OO
__ Ro, no te muevas, todo está bien-. Paso sus dedos por el suave cabello del arácnido para tranquilizarlo.
__ Tengo mucho frío, no siento mi cuerpo, pero aún así duele-. A pesar de estar todo en silencio, él estaba tan débil que su voz salió en un hilo a penas audible__. Estoy muy asustado.
El azabache mantuvo la calma, a pesar que se desmoronaba por dentro. Desesperado por gritar, llorar y suplicar.
__ Te daré mi sudadera y capa en lo que Spreen y Jaiden regresan, ¿Si?
__ Vas a enfermarte.
__ Claro que no, yo aguanto perfectamente el frío.
Una pequeña sonrisa se dibujo en los labios del arácnido, cosa que trajo un poco de paz a él.
Saco ambas prendas al instante sintiendo el helado aire recorriendo su cuerpo. Con gran cuidado movió el cuerpo del castaño colocando la sudadera y después la capa.
__ ¿Mejor?
El de piel apiñonada solo se limito a asentir.
Suspiró.
__ Ro, debo ir en busca de ellos o alguien, no tar-. Su oración fue cortada al sentir el fuerte agarre de Roier, sus ojos brillaron por las lágrimas retenidas y su cuerpo tembló.
__ No, no, Missa, por favor, no me dejes solo, no te vayas-. Las palabras salieron con miedo, entre hipidos, súplicas y sollozos bajitos que hicieron a su pecho presionarse.
Se recostó a su lado y lo atrajo a él, arropandolo entre sus brazos.
__ Todo está bien-. Repitió.
__ Contigo todo está bien-. No contesto, solo dejo un suave beso en la cabeza del contrario, mientras las lágrimas que había estado guardando finalmente bajaron por sus mejillas y se apegaba un poco más al de sudadera roja, como teniendo miedo a perderlo.
367 palabras