Ganarme tu corazón [KaraTodo/AtsuTodo]

Summary

Todomatsu se encuentra perdidamente enamorado de su hermano Karamatsu, un día decide confesar lo que siente, y todo sale mal. Entra en depresión, por sentir que decepcionó a todo el mundo. No quiere hablar, no quiere comer, no quiere hacer nada. Porque se siente como una porquería, porque tiene miedo de empeorar la situación. Cuando decide salir a tomar aire, despejarse un poco. Es atacado por unos hombres, dejándolo inconsciente. Ahí es cuando empieza a convivir con Atsushi, formando una relación más allá de la amistad. Todo iba bien, pero a cierta persona le choca ver como otro le daba el amor que él mismo rechazó. Intenta evitar esas sentimientos por la felicidad de Totty, pero se da cuenta de su grave error. Su amor por él es tan grande, que decide luchar por él, quiere recuperarlo. Ahora se encuentra entre 2 amoríos, pero solo uno podrá ganarse su corazón. ¿A quién elegirás Todomatsu?

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Un error

"Soñar es gratis, pero los actos del mismo se pagan caro".

Todomatsu Matsuno se encontraba sumergido en los más dolorosos recuerdos.

Lo recuerdo como si hubiera sucedido ayer...

Flash-Back

"Tic-Tac" "Tic-Tac"

El menor de los Matsuno había citado a su hermano en lo que parecía ser un parque, este se encontraba cerca de su hogar.

—¡Todo debe salir perfecto!— Leía lo que parecía ser el "Plan maestro". Cada movimiento estaba fríamente calculado, con el objetivo de por fin lograr declarar su amor.

“Tap tap” “Tap tap”

Trago saliva al escuchar unos pasos cerca de él, cada pisada parecía eterna, hasta que finalmente se detuvieron.

—Llegue my brother~— Karamatsu traía sus típicos lentes oscuros, acompañado de ese doloroso atuendo de lentejuelas.

Todomatsu empezó a sudar frío, ¿Realmente lo iba a hacer? Tal vez lo mejor era retractarse.

¡NO!

Semana tras semana haz evitado este día, fantaseando con diferentes realidades.

¡Nunca sabrás que sucedera si no lo intentas!

Apretó los puños en forma de determinación y volteó hacia su hermano. —Ka-karamatsu… Y-yo... Niisan...— No podría evitar tartamudear, estaba muy nervioso. Cerró sus ojos por un momento, tomó aire y dejó que su corazón hablara por él. —Sonará extraño lo que te diré, tal vez creas que es una broma, pero te aseguro que no lo es. Pido que me escuches con atención, porque será difícil para mi...

—¿Qué sucede my Totty?— El mayor poso sus manos sobre los hombros del menor. —Puedes decirme lo que sea, te escucho— Le sonrió dulcemente.

—Es complicado... no se como reaccionaras— Lo miro a los ojos y prosiguió. —Desde hace mucho tiempo he sentido cosas por ti, al principio eras doloroso por tu forma de ser y vestir— Sonrió melancólico al recordar esos sentimientos. —Pero ahora cada vez que te veo siento algo totalmente diferente

El mayor arqueo la ceja sin comprender a que iba, al ver los nervios de su hermano menor comenzó a acariciar sus hombros, con la intención de generarle confianza. —¿Diferente en qué forma?

El menor desvío la mirada hacia sus pies, Karamatsu se había colocado esos dolorosos zapatos de cuerina, incluso en la noche se podía reflejar el brillo que emanaban las lentejuelas de su polera.

—Te veo y me siento cómodo contigo, me siento ¿Feliz? Es como si tu presencia fuera necesaria en mi vida— Un leve sonrojo nació en el menor, junto a una sonrisa tonta de enamorado. —Al principio no entendía que era lo que me sucedía, le he dado muchas vueltas al asunto... hasta que finalmente supe la respuesta

Levanto su miraba temerosamente, para articular esa oración que tanto dolor le causaba hasta el día de hoy.

—Bueno y-yo... Te amo Karamatsu— Decirlo fue la cosa más difícil que hizo en su corta vida, pero a la vez sintió un gran alivio en su ser.

—Oh my little Todomatsu ¡También te amo! Eres el favorito de mis brothers— Lo abrazó emocionado.

Se sorprendió por el repentino abrazo, pero le correspondió, en su interior sabía que podría ser su última vez abrazando a su hermano.

Todomatsu se apartó del abrazo, agarró la mano del mayor y la puso sobre su pecho, donde estaba su corazón. —¿Sientes como palpita mi corazón? Está acelerado porque estoy cerca tuyo...— Le sonrió tímidamente. —Te amo demasiado... pero no de la forma que imaginas— Trago un poco de saliva. —Me enamoré de ti Karamatsu...

—¿Q-qué?— Karamatsu apartó su mano y comenzó a dar pasos hacia atrás. —P-pero somos hermanos... ¿Esto es una especie de broma?

Este acto lastimo a Todomatsu, pero no lo podía juzgar, era poco creíble lo que le decía.

—No es una broma, se que suena extraño pero es así— Desvió su mirada por la culpa que sentía. —Esto se consideraria incesto... pero es que no puedo negarlo más— Jugaba con sus dedos. —Es repulsivo que sienta estas cosas por mi hermano, lo sé... pero es que no puedo evitarlo, jamás había sentido algo así por alguien, cada una de tus cualidades me encantan

Hubo un silencio, esa era una clara señal de que todo se estaba yendo al carajo.

—Descuida... no estoy pidiendo algo a cambio, solo quería que lo supieras

—Que difícil... esto es demasiado para procesar— Karamatsu llevó sus manos a su cabeza en señal de frustración. —La verdad no se que decirte en este momento... Y-yo lo siento mucho, pero no siento lo mismo... te quiero muchísimo pero como hermanos, no como algo más

—E-esta bien... lo entiendo— Todomatsu sentía como sus ojos comenzaban a humedecerse, tomó fuerzas y artículo la última frase de su condena. —Mejor me retiraré, hasta luego

Fin Flash-Back

Quien diría que estos recuerdos serían la causa de sus de sus lágrimas, la causa de su dolor, simplemente la causa de su depresión.

Habían pasado aproximadamente nueve días desde ese trágico suceso, donde su ser interior había muerto.

Él no hacía mucho desde entonces, había perdido el apetito, no le agradaba bañarse, lo más impactante era que no le apetecía usar su celular.

—Él no me ama...— Susurro para si mismo, acompañado de lágrimas en el proceso. —Eres un tonto... como pudiste creer que esto sería posible— Cubrió su rostro para sollozar en silencio.

¿Creíste qué se llegaría a enamorar de ti?

Lo peor es que es tu hermano, estas enfermo.

—¿Por qué me tuve qué enamorar de ti? ¿Por qué de todas las perdonas del mundo tenias qué ser mi hermano?— Murmuraba con su voz quebrada.

Mi familia sabe que sufro por amor, solo que no tienen idea sobre la persona que me rompió el corazón.

Es mejor así... no podría explicarles lo asqueroso que soy

Si algún día llegara a contarles sería como "¡Familia les tengo una novedad! Sonará extraño pero a la vez cómico, me enamore de mi hermano Karamatsu".

¡Jamás! Eso sería lo único que esta familia necesitaría para entrar en crisis, a parte de ser ninis y vírgenes, seríamos enfermos mentales para nuestros padres y la sociedad.

Aunque debo admitir que me gustaría ver sus rostros de frustración, se verían graciosos intentando comprenderlo.

Se quedo mirando hacia la nada, intentando reír pero no le salía gracia. No podía sonreír luego de aquel dolor habitando su muerto corazón.

¿Cómo veré a mi familia después de esto?

Eso era lo que se repetía el menor todos los días, sin encontrar respuesta alguna.

En mi miseria no lo averiguare... es hora de salir del abismo en el que me encuentro

Se levantó con pereza de aquel futón, rogando que nadie estuviera allí, suerte la suya, así era. Al parecer sus hermanos habían salido, eso lo calmaba un poco.

Con lentitud se encaminó hacia el baño, para luego entrar y mirar un alma muerta frente al espejo. —Doy asco— Murmuro para sus adentros adentros. En el podía reflejarse sus ojos hinchados por las lágrimas que derramo, su piel más palida de lo usual por no comer bien, poseía horribles ojeras bajo estas por no dormir, le costaba conciliar el sueño y por ello se quedaba despierto en la madrugada.

Todo combinado con sus cabellos desordenados, en cierto modo se parecía a Ichimatsu.

Tomó su cepillo de dientes junto con pasta, empezó a cepillarse los dientes, sin olvidar la lengua, y se enjuagó con un poco de agua.

Posteriormente abrió el mueble, sacando sus productos de “skincare”. Este contenía tres pasos: un jabón, loción hidratante y bloquedor.

Como era tarde solo usaría los dos primeros pasos.

Abrió el grifo, humedecio su rostro con agua. Tomó un poco de jabon entre sus manos y lo froto en su cara, haciendo movimientos circulares por 1 minuto.

Agarró una toalla y se seco el rostro. Luego hidrato su piel, para finalizar tomó un peine y desenredo su cabello.

—Bien, ahora me veo un poco más "decente"— Habló con una media sonrisa frozada.

Se encaminó con dirección al armario, agarró su típico poleron rosado, juntó a unos panatalones cualquiera.

Luego de algunos minutos, ya se encontraba listo para salir, se encaminó hacia la puerta esperando que nadie llegara, miro hacia todos lados y por suerte no se encontraba nadie, así que se fue tranquilamente hacia su destino.

A esas horas las calles estaban algo oscuras, si no fuera por la leve iluminación de los faros, poco le importó, ya que estaba en su propio mundo.

Se que a estas horas algunos barrios son peligrosos, pero he vivido aquí durante años, veinte años para ser más exactos. Así que conocía esta cuidad como la palma de mi mano, nada me ocurriría o al menos eso creía.

Caminé por algunas calles, conocía el camino hacia el "Parque" en donde me rompieron el corazón. Me dirigía hacia allá porque era mi lugar favorito en el mundo, un corazón roto no iba a arruinar mis ganas de regresar.

Aun así no me quitaba la sensación de miedo por andar solo a estas horas de la noche, tal vez no fue la mejor idea que allá tenido, pero ya estaba afuera de todos modos.

Yo no soy de salir solo, mucho menos por las noches. Los que me conocen saben que me aterra la oscuridad, pero ahora todo me importaba una mierda.

Este día tenía ganas de salir un rato, necesitaba hacerlo, quería olvidarme de lo caótica que era mi vida ahora.

Quería engañarme a mí mismo por un momento, imaginar que nada de esto estaba pasando...

Luego de caminar por unos minutos, finalmente pude visualizar mi objetivo a lo lejos.

Inconscientemente una leve sonrisa se formo en mi rostro, me alegraba saber que ya estaba cerca de mi destinó.

Todo se veía tan tranquilo, podía visualizar algunas luces pero eran escasas, fui hacia un escaño y me senté a contemplar la hermosa vista.

Pero la tranquilidad no duro por mucho tiempo...

Un poco más alla de donde yo me encontraba, había una especie de pandilla, conformada como por cinco hombres, calculaba que tenían unos 37-40 años aproximadamente.

Lo que me descolo en ese momento, fue ver como uno de ellos miraba atentamente hacia mi dirección, con una sonrisa algo ¿Pícara?

Lo único que sabía era que ese hombre me estaba mirando a mi. Haciendo que me incomodará, además con ello me entrara una especie de miedo al verlo a unos pasos cerca de mi.

El pánico incrementó al ver como aquel hombre gordo les decía algo a su grupo, sin quitarme la mirada de encima, logrando que todos voltearan hacia mi dirección. Dos hombres de ese círculo me regalaron una sonrisa burlesca, otro de ellos un guiño.

Comencé a sudar frío al verlos caminar hacia mi dirección.

Con rapidez me levante de donde me encontraba, comencé a caminar hacia la dirección contraria. Pero al voltear mi rostro palidecio, pues vi como aquellos hombres comenzaron a seguirme, se encontraban a unos escasos metros de mi.

Cada uno de ellos estaba sonriéndome, en sus miradas se podía leer la ¿Lujuria?

Comencé a correr asustado lo más rápido posible, mis pulmones quemaban, mi corazón ardía y el pánico me invadía.

El hecho de no comer y dormir bien me estaba pasando la cuenta, mis piernas tambaleaban y mi vista era un tanto borrosa.

Estaba en peligro, como podía buscaba alguna otra alma pero no había nadie.

¿Por qué me sucedía esto a mi?

Tenía mucho miedo...

Tomé mi celular como pude, ya que mis manos se encontraban algo temblorosas. Marque el número de la casa, pero suerte la mía al tener unos hermanos tan inútiles que nunca contestaban el teléfono cuando se les necesitaba.

Cada segundo que pasaba el pánico incrementaba en mi ser, juntó a una fuertes ganas de llorar.

Pude sentir como alguien me agarraba del brazo con mucha brusquedad, tirándome con fuerza hacia el frío cemento del piso, logrando que me golpeara la cabeza en el proceso.

Sentí como me agarraban de los brazos y piernas, inmovilizado completamente mi cuerpo.

Abrí mis ojos temerosamente, para encontrarme con ese señor que me miraba hace un momento, acompañado de su pandilla.

En sus rostros se reflejaba ¿Hambre? ¿Deseo?

Vi como aquel gordo se posicionaba encima mio, para comenzar a lamer lentamente detrás de mi oreja y con sus manos libres agarrar una especie de navaja.

En ese momento mi cuerpo se paralizó, las palabras ya no salían de la boca.

El miedo se apoderó de mi de una manera inimaginable.

—Que delicioso sabor— Susurró, acomodandose nuevamente para ver su rostro. —¡Ya nos mereciamos una cena así muchachos!— Lamió sus labios, y les dedico una sonrisa triunfadora a sus compañeros.

Los demás soltaron unas risas en respuesta.

Acerco su navaja a centimetros de mi rostro, paso un dedo por su filo, y de una sola estocada rompió mi suéter favorito. Con ello me hizo un corte en la piel del abdomen.

Allí mi cuerpo comenzó a temblar de manera desenfrenada, sentí como mis ojos se cristalizaban mientras los segundos pasaban, para finalmente romper aquel horrible silenció con un gritó lo más fuerte y desgarrador posible.

—¡AYUDAAAAAAAA!

No debí hacer eso... sentí un gran combo golpear mi cara.

—Mgh…— Soltó adolorido.

Dos de ellos comenzaron a insultarme, mientras yo luchaba por liberarme inútilmente.

—¡Quedate quieto!— Lo jalo del cabello, agitándolo con mucha brusquedad.

Otro molesto pateo mi estomago, reiteradas veces.

Mientras eso ocurría, veía como se desabrochaban el pantalón con rapidez, como si sintieran que en cualquier minuto alguien vendría.

Deje de oír sus insultos, mis ojos comenzaban a nublarse con cada segundo que pasaba.

—A-ayuda porfavor...

—Agh... mi cabeza...

Con pesadez abrí mis ojos, sentía mi cabeza explotar y unas enormes ganas de vomitar.

Intente moverme pero era inútil, mi cuerpo se sentía pesado, un solo milímetro de movimiento me dolía como el infierno.

¿Qué fue lo qué sucedió?

Lentamente movía mi cabeza hacia el lado derecho, mi vista comenzaba a estabilizarse, lo que parecían ser puntos de colores hace un momento, se comenzaron a transformar en objetos.

¿Donde estoy?

La habitación donde me encontraba era de color blanco, el piso se encontraba forrado en una hermosa alfombra color vino. Los muebles que lo acompañaban eran finos, frente a mi se encontraba una gran pantalla de televisión.

Yo me encontraba sobre una cama algo grande, al estilo matrimonial. Me envolvían sus suaves sábanas color negro azabache, el pijama que usaba era de color dorado con sutiles franjas blancas.

De repente sentí como alguien abría la puerta tras de mi, no sabía quién cruzaría por ahí.

En otras circunstancias esto me habría aterrado, pero me encontraba tan débil que lo único que hacía era luchar para mantenerme despierto.

Fue cuando lo vi...

Él se acercaba a mi con su estúpida sonrisa, su cabello castaño claro tan suave y manejable, esa delicada piel blanca con una sutil mezcla de bronceado, esos bellos ojos color miel que daban ganas de comérselos al tan solo verlos.

Atsushi

Era un viejo conocido mio, él es como una especie de ricachón por así decirlo. Ambos no teníamos una conexión muy buena, mis celos hacia su persona siempre se interponen en una futura amistad.

—¿Te encuentras mejor?— Se sentó al lado de la cama, tomó su mano y la acarició con delicadeza.

—¿Q-qué fue lo qué sucedió?

Con dificultad articule esa pregunta, sentía que me desmayaria en cualquier momento.

—Eso no importa ahora... debes descansar, estas herido. Tú no te preocupes por nada, yo te cuidare Matsuno

Con ello se acerco a mi para depositar un beso en mi frente, desordenado un poco mis cabellos en el proceso, sentí mis mejillas arder como nunca.

Atsushi se río por mi reacción, se levanto y finalmente se fue.

—Adiós...

Susurre con un hilo de voz, antes de quedarme completamente dormido, por lo débil que me encontraba.