Love me a little, love me a little bit.
Balcarce, una zona de Buenos Aires que a diferencia de otras localidades como La Plata o Tigre, no es el primer punto de turismo para muchas personas.
Sin embargo, eso cambia cuando se habla de la segunda pasión del país después del fútbol: el automovilismo.
Balcarce fue por muchos años, un lugar en donde se corrió Turismo Carretera, una categoría propia del país albiceleste que mueve a muchos fanáticos de los fierros.
Y entre ellos, ahí dos familias que a pesar de estar alejadas por kilómetros de rutas, siempre se encontraron, ya sean sus padres en el pasado o sus hijos en el actual 2024.
Y eso es precisamente es lo que pasa con Anabela Almodóvar: una mujer de 21 años, dibujante y diseñadora de autos, que encontro un trabajó de forma remota luego de la pandemia de COVID (en la cual, casi pierde a sus padres) en la fórmula 4.
En si, Ana de pequeña no era mucho de los autos, era más de los ferrocarriles, siempre su mamá Marina Urrutia o su papá Esteban Almodóvar le contaban acerca del ferrocarril de Balcarce, como conectaba la localidad con lugares tan lejanos como Santiago del Estero o San Luis, haciendo así que poco a poco... Se cuele ese gusto por los vehículos en la única hija de la familia.
Con el paso de la niñez a la juventud, consiguió un grupo de amigos que un día, la sacaron de la localidad, de entre esos amigos, estaba un tal Franco Colapinto, un joven de no más de 12 años que con ayuda de un tío y otros dos jóvenes más, sacaron a Ana de Balcarce para conozca el resto de Buenos Aires... O bueno, al menos el lugar donde vivió Franco: Pilar.
Sin embargo, el proceso de ir desde Balcarce hasta Pilar, escuchar los cambios de marcha del auto, el sonido que hacía al arrancar, eso le dio curiosidad, más aún que el ferrocarril de su ciudad, cada cinco minutos durante el viaje hizo pregunta trás pregunta al pobre hombre de 46 años que como podía, respondía las dudas de la joven Almodóvar.
Mientras Franco no podía evitar pensar "¿De verdad ella no sabe nada?" Y no es para menos, el joven pilarense sabía, gracias al Karting y estudios propios pero aún así, le impresionaba como es que esa chica de pelo rubio y ojos verdes seguía ahí, preguntando cuántas manchas tenía el auto, que velocidad podía alcanzar, cual era el embriague, como sabía el señor cual era la distancia segura entre dos autos, cosas que para el joven Colapinto eran entrañables.
Porque le gustaba la inocencia que desprendía la joven de su misma edad, como una niña nueva en un mundo de velocidad sobre ruedas.
Fue un año bueno para ambos, ese viaje hasta Pilar y estar allí hizo que la amistad se haga aún más fuerte pero... Un día.
Franco no volvió.
No hubo señal de él en días, días en donde Ana no sabía que era de la vida de su mejor amigo, no sabía ni siquiera del paradero del joven.
Hasta que, una mañana de julio de 2017, la madre de Colapinto llamó, avisando a Marina de su hijo, que él estaba bien y que seguro ya se estaría hablando con Anabela pero eso era todo menos cierto... En parte.
Con el tiempo, la familia Almodóvar se dio cuenta, el joven se había ido a Europa a cumplir un sueño: ser piloto en la máxima categoría del automovilismo: La fórmula 1.
Esto fue una gran alegría para los padres, pues tenían una gran estima por el joven pilarense.
Pero para Ana fue como un puñal en la espalda, si sabía que Franco adoraba las carreras y que corría en Karting pero... Ella mínimamente esperaba un avisó, un mensaje, algo que diga que no estaría en mucho tiempo.
La confianza que había depositado en él, se había ido de la noche a la mañana.
Se sentía traicionada o mejor dicho, desechada.
Y ese sentimiento duro mucho tiempo, incluso cuando Franco llego a la fomula 3 pasando por otras categorías, Marina y Esteban hacían todo lo que estaba a su alcance en cuanto a patrimonio para minimizar los altos costes del joven pilarense.
Mientras que, entre la escuela y las horas libres, Anabela hacia dos cosas, visitar el circuito de Balcarce... Y dibujar gracias a las imágenes en vivo, distintos autos en su libreta.
Algunos eran parecidos a los del Turismo Carretera, otros eran monoplazas de fórmula 1 porque a pesar de lo que pasó, ese gusto como tal nunca se fue, para ella solo fue cuestión de tiempo en una época en donde ahí internet empaparse de la historia de la fórmula 1: saber de Juan Manuel Fangio, de Ayrton Senna Da Silva, de Michael Schumacher, de Niki Lauda y de los logros y caídas de cada uno: como a Senna lo apodaban el rey de lluvia, las 5 victorias de Fragio en un momento en donde la fórmula 1 estaba dando sus primeros pasos, el accidente trágico de Lauda en donde casi pierde la mitad de la cara por estar mucho tiempo en las llamas de su monoplaza en Nürburgring y las injusticias de los 40s al 90s en donde se perdió la vida de Senna y muchos otros pilotos.
En si, la vida de Anabela siempre estuvo rodeada de coches... Pero aún así, no podía perdonar lo que Franco le hizo.
Pero la vida sigue, tanto para Almodóvar como para Colapinto.
Luego de la pandemia de COVID: un 24 de diciembre de 2023, el piloto mando un mensaje por instagram, dándole buenas fiestas.
El argentino mueve el chat hacia abajo, viendo los mensajes que se ven de su lado, siendo dejado en visto por Almodóvar y lo entiende, entiende que esté enojada luego de haberse ido sin avisar siquiera pero incluso luego de ver un mensaje de 2017 en donde pide disculpas de mil formas posibles también sin respuesta... Lo comprende.
Y comprende que su ánimo en si nunca fue el mismo, a pesar de que por fuera era ese un pibe con mucha seguridad y confianza y que podía adelantar a todos sus contrincantes si se lo proponía...
Muy en el fondo... Lo único que quería era un "aceptó tus disculpas y quiero ser tu amiga de nuevo" por parte de Anabela... O algo cercano a eso pero eso nunca pasó...
Y tampoco podía estar molesto porque los padres de ella lo estaban bancando tanto en esto de la fórmula que incluso cuando sus propios padres no pudieron seguir, los Almodóvar sacaron plata hasta de sus propios campos para ayudarlo, no podía estar más en deuda con ellos pero... En parte, le dolía haber perdido una buena y bella amistad por un sueño que si bien veía próximo no sabía si significaría lo mismo si Ana estuviera a su lado.
Los ojos verdes de Franco eran como dos lagunas sin vida, fríos, tristes... Sin ánimo en si, un suspiro salió de su boca y pronto se durmió en esa casa italiana que llama hogar.
Mientras los meses pasaban, la temporada de Fórmula 2 al fin, dio inicio en Baréin, mientras uno se ponía la balaclava y el casco para empezar a rodar en la pista.
La otra se preparaba para ir a la Universidad Tecnológica Nacional o mejor conocido como UTN.
Antes de salir de su casa, Marina llamó, feliz de saber que franco está en la fórmula 2 pero Anabela era... Indiferente ante la emoción de su madre.
Y de nuevo, como hace 14 años, tenía que escuchar los halagos y elogios hacia el pilarense.
No esperó mucho tiempo y cortó, para al segundo recibir un mensaje de Franco y que de nuevo, decidió ignorar, después de todo, su enfoque estaba en su carrera.
Pero tampoco podía escapar de él, más que nada porque, cada tanto, entre caminatas hacia un salón y otro, escuchaba a personas hablar de Franco: "él es muy lindo", "es un capo en ese auto", "¿Viste lo que hizo? Tremendo genio ese Colapinto", "Y también es rápido fuera de la pista, va volando" y así, todo el día... Todas las horas.
Simplemente lo soporto, aguantó y siguió su carrera por todo el año hasta agosto del 2024.
Cuando pasó algo del otro lado del mundo:
Franco estaba tranquilo, viendo cada tanto el monoplaza de su escudería en F2 hasta que alguien llegó corriendo hacia él, su mánager, María y le dio las buenas noticias de que correría en fórmula 1, ¿La razón? El piloto titular de Williams, Logan Sargent había sido tal fracaso que para la escuderia británica era mejor reemplazarlo con Franco.
Y el pilarense, ni corto ni perezoso acepto, al día siguiente se publicó en instagram la noticia llegando incluso al feed de Anabela debido a que seguía personas y famosos de la F1 como Charles Leclerc y Max Verstappen, siendo el león holandés su favorito.
Aún así, durante el 2023 la fama de la chica argentina se hizo eco en el paddock durante el gran premio de Azerbaiyán, todo empezó con un like simple de Max durante sus ratos libres, fue un like aleatorio pero eso basto para que la prensa sepa de la existencia de Anabela y su trabajo en el mundo del arte, pronto todo su arduo trabajo como artista subió como espuma y tenía a miles de marcas pidiendo por ella...
Todo por un like de su ídolo y... ¿A que fue? Fácil, un dibujo de Max durante el gran premio de Bareín, la edición, los colores vibrantes, su coche tan bonito brillando sobre el asfalto del circuito, eso llamo tanto la atención del holandés con ojos azules.
Todo eso culminó en que, en el gran premio de Monza del 2024, Anabela viajará a Italia, al principio paso como una fan más del equipo Red Bull Racing pero alguien la llamó, un staff le pasó un objeto, un cajita y en ella, había algo escrito: "paddock club".
No hizo falta mucho más para que la alegría ya de por si mucha para la mujer, se vuelva emoción pura y casi al borde del llanto, entro al paddock.
Ese lugar estába lleno de gente rica... Al principio, Anabela se sentía como sapo de otro pozo, alguien que no debería estar ahí pero al final, los pocos que fueron con ella y hablaron, la trataron bien, haciendo que se vaya paulatinamente esa incomodidad y de paso, tenía vista a los boxes... En ese momento de calma antes del inicio de la carrera, vio por el borde del ojo... Una figura inconfundible mientras se iba haciendo más clara en su campo de visión.
Su ex amigo... Franco Colapinto...
el boludo lo había logrado...
Un suspiro pesado salió de su boca, seguido de eso tomó de un solo trago su margarita antes de que el alcohol haga efecto inmediato en su sistema no apto para dicho líquido y se fue directo a ese lugar... Después de todo, tiene vía libre... Sintiendo como los ojos de esos millonarios la veían cuánto menos curiosos por la actitud de la mujer.
Franco por su lado estaba en los boxes, viendo las últimas vueltas que había dado en la clasificación del sábado, a su lado habían dos personas más, su ingeniero de pista y su nuevo compañero, Alexander Albon.
Todos, incluso el novato de Williams se dieron la vuelta al escuchar el grito de la mujer, furiosa.
En ese instante, Franco solo sabía dos cosas: que de alguna manera Anabela Almodóvar estaba allí en frente y que... Tenía que sacarla de los boxes antes de que algo malo pasara.
A paso rápido fue con su amiga y la jalo fuera del lugar, quería hablarle, decirle lo feliz que estaba de verla pero Ana no parecía querer escucharlo.
Una vez lejos, tanto de la prensa como de algún pilotó, Franco agarró las mejillas de su amiga entre sus manos y las apretó un poco.
—Seguis siendo igual que antes...—
El argentino sabía que ella con el alcohol no se llevan para nada, más que nada porque la sigue en instagram, así que, sabía cada paso que dio la mujer desde que se fue... Y en ese momento le cayó la razón de tanto enojó.
Sus ojos verdes vieron los castaños de la mujer, iracundos era decir poco porque jura sobre la tumba de Reutemann que puede ver fuego en esos ojitos que hace tanto no vé.
—¡¿Como pudiste hacerme eso?! ¡¡Estuve días!! Meses enteros sin saber de vos, sin saber dónde mierda estabas, papá y mamá estaban re preocupados por vos, pelotudo al cubo y ¿Que me vengo a enterar? ¡¡¡Que el chabon está re a gustó en Europa!!! ¡¡¡en Italia!!! ¿Tanto se te costaba decime algo?¿Tanto?.—
Franco solo podía verla feliz, obviamente sabía que la cago desde el minuto 1 porque sintio al segundo como Anabela se sacaba las manos de las mejilla de prepo pero de verdad, no podía tomarla en serio, no cuando el intento de voz autoritaria no se podía lograr del todo por la voz tan fina de Almodóvar.
Franco simplemente la abrazo, dejándola a media protesta e insulto.
—Lo sé... Se que tenía que habértelo dicho antes pero... Todo paso tan rápido que no me dio tiempo y perdón, perdón por cada fiesta que no pase con vos, perdón por cada cumpleaños que me perdí, perdón por cada cosa en la que no estuve...—
Franco espera a que los brazos de Ana se muevan pero en lugar de un abrazo solo hay un movimiento abrupto... Prácticamente un gritó de ayuda del cuerpo de la joven Almodóvar.
En ese momento, Colapinto la suelta y ve con horror como su amiga, no estaba anonadada... Más bien, parecía asustada con algo... Algo que estaba muy adentro de ella pero era visible en su cuerpo tembloroso.
—Ana... ¿Que te paso en Argentina?...
Era una pregunta al aire, a la nada porque de parte de su amiga solo hubo silencio, como si ella no hubiera registrado la pregunta en si.
Y acto seguido, vio como ella se iba paso rápido, casi corriendo y Colapinto que la siguió pero el camino para Franco se cerró, un mariscal lo vio a punto de irse del predio del circuito cosa que hizo que fuera con él y pronto, se encontraba gritando el nombre de su amiga, nombre que era ignorado por la contraía mientras él solo podía ver cómo se iba alejando más y más.
Al llegar al hotel en donde se hospeda, Ana fue directo a su habitación y se encerró.
Su respiración está agitada, su mano está en su pecho y de pasó, todo su cuerpo está temblando, el sudor frío como hielo baja por cada parte de su cuerpo.
Lentamente su cuerpo cae al suelo y se apoya en una esquina.
Cerrando los ojos y esperando que... Con el tiempo, el estrés se vaya de su cuerpo.
Una vez que el gran premio terminó y dio las entrevistas pertinentes, Franco empezó a buscar el hotel en donde está Anabela, no se había quedado tranquilo desde que la vio irse de esa forma.
No sabía que había pasado en Argentina con ella, pero esa expresión de horror puro por un simple abrazo, no era normal en absoluto.
Sea lo que sea que le haya pasado a su amiga, encontraría la forma de cuidarla, de hacer lo que no hizo por ella por 14 años: estar ahí para ella.
Luego de caminar y pedir indicaciones en un italiano bastante competente Franco al fin encontró el hotel, pidió el número de habitación y fue con ella.
Al entrar solo vio a la chica, en el suelo, echa una bolita y con marcas de llanto en su rostro pero tal parece que se había quedado dormida en el suelo.
Él cerro la puerta y a paso lento fue con ella, sentándose a su lado.
—Ana... Che... ¿Me escuchas?... Anita...—Un suspiro salió de los labios del pilarense al no haber respuesta.
Pronto, alzó a su amiga del suelo, con cuidado la dejo en la cama y la acomodo como lo mejor que pudo para que esté cómoda.
Solo podía pensar y especular que le había ocurrido y cada pensamiento era peor, desde un abuso por algún familiar hasta algo inenarrable con alguna pareja y eso, no hacía más que preocuparse por ella.
Sin embargo, él se quedó allí, esperando pacientemente hasta que despertó, acostado en la cama pero hacia un lado.
—¿Fran?...
—Hace mucho que no me llamas así...
Franco abrió la boca para decir algo más pero solo recibo un abrazo, esta vez, ese abrazo en el paddock había sido correspondido.
—Te extrañé tanto...—
—Yo también, Ana... Muchísimo... Se me hizo muy difícil estar acá, estar en la fórmula sin vos... Hubo momentos en los que pensé rendirme pero... Sabía qué no te gustaría verme así: Acabado.—
—¿A quien le importa eso?.—
Una risita salió de franco. —A mí me importa.—
El argentino vió como ella se aleja de él, sin embargo, la duda aún ronda en su mente pero decide dejar las preguntas para otro momento.
La mano de Franco subió hasta el cuello de la chica y lentamente su dedo índice hizo un leve caricia de arriba y abajo, sacando una risa de ella, haciendo que el sonría por eso mismo.
—No te das una idea de lo mucho que me hiciste falta... Y perdóname, por todo... Por haberme ido, por no decir nada, por absolutamente todo... Vos sos mí motor en esta vida, linda y te quiero mucho... Y desgraciadamente me di cuenta de esto cuando me fui...—
—¿Cuenta?¿De que?—
—De que te quiero... Más que nada en este mundo.—
—Bueno... Siempre fui fan de Williams...—
Franco se ríe un poco y negó con la cabeza. —No podes decir eso así como así, Anabela.—
—¿Y vos? Vos sos el que dijo que no puede vivir sin mí.—
Ambos empezaron a reírse y pronto la distancia se fue cortando nuevamente, un abrazo lleno de cariño y amor se dio entre ambos.
—Fran...—
—¿Si, linda?.—
—¿De verdad pensas todo eso de mí?—
El piloto rompió el abrazo y vio a la chica de nuevo, tenía tantas cosas que decirle, tantos sentimientos por ella y para ella... Y si bien tuvo una novia, esa rubia nunca pudo llenar del todo el vacío que tuvo por Ana, por qué la razón (y ya estando con esa mujer) era algo simple pero vaya que se tardó en darse cuenta: se había enamorado de Anabela y se dio cuenta estando del otro lado del mundo.
Cada vez que paseaba por las calles italianas, cada vez que conocía gente nueva, cada vez que iba a algún gran premio, solo podía pensar en la reacción de Anabela, en la emoción de ella, en esos ojos verdes llenándose de alegría al ver la torre de pisa, en darle un abrazo enorme en Imola como apoyó en ese monumento dedicado al mejor piloto que piso la tierra, incluso el triunfo que tuvo en ese mismo lugar antes de correr en Monza le supo a poco, no por la carrera en si, si no por qué ella no estaba presente.
Desgraciadamente, se dio que de verdad, el motor de su vida era esa dulce chica de Balcarce que le robó el corazón desde el momento que la llevo a Pilar.
—Si... Pero... Por más palabras que diga o más acciones que haga, nunca será suficientemente...—
Noto la confusión en ella, así que, sin esperar a una pregunta, cortó las distancias entre ambos y sus labios se posaron delicadamente en los suyos.
Él sabía que hacer, por más que diga que la ama y la quiere mucho, es humano, por más lejos que esté ella era sabido que tenía necesidades que cubrir y con 21 años, se podría decir que no solo corría en las carreras como el mejor si no que fuera de ese ámbito era como estar con el maestro de la lluvia.
Y era algo que Anabela Almodóvar descubriría esa noche en Monza.
Una noche que se marcaría a fuego en su piel, un lindo recuerdo para cuando esté en Argentina.
Las caricias, los pequeños sonidos de ambos, los besos en esa habitación italiana, se llenó de puro cariño y amor.
No era simplemente algo de una noche para Franco, él sabía que esto se iba a repetir muchas más veces, para él, esto era como práctica libre, revisando en cada movimiento de sus manos o su boca que le gustaba y que no a su compañera, estaba tocando ese circuito que tanto necesita desde hace 14 años y al fin, luego de tanto tiempo, de tantas mujeres que siempre lo dejaron insatisfecho, al fin se pudo desquitar tanto amor guardado por años.
En un momento, antes de que todo se vaya de las manos, ambos se vieron, pararon toda acción y solo se dedicaron a verse.
—Fran...—
—Te amo...—
Él noto la sonrisa en ella, como los ojos verdes se achicaron en las esquinas, como esos cachetes que tanto ama se hicieron un poco más gorditos por la sonrisa en si.
Lo veía, podía sentirlo, esa mujer sentía exactamente lo mismo, por más dolida que esté, por más enojo que allá, muy en el fondo, sabía que hace tiempo lo había perdonado.
Sus ojos verdes, esos mismos que antes no tenían luz, ahora estaban radiantes, brillando de una forma tan bonita que alguien de afuera se daría cuenta de los sentimientos ocultos del argentino por ella.
Una caricia llego a su mejilla la cual bajo lentamente a su pecho.
—¿Anabela?... ¿En qué estás pensando?.—
—En como resolver todo esto... No sé si hacerlo con otro beso o seguir lo que estábamos haciendo.—
—Y bueno... Vos sabés que nunca fui de hacer las cosas lentas.—
Una risa salió de la boca de Almodóvar y vio los ojos del argentino, era obvio que se moría por seguir ésto que empezó hace unas pocas horas.
Si bien ella sabe que hacer, sabe la teoría más nunca lo puso en práctica y cuando lo hizo, no fue precisamente placentero... Siempre fue sucio, obligado sería la palabra correcta.
Pero con Franco todo era diferente, él se daba su tiempo con ella, dejaba que cualquier duda que volará en su cabeza lo hiciera una realidad, a veces metía la excusa de que "es por la ciencia" o "es para saber si mis dibujos están bien" pero la balcarceña sabía muy bien que era mentirá y creía que hasta Colapinto lo sabía.
Pero eso le gustaba de él, que se tragaba esas excusas sabiendo que es algo de ellos dos.
Algo que era más grande de cualquier gran premio de la fórmula, que todo el esfuerzo que hizo el pilarense por estar acá.
Ella lo vio un segundo y al siguiente, sus labios chocaron con los contrarios.
Otra vez la dance corporal se volvió a dar, llendo esta vez más allá, conectadandose en cuerpo y alma.
Pronto la cama pereció pequeña para el pilarense que alzó a su acompañante y la llevo a una pared, fijándose que no allá vista al exterior y pronto el encuentro se dio de nuevo.
La habitación se volvió de llena de sonido, tanto naturales como vocales.
Las manos de Franco sostienen la espalda baja de Anabela mientras escucha como de la boca de ella salen esos lindos sonidos que por más que escucho de otras mujeres de compañía o de su ex pareja, no valían para nada todas esas noches.
Está era la voz que quería escuchar derretirse entre suspiros y bocanadas de aire, entre movimientos de ambos, en amor que solo él le podía dar.
Pronto los movimientos se hicieron más frenéticos, más necesitados y al final, el punto culmine llego como una avalancha al cuerpo del pilarense, dando las últimas pero certeras vueltas por una pista que tantas veces imagino tener pero que ahora se da cuenta que su mente nunca supo replicar como sería la experiencia hasta hoy.
Y ahora, estando aquí, sintiendo el sudor en ella, el amor de ella, cansado abrió sus ojos verdes un momento, viendo el monumento de mujer que tiene enfrente, al natural, como tantas veces lo imagino, al fin, era verdad; tangible.
El abrazo que le dio sello el encuentro entre los dos, feliz de al fin estar con ella.
Con el único amor de su vida, con la mujer que sabía, quería pasar el resto de su vida.
Y si, tenían que resolver ese asunto de: "te fuiste por 14 años" porque esto en si, arreglar algo no lo hace.
Pero ya se encargaría de ese detalle más adelante, ahora, solo se podía concentrar en la Venus que tiene ante él, en la diosa griega por antonomasia que está en sus brazos.
Y si, si sabía que ella tenía sus complejos, no por nada en un momento noto como se mostró incómoda con el hecho de exhibir su cuerpo.
Pero le gustaba, si, no era el cuerpo de una modelo despampanante ni mucho menos pero si es sincero, le gusta más esto, un cuerpo normal, natural y sin retoques que sentir las cosquillas de una mujer ajena bajo sus manos.
Se dio su tiempo de tranquilidad con ella en esa habitación de hotel y con la luna dando pequeñas pinceladas de luz debido al lugar tan cerrado.
—Ana...—
—¿Si?—
—¿Querés una segunda vuelta por el circuito?.—
El movimiento repentino del argentino hace que un sonido afirmativo salga de su compañera que corta con un beso y sumando a los leves sonidos lascivos de Anabela solo logran que Franco se mueva con más ímpetu.
La noche siguió su curso y pronto, ambos volvieron a la cama luego de varias vueltas por un lugar conocido para los dos.