Día 1: Au Piratas
Parte 1
Otras parejas: ShinKami
Número de palabras: 4678.
El famoso barco pirata conocido como el "Red Riot" se movía violentamente, azotado por las olas del tormentoso mar que hacía crujir la madera haciendo creer a sus tripulantes que en cualquier momento el barco se rompería hasta dejarlos caer con todo lo que llevaban.
El cielo estaba cubierto de gruesas nubes negras que no permitían ver la luna ni sus estrellas, todo el lugar estaba envuelto casi en la penumbra, únicamente se iluminaba con los relámpagos que venían acompañados con los rayos que resonaban con fuerza hasta el punto de hacer temblar a algunos de los tripulantes dentro del barco y a la madera del mismo en el que se encontraban. Las gotas de lluvia caían sin frenesí sobre los hombres y pocas mujeres dentro del barco, sintiéndolas como pequeños balines contra su piel, el fuerte viento que soplaba en esos momentos movía las velas, haciendo difícil y casi imposible de navegar, los hombres a cargo de mantenerlas en control tenían mucho más difícil esa tarea por la tormenta misma y ni siquiera con la ayuda de sus compañeros podían mantenerlas como necesitaban por tanto tiempo.
Para la suerte de todos, aquella tormenta terminó dos horas después cuando pudieron salir de aquella parte del mar donde las tormentas habían destruido muchos de los otros barcos que habían ido primero que ellos, por suerte ellos habían terminado siendo uno de los barcos con suerte y con un excelente capitán que sabía cómo manejar ese tipo de situaciones con calma, al menos la suficiente como para dirigirlos hacia el lado del mar calmo donde todos ahora podían descansar un poco más.
—Los que no estuvieron apoyando en las velas recorran el barco y hagan un informe de las pérdidas y daños —Ordenó Eijiro aún frente al timón, manteniendo el barco firme como había estado haciendo en toda la tormenta y prosiguió. —Nos detendremos en la próxima ciudad si los daños y pérdidas son graves, si no seguiremos de largo hacia la isla como se estaba planeado desde el principio.
—¡Enseguida capitán!
Fue la respuesta de varios de los piratas antes de dispersarse por el lugar para hacer dicho informe mientras que los que habían estado sosteniendo las velas se sentaban sobre la cubierta luego de haberlas acomodado de vuelta para descansar un poco antes de que al clima le diera por darles otra tormenta. Del lado izquierdo del palo de trinquete se hallaba un cenizo soltando maldiciones a diestra y siniestra mientras revisaba el estado de las velas, algunas tenían hoyos producto de la tormenta y eso lo ponía de mucho más mal humor y todos los que estaban sentados en la cubierta sabían que no descansarían por lo pronto, así que soltaron un resoplido en conjunto antes de levantarse y ayudar al cenizo a bajar las velas que el hombre iba soltando desde los mástiles, prontamente vieron llegar a Momo junto con Tsuyu, ambas tenían agujas e hilos en manos, iban preparadas para arreglar por ellas mismas las velas rotas como siempre hacían y todos estaban agradecidos por ello.
Eijiro veía a su gente ir de un lado al otro y prontamente tuvo a Tokoyami a su lado con expresión en blanco, nunca sabía si esa expresión eran buenas o malas noticias porque el hombre no le daba pista alguna de saberlo.
—¿Qué tan malo es? —Decidió preguntar tratando de que no se filtrara el miedo en su voz.
—La bomba de achique tiene una fisura que ya se están encargando de arreglar desde adentro, la cuerda que sujeta la ancla también sufrió algunos daños, pero se puede arreglar de camino a la isla y la santabárbara... —Informó Tokoyami quedándose callado ante lo último antes de formar una mueca que prontamente borró de su rostro y prosiguió. —Perdimos dos sacos de pólvora y un par de personas que estaban abajo cuidando de todo —Murmuró.
Eijiro soltó una maldición que todos claramente escucharon sobre las maldiciones del cenizo y voltearon a ver al pelirrojo con preocupación por la expresión que llevaba, Eijiro sabia que los daños eran menos gracias a la mejora que le habían hecho al Red Riot, pero le pesaba en la consciencia la pérdida de dos de los suyos, estaba seguro que se habían caído por las ventanas donde usualmente colocaban los cañones y eso sólo le decía que la madera que cubría ese sitio debió abrirse en algún punto hasta llevárselos, se dijo que debió acomodar ese espacio también, pero por la emoción de salir ya de viaje no le prestó atención, eso era realmente frustrante y, aunque la mayoría de ellos no tenía familia, aun así todos ellos se consideraban una y el haber perdido dos era un momento difícil.
—¿Algo más? —Decidió cuestionar tratando de no odiarse aun más por lo sucedido que era completamente su error.
—Nada más grave que eso, capitán, ya nos estamos encargando de los pormenores —Respondió Tokoyami viendo al contrario asentir.
—De acuerdo, sigan con cuidado y tapen como puedan las ventanillas de los cañones —Ordenó Eijiro apretando el timón entre sus manos con un poco de fuerza.
—A la orden capitán.
Tokoyami se marchó y Eijiro siguió fingiendo estar tranquilo a pesar de ver hacia popa, más directamente hacia el mar y achicar un poco los ojos a pesar de saber que no iba a conseguir a su gente perdida tan fácilmente porque el lugar de la tormenta ya la habían dejado atrás hacía varios minutos, el viento luego de la tormenta los hacía viajar un poco más rápido, así que era más que posible que esas dos personas ya no estuvieran vivas porque el mar no perdonaba a nadie y menos si eran piratas.
—¿Qué pasó? —Cuestionó Katsuki bajando de uno de los mástiles cerca de popa para acercarse al capitán del barco llevando el ceño fruncido.
—Perdimos a dos de los nuestros —Murmuró Eijiro con una sonrisa bastante leve que no era para nada de emoción sino de frustración.
—¿Quiénes? —Cuestionó Katsuki sintiendo la misma frustración que el capitán.
—No sé, hay que reunirlos a todos luego de que se arreglen los pocos daños y ver quiénes fueron —Respondió Eijiro quien se sentía cada vez peor por no saber quiénes estaban en ese sitio vigilando.
—¿Dónde fue la pérdida? Sé qué extras estaban en cada sitio, así que puedo decirte a quiénes perdimos —Comentó Katsuki acercándose a palmear suavemente (
no fue suave
) la espalda ajena. —Quédate tranquilo, todos sabíamos que pasaría esto a cualquiera de nosotros en algún momento, estamos preparados mentalmente.
—En el santabárbara —Respondió Eijiro con un suspiro sin siquiera quejarse de los golpes hoscos en su espalda antes de ver seriamente al cenizo. —Que estemos preparados mentalmente para morir no significa que la pérdida no afecte, Katsubro, lo sabes.
—Mierda no, ahí no —Murmuró Katsuki apretando los labios antes de pasarse la zurda por el cabello. —Ahí estaba el fastidioso de Monona con Shinso —Comentó antes de ver hacia el palo mayor con una mueca. —Denki no se lo va a tomar para nada bien esa noticia y sí, definitivamente le va a afectar más que a los demás.
Eijiro dejó caer los hombros al escuchar los dos nombres dados por el contrario y fijó la mirada hacia el rubio de mechón negro y la sonrisa que tenía en esos momentos sabían que sería la última, definitivamente quiso dar la vuelta y buscar por sí mismo a los dos perdidos, pero Katsuki sabía lo que pasaba por su mente y sólo lo vio seriamente para que no se le ocurriera hacer esa estupidez.
—Yo hablaré con el idiota, encárgate de que todos los daños queden reparados para llegar de una maldita vez a esa puta isla, sabes que me pongo de mucho más mal humor estando más tiempo del necesario dentro de un barco —Comentó Katsuki viéndolo serio antes de ir hacia la malla por la que bajó.
—Tú vives de mal humor dentro y fuera del barco, Katsubro —Se burló Eijiro viéndolo sacarle el dedo del medio antes de comenzar a subir y aquello le sacó una risa. —¡Gracias por encargarte!
—¡Como sea! ¡Mueve el maldito barco!
Fue lo único que se escuchó de parte del cenizo y prontamente todos se pusieron a arreglar los pocos daños mientras Eijiro observaba hacia la brújula para asegurarse que iban en buen camino, se había memorizado el mapa que le habían mostrado hacía dos días y le emocionaba la razón de haber aceptado el embarcarse con su gente a esa isla, quería confirmar que lo que allí había no era sólo un cuento de niños para dormir, se encargaría de llegar y tomar todo lo posible para llevarlo a su ciudad y vendérselos a los ricos a cambio de su gente presa, aquellos pocos que habían sido atrapados para morir en la horca, no lo permitiría y sabía que esos pocos tenían confianza de que serían rescatados, no los defraudaría.
Alzó la mirada hacia la cofa donde estaba Katsuki con Denki y supo por la sonrisa casi puesta como una mueca que el cenizo ya le había dicho lo sucedido, cuando lo vio voltear a ver hacia el mar detrás de ellos apretó el timón y los dientes por la frustración de no haber salvado a la pareja de uno de sus mejores amigos; aunque prontamente la sonrisa retomó la misma alegría que tenía, antes de voltearse hacia Katsuki y decirle algo, no sabía qué, pero por la expresión del cenizo podía darse cuenta que no era algo que hubiera escuchado antes y que ganas no le faltaban para lanzar al rubio hacia el mar, esperaba que no lo hiciera.
Las horas pasaban y todos los piratas en el barco estaban disfrutando de la tranquilidad que el clima les ofrecía mientras iban por buen camino o eso era lo que el capitán les aseguraba, ya todos se habían enterado de las dos pérdidas que habían tenido y como si fuera obvio, todos vieron hacia la cofa donde se había mantenido Denki todo el rato con la mirada hacia popa y el mar, no llevaba sonrisa alguna, pero tampoco parecía estar llorando la pérdida, simplemente parecía estar añorando ver que de pronto su pareja y el compañero con el que se encontraba aparecieran de pronto, no pasaría porque lo más seguro era que el mar ya se los hubiera llevado a las sirenas y éstas se habrían ya comido a sus compañeros de tripulación, así que sólo lo dejarían añorar un poco más antes de bajarlo de allí y entretenerlo para que volviera a ser la persona llena de felicidad en el barco, no podían detenerse en la pérdida o esta se los consumiría hasta la muerte
Momo, Tsuyu, Mina y Sato se encargaron rápidamente de la comida para todos sus compañeros, sirviéndola a penas estuvo lista junto a un par de vasos de ron, iban a guardar la parte de Denki, pero entre el capitán y Katsuki tomaron todo para subir ambos a la cofa, dándole la parte al rubio menor para comer los tres en silencio en el apretado espacio en el que se encontraban, se habían acomodado lo suficiente como para no terminar chocando con los demás y tampoco terminar cayendo desde lo más alto.
—Dile al pelo mierda lo que me dijiste antes —Comentó Katsuki luego de comerse la mitad de su comida y de haberse bebido la mitad de su ron, viendo hacia el cielo sobre ellos pintado de un bonito arrebol que ya daba paso a la noche.
—Shinso nos verá en la isla a la que vamos —Murmuró Denki sabiendo que al igual que Katsuki, Eijiro tampoco le creería.
—¿Por qué estás seguro de eso? —Cuestionó Eijiro deteniendo las palabras crudas que habían querido cruzar para hacerle entender a su amigo de que no iba a volver a ver a su pareja.
—Hay... Algo que no les hemos contado sobre él, la verdad detrás de que haya aparecido un día de la nada queriendo unirse a nosotros como pirata —Respondió Denki apretando los labios con la mirada en el mismo sitio en el que la había estado teniendo desde que Katsuki le dio la noticia.
—Es porque huía de la clase alta ¿No? Fue lo que me dijo —Comentó Eijiro viendo hacia el rubio, teniendo que sostenerse luego de una patada que le llegó. —¿¡Por qué me pateas!?
—¿¡Aceptaste al idiota ese después de que te dijera que estaba huyendo de la clase alta!? ¿¡En qué mierda pensabas!? —Exclamó Katsuki en reclamo mientras lo miraba con el ceño fruncido.
—¡De todas manera no íbamos a regresar a esa ciudad! ¡No importaba mucho si lo recibía! —Exclamó Eijiro en respuesta mientras lo veía molesto de regreso, resoplando luego. —Además, Shinso supo adaptarse rápidamente y se ganó el corazón de nuestro rayito, así que ya no importa la circunstancia de su llegada si no del hecho que lo perdimos y a Monoma.
—Tsk ese idiota debió perderse hace mucho, jodía demasiado —Bufó Katsuki refiriéndose al último nombrado.
Denki y Eijiro rieron por el comentario ajeno, sabían que al igual que todos, el cenizo ya le había agarrado cariño a Monoma aunque no lo dijera en voz alta e igual le afectaba aunque sea un poco la pérdida del hombre y aun así no dijeron nada para seguir la charla con Denki.
—Parte de lo que te dijo es verdad, pero hay un secreto más grande detrás que yo sólo sin él presente no puedo contarles —Contó Denki con calma antes de probar bocado. —Sólo deben esperar a llegar a la isla, verán que él, Monoma y algunas otras... Personas nos recibirán a todos con un enorme festín, es lo que está escrito en el destino, es lo que Toshi me contó hace unos meses.
—La pérdida te ha jodido el cerebro —Comentó Katsuki parpadeando lentamente por el sueño que le daba al beber ron.
—A ti te lo jode el ron y aun así lo tomas, lo tuyo es peor —Atacó Denki sin sentirse realmente molesto de que no le creyeran, él tampoco le creyó a su pareja hasta que se lo demostró y casi pasaba a mejor vida en aquel entonces.
Eijiro terminó riéndose por la pelea infantil que los otros dos tenían y negó levemente, era bueno ver y escuchar que no estaban tan deprimidos por la pérdida como para pelear como siempre solían hacer, todos en la cubierta sonrieron tranquilos al escuchar que la discusión durante cada cena no había faltado ese día también, pero se preocuparon bastante cuando vieron a su capitán casi caer por una pelea de los otros dos que reaccionaron a tiempo para sostenerlo de caer.
—¡Dejen de pelear aquí arriba! ¡Me iban a matar par de tarados! —Exclamó Eijiro completamente pálido por el susto.
—Lo siento —Murmuró Denki preocupado de haber casi matado a su capitán y mejor amigo. —Mejor bajemos de aquí antes de que alguien caiga de verdad de aquí.
—Ustedes primero o terminarán matándose mientras bajo —Comentó Eijiro viendo serio hacia Katsuki para que no fuese a llevarle la contra.
—Tsk, de acuerdo —Bufó Katsuki rodando los ojos con fastidio y tomó una de las cuerdas con el vaso de madera y el plato vacío ambos para lanzarse hacia abajo como solía hacer hasta llegar a cubierta.
—Este mono —Murmuró Eijiro viéndolo llegar a la cubierta y luego escuchó la risa de Denki. —No le digas que le dije mono.
—Tranquilo, de mí no saldrá nada —Prometió Denki bajando primero por la malla con el plato y el vaso de madera vacíos.
Eijiro resopló un poco al verlo llegar abajo y antes de imitarlos vio hacia popa, fijándose más allá hacia el mar con una sonrisa triste, de verdad quería creer en la palabras de su mejor amigo, pero los cuentos para niños no se hacían realidad; las sirenas no eran bellas doncellas que ayudaban a las personas que caían en el mar y tampoco les cantaban tan bonito para despertarlos, era todo lo contario, les cantaban a sus presas para hipnotizarlos antes de comérselos; Poseidón no era un viejo tritón al que pudieras rezarle para calmar la tempestad y pasar sano y salvo, no, Poseidón era un Dios cruel que no oía plegarias de nadie y menos de los piratas, eran los primeros odiados por Poseidón y las personas solían contar todo lo contrario para que los niños no tuvieran miedo.
—Pésima idea no decirle a los niños la verdad detrás de los cuentos para dormir.
Fue lo que comentó antes de bajar por la malla para caminar hacia Momo y dejarle el plato con el vaso en silencio antes de ir hacia su camarote, manteniendo su mente ocupada en trazar un camino corto que los hiciera llegar antes del mediodía del día siguiente, por como se sentía el viento en esos momentos, sabía que pasarían una noche tranquila y podrían todos descansar un poco antes de ponerse en marcha de nuevo hacia la isla Might, quienquiera que le haya colocado ese nombre debía ser fan de alguien con un nombre más completo porque habían muchas personas que tenían un sobrenombre que terminaban de la misma forma, así que no estaba realmente seguro.
Se quitó el sombrero y el chaleco para alzarse las mangas de la camisa blanca mientras sacaba un mapa que él mismo había hecho ya que los de la clase alta no le habían querido entregar el verdadero, no le importaba, se había memorizado todo para su sorpresa y el mismo Shinso le había ayudado para hacer dicho mapa, porque al parecer se sabía el camino y en esos momentos caía en cuenta de que era posible que la esperanza de Denki no era totalmente en vano, no estaba muy seguro si confiar al igual que él hacía y no pensó mucho en eso puesto que se puso a ver la brújula para asegurarse que iban en buen rumbo, era cuestión de tiempo para que Katsuki entrara sin tocar como siempre hacía y detrás de él iban los tripulantes principales quienes al parecer iban a averiguar si iban por buen camino.
—¿Y bien? —Cuestionó Katsuki luego de ver al pelirrojo alejarse del mapa sobre la enorme mesa dentro de la sala del camarote.
—Si acortamos el camino por entre las islas OFA y AFO podremos llegar más rápido, a eso del mediodía de mañana, pero no estoy seguro si el barco puede aguantar otra tormenta —Comentó Eijiro viendo hacia el mapa con una mueca.
—Podemos hacer una segunda revisión de todo para asegurar lo que se pueda soltar durante la segunda tormenta y también cambiar de sitio todo lo que hay en la santabárbara —Comentó Sero de brazos cruzados a un lado de la mesa. —Tokoyami ya se hizo cargo junto a Mina de la cuerda del ancla y si cerramos bien las compuertas no se va a salir, los demás nos podemos estar pendiente de las velas y lo demás, las chicas ya están ordenando las comidas y amarrándolas junto a los pocos cofres.
—Estamos preparados para diez tormentas, pelo mierda, deja de lamentarte por las pérdidas que hasta para eso estamos preparados, incluso para la muerte —Comentó Katsuki de brazos cruzados y una sonrisa ladina hacia el contrario.
—Y es eso justo que quiero evitar, más pérdidas —Respondió Eijiro viéndolo serio antes de negar.
—Así tengamos que amarrarnos, pasaremos entre OFA y AFO —Sentenció Denki entrando al camarote con expresión seria. —No quiero pasar más días dentro del barco, creo que terminaré yo mismo lanzándome al mar de ser así.
—No bromees con eso —Pidió Eijiro con un suspiro hondo antes de asentir levemente. —De acuerdo, prepararemos todo en la mañana antes de salir hacia OFA y AFO, vayan a descansar, se lo merecen.
Todos asintieron y saludaron antes de salir de allí, dejando a los tres amigos alrededor de la mesa viendo el mapa en silencio, al menos por unos pocos segundos.
—Espero que lo que haya en esa isla valga la pena la pérdida que tuvimos y no estemos yendo en vano o cuando vayamos de regreso a la ciudad Yuhei me encargaré de atacarlos sin importarme las personas, sean o no inocentes —Sentenció Eijiro bastante serio mientras guardaba la mesa de madera con el mapa. —Vamos a que ustedes también descansen, pueden usar los camarotes extras.
—Te tomaremos la palabra, hay que descansar para lo que se viene con esta tormenta —Comentó Katsuki con una mueca.
—Yo declino la oferta —Comentó Denki llamando la atención de los otros dos. —Dormiré en una hamaca cerca de popa, por si acaso, este sitio es parte del territorio de las sirenas y no quiero que nadie termine cayendo en las voces hipnotizables de esos seres.
—Me quedaré contigo-
—No, ve a descansar en el camarote, si sucede algo gritaré —Interrumpió Denki rápidamente antes de salir con una sonrisa tranquila. —Buenas noches.
Katsuki y Eijiro se vieron mutuamente antes de ver hacia la puerta y los dos decidieron mudamente que irían a ver de vez en cuando a su rubio amigo para asegurarse que no se ha lanzado al mar, no creían que lo hiciera, pero el dolor de la pérdida provocaba que las personas hicieran locuras y no querían perderlo tambien. Se despidieron y cada uno se dirigió a una cama diferente para cambiarse a una ropa más cómoda antes de acostarse a dormir como los demás.
El barco estaba anclado a un solo sitio para que todos pudieran descansar y no quedara ninguno despierto, aun así había uno despierto murmurando al viento y sonriendo tranquilo en medio de la penumbra mientras era arrullado suavemente hasta caer dormido poco a poco.
A primera hora de la mañana siguiente ya estaban todos despiertos haciendo revisión y acomodando todo de manera que la próxima tormenta no fuese a dañarles aún más el barco que la primera tormenta, Eijiro por su parte se encontraba revisando a Denki junto con Katsuki, el rubio recién estaba despertando y ambos amigos creyeron que sólo había fingido toda la noche cuando lo iban a vigilar, pero para sorpresa de ambos no era así, simplemente era el cansancio en el cuerpo menudo del chico que estaba descansando más que los demás y sólo así el par de amigos se quedó tranquilos.
Katsuki y Denki se encargaron de revisar las velas, cuerdas y mástiles, asegurándolos todos de mejor manera mientras Eijiro sentía el movimiento del barco, eso sólo le indicaba que el ancla ya había sido guardada en su sitio así que se puso a dirigir la proa en dirección al noreste que era donde las islas se encontraban, iban con calma por los momentos ya que los arreglos internos llevaban un poco más de tiempo, por eso era que a eso de casi la mitad de la mañana fue que pudieran usar el viento a su favor para acelerar hacia las dos islas gemelas de las que todo pirata conocía y algunos temían por las fuertes tormentas que los agarraban entre ellas, además de otras cosas de las que nadie se atreve a hablar cuando se acobardan y dan vuelta para regresarse por donde llegaron, ellos iban preparados para pasar sí o sí, y si debían atacar a alguien, también lo harían; por eso los cañones estaban preparados, tal como le informaron a Eijiro.
Sobre la cofa estaba Denki con un catalejo en la zurda y viendo a través de este hacia ambas direcciones con seriedad antes de alzar las cejas y sonreír, volteando hacia el capitán que se encontraba frente al timón.
—¡Islas a la vista! —Anunció desde lo alto.
—¡Ya escucharon! ¡A prepararse! —Ordenó Eijiro aliviado de ir en dirección correcta. —Que los Dioses nos acompañen —Murmuró para sí mismo.
—¡A la orden capitán!
Todos se movilizaron a sus puestos, sosteniendo las cuerdas de las velas y usando otras para amarrarse a sí mismos a cada lado del barco, incluso en el interior del mismo los demás tripulantes estaban amarrados de manera que no se fueran a caer durante la tormenta, Eijiro tomó aire y vio hacia Denki quien también estaba sujeto, luego vio hacia Katsuki con una mueca porque el cenizo se negó a ir amarrado y sólo estaba colgado sobre la malla que colgaba al lado del palo de trinquete con la mirada al frente y una sonrisa emocionada de esas pocas que solía mostrar. Negó levemente antes de suspirar hondo y sin dudar un segundo más, puso el barco a ir de manera recta, tratando de imaginarse lo que podría haber entre las dos islas más conocidas como peligrosas de todos los siete mares.
Por supuesto que no había nada de todo lo horrible y malo que se imaginaron, sí tuvieron un poco de turbulencia por los diferentes remolinos de agua que tuvieron que evitar y un par de monstruos que quisieron pegarse al barco, con estos tuvieron que usar los cañones para alejarlos, sólo habían sido sustos porque las chicas se negaron a matarlos; de resto sólo pasaron por una lluvia bastante leve que pasó rápido luego de mostrarle misericordia a los monstruos o eso pensaban, realmente no estaban seguros y Katsuki era el más contrariado de todos cuando salieron sin daño alguno, volteando hacia atrás para ver si realmente eran OFA y AFO lo que pasaron.
—¿¡Qué mierda tan fácil fue esa!? —Exigió saber bastante descontento. —¿¡Dónde mierda quedó la pelea contra lo kraken!? ¿¡Contra el Dios que protegía esa mierda!? ¿¡Y qué clase de mierda de remolinos fue esa!? —Gritó molesto. —¡Esa puta lluvia ni me movió de mi puta malla!
—¡Cállate y cálmate o vas a enojar al Dios de la isla que nos perdonó la vida tal como las chicas perdonaron la de los monstruos! —Exclamó Denki desde la cofa con expresión descontenta.
—¡Esa mierda no dio miedo! —Siguió exclamando Katsuki muy descontento mientras se bajaba de la malla para despotricar sobre la cubierta. —¡Usamos los cañones por puro maldito gusto!
—¡Katsuki cállate! —Siguió regañando Denki resoplando desde arriba.
—¡No me callo una mierda! —Respondió Katsuki exigiendo que se regresaran para buscar el mismo su aventura.
Eijiro simplemente terminó riéndose por el descontento ajeno, a decir verdad él mismo también se sentía igual y por las expresiones de su gente podía asegurar que estaban de igual forma, pero ninguno hacía berrinches como lo estaba haciendo Katsuki porque estaban más concentrados en desamarrarse y seguir en sus puestos para dirigirse ahora a la isla Might como desde el principio.
Todos dejaron a Katsuki hacer su berrinche y a Denki regañarlo por no saber apreciar el buen trato del Dios de ambas islas mientras Eijiro simplemente reía sin soltar el timón, dejando que el viento los llevara hacia la isla, teniendo un peso menos en su cuerpo por haber pasado ya "lo peor" del viaje, así que simplemente siguió hacia el norte que era la dirección hacia la isla Might, manteniendo la mirada hacia la proa y luego hacia la brújula, cuidando que no cambiara de repente de dirección como muchas otra veces sucedía, incluso hubo veces que les había tocado regresarse por el mismo camino para dirigirse a la verdadera dirección a la que se dirigían y en esos momentos tendría a Katsuki reclamándole por no prestar suficiente atención.
El viaje duró justo como Eijiro lo había dicho la noche anterior, el cielo tenía un bonito color azul claro sin ninguna nube alrededor que estropeara el clima, el viento soplaba suavemente moviendo las velas sin agresividad alguna, Katsuki ya había dejado de despotricar y Denki se pudo concentrar en ver por el catalejo para estar pendiente en el momento en el que se topara con la isla Might, la encontró minutos después y la emoción lo embargó rápidamente.
—¡Isla a la vista! —Exclamó sin dejar de ver hacia la misma.
Todos celebraron cuando pudieron verla sin necesidad del catalejo y Eijiro sonrió triste antes de ver hacia Denki y luego hacia Katsuki, éste se encontraba también viendo hacia el rubio de mechón negro, ambos sabían que las esperanzas del menor de encontrar a su pareja serían rotas ni bien pisaran la isla.