Prologo
Después de una década en la industria del entretenimiento, Idol Factory ha adquirido su primera subsidiaria; una empresa de gestión de artistas y producción musical, que a su vez formaba parte de GMM. FRT Entertainment, empresa privada que alberga mayormente idols graduados de BNK48, ha sido adquirida a través de bonos convertibles valorados en 6 mil millones de bath por Idol Factory e invertida por la empresa coreana de gestión de actuación y modelaje, Sublime Entertainment, que ha hecho pública su primera inversión de 10 millones de bath, apropiándose solo del 4% del 17,5% de acciones que posee el sello tailandés.
La directora creativa de la agencia coreana, Young Eunbi, ha externado su felicidad por la reciente relación bilateral e hizo público en sus declaraciones que a mediados del año volverían hacer otra inversión. Sarocha Chankimha, quien ha sido la directora general y socia mayoritaria por los últimos 10 años, ha compartido tales palabras ante estas crecientes relaciones bilaterales Tailandia-Corea.
–Los coreanos están volteando a mirarnos. –Sonya escuchó a su esposa mientras tomaba un sorbo de su café y le pasaba la mano por el hombro de forma rápida para seguir con sus recientes actividades.
Sonya soltó una risita nasal.
–Ella se ha de haber sentido presionada. –ella soltó –El tamaño de las acciones lo dice por si solo, sí hubiera querido, hubieran vendido más.
Sonya volvió a tomar un sorbo de su café mientras miraba el televisor con las recientes noticias de economía del entretenimiento de su país.
–Se sabe lo mucho que Khun Sarocha odia a GMM, era su oportunidad. –ella dijo, sarcástica.
–¿Crees que los coreanos empiecen a invertir en el entretenimiento del país? –Lookmhee balanceó su cuerpo arriba de la maleta de viaje con la que estaba batallando y le escudriñó buscando una respuesta.
Sonya suspiró y se levantó para ir a lado de la mujer y ayudarla con la maleta.
–Ya lo están haciendo. No dudes en que comenzaran a mandar a sus ídolos tailandeses de regreso a hacer GLs y BLs cuando vean que no logran debutarlos en sus programas de supervivencia musical.
El cierre hizo un agudo zip cuando lograron cerrar la maleta. Ambas sonrieron y se pusieron de pie mirándose la una a la otra.
Estaban preparando las maletas para pasar un fin de semana en Phuket. Y no porque quisieran, la mujer que figuraba en las noticias les había invitado a ella y a su desordenada familia –la biologica y la política– a su casa de playa familiar de $960 mil dolares en Phuket. También porque era un favor a su madre, quien le había rogado encarecidamente que fueran porque eran parte de las clausulas que había puesto una famosa escritora para cerrar el trato comercial de una venta de derechos de autor que se llevaría a cabo en dicha casa, de la que la agencia de la anfitriona y la de su madrastra eran parte a tratar.
PFa había prometido darles un día de tratamientos en el Phuket Marriott Resort & Spa, y Mhee siempre era tan fácil de convencer. Esa esposa suya incluso la convencerias con un combo de crispy chips.
Hasta el último momento ella había estado reacía a participar en aquel retiro de fin de semana, sin más porque Faye y aquella mujer también estarían ahí.
Sonya salió de sus cavilaciones cuando Lookmhee bajó de las escaleras y se volvió a reunir con ella en la sala de estar. Soltó un jadeo cuando dejó un paquete de gran tamaño mal envuelto en papel para obsequios.
–¿Qué te parece esto para obsequio de cumpleaños de Love?
Sonya soltó una carcajada cuando la mujer orgullosa le mostró aquella bola mal empaquetada.
–¿Qué se supone que es eso?
–Es una bicicleta. –Sonya sonrió mientras le pegaba una palmadita en el hombro a la mujer y se acercaba para observar más de cerca. –Es un buen obsequio, ¿cierto?
–Pudiste comprarle un collar o alguna bolsa de marca, ¿por qué una bicicleta?
–Ella mencionó que no sabía andar en bicicleta, no debería vivir su vida así. –Lookmhee se encogió de hombros mientras Sonya soltaba otra carcajada –Me parecio bien.
Un poco más calmada, Sonya observó el objeto y sonrió a la mujer.
–Es demasiado tierno, cariño. –ella le dio un casto beso en los labios para después coger las cosas que habían preparado. –Vamos.
–¡Feliz cumpleaños querida!
Love sonrió con los ojos desapareciendo casi de sus orbitas cuando su familia politica la felicitó por su cumpleaños.
La altísima mujer rubia mayor, la envolvió en un gran abrazo con una inmensa sonrisa, mientras la otra mujer mayor de cabello negro y lacio muy parecida a su prometida, que se encontraba a su lado, le extendió una pequeña tarta de cumpleaños con una velita y un muñeco con la cabeza en forma de corazón, siendo parte de la decoración.
–Vamos, apaga las velitas –Milk tomó de buena gana la pequeña tarta y le regaló una gran sonrisa de ojos, con la hilera de dientes blancos haciendo asomo de aparición.
Love sonrió y se inclinó a hacer lo que se le indicó. Las mujeres frente a ella aplaudieron y ambas le extendieron pequeñas y minimalistas bolsas con logos de diseñador como obsequios. De repente se sintió tímida. Las conocía desde hace 4 años, muy pronto iba a formar parte de esa familia, pero nunca se iba acostumbrar a la sensación de ser parte de este determinado circulo social y al abundante flujo de dinero.
Love era una chica sureña que provenia de una familia de clase media, sus meritos de estudiante con notas honorables en prestigiosos colegios y universidades, los habia obtenido por su dedicación y obtención de becas. Su carrera como actriz –que estaba siendo muy sobresaliente– labrada por ella misma.
Apesar de que Milk en ningun momento del que habían permanecido juntas, se había jactado de su rancio abolengo, seguía resultando dificil para ella el salir –y ahora, estar a punto de casarse– con una heredera de una cadena de hospitales privados de alta especialidad.
Aunque Milk albergara nulo interés por el negocio familiar, alguien más lo haría por ella y seguiría viviendo a base del fideicomiso, que, teniendo en cuenta los activos individuales de la familia Kwong, P’Orm tenía sus propios activos que se resumían en marcas de ropa y acciones en agencias de gestión de imagen. Conociendo la naturaleza de la relación entre madre e hija, esos activos de igual manera serían heredados por Milk.
Milk era hija unica, por parte de la familia Sethratanapong estaban algunos sobrinos de P’Orm que podrían hacerse cargo de la gestión de sus empresas, –porque Milk tampoco se veía interesada en la administración de esas marcas–, pero de la familia Kwong solo perfilaban ella y Lookhmee en la linea de sucesión. Y la nieta ya había hecho saber su nulo interés en la gestión del area de salud del sector privado.
En el pasado, a Love le parecía gracioso que se hablara de la sucesión de esa familia como un programa de televisión estadounidense, pero pronto cayó en cuenta que las preocupciones de la matriarca cobraban sentido; quién no tendría preocupaciones infundadas cuando tu familia gestionaba 16 hospitales privados de alta especialidad entre 4 personas, donde solo se contaba con la sucesora de tu hija mayor, que era alguien de dudosa responsabilidad y tu hija menor, que se negaba a tener hijos aunque su relación lesbica en la familia estuviera más que aceptada.
La familia Kwong no era una familia que habia labrado su dinero, ellos ya habían nacido con dinero. Ellos eran el verdadero dinero viejo. El hecho de permanecer y prevalecer en la cadena era una obligación para ellos. Aunque su suegra aún fungía como directora administrativa de la cadena de hospitales, y como esto era un grupo familiar, el negocio no podria ser heredado por un miembro individual. Los activos pasarían a manos de Milk y aunque ella se negara a fungir como directora, estaba Lookhmee, –que actualmente era la directora médica de 4 hospitales– pero al negarse Milk, la sucesión pasaría a manos de la tía por medio de un fideicomiso, con el cual la sobrina podría seguir subsistiendo a base de fondos patrimoniales. Para todos, incluso los medios, era más que sabido que cuando sus abuelos se retiraran, la niña/nieta como gustaban llamarla los medios, pasaría a ser la heredera y socia mayoritaria en la junta directiva.
Por eso era tan importante para la matriarca que Lookmhee tuviera sus propios hijos, pero daba la casualidad de que esta se negaba. Y si ya de por si su relación quedo fracturada cuando se divorció de su primer esposo para casarse con una mujer –con su propio escándalo familiar, por lo demás bastante siniestro–, el hecho de que se negara a tener hijos era lo que definitivamente truncaba las relaciones de Lookhmee y su madre.
La aceptación de Love en la familia por parte de la matriarca no era por simple amor a su nieta, era porque igual se veía en ella una luz al final del tunel. Los problemas de la baja taza de natalidad de esa familia podrian quedar resueltos con otro heredero. La batuta dejaria de estar en Lookhmee y Sonya y ahora pasaria a ella, como una candidata a producir bebés. Aunque tampoco era algo que le agradara del todo a la anciana.
Las madres y la hija siempre la habían respetado, mimado y jamás se le discriminó, ni a ella ni a su familia, pero Love sentía como la miraba la matriarca de la familia; la abuela. Un ser esquivo que se mostraba en ciertas ocasiones y que solo se habia ablandado y aceptado los matrimonios de sus hijas como ganancias adicionales que al final podrian resultar beneficioso para el negocio familiar. Love sentía que, a pesar del ablancamiento que habia obtenido ese personaje por opiniones de terceros, la abuela albergaba por ella un tacito rechazo, casi imperceptible, sino fuese por aquellas amistades que allegadas a la familia, de vez en cuando comentaban el estilo de vida de Milk. A ella se le veia como una mujer que tenia la profesion que tenia solo por hobbie, mientras que, cuando se le miraba a ella, a Love, de su profesión hablaban que era por supervivencia.
Milk jamás se había percatado de aquello porque su antecesora era muy cautelosa, y porque Love misma había dejado pasar aquellas situaciones. Milk amaba a su abuela y no podia y tampoco estaba preparada para enfrentar a ese miembro de la familia. Al final del día ella la amaba y se iban a casar. Aunque la vista al panorama actual tampoco era muy alentador.
Love escudriñaba en tía y sobrina, a dos mujeres de las cuales se esperaba demasiado de ellas, dos mujeres desprovistas de ambición.
Su prometida se asomó a la perciana cuando escucharon el sonido del crujir de la grava debajo de neumáticos y observaron un auto estacionandose en la vereda del pórtico de la casa familiar de los Kwong.
–La tía Mhee…
Milk salió disparada como si fuese un cachorrito recibiendo a su dueño. Ella también se alegró ante las presencias que los visitaban.
Le gustaba la personalidad de la tía Lookmhee, era extraño llamarla tía, ya que solamente era diez años mayor que ella, podria pasar como una especie de hermana mayor. Su aspecto igual era el de alguien que se cuidaba mucho, para las exhorbitantes veladas que pasaba sin dormir debido a la naturaleza del puesto que desempeñaba en los hospitales de su familia.
Ella salió al portico como los demás para saludar a sus tías.
–Feliz cumpleaños pequeña. –la mujer le sonrió mientras compartían un abrazo rápido.
–Muchas gracias PMhee.
–Feliz cumpleaños Nong!
La guapa mujer a su lado le extendió su propio presente, que era otra diminuta bolsa de regalo, blanca y con un estilo muy minimalista.
–Mi obsequio está aquí. –Lookmhee sonrió dandole palmadas a una especie de caja mal envuelta en papel de regalo.
–Wow… de verdad la compraste! –soltó Milk con una risa tonta. La mujer se acercó al obsequio y le sonrió mientras lo palmeaba. –Love, la tía Mhee te ha obsequiado una bicicleta.
–¿En serio?
–Ve aquí.
Ella se alegró sinceramente del regalo, le parecio de lo más tierno.
–Wow, muchas gracias! –Ella le hizo una reverencia a la escualida mujer que le miraba con una sonrisa de ojos. –Pensé que pedir una bicicleta como obsequio era demasiado tonto.
–Para nada! –Lookmhee espetó con un puchero. –Yo iba en bicicleta al trabajo antes de que alguien me obligara a conducir. Asi que puedes pedirme ayuda si quieres empezar a practicar.
–Podemos empezar a practicar cuando regreses de Corea. –Milk sonrió mientras asentía con la cabeza, orgullosa de su gran consejo.
–¿Love no ira con nosotros a Phuket?
–Oh no, Love no ira a Phuket, tiene que ir a corea a una conferencia de pintalabios.
Love sonrió con decepción.
–Eso es triste. Phuket estará interesante.
–Lo sé, tengo trabajo, es de mi marca de cosmeticos y esto es muy importante.
–¿Cerraras un trato?
–Algo como eso. –la pequeña mujer hizo una mueca.
–¿No estás segura? –Lookhmee ladeó la cabeza.
–No quiero alardear.
–Entiendo, entiendo. –Lookmhee asintió en comprensión –Entonces… ¿qué te obsequió Milk de cumpleaños?
Milk se levantó como un resorte y tomó la mano de la pequeña mujer.
–¡Le regalé esto! –ella mostró la mano de la mujer que estaba adornada por un modesto anillo de compromiso de oro blanco con una modesta incrustación de diamante en forma de corazón.
Milk sonrio ampliamente como una niña pequeña mostrando su juguete nuevo.
–¡Oh por Dios, chicas! –Sonya se llevó las manos tapandose la boca. Estaba de lo más sorprendida, en su rostro se percataba que la habían pillado por sopresa. –¡se comprometieron! ¿Cuando?… ¿Cómo?
–Ayer. Se lo pedí ayer.
Ambas chicas se encogieron los hombros en vergüenza. Todos estaban felices por ellas, sus sonrisas y los brillos de sus ojos eran muy genuinos para Love. Todos las veían como dos jovenes relucientes de amor y felicidad y esperanza, mucha y rebosante esperanza.
–Es un anillo personalizado. Puede convertirse en un pendiente y asi Love puede pasar desarpercibida. –Milk le hizo señas para que mostrara la monería que podía hacer su anillo de compromiso. –Es porque ella es actriz. Ella necesita pasar desapercibida, al menos por un tiempo.
–¡Oh cariño, muchas felicidades! –Sonya se abalanzó a ella y las abrazó. –Me pongo muy feliz cuando la gente se compromete o se casa.
–¿Mi hija ya creció, ¿cierto? –Orm habló, esbozando una sonrisa casquivana.
–Entremos. Tienes que abrir tus obsequios y contarnos como fue la desastrosa pedida de mano. –Ling soltó una pequeña carcajada –Solo de acordarme del relato me vuelve a ganar la risa.
–Estaba muy nerviosa, ¿si? –Milk espetó entre dientes mientras tomaba la bicicleta mal empaquetada y se dirigian al interior de la casa. –Tú también tartamudeabas cuando se lo pediste a mamá. ¡Ella me lo contó!
–Oyyyy! –P’Orm cogió de los hombros a su hija, mientras esta iba arrastrando los pies y esbozaba un puchero.
–Oh Love, vuelveme a mostrar la monería que hace tu anillo. –Sonya le paso el brazo por el hombro y ambas se adentraron también al interior de la casa, mientras una vez más les mostraba la moneria que podía hacer su anillo. –¡Oh es tan precioso!
Sonya hizo un puchero mirando su alianza dorada enfundada en su dedo corazón.
–Mhm, ¿deberíamos renovar nuestros votos?
–Podemos hacerlo si quieres. –habló Lookmhee con despreocupación, mientras sus manos se dirigian a los bolsillos de su pantalón.
–¡Buenos días!
Un golpe estruendoso en la cama las hizo despertar casi de un salto.
–¿Qué pasa? –La mujer mayor espetó exasperada a la persona que acaba de sacarle de sus dulces sueños y ahora se encontraba en el medio de la cama, como cuando era una niña y ella la criaba.
–Oyyyyy, Namtan, ¿qué pasa?
La otra mujer en la cama murmuró mientras se tallaba los ojos con la palma de la mano y a penas podía sostenerles la mirada.
–Lo siento –ella rió con sorna. –Solo las desperté porque quería recordarles que tenemos un viaje.
La mujer joven les miró esbozandoles una sonrisa jovial.
–¿A qué hora llegaste? –preguntó Engfa moviendo la pierna; aún tenía a su hija encima de una de sus piernas y pues su peso ya no era el mismo a cuando era infanta.
–Me quede aquí. –Namtan les sonrió, moviendo las piernas mientras trataba de acomodarse mejor en la cama –Tuve una reunión cerca y terminó algo tarde y decidí quedarme en casa, pero resulta que mi compromiso no termino lo suficiente tarde como el de otras personas por aquí.
Namtan las pellizcó a ambas de las narices y las tres rieron.
–Fisgona. –Charlotte le pegó una bofetada a su hijastra en el hombro y comenzó a acariciarle el cabello.
La conocía desde los ocho años, y aunque a su madre solía sacarle bastante de quicio, a ella le divertía. Fiel a su sobrenombre, Namtan se había convertido en una mujer muy afable, no se olvidaba de sus responsabilidades de adulta, pero siempre habia algo que le hacia volver a comportarse como una párvula.
Su crianza fue normal, cuando tenia seis años y comenzó a mostrar sus primeros sintomas de hiperactividad, se le hizo los estudios necesarios para descartar algún síndrome de hiperactividad; ella resultó estar bien, se llegó a la conclusión de que su personalidad simplemente era asi, así que se le dejo estar.
Cuando le conoció pensó que iba a ser como esos niños que eran reacios a ver a sus padres con otras personas, pero no ella, ella solo le pidio que le preparara un plato de khao niew mamuang que era su postre favorito y que su tía siempre se lo preparaba cuando la visitaba.
La llamaba tía y ella sobrina, hasta que una noche presenció un acontecimiento, ahora inofensivo, que involucraba a su madre. Pensó que era el fin, como le explicabas a alguien aún pequeño lo que estaba haciendo y que siempre había sido tan normal en todas las parejas heterosexuales que de seguro ya había visto en su corta vida. La niña de tan solo ocho años la tranquilizó diciéndole que tenía dos tías que parecían vivir juntas con sus gatos y que hacian eso todo el tiempo. Que era normal y que ellas le habían inculcado de que estaba bien. Ese tipo diferente de amor.
Namtan siempre había sido una persona empatica, incluso desde pequeña, aún con las situaciones que no podía comprender. Y para ella era un alivio atisbar a la mujer en la que se convirtió. Le gustaba esa parte de su personalidad, le aliviaba a sobremanera porque no podia soportar a las mujeres que se volvian esquivas con sus madres, le hacia sentir triste, le recordaba a su situación: su propia hija, que se había obligado a crecer tan rápido, y ahora a duras penas y sabía de su vida.
Le tranquilizaba que Sonya estuviera haciendo su vida acompañada de una persona que la apoyaba y la respetaba, pero acercarse a su madre de vez en cuando no estaría mal. E ahí el alivio de tener a la zalamera de Namtan en su vida.
–Acerca del viaje… –la mujer joven murmuró. Ella comenzó a mover los pies y apretó los labios. Era su señal de petición. –¿Puede ir Ciize con nosotras?
La joven le miró como un cachorro abandonado.
–¿Por qué me miras a mi? Dile a tu madre, ella es la que tiene la última palabra.
–Pero… eres tú la que siempre tiene la última palabra. –Namtan hizo un puchero. Aquello la hizo reír a carcajadas.
–Yah! –Engfa espetó, moviendo la pierna que aún estaba sirviendo como cojín para comodidad de su hija.
–Mæ! –ella espetó.
–No puedes. –la madre negó. –Habra una reunión muy importante y por el momento se necesita ser cuidadoso con dicha información.
Namtan frunció el seño.
–¿Están vendiendo secretos de estado, acaso? ¿¡Por qué tanto secretismo!?
Charlotte soltó una carcajada seguido de la madre de la mujer.
–En serio. Char, dile algo.
Ella se compadeció de la mujer que la atisbaba esbozando un puchero.
–Esta vez no puedo. Lo siento Nam. –ella le revolvió el cabello como acto de caridad.
–Shiaaa…
Namtan se levantó de la cama. Iba enfundada en una camiseta blanca y pantalones de franela a cuadros. Los escualidos pies translúcidos estaban completamente desnudos.
–¿A dónde vas? –Engfa preguntó, intrigada.
–Voy a llevar a Ciize a casa.
Las dos mujeres levantaron las cejas de forma casi inconsciente.
–¿Ella se quedó aquí?
Namtan asintió con un sonido gutural.
–Fuimos al mismo evento. No iba a dejar que se fuera sola a casa. –ella se encogió hombros. –Pobre Ciize, hasta hizo el desayuno. ¿Ahora cómo le voy a decir?
Charlotte sonrió en sus adentros. La joven había empezado con las tácticas de manipulación hacia la madre, “tal chica no tiene para esto”, “pobrecilla que va hacer, necesita lo otro”. Engfa era demasiado blanda, siempre caía y ella solo observaba sin decir nada.
Aquello era tan divertido para Charlotte, la dinamica de su familia. Esta mujer que aún se comportaba como infanta estaba tratando de persuadir a la madre y era algo que siempre terminaba logrando.
–Mamá –Namtan se dirigió a Charlotte con otro puchero. La joven se estaba dirijiendo a ella como mamá, ella lo hacía de joven, pero ahora de adulta no era recurrente, por lo regular siempre la llamaba “Char”. –Puedes ir y decirle a Ciize que no puede ir con nosotras, asi en jerga de mamá.
Charlotte soltó otra carcajada, y siguió expectante.
«–Le diría, pero siento pena, estaba tan emocionada. –ella volvió a echarse a la cama y entrelazo ambas manos en petición –Podrías hacerlo por mi, mamá?
Yah… que descarada era.
–Lo siento cariño, pero tienes que enfrentar tus propios problemas. –Charlotte se dirigió a ella en tono burlón.
–Son las dos unas malvadas. –Namtan se levantó de nuevo de la cama y con un falaz tono de enfado, las acusó –Nunca hacen nada por mi.
–¿No hacemos nada por ti? –Engfa levantó una ceja indignada. Charlotte se revolvió en las sábanas soltando una risotada. Pero Engfa no pareció tomarlo a broma, ella siguió refutando, hasta había cambiado su posición en la cama, recargando los codos en el espacio acolchado.
–Es en serio lo que estás diciendo, que nunca hacemos nada por ti. –la mujer mayor habló, frunciendo el ceño.
–PFa, ella no lo esta diciendo en serio. –Charlotte se dirigió a su esposa para tranquilizarla. –Basta Nam, no puedes decirle a tu madre esas cosas tan temprano.
La mujer murmuró una cosa inentendible y luego salió de la habitación completamente derrotada.
–Namtan, cúbrete los pies, el suelo aún está frío. –ella gritó.
–Pfff, esta chica. –Engfa negó pasandose las manos por la cara.
–Solo estaba jugando contigo, ya conoces como es.
–Lo sé, salió de mi. La cloné. –ambas mujeres rieron por lo bajo.
De vez en cuando se reían de ese chiste local que tenían como familia. Cuando Namtan tenía 12 años y quedo al descubierto su identidad ante los medios, por una indiscreción del jefe, ya muy habitual en su relación, los medios comenzaron a decir que era un clon de Engfa, ya que fisicamente compartían un físico bastante parecido, seguido del sentido del humor y los modismos casi iguales.
Esas distinciones eran realmente normales cuando convivías bastante tiempo con una persona, y más en el caso de ellas que eran madre e hija y habian pasado un tiempo viviendo solo ellas dos antes de que Charlotte y Sonya llegaran a sus vidas.
A base de la ausencia de un padre y siendo una figura pública en el medio, se les hizo bastante fácil sacarse una teoria tan loca como la realización de la partenogénesis, algo que ni siquiera se habia presenciado ni en la trama más loca de una película de Cronenberg. Solo los insectos, reptiles e incluso flores podian hacer eso, catalogar a Engfa de eso y hacer una nota amarillista haciéndola pasar por humor había sido absurdo y de lo más inrespetuoso.
Después de salir de la cama y prepararse para el día que les esperaba, el matrimonio Waraha bajó para hacer el desayuno. Gran sorpresa que se llevaron cuando, en efecto, la joven invitada –muy habitual en el círculo de la familia– les había preparado el desayuno.
La joven mujer estaba ahi junto a su hija, esperando expectante sus reacciones. De repente, Charlotte se sintió apenada.
La amiga de su hija, que estaba acariciando al par de cachorros bulldogs franceses de Namtan, sentada en el sofá de la sala de estar, iba enfundada en un conjunto de pijama de camisa blanca holgada y unos pantaloncillos cortos de algodón que dejaban a la vista sus escualidad y pequeñas piernas.
–Hicimos panseta y granola.
–¿Hicimos?
–Bueno, ella lo preparó, yo solo lo puse en un plato. –Namtan entrelazó las manos y las colocó en su regazo mientras las miraba como una niña esperando la aprobación de sus padres. La chica a su lado tenia la misma expresión. La conocian desde hace años, pero la joven no dejaba su educación de lado.
Ciize era el tipo de mujer cordial y acomedida que siempre terminaba agradando a los demás. La conocía desde hace cuatro porque al igual que su hija, la joven estaba fichada en la misma agencia. De hecho cuando la conocieron, Namtan la presentó tan formalmente que pensaron que estaban en implicaciones románticas, pero con el tiempo resultó que ambas poseían el mismo carácter dócil y enérgico que les permitía tener un sano vínculo amistoso.
De hecho Milk Kwong también figuraba en esa amistad tan afectuosa, pero desde que la joven estaba dentro de una relación comprometida con su compañera también en pantalla, aquel trío dinámico había tomado distancia. En palabras de la propia Namtan, las tres estaban bien, seguían siendo amigas, pero ahora las tres estaban en diferentes etapas de sus vidas, es por eso que pasaban el mayor tiempo juntas.
Ambas mujeres siempre estaba alrededor de la otra, es por eso que incluso pensaban si algun día surgiría algo entre ambas.
Ciize se le antojaba una joven bastante atractiva, además, parecia saber desenvolverse bien en el medio; a pesar de su corta edad, era una mujer que sabía desenvolverse con mucha diplomacia. Ella parecia ser el tipo de mujer que encajaba en los estándares de Namtan, pero su hija había dejado claro en más de una ocasion que no veía a la joven como mujer ante sus ojos, cuando se le empezó a preguntar sobre el tema, y aunque el matrimonio tuviera otros pensamientos, respetarían lo que dijera la hija.
Al parecer Ciize parecía tener una clase de atractivo que resultaba ser interesante para varias mujeres a su alrededor y otros padres tenían sus propias concepciones acerca de ella.
–Mæ… –Namtan se dirigió a su madre mientras cortaba un trozo de su carne –Sabías que Milk le se comprometió ayer?
–Milk? Milk Kwong, la Milk que conocemos?
Namtan afirmó soltando un sonido gutural, mientras seguía disfrutando de su comida. La mujer a su lado se econtraba silente, pero Charlotte decidió seguir escuchando la conversación.
–Si, se lo pidio ayer, y después de eso organizo una cena y nos lo soltó a la cara. –Namtan bebió un sorbo de su vaso de agua. –Le compró un anillo que se convierte en un pendiente y toda la casa.
–¿Estás bien? –Engfa preguntó, mientras se tocaba el lóbulo de la oreja.
–Si, ¿por qué no estaría bien? –Namtan frunció el seño, mientras soltaba una risita nerviosa, Chalotte se vio visiblemente extrañada por aquella pregunta, ciertamente fue algo que le intrigó mucho.
–No lo sé, tal ves porque parecen los jodidos gemelos de alicia en el país de las maravillas.
Todos en la mesa compartieron la risa por aquel chiste.
–Estoy bien, solo es extraño, pero estoy feliz por ella, de verdad estoy muy feliz.
–¿Tú estás bien? –esta vez se dirigió a Ciize.
–Si, comparto que igual es algo raro, Milk comprometida, pero estoy feliz por ella. Parece ser exactamente lo que quiere. –la chica siguió comiendo mientras ellas volvieron hablar de otras cosas.
Cuando terminaron de comer la familia le agradeció a la invitada por la muestra de amabilidad que había mostrado por haber cocinado para ellas.
Namtan estaba lavando los trastos cuando sintió la presencia de su madre, esta se acercó y le dio un beso en la coronilla. Llevaba una taza de café en las manos y estaba usando sus anteojos de lectura.
–Puedes llevar a Ciize a Phuket. –su madre murmuró.
–Gracias. –Namtan se volvió a ella, deteniendo lo que estaba haciendo.
–Para que no vuelvas a decir que no hago nada por ti. –Engfa murmuró de nuevo mientras le acericiaba el cabello y depositaba otro beso en la coronilla de su hija.
Namtan bajó la cabeza yse encogio de hombros, estúpidamente avergonzada.
–Te quiero.
–Yo también te quiero.
Charlotte estaba revisando su agenda de sus compromisos de las próximas semanas, cuando de soslayo, en la cocina, ella vislumbró a Engfa acercandose a su hija y dándole un beso en la coronilla.