Efecto Pigmalión

Summary

Sabía que era una idea suicida, sabía que todos pensarían que estaba loco, sabía que esto sería mi boleto directo hacia el psiquiatra pero ya no me importaba nada, pues yo tendría una Galatea igual de perfecta que la que tuvo Pigmalión y lo lograría a cualquier costo. -Historia 🧡katsudeku💚 inspirada en el mito de Pigmalión espero les guste

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Capítulo Unico


IZUKU

¿Alguna vez has escuchado del efecto Pigmalión?.

Este efecto se conoce como la influencia que una persona puede ejercer sobre otra, se basa en la imagen que se sabe sobre ella. Este efecto también se conoce con el nombre de «profecía autocumplida» pues se buscará de todas las formas posibles a nuestro alcance hacerlo realidad.

El origen de este efecto se remonta a la mitología griega, pues Pigmalión rey de Chipre, encontró serias dificultades para enamorarse de una mujer, pues ninguna le parecía perfecta para el juicio del monarca y tras varios fracasos decidió el mismo esculpir con el mármol más puro de Creta, a la mujer perfecta que habitaba dentro de sus sueños.

Pigmalión paso varios días entregándose a su más grande creación y cuando finalmente la termino la nombró Galatea. Tal fue el amor que este rey le profesó por su perfección, que le pidió a Venus que la convirtiese en una mujer de verdad, la diosa se apiadó de él y le dio vida a Galatea transformándola en una mujer de carne y hueso.

Con este mito queda reflejado que tanto quiso creer que la escultura estaba viva, que finalmente consiguió que así fuese.

Soy fiel creyente de este movimiento y me siento tan identificado con él, pues yo tampoco soy capaz de encontrar a la pareja ideal.




"Star Black" la compañía más prestigiosa y reconocida de todo Japón, era liderada por Toshinori Yagi mi padre, pero me había nombrado recientemente como su sucesor y desempeñe mi papel lo mejor posible para tenerlo a gusto.

Todo marchaba bien y los ingresos escalaban más y más, haciendo más millonaria a la empresa con mis ideas, me sentía realizado y feliz, pues estaba siendo igual o mejor de productivo que mi padre, pero lo inevitable paso y esto cambio mi percepción de las cosas.

--Izuku necesitamos que te cases cuánto antes.

Fueron las palabras que mi padre me impuso ya que quería que su heredero dejara la soltería para formar una familia.

--No puedo hacer eso. --le contradije. No me sentía preparado para llevar una responsabilidad de esa magnitud así que no lo haría.

--Debes de hacerlo Izuku, es por tu propio bien --agrego madre defendiendo la postura que mi padre me había impuesto.

Estaba en desacuerdo, no quería algo como eso, pero no sabía cómo librarme de esto.

--Solo tienes 6 meses para encontrar pareja y te casarás con la persona que elijas de inmediato.

--Pero debo de estar enamorado para casarme, ¿Cómo haré eso en tan poco tiempo? ¿Cómo lo lograré? --les cuestione. El tiempo límite que me habían dictado era una completa locura.

--Eso dependerá de ti cariño, solo necesitamos que te cases cuanto antes --expresaron ambos dejándome con un mar de dudas.




El tiempo pasaba y no podía encontrar a la persona indicada que sería mi pareja; entre citas y salidas conocí a muchos individuos que eran hermosos, pero aunque tuvieran este atributo, no podían remover algo dentro de mí.

Estaba harto, harto de seguir con esa maldita rutina y entonces recurrí a la última carta que tenía y esa era crear con mis propias manos a mi ser amado. Sabía que era una idea suicida, sabía que todos pensarían que estaba loco, sabía que este sería mi boleto directo hacia el psiquiatra, pero ya no me importaba nada, pues yo tendría una Galatea igual de perfecta que la que tuvo Pigmalión.



Mi oficio de hobie era la escultura, pues me encantaba crear esculturas de espacios, obras y volúmenes con todos los tamaños posibles. Amaba tanto expresar de esta manera mis sentimientos, ya que por medio de esto plasmaba mi amor hacia el arte.

Poniendo manos a la obra me pare frente al bloque de marfil blanco donde esculpiría, trataba de idealizar el físico y belleza ideal que a mí me enamoraría y teniendo una idea de esto comencé a esculpir a mí ser amado.

Los días pasaron y me entregué en cuerpo y alma para esculpir; mi adorado amor era cada vez más perfecto y aunque aún estaba lejos de concluirlo ya lucía hermoso.

Cada parte de su anatomía estaba bien definida, quería que fuera lo más realista posible. La forma de sus ojos era a la que más empeño le había dedicado porque en estos se reflejaría la pieza de arte que sería. David (estatua esculpida por Miguel Ángel) se quedaba corto en cuanto a perfección, pues los rasgos y las formas de mi Kacchan estaban hechos con mucho cuidado y detalle.

Nunca esculpí a lo loco, todo fue hecho con sumo cuidado y paciencia, pues de estas brotaría lo ideal para que el fuera perfecto.

Mientras escuchaba de fondo mi playlist, más me inspiraba para detallarlo, era increíble lo que él me trasmitía, sin estar terminado ya le miraba con cariño y ternura. Mi interior se desbordaba cada vez más por la emoción de verlo terminado. Quería terminarlo cuánto antes, pero no debía de ser impaciente, pues lo perfecto tarda mucho tiempo para formarse.




Mis padres siguieron molestándome con el asunto del matrimonio, pero eso no me interesaba porque yo estaba enfrascado en él y su infinita perfección.

Un mes de duro esfuerzo y dedicación finalmente lo terminé y estaba orgulloso por mi logro porque pude hacerlo realidad.

Todo en él tenía detalles bellísimos, desde su cabellera hasta sus hermosas manos, era único y sin duda alguna sublime.

Si Miguel Ángel me viera en este preciso momento sentiría unos celos inmensos hacia mí, ya que había sido capaz de retratar la verdadera belleza humana que podía poseer un mortal.

No sabía nada sobre medicina, pero sin duda alguna el cuerpo es una obra de arte, un ejemplo perfecto del diseño que puede haber dentro de la naturaleza. Cada parte de la anatomía es una pieza fundamental que debe de estar en armonía, pues de esta dependerá nuestra supervivencia para mantenernos con vida.

Había estudiado muchos libros sobre anatomía para crearlo lo mejor posible y todo esto había rendido frutos, pues frente a mí se hallaba una versión más perfecta de Galatea.

--Magnífico. --susurré enroscando mis dedos entre los suyos. Al fin estaba terminado, mi adorado Kacchan, el fiel retrato de como debía lucir mi persona ideal.




Mientras más lo contemplaba más me prendaba de él, pues la belleza de mi Katsuki era inconmensurable, nadie podía igualarse en la faz de esta tierra y aunque osara a decir que era mejor, lo más cierto es que nunca llegaría a ser así.

--Joven amo, necesito hablar con usted --me llamo Iida desde el otro lado. Aparte de ser mi mano derecha, era mi más fiel empleado y confiaba infinitamente en él.

Cubrí con un manto a Katsuki para que nadie lo viera en mi ausencia, todos pensaban que estaba de viaje por Europa, pero solo había sido una mentira, ya que todo el mes la pasé encerrado en mi estudio para esculpir a Kacchan.

--¿Qué sucede?

--Su padre hará una fiesta para darle la bienvenida por su viaje --agrego Iida confesando la descabellada cosa que había planeado mi padre.

--Está bien... Dile que estaré allí, así que no se preocupe --exprese finalmente cediendo para cumplir con mis responsabilidades.




Asistí a la dichosa fiesta que prepararon en mi honor, pero entre los invitados me encontré al que menos quería ver por allí.

--Pero miren quien está aquí, es Izuku, dichosos los ojos que te ven --manifestó Monoma acercándose a mí sin sonreír, detestaba esa fanfarronería de su parte porque era lo que más me colmaba.

--También es un gusto verte --le contesté sin tomarle tanta atención. Sabía que siempre me molestaba para llamar mi atención, pero no le daría el gusto de hacerlo esta noche.

--Bueno, debo irme, disfruta de la velada --dije alejándome de él, pero algo me había sorprendido. Había dicho que sería una velada maravillosa y llena de sorpresas, no entendía el significado de esto, pero para no hacer grande el problema opté por ignorarlo.

Grave error, pues cuando mis padres hicieron un brindis en mi honor el Intervino para dar un discurso.

--Señor y señora Yagi, muchas gracias por la invitación, me complace haberla recibido, pero tengo algo que confesar, algo que todos desconocemos de Izuku y es que él nos mintió, pues jamás hizo un viaje de negocios al extranjero --confesó Monoma comenzando a trasmitir una serie de imágenes y vídeos míos esculpiendo a Kacchan.

Todos estaban sorprendidos porque no podían creer la mentira que había inventado.

--Al parecer te la pasaste bien mientras esculpías esa cosa --espeto riéndose de mí--. Aawww el no encontrar una pareja ideal te creo un complejo de Pigmalión, qué patético eres Izuku jajajaja.

Los murmullos, la tensión del momento, las miradas acusatorias y las risas de Monoma no dejaban de atormentar mi cabeza y acercándome hasta él comencé a propinarle un montón de golpes, cuando me separaron de él, hice a todos a un lado para salir, no quería seguir rodeado de tanto hipócrita.

Me sentía humillado y avergonzado, como un bicho raro al que todos le tuvieron asco

--¿Acaso era un delito lo que había hecho?, ¿acaso estaba mal? --me cuestione mientras conducía de regreso a mi hogar.

No podía contener las lágrimas y estás brotaron sin parar. Todo me dolía, todo estaba fracturado y me hacían ver qué la pieza que esculpí con tanto amor jamás cobraría vida. Sabía que esto jamás pasaría, sabía que Kacchan no tendría vida, pero junto a él sentía aquello que llamaban amor, me sentía encandilado de su imagen que muchas veces desee que cobrará vida para tenerlo entre mis brazos, para escuchar el latir de su bello corazón, para acariciar los mechones de su cabellera, para sentir el calor corporal de su ser, para sentir que era real y tenía vida.

Lo trataba con amor y cariño, como si fuese un ser vivo, hablaba con el de todos mis problemas, como si él fuese capaz de escucharlos, le besaba y abrazaba con mucha atención, como si fuese capaz de sentir el amor que me daba; le amaba, le amaba demasiado, pero lo que más me dolía era que mi amor por él siempre sería platónico porque mi bello Kacchan jamás tendría vida.

Nunca llegaría afrodita para cumplir mi más grande deseo y yo viviera este dolor por la eternidad, pues el amor de mi vida no sería real.




Paso un tiempo y todos me veían con gracia o con burla porque les parecía graciosa la locura a la que había llegado. Ya no lo soportaba y lleno de ira, coraje, dolor, tristeza y desilusión, me encamine hacia mi hogar y acabaría para siempre con esta tortuosa ilusión.

Al abrir mi estudio tomé un mazo entre mis manos y comencé a destruir todas las esculturas que había hecho, estaba cegado por el odio y el dolor y antes de terminar con Kacchan no pude hacerlo, ya que no tenía el valor suficiente para acabar con lo que más amaba.

--¡Por qué! ¡Por qué no eres real! --grite desplomándome antes sus pies.

Estaba aferrado a estos, llorando para aliviar todo el dolor que había dentro de mí.

Estaba tan entregado a las garras del dolor cuando la calidez de una mano se posó sobre mi cabeza, estaba tan asombrado por qué sabia perfectamente que no había nadie en el estudio. Al alzar lentamente mi cabeza pude apreciar la mano de Kacchan, era blanca y las yemas de sus manos tenían color, estaba tan sorprendido que inmediatamente la sujete para sentir su calor y efectivamente, tenía calor corporal, al alzar mi vista no pude contenerme y me arroje a él para darle un beso en los labios, él me correspondió y mientras mi ósculo era correspondido pude sentir la suavidad y calidez de sus labios.

Al fin estaba con vida, todo en él tenía auténtica lividez, su piel tenía color, sus ojos tenían brillo, su cuerpo tenía calidez, al fin tenía vida.

Mientras sujetaba a Kacchan entre mis brazos, una figura mitológica se paró en la ventana y se trataba de nada más y nada menos de afrodita. Ella nos miraba con calidez y ternura y bajando lentamente del marco de la venta me dijo algo que me conmovió.

--Mereces la felicidad que tanto ansiabas Izuku... La misma que plasmaste con tanto amor, cariño, esfuerzo y paciencia en esta figura. Ahí tienes a tu esposo Izuku, el esposo que tanto estabas buscando, finalmente lo tienes. Ámalo, ámalo hasta el final de tus días --finalizó para desvanecerse de allí.

Impactado por su presencia, le agradecí de todo corazón por su acto de bondad, pues aunque fuera una diosa extinta había acudido a mi llamado.

--Muchas gracias, afrodita --susurre sin dejar de abrazarlo.




Mi mayor deseo se hizo realidad y me casé con él formando una bella familia que amaba más que a nada en el mundo.

Mi Kacchan y mis 3 hijos eran mi todo, y viví con el rodeado de amor hasta el final de nuestros días, al final la diosa extinta del amor pudo conceder mi deseo, al igual que lo hizo con Pigmalión hace miles de años.

El efecto Pigmalión del que todos se burlaban de mí se hizo realidad y pude formar una familia con el ser al que consideraba mi único y verdadero amor.


FIN