CHICO DE INTERCAMBIO - TaeKook

Summary

Jeon JungKook ha estado enamorado de su mejor amiga por más de siete años. Nunca ha podido confesarse por miedo a arruinar su amistad pero cuando ella es elegida para irse de intercambio por un año a París, se llena de determinación y se dice que esperará a que regrese para al fin hacerlo. Sin embargo, no cuenta con la llegada de cierto chico rubio a su vida, de media nacionalidad francesa, que cambiará por completo sus planes. . . . • Historia original de mi autoría. • TaeKook. Taehyung top. Jungkook bottom. • Boyslove. Universo alternativo.+18. . . . Resubido: 20 de Enero de 2025

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 01: Inicio

Ennik Somi Douma, muchacha alta, elegante y sofisticada, de buena familia y rasgos heredados mitad canadienses mitad coreanos, caminaba por el camino de piedras que iba desde la biblioteca hasta los jardines traseros de la academia Monstein con su brazo enlazado al de Jeon JungKook, muchacho asiático de estatura arriba del promedio, piel de porcelana y cuerpo ejercitado, cabello azabache y con una sonrisa encantadora, quien caminaba a su lado a paso lento mientras conversaban en un día cualquiera de estudio.

JungKook había tenido un malentendido el día anterior con una de las muchas compañeras que gustaban de él, cuando él le pidió que le esperara en la entrada de la academia en lo que iba a dejar sus libros en su casillero y ella no le escuchó, pensando que fue ignorada y plantada en la previamente agendada cita, sintiéndose avergonzada por ello y hablándolo con Somi ese día, ya que fue ella la que planificó todo y ésta le reclamó a él por haberla dejado en mal con su amiga.

JungKook ya le había explicado todo a Somi, cómo estuvieron los sucesos y lo que ocurrió el día anterior pero su amiga parecía estar aprensiva en creerle.

—¿De verdad no la ignoraste adrede? —preguntó ella de nuevo, alzando una de sus perfectas cejas y viéndole con sospecha, conociendo de antemano su personalidad coqueta y rompe corazones y no estando segura de si lo que decía JungKook era cierto o no—. Porque ella dice que sólo te diste la vuelta y la ignoraste como un patán. Ella está tan avergonzada ahora que no sabe cómo verte a la cara, piensa que sólo fue una molestia para ti.

JungKook rio al escuchar eso y agitó la mano quitándole importancia al asunto.

—Para nada, Som. Sólo dile que se acerque, no la voy a morder —dijo y después sonrió con picardía—, a menos que ella quiera.

Sonrió sugerente pensando en travesuras y, sabiendo eso, Somi le golpeó con su mano libre en el hombro.

—Eres horrible, Kook —se quejó y JungKook comenzó a reír.

Al azabache le encantaba molestar a su amiga, se veía tan linda con las mejillas rojas y el ceño fruncido que le era inevitable no provocarla. Somi le miró mal por un segundo pero pronto se le unió y juntos se rieron de sus tonterías.

Terminaban de reír y retomaban su paseo por el jardín cuando JungKook sintió su celular vibrar en el bolsillo de su chaqueta, alertándole de un mensaje. Disculpándose con Somi por la interrupción, buscó el aparato y revisó el contenido. Era un mensaje del presidente estudiantil y como su secretario, JungKook tuvo que posponer, nuevamente, sus planes con Somi para atender a sus pedidos.

—Tenemos que irnos —dijo—, el presidente acaba de convocar a una reunión general —informó a su amiga y después suspiró por tan repentino acontecimiento, dándose la vuelta y comenzando a avanzar.

Somi le siguió los pasos de cerca, ella no era de la comitiva como tal, pero como parte del consejo y al esta ser una reunión general, era su deber asistir también.

*

—El motivo por el que les mandé a llamar es porque dos de ustedes serán elegidos como alumnos de intercambio en la escuela de Artes en París.

Al igual que todos, JungKook jadeó asombrado y, a su lado, Somi se volteó a verle igual de sorprendida que él, casi preguntando con la mirada si lo que acababa de escuchar era real.

Kim Namjoon, el presidente estudiantil e hijo del director de la academia, continuó—: Quienes lo hagan necesitan dominar como mínimo el inglés y, aunque es bien sabido que sólo los mejores estudiantes con las mejores calificaciones son parte del consejo, sé que no todos dominan ese idioma, así que, el director me ha dejado la tarea de elegir, basándome en eso y los permisos de sus padres, a los dos alumnos afortunados que se encargarán de poner en alto a nuestra academia.

»—Dicho esto, a continuación les entregaré una ficha que sus padres deberán llenar autorizando el viaje y mañana me lo entregarán para que puedan tener acceso al examen de idioma que determinará si son aptos para ir o no.

Desde ese momento JungKook sabía que él no iba a ser uno de los afortunados alumnos elegidos para ir a París, porque en primera no le darían el permiso y en segunda no dominaba ni siquiera lo básico del inglés.

Así que, cuando Namjoon le extendió la que sería su ficha de permiso y esperó a que JungKook la tomara, este la rechazó. Kim y el resto de sus compañeros le miraron asombrados pero antes de que siquiera alguien preguntara algo, Jeon se adelantó y explicó sus motivos. Maso menos.

—No estoy interesado en el intercambio —dijo—. Puede darle mi ficha a alguien más.

—¿Estás seguro, Jeon? —preguntó el presidente con incredulidad—. Es una gran oportunidad para tu futuro.

Y aunque eso le hizo dudar por un momento, las razones del por qué no le interesaba el intercambio fueron más fuertes que sus dudas y dieron fuerza a su decisión.

—Estoy seguro —determinó.

Kim Namjoon no insistió más entonces, sólo asintió respetando su decisión y al ser JungKook el último de la fila, se alejó regresando a su lugar y guardó la solitaria ficha en su folder de documentos dando por terminada la reunión.

Todos comenzaron a ponerse de pie entonces, a despedirse, desocupar la sala y en cuanto JungKook salió, Somi lo jaló del brazo y le detuvo de su huida.

—¿Por qué lo rechazaste? —preguntó enseguida, con curiosidad pintando su voz y JungKook resopló.

—Porque mis padres no iban a darme permiso, Som, y lo sabes.

—Pero si hubieras guardado la ficha, podríamos haber visto la forma de hacerles convencer... Podríamos haber intentado.

—Soy pésimo en inglés —confesó—. Kim no me elegiría ni por asomo.

Somi suspiró al oírle, sabiendo que lo que decía era cierto y no encontrando nada con lo cual contradecirle, soltó su mano y dio un paso atrás.

—Yo creo que sí iré —comentó de casualidad y JungKook tuvo que parpadear.

—¿Kim te lo dijo? —Somi bajó la vista y miró sus pies, JungKook la conocía y dado que Namjoon se había tardado un poco más con ella cuando le entregó su ficha de permiso que con el resto de ellos, JungKook podía intuir que estaba ocultando algo, así que la cogió del hombro y exigió una respuesta—. Somi.

—N-no me lo aseguró —tartamudeó—, pero me dijo que en mi caso sólo sería cuestión de conseguir el permiso porque estaba al tanto de lo fluida que soy con el idioma.

JungKook se sorprendió, prácticamente se lo había insinuado; la soltó entonces y se alejó, Somi subió la mirada y la fijó en él.

—¿Quieres ir? —preguntó el azabache y la chica asintió.

JungKook lamió sus labios repentinamente secos, procesó la información y lo que eso ocasionaría. Si Somi se iba por medio año sin que él todavía se confesara... JungKook no dejó que ese pensamiento se terminara de formar, se reprendió por siquiera pensar de manera tan egoísta y entonces sonrió para darle apoyo a su amiga.

—Creo que debes ir —le dijo—. Sé que te darán el permiso... y además, es una gran oportunidad para ti, Som, no deberías desaprovecharla.

La chica asintió, sonriéndole también, pero viéndose más apagada de lo normal.

—Me gustaría ir, pero no quiero dejarte solo —confesó.

JungKook sonrió enternecido y negó con la cabeza. Era ridículo y tonto que ella siquiera lo considerara frente a una oportunidad tan buena como esa. Se acercó a ella y la acurrucó en su pecho, ella se dejó hacer.

—Yo estaré bien, Som —susurró sobre su cabello—. Tienes que ir.

A finales del mes, los afortunados alumnos que fueron elegidos para ir de intercambio a París fueron anunciados. Ellas eran Kim Chan Mi y Somi Douma, ambas con habla inglesa fluida y miembros del consejo estudiantil.

JungKook entristeció un poco con la noticia porque en el fondo de su corazón egoísta no quería que Somi se fuera de su lado, pero no lo demostró y al contrario animó a su amiga para irse de intercambio, echarle ganas y aprovechar al máximo la experiencia que duraría un año.

Cuando el día de la partida llegó, JungKook compró rosas y fue a despedir a su amiga al aeropuerto. Al verla ahí, lista para partir y viéndose más linda que nunca, JungKook quiso besarla y decirle que la amaba, confesar que había estado enamorado de ella por más de siete años y que deseaba desde el fondo de su corazón llamarla suya... Pero no tuvo valor. No se atrevió y en su lugar le deseó suerte, la abrazó y le dijo que la echaría de menos. Ambos prometieron mensajearse seguido y contarse de todo en lo que el año pasara e inevitablemente, después de la última llamada para el vuelo a París, Somi se fue. Dejándole solo de nuevo pero con la promesa de que volvería.

Dejándole con sus sentimientos quemando en su interior.

Sentimientos que en un arranque de determinación, JungKook se dijo que trabajaría, reforzaría y cuando Somi volviera, cuando estuviera de nuevo entre sus brazos... Se confesaría sin miedo al rechazo, yendo a por todo lo que ella estuviera dispuesta a darle.

*

Laurent Min y Vincent Kim eran los nombres de los alumnos de intercambio que habían mandado desde París. JungKook lamió sus labios antes de mirar de forma periférica a uno de ellos que de pura casualidad había quedado en sus mismas clases, exceptuando teatro, y que también, de pura casualidad, se había sentado junto a él.

Ambos chicos lucían en cierto grado interesantes, poseían media nacionalidad francesa, lo que les sumaba puntos, y eran estéticamente atrayentes. JungKook sólo podía preguntarse cuántos más de ese tipo de chicos no se encontraría Somi por allá y cuántos más no se interesarían en ella como las chicas de acá se estaban interesando en los chicos nuevos.

JungKook suspiró sólo de pensar en que ella podría interesarse en alguno de esos pretendientes y su corazón palpitó dolorosamente.

El chico a su izquierda pareció percibir su mirada inquisitiva y en un movimiento repentino se volteó a verle. JungKook se sobresaltó por la repentina acción y apartó la mirada enseguida.

Se reprendió internamente por su descuido, pensado que el chico nuevo podría pensar que él era uno de esos tipos raros que gustaban de otros hombres sólo porque lo estaba mirando y sintió un estremecimiento con sólo imaginarlo. Joder, él no era gay.

Vincent Kim, o Kim Taehyung como se suponía era su nombre en coreano, sonrió ladino al ver semejante reacción tímida por parte de su compañero al ser descubierto mirándolo y sintió su vena traviesa palpitando. Se veía tan lindo con su cabello negro noche y cara de bebé que su lado malvado le instó a molestarle. Taehyung negó con la cabeza divertido y entonces se acercó al chico azabache, susurrándole en el oído—: ¿Necesitas algo, lunita?

El chico pegó un fuerte grito de sorpresa al oírle y Taehyung no pudo evitar reír bajito cuando el maestro lo reprendió por ello. La lunita se paró entonces, se disculpó inmediatamente y después se volteó hacia él, viéndole con ojos brillosos y grandes. Como los lindos ojos de un cervatillo asustado, pensó Vincent.

Al verle reírse de su reprimenda, JungKook frunció el ceño y le dio una patada al chico extranjero por debajo de la mesa, y fue una patada tan fuerte que Taehyung tuvo que morderse la lengua para no maldecir en voz alta. JungKook sonrió con suficiencia cuando vio que el rubio dejó de reír y en su lugar hizo una mueca por el dolor.

—Eso te pasa por imbécil —susurró burlándose y después se volvió a sentar, regresando su mirada al frente y prestando atención a la clase.

Eso no detuvo que Taehyung le mirara ceñudo y que sin retrasar ni un poco su venganza alargara la mano y deliberadamente le apretara el miembro por arriba del pantalón, siendo este un apretón tan fuerte que JungKook pegó el grito de su vida, llamando la atención del profesor una vez más.

—¡Jeon JungKook!

Taehyung sonrió de lado ante lo rojo que se puso el rostro ajeno y el enojo con el que la lunita se volteó a verle.

JungKook no podía creer que ese estúpido hubiese tenido el atrevimiento de agarrarle ahí.

—Hágame el favor de salir de mi clase, joven Jeon —determinó el profesor, más que molesto por haber sido interrumpido por segunda vez y con incredulidad JungKook señaló al chico extranjero.

—¡Pero profesor, él...!

—¡Salga ahora o me veré en la molestia de llamar al director! —gritó más que molesto y JungKook cerró la boca.

Taehyung sonrió aún más al escuchar al mayor y evitó reír cuando la lunita le miró con más odio del que creía alguien podría poseer, levantándose con brusquedad de su asiento mientras tomaba sus cosas y después guardándolas en su mochila, murmurando cosas como: "en mi vida me habían corrido de una clase" y "maldito extranjero".

Antes de irse, JungKook le dio una última mirada enojada a Taehyung y este alzó una de sus cejas, expectante por lo que el azabache diría como su frase final.

—Me las pagarás —masculló el azabache y Taehyung volvió a aguantar la risa ante eso.

Vio al chico virgen marcharse indignado del salón y pensó que tenía mucha suerte por haber encontrado diversión tan temprano en la mañana. Sintiéndose ansioso, Taehyung ya quería ver qué tipo de cosa haría la lunita para vengarse de él.

*

Kim Taehyung no tuvo que esperar mucho para que el chico, al que apodó lunita virgen, se vengara de él, pero contrario a todo lo que esperó, como pegamento en su asiento o letreros tontos en su casillero o mochila, venganzas infantiles de las que reír un poco, Jeon JungKook se fue por las grandes ligas y le metió en problemas con el presidente estudiantil.

Para empezar y en su defensa, ese martes en la mañana cuando encontró un citatorio por parte del consejo estudiantil en su casillero, jamás se imaginó que fuera obra de la lunita virgen.

En primera porque tenía el sello y la firma del presidente y el papel se veía tan pulcro y legal que cabida a dudas no había. En segunda porque apenas era su segundo día en la academia y pensó que de seguro el presidente quería darles la bienvenida a YoonGi y a él. Porque Taehyung hasta iluso había sido al creer que YoonGi había recibido una carta también.

Mendiga lunita virgen.

Las instrucciones de la carta para el encuentro formal eran específicas y al ser la hora del encuentro demasiado cercana a la hora en que la encontró, Taehyung evitó tardarse de más y se dirigió a la sala de juntas, que era al sitio en dónde supuestamente el presidente le esperaría, de inmediato.

Cuando llegó a dicha sala, preguntando a uno que otro compañero por la dirección, la puerta estaba cerrada y los pasillos cercanos estaban vacíos, pero puesto que las clases habían empezado y todos se encontraban en sus respectivas aulas, Taehyung no lo notó extraño.

El rubio esperó cerca de quince minutos a la llegada del presidente pero al ver que nadie llegaba o se acercaba, se aventuró a girar la manija de la puerta y descubrió que esta no se encontraba asegurada.

Taehyung maldijo por eso, porque pensó que desde hace quince minutos le esperaban adentro, y sin pensárselo demasiado, abrió y entró a la sala, pero esta también se encontraba vacía.

Más tarde Taehyung se recriminó por no haber sospechado de nada para ese momento, porque en vez de irse y acoplarse a sus clases... Como debió haber hecho... Como estúpido novato, decidió esperar a que el presidente hiciera su aparición.

Se sentó en una de las muchas sillas que rodeaban una mesa larga ubicada en medio de la habitación y al pasar otros cinco minutos y que nadie entrara, ni siquiera YoonGi, sacó su celular y a modo de entretenimiento continuó con la edición de una mezcla que desde París venía componiendo.

Ni cuenta se dio de la hora hasta que la puerta se abrió al fin y un grupo de alumnos entró a la sala, siendo liderados por el que Taehyung sabía que era el presidente y Jeon JungKook, la lunita virgen, que ni disimuló y apenas cruzaron miradas le sonrió con burla.

Burla porque como un estúpido Taehyung había caído directo en su plan de venganza.

—¿Qué hace usted aquí? —preguntó desconcertado el presidente Kim Namjoon.

Taehyung se puso en pie, ofreció una respetuosa reverencia, como sabía que debía de saludarse a los superiores en Corea, y después se dispuso a explicar por qué estaba dentro de la sala.

—Le estuve esperando afuera desde la hora acordada pero, como aún no llegaba, me atreví a entrar para esperarle aquí.

—¿Perdón?

—Recibí su carta y vine a esperarle, eh, ¿La cita a las ocho en punto?

El presidente le miró aún más descolocado que antes y JungKook no se aguantó más. La lunita virgen comenzó a reírse como Taehyung no sabía que podía hacerlo y entonces, sólo entonces, el rubio lo entendió todo. Para colmo, el virgen fue secundado por el resto de los alumnos y entre medio de todas esas risas, la mirada del presidente Kim que se tornó seria y molesta, le causó más bochorno.

—Escuche, no se de qué habla —comenzó a decir—, pero si se ha escapado de clases y ésta es la única excusa que se le ocurre para justificarse, le pediré que por favor se detenga. No voy a permitir faltas de respeto y mucho menos falsos sobre mí.

»—Jamás le he citado y si lo hubiera hecho, habría sido de cara, nunca a través de una carta. Ahora dígame, ¿En estas dos horas no ha entrado a clases?

Taehyung se limitó a negar con la cabeza, completamente avergonzado ya sabiendo de la mierda en la que se había metido por culpa del azabache. El presidente arrugó el ceño viéndose molesto y le señaló la puerta.

»—Entonces deje de perder el tiempo, por favor vaya y asista al resto de ellas; y de una vez le digo que si vuelvo a verlo fuera de sus clases, lo llevaré con el director. No porque venga de París o sea su segundo día va hacer lo que se le apetezca, señor Kim. Por favor respete esta academia y dé respeto a su antigua escuela también. —Taehyung asintió—. Bien, ahora retírese que la junta no se puede atrasar más.

Taehyung volvió a asentir y sintiéndose por demás abochornado, cogió sus cosas, dándole una última mirada al virgen que le miraba con una gran sonrisa en el rostro y salió de esa sala, corriendo hasta su siguiente clase a la que por poco llegó tarde.

El resto de la semana Taehyung no pudo ver a la cara de Kim Namjoon sin ponerse nervioso o avergonzado, mucho menos cuando se encontraba al tipo por los pasillos, o saliendo de alguna clase, y este le palmeaba el hombro mientras le sonreía y decía alguna mierda parecida a: "Bien hecho Kim, asista a sus clases", "Enorgullezca a su escuela".

Taehyung tampoco volvió a sentarse cerca del demonio Jeon, como le apodó también. Con él compartía todas sus clases, excepto composición y letras, pero se las arregló para evitarlo.

Se enfocó en otras áreas, cumpliendo con sus deberes de estudiante y así se la llevó hasta que llegó el viernes.

Para entonces tenía cinco invitaciones de fiesta, varios números telefónicos agendados en su celular y ya no era raro encontrar dulces o snacks en su asiento con notitas pegadas o cartas de declaración.

Contrario a YoonGi, quien era más reservado y ermitaño, a Taehyung no le molestaba ser popular. Era libre, despreocupado y disfrutaba de esas atenciones pasándola bien. Estudiaba y hablaba con quien quisiera hablarle. Vivía lo más relajado posible e incluso había tenido algunos encuentros furtivos en los baños, y otros sitios ocultos de la academia, con chicos y chicas que se habían sentido atraídos por él y le habían pedido dichos encuentros.

Taehyung lo llevaba bien, y aunque YoonGi le había dicho que no iría con él a ninguna de esas fiestas que habían sido organizadas en su honor, por su lado él sí que pensaba darles a las nenas y nenes un poco de sí mismo por una hora o dos.

Asistiría a todas esas fiestas a las que le habían invitado y se divertiría, después de todo ya había hecho todos sus deberes y sus tareas ya las tenía listas para ser entregadas.

Taehyung estaba pensando en asistir, beber y tener un poco de sexo. Porque aunque la modestia no era su fuerte, o un dote que poseía, no quería sonar tan egocéntrico al decir que la mayoría de las personas en esa academia estaban deseando tener un poco de su polla también.

Y joder que no le molestaría compartir con tanto culito lindo rondando por ahí.

Sólo que ese sábado, cuando Taehyung despertó en un cuarto ajeno y con la luz del sol dándole en la cara, con un ligero mareo molestándole en la cabeza y con la boca reseca apestándole a alcohol... A la persona desnuda que nunca se imaginó encontrar a su lado en una cama desordenada que olía a sexo, fue a Jeon JungKook. JungKook a quien por las marcas en su cuerpo y lo rosado de su ano escurriendo semen seco, ya no podía llamar virgencito.

Joder, Taehyung jadeó con horror, ¿Qué había pasado?, ¿Qué mierda había hecho?