesta— Se cruzó de brazos mientras miraba al hombre pudiendo ver el sueño en sus ojos —…¿Cuantas horas llevas despierto?—.


Hubo unos segundos de silencio y el hombre soltó un suspiró —Simplemente necesitó trabajar en algo— Se notaba muy cansado y adormilado, el olor a café era lo único que lo mantenia despierto —Solo llevo unos minutos despierto— Miro a cada uno de los niños.


El niño más joven inclinó la cabeza para la derecha en señal de curiosidad —¿Cuándo te refieres a que tienes que trabajar en algo te refieres a…?— No terminó la pregunta.


Todos los niños miraron y pudieron sentir un poco de curiosidad combinado con emoción, aún recordaban las extrañas ideas de las que el hombre les hablaba cuando eran jóvenes, les era difícil comprender de que hablaba ya que nunca había visto o escuchado algo como eso, pero con el tiempo entendieron el entretenimiento que aquel hombre buscaba dar, al menos creyeron que lo entendieron.


—¿Podemos ver como los construyes?— Dijo la hija con gran curiosidad mientras abrazaba la pierna derecha del hombre para no alejarse de el.


El niño más joven se acerco e hizo lo mismo pero con el brazo izquierdo —Quiero verlos y ver como se mueven— Sus ojos estaban llenos de curiosidad y emoción.


El hombre miró un poco irritado por la forma infantil con la que actúaban los niños, miró al mayor esperando a que este se estuviera comportando de manera más calmada pero noto algo que lo irritó más.


Aquellos ojos tiernos fingidos intentando manipularlo para que le enseñará como hacía y como funcionaban las creaciones del hombre —¿Si podemos verlos?— Agarro un tono inocente y curioso.


Los tres empezaron a suplicar poder ver las creaciones del hombre haciéndolo sentir más irritado, se vio obligado a aceptar para así los niños se sintieran más tranquilos y lo dejaran en paz.


Justamente el café ya estaba listo por lo que se lo sirvió en una taza y lo bebió para así mantenerse despierto, los niños solo miraron con paciencia esperando a que el hombre terminará.


Después de unos segundos se terminó toda la taza y después la dejó en la mesa, respiró hondo manteniendo la calma evitando caer dormido, los niños lo miraron con gran paciencia, después de unos segundos el hombre empezó a caminar hacía hacía una habitación a la que los niños nunca habían entrado, estos lo siguieron con emoción, allí estaba nada más y nada menos el taller donde serían creadas las máquinas que los volverían famosos, que harían el apellido Afton ser de los más conocidos, pero que también sería su perdición y comenzaría su infierno, los animatronicos.