Amo la tormenta en tus ojos | Sanzu x Oc

Summary

•Es un fanfic •21+ •Los personajes le pertenecen a Ken wakui Eli Yeager, una chica que creía que no era necesario el amor para seguir su vida, no sentía la necesidad de tenerlo hasta que conoció a su pelirosa detestable cuál correrá para que no la deja atrás, osea ser su perra. Por culpa del amor que provocó en su corazón

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo1

Venía apurada a mi segundo empleo como mesera en unos de los mejores restaurantes de noches importantes tales como citas, charlas de negocios, o simplemente disfrutar de un buen plato preparado por los mejores cheff de la cuidad. Sin embargo, entre a una habitación para poder cambiarme de ropa al uniforme como tal, me agarre del cabello para formar una cola baja arriba de mi nuca, con unos mechones sueltos para no estar como pelada como Mikey mouse o como si me echarán una lengüita de vaca por la cabeza. Suspire antes de salir de la habitación, ya me cansaba mentalmente tener tantos trabajos de medios tiempos, para cubrir la carrera de mi universidad que no pude pagar el último año, lamentablemente.


Sin darme cuenta ya tenía en mis manos una libreta pequeña con un lápiz escribiendo un pedido de un cliente que viene con su familia, de tanto que se repite mis días que ya no tenía tanta conciencia en lo que hacia, es como si fuera un maldito robot andante por este restaurante. Cómo siempre fui a avisar a la cocina los pedidos, llevaba los pedidos en una bandeja de plata, llevaba licores, etc.


En eso que me dirigía a una mesa con una sonrisa pequeña que casi no era una sonrisa si no más bien una expresión de cansancio, Pero debía tener al menos un poco una cara buena al cliente, por mi bien. me acerque a la mesa que se encontraban 3 hombres, que debo admitir que eran atractivos solo que un estilo muy distinguido y un poco extravagantes. El primero en ver fue un peliblanco que parecía un zombie de the walking dead , apuesto que sería un buen papel para el. El segundo uno que también compartía el cabello blanco, Pero tenía un peinado como la típica Barbie recortada por una niña pequeña y sus prendas y joyas gritaban dinero. Y el último de cabello rosado que parecía una peluca que venden en el tianguis por pocos pesos, preparado para ir a un cumpleaños para completar un trabajo de payaso aterrador que quiere asustar a los niños con esas cicatrices. En fin, mis pensamientos por fin despertaron al ver estos monos del circo, me acerque a la mesa para decirles lo de siempre.


-Buenas noches caballeros,qué quieren comer con lo visto del menú?, o aún no lo leen?.- saco una pequeña sonrisa mientras cambiaba de página de mi cuaderno para anotar.


-Suspira el zombie de twd- buenas noches, señorita. Quisiera pedir una copa de vino. Porfavor.- miro a los dos que estaban a su alrededor con una expresión seria casi sin emociones específicas.


-Por mi parte quiero unos camarones picantes acompañados junto a una copa de vino blanco- mientras decía eso sin mirarme, saco una billetera de cuero de animal con su cierre de oro.


-Ami tráeme tu comida favorita del lugar, no importa lo que sea que sea, solo lo quiero. Señorita mesera- con esta mujer que parece que si la hubieran tragado de la tierra, porfin la encuentro, no seria estúpido en perder la oportunidad con jugar ser el don Juan de la mesa, aún la recordaba que me atendió en una tienda de Channel por una camisa, al verla tan cansada sería más fácil de jugar con ella, supuse.


Trago saliva al oir el último pedido que parecía una broma tan mala que no había ni risas de lo malo que era, quise pensar eso.- señor, discúlpeme Pero que pasaría si lo que me gusta sea veneno?,eh, mejor pida algo de su gusto. Y no jugué con ser el chistosito, ahora no.- trate de controlarme la verdad, hubiera Sido peor si estuviera con más energía, Pero bueno, a veces suceden estos casos tan desagradables.


-Bueno, bueno. Entonces quiero un pedazo de carne de cerdo, será el veneno, como no me gusta quiero imaginar que me muero con eso, no sé si entiendas el punto, señorita gruñona- Con una sonrisa juguetona quise fastidiarle.


-Ok. Ya traigo sus pedidos, caballeros.- me di la vuelta dejando con la punta del bolígrafo presionando contra la hoja, ojalá que ese punto que me hablaba aquel payaso desagradable se lo metiera en el innombrable.


Después de haber avisado a la cocina de los siguientes platos, me guarde el cuaderno con el lápiz en mi bolsillo de adelante , para prepararme con la bandeja. En cuanto me pasaron el plato de camarones, junto dos copas y dos botellas de vino rojo y blanco, y el plato de carne de cerdo. Me dirigí a la mesa que queda al lado del ventanal del restaurante, más bien una muralla de vidrio que daba paso a la vista de una terraza hermosa. Puse con cuidado los palos y las copas, serví los vinos.


Pero cuando justamente iba a atender otros nuevos clientes sentí una mano grande tomando de mi antebrazo con la presión de unos dedos largos, me di la vuelta, al ver quién me detuvo fruci el Ceño con un fastidio y molestia claro en mis ojos.


-Señorita, con esa cara de amargada con cuál me mira, se va arrugar más pronto. Por atendernos tan bien, quiero darle una propina que se lo merece totalmente y con un regalo que será mi número, de tan solo mirarla ya le clave en su cabeza- jugué con mis cejas de arriba y abajo acompañado de un giño en mi ojo derecho, mi arrogancia me daba el suficiente carácter para ser directo con lo que quería conseguir. Y eso era con ella.


-la propina no se lo niego, pero el número cuál no quiero y no me interesa en lo absoluto, mejor dele ese número a la página de necesitados.com o mejor dicho quiereme.com.- estire mi palma de mi mano, no era tonta en rechazar la propina, si era dinero es dinero, todo ayuda. Eso sí me da gracia este hombre que se cree que el princesito que puede con todo y consigue lo que quiere, que inmaduro para mí punto de vista , sinceramente.


-ten.- Prefería no decir nada más, la verdad si me molestó que me dijera eso, yo no tenía cara de un maldito necesito como la tenía Kokonoi, que el estúpido se rio de mi, haré que no lo escuche. Si quería jugar a quien jode más, eso haría, en fin de cuentas ella iba a caer en mis redes llamado manos. De mi bolsillo le pase un billete de 100 dólares, de paso un papel de mi número adentro del doblado del billete, no era tan bobo como ella cree de mi.


Tome el dinero lo guarde en el bolsillo izquierdo, siempre suelo dejar ahí mi propina, una vez había escuchado que la izquierda era de la buena suerte, o algo así, no recordaba bien al respecto, Pero eso si me servía en si. Me di la vuelta para seguir con lo mío.


Durante toda la maldita noche o mejor dicho de las horas del turno que me tocaba, el imbécil no dejaba de mirarme o hacerme expresiones y gestos juguetones, no sabía que quería de mi, la verdad que no. Aunque un pensamiento pervertido se cruzó en mi cabeza, solo que no me cabe la cabeza si en el caso hipotético quisiera una noche con el ñiki ñiki, hay mejores opciones que yo, yo era simple y un desastre, y a su alrededor había bellas mujeres. En fin, solo debo enfocarme en lo mío, solo que sus ojos turquesas sentía que los había visto antes, Pero no sabía de dónde, debo admitir que si me gusta y que, ni que fuera prohibido admirar unos lindos ojos de un patán que se luce con don Juan.


Sin embargo, cuando finalizó mi turno, me cambié de ropa, me despedí de mis compañeros de trabajos, salí del restaurante. Me quedé parada afuera de la entrada, esperando que pasara un taxi, el panadero de buses quedaba lejos, no me quería arriesgar tanto y además estaba más muerta que el ratón muerto que había visto en la mañana, descuartizado en la boca de un gato. Me desperté de mis pensamientos, para volverme con mi mano en mi bolso grande en mi hombro, una voz que no deseaba escuchar más que sonaba pitido en mi oído.


-Quieres seguir jodiendo?, si gustas puedo darte la chance de presentarte a una amiga para que te den atención una vez en tu triste vida. Payaso- me cruce de brazos, mirándolo de pies a cabeza.


-Me ardes más que un café recién servido en mi lengua. Lo que quiero ofrecerme a llevar a esta pobre chica con cara de señora que no le dan como 2 mil años atrás, a esta hora no pasan muchos taxis por aquí, estarás segura conmigo, y no planeo ractar, no quiero tener en mi casa una cucaracha molesta.- saque de mi bolsillo unas llaves de auto, para prepárame para irme en mi carro, en eso que desvíe un poco la mirada viendo como Mikey y Kokonoi se van en un carro con agentes en a sus espaldas.


-Hmm.... Bueno, acepto. Con la condición que tengas el auto sin seguro, en caso que vea algo raro, pueda bajarme enseguida- el asiente con la cabeza, lo seguí aunque un poco apresurada sus piernas eran largas y las mías cortas, era más rápido que yo en caminar, era mi notorio sin duda.


Cuando llegamos al estacionamiento, me abrió la puerta de su auto que se notaba que era de una buena marca en como se presencia y su diseño, la verdad no sabría mucho cómo describirlo no sabía de autos y menos me llamaba mucho la atención, con tal se pueda mover bien. Me subí en el asiento al lado del conductor, me abroche el cinturón, deje mi bolso en mis muslos, espero no quedarme dormida en este maravilloso asiento más cómodo que me he sentado en mi vida.


-te diré que me acerques dónde vivo, no le daré la dirección a un random, es XXXXXXX.- mire hacia un lado para asegurarme de que no haya puesto seguro en las puertas gracias a una mini palanca de aviso.


-Como usted diga, mi dama. Llegara sana y salva- Me dispuse a conducir, si iba a este camino en qué pudiera como llevarla, me daba buenos presentimientos que puedo lograr mi objetivo, aunque más después tendría que actuar con más deprisa, no me gustaba que fueran las cosas lentas y menos si se trataba de ella. Debo asumir que me estaba internado e intrigado por ella, que me la pasaba en mi tiempo libre en vigilar o stalkearla, como hace un mes y medio. Y que bueno que aún no me reconoce en ese aspecto.


Un rato en silencio duro el trayecto a la esquina de un condominio de edificios ni tan ñejos o buenos, normales. No quería hablar con el, la verdad. Llegamos a aquella esquina, me baje del auto cuando se detuvo lentamente, quite mi cinturón de seguridad, tome mi bolso, salí del auto diciendo "gracias, adiós.", caminando hasta la entrada del condominio para dirigirme a mi edificio donde se encontraba mi departamento. Sin embargo, hice lo que siempre hago la muerta y exigente por tener dinero para pagar deudas. Deje el bolso en el sofá, me quite el abrigo dejándolo en el mango de este, me dirigí a mi habitación para ponerme un pijama de corazones de algodón, apagar las luces, finalmente echarme en la cama para dormir hasta el siguiente día.



•Mejorare la ortografía

•Todo ficción

•no se va a seguir como en el manga como tal

• el aburrimiento me llevo a esta idea de historia

•Los personajes incluidos en esta historia de ciencia ficción no son míos, por supuesto, son de Ken wakui

•Si te disgusta está kk, no lo leas 🙏🏻🔥

•21+

•Tratare en mejorar, más sarcasmo mas bueno que un humor pésimo, ser lo más original posible

•no copiar la historia obviamente 😭😨🪰

•se tocaran temas sensibles y delicados

•Es un fanfic

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