Familia

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Summary

- Te quiero mucho y siempre te querré- le dije a mi hija. No sé muy bien por qué, pero sentí que no la volvería a ver en mucho tiempo. Le di un beso a mi esposa y le pedí que cuidara de nuestra hija.

Genre
Drama/Other
Author
mako08
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 102

¿Por qué no podemos cumplir nuestros sueños?

Quizá sea porque no hicimos lo suficiente, no luchamos todo lo que pudimos por ellos o, simplemente, nos conformamos con lo que tenemos y deseamos lo que no podemos alcanzar por nuestra propia decisión. De cualquier manera, acabamos viviendo felices, ya sea que cumplamos nuestros sueños o no.

Sin embargo, hay personas que no pueden vivir sin alcanzarlos y hacen cualquier cosa por conseguirlo. Para ellos, el fin justifica los medios. ¿Y para ustedes?

Un día más cubriendo el puesto del jefe. Hoy no vendrá al trabajo porque es el cumpleaños de Shira, el perro de su hija. Es frustrante cómo él puede tomarse el día libre por el cumpleaños de una mascota y yo no puedo asistir a la graduación de mi hija, que es hoy.

Claro, él es el jefe y puede hacer lo que quiera. Él montó el negocio y lo hizo funcionar, así que se ganó todo lo que tiene. Pero eso no es verdad. El negocio era mío, y la idea también. Él solo se aprovechó de la situación: vio que necesitaba dinero porque estaba en bancarrota y tomó todo lo que era mío para hacerlo suyo. La única condición que le puse fue que me diera trabajo de por vida, ya que tenía que mantener a mi familia, y un hombre maduro como yo no puede encontrar un empleo bien pagado en este pueblo tan pequeño.

Las horas pasaban. El servicio transcurría como siempre, y yo no podía dejar de mirar el reloj para ver si ya eran las 15:00. Pensaba en que a esa hora sería la graduación de mi hija. Me sentía desolado; quería ir, fuera como fuera.

Entonces, se me ocurrió algo. Hablé con mi compañero de trabajo y le pedí que me cubriera mientras salía. Claro está, no se quedaría solo, así que llamé al hijo del vecino para ver si podía venir en mi lugar. Ambos accedieron con algunas condiciones, pero no me importaba. Yo solo quería estar con mi hija y mi esposa. Era lo único que deseaba.

Apenas pude, tomé mi abrigo y me fui lo más rápido posible al colegio donde sería la graduación.

Estaba tan emocionado que no recuerdo cómo llegué al instituto, pero lo logré. Eran las 14:58, faltaban solo dos minutos para que comenzara, y después cerrarían las puertas para no dejar pasar a nadie mas. Decidí apresurarme para tomar asiento y no interrumpir la ceremonia.

Me encontré con mi esposa, quien se sorprendió mucho al verme. Se puso muy feliz. Le dije que luego le contaría cómo había logrado llegar; lo importante ahora era nuestra hija. Como le pareció lógico, no preguntó más y nos dispusimos a disfrutar de la graduación.

A las 16:00, la ceremonia había terminado. Fui con mi hija, la abracé y le di un beso muy fuerte. Estaba tan orgulloso de ella; era mi razón de vivir, mi esperanza, lo único que tenía en este mundo por lo que daría mi vida.

Nos tomamos una foto en familia. Había un fotógrafo que imprimía las fotos en el mismo lugar. Mi esposa y mi hija, obviamente, no me negaron ese momento. Cuando el fotógrafo tomó la foto y saltó el flash, unas luces azules iluminaron el lugar: era la policía.

Todo el mundo se preguntaba qué hacían allí y qué había pasado. Al principio no le presté importancia; estaba en una nube. Sin embargo, tuve que hacerlo, porque se dirigían hacia mí.

—Te quiero mucho y siempre te querré —le dije a mi hija. No sé muy bien por qué, pero sentí que no la volvería a ver en mucho tiempo. Le di un beso a mi esposa y le pedí que cuidara de nuestra hija.

Los policías preguntaron por mí y por la matrícula de mi coche. Me acusaban de haber atropellado y matado a una familia y a su mascota. No dije nada y dejé que me llevaran.

“Muere asesinada una familia a causa de un atropello”, decían las noticias horas después de arrestarme. No recuerdo muy bien lo que pasó. Estaba tan absorto en mis pensamientos mientras conducía que no supe qué ocurrió.

Solo recuerdo haber visto a la familia de mi jefe cruzar por el paso de peatones. El semáforo estaba en rojo, pero si me detenía, estaba seguro de que no llegaría a la graduación. Solo tenía que llegar al final de la calle, donde se encontraba el instituto. No lo dudé: cerré los ojos y pisé el acelerador.

Pude cumplir mi sueño. Conseguí estar con mi hija y pasamos un rato que jamás olvidaré en la vida.