La abuela benefact
Un pequeño relato ❤️
Llevaba viuda y viviendo sola en el pueblo un año, cuando mi único hijo, que vivía en una ciudad a 30 km de distancia, se divorció.
Su mujer lo dejó y se marchó a su país de origen, con lo que mi hijo y su hijo de 18 años se quedaron solos, ya que mi nieto, al ser mayor de edad, decidió quedarse con su padre, porque aquí era donde había nacido y tenía toda su vida.
En estas circunstancia, mi hijo me planteó que me fuera a vivir con ellos, porque no tenía sentido que yo viviera sola y a ellos les vendria muy bien tener una mujer en casa.
Lo de tener una mujer en casa, es evidentemente algo muy machista, pero era algo muy normal en aquellos tiempos, ya que seguía cayendo sobre la mujer el peso y la responsabilidad de "llevar la casa", aunque estuviera trabajando también.
Y bueno, el caso es que yo acepté encantada, porque, la verdad, es que me sentía muy sola en el pueblo, así que, por el momento, cerré la casa del pueblo y me fui a vivir con ellos a la ciudad.
El piso de mi hijo es un ático muy bien situado, tiene 3 dormitorios, dos cuartos de baño completos (Uno dentro del dormitorio principal) un amplio salón, cocina y una bonita terraza.
Desde el primer momento mi hijo insistió en que yo ocupará el dormitorio principal, ya que era más lógico que tuviera mi propio baño y que ellos compartieran el otro.
A mi me pareció algo inusual, ya que ese era su dormitorio, pero lo cierto es que, viéndolo desde el punto de vista práctico, era lo más lógico, porque las mujeres y los hombres usamos cosas distintas para nuestro aseo personal y además, pues podía coincidir con mi nieto en el uso cotidiano del baño.
Y así quedaron las cosas, pero, algo que no tenía solución, era que el dormitorio principal tenía, además del baño incorporado, un enorme armario empotrado, en el que mi hijo tenía toda su ropa.
En su nuevo dormitorio, solo había un pequeño armario, en el que metió lo más necesario, para el día a dia, pero muchas veces tenía que entrar en mi dormitorio a por alguna cosa que necesitará en ese momento.
Esto no era, en principio, ningún problema y los dos lo veíamos como algo normal y nos acostumbramos a ello, sin ningun problema.
Por otra parte, tambien sucedía algo que antes, cuando estaba su mujer nunca había sucedido, que era que padre e hijo coincidieran a la hora de ducharse y como ahora compartían baño, pues eso era un problema.
Este problema lo solucionamos de la única manera posible, que, cuando esto sucediera, uno de los dos se duchara en mi cuarto de baño.
Y así lo hacían, sin ningun problema por mi parte.
Y así, con estos importantes reajustes, empezamos a convivir los tres.
Mi hijo trabajaba en las oficinas de una importante empresa y mi nieto había empezado ese curso en la universidad.
Así que ellos, por las mañanas se iban a sus quehaceres y yo me quedaba ejerciendo de "Ama de casa".
Lo de ejercer de ama de casa, no era para mi ningún problema, porque era lo que había venido haciendo toda la vida, así que todos nos adaptamos a la nueva situación.
Ellos no hechabán de menos a su mujer y madre en cuanto a tener cubiertas todas sus necesidades de comida, ropa y limpieza de la casa.
Pero había algo con lo que no habíamos contado y que empezó a hacerse cada vez más patente con el paso de los días.
Y no era otra cosa que el sexo.
La convivencia de una hembra, todavía de buen ver, puesto que yo, a pesar de mi edad, me conservaba muy bien, con dos machos, el uno, acostumbrado a dormir con una mujer y el otro con las hormonas alborotadas por su edad, hacía cada día más complicada la convivencia en ese aspecto.
Yo llevaba ya muchos años sin sexo, porque mi marido antes de fallecer llevaba ya varios años enfermo y no hacíamos nada, así que yo creia que ese tema lo tenía ya totalmente superado.
Pero, claro, una cosa había sido convivir con un marido enfermo y otra muy distinta era convivir con dos machos jóvenes, en un ambiente en el que la testosterona se hacía evidente a todas horas.
Estábamos en verano y todos andábamos por la casa con poca ropa y ropa holgada y comoda.
Yo no tardé mucho en darme cuenta de como tanto mi hijo como mi nieto se comían con sus ojos mis tetas, que al andar por la casa sin sujetador y con una camiseta de tirantes, pues, eran como un iman para sus ojos.
Como ya he dicho antes, yo me conservo bastante bien, mido 160 cm y peso sobre 55 kg., estoy bien proporcionada, buenas tetas, buen culo y buenas nalgas, sin celulitis, vamos, con las carnes justas y bien distribuidas, pelo rubio corto y ojos castaños claros.
Tanto mi hijo como mi nieto, son de constitución fuerte, de unos 180 cm de altos y 80 kg de peso, los dos con muy buena planta.
Al principio todo ocurría como por casualidad.
Ver a mi hijo casi desnudo cuando entraba a ducharse a mi baño y salía con el albornoz.
O cuando entraba en mi dormitorio en calzoncillos a vestirse con ropa que tenía en el armario.
Por otra parte, yo hacía la colada de la ropa interior cada dos o tres dias, cuando tenía suficiente para una lavadora.
Pues bien, un día al coger la ropa del cesto de la ropa interior usada, para metarla en la lavadora, noté una humedad pagajosa en una de mis bragas, que me había cambiado el día anterior.
Me llamó la atención, porque no tenía ningun sentido, así que lo miré con interés y curiosidad y hasta lo olí.
Y, para mi sorpresa, llegué a la conclusión, sin ningun tipo de duda, que se trataba de semen.
Con lo que, la única posibilidad de que una de mis bragas estuviera empapada de semen, era que, mi hijo o mi nieto las habían usado para másturbarse, dejando sobre ellas su corrida.
No había ninguna otra explicación posible y claro, se supone que si lo habían hecho con una de mis bragas, era porque, el que lo había hecho, se había masturbado pensando en mi.
A partir de ese día presté más atención a mi ropa interior sucia y comprobé que lo del semen en ella, era algo recurrente.
Todas estas cosas, unidas a lo que ya comenté sobre mis tetas, empezaron a tener un efecto inesperado para mi.
Como ya he dicho anteriormente, yo llevaba años sin sexo y pensaba que, para mí, eso ya era algo del pasado, pero, ahora, conviviendo con dos hombres jóvenes y que además me daban a diario muestras de sentir atracción por mi, pues mi libido se despertó y empecé a sentir de nuevo deseos sexuales.
Empecé a prestar más atención a todo lo referente al sexo y pude comprobar que, tanto mi hijo como mi nieto se paseaban delante de mi, con sus vergas totalmente duras, notandoseles bien en sus calzones, sin ningun tipo de reparo.
Mi hijo lo hacía más descaradamente e incluso, algunas veces, cuando veía que yo le miraba el bulto, se lo cogía con una mano, como para colocarselo y me miraba con una sonrisa, como esperando mi reacción.
Llegó un momento en el que mi hijo ya me lo estaba pidiendo descaradamente.
Cuando estaba en la cocina preparando la cena, llegaba, me abrazaba por detrás, me pegaba su dura verga a mi culo y con sus manos recorría mis tetas, mientras me besuqueaba por la nuca y por el cuello y me decía lo mucho que me quería y que era la mejor madre del mundo.
A mi me dejaba mas caliente que el pico de una plancha y yo ya estaba decidida a darle lo que el quería, porque no podía aguantarlo más.
Llegó un momento que estaba tan caliente que me lo hubiera follado yo a él, en vez de el a mi.
Y esos calentones que me daba mi hijo, los pagaba yo con mi nieto, que al ser su abuela, era yo la que lo abrazaba y lo achuchaba en plan de abuela cariñosa.
A mi nieto le encantaban mis achuchones y los aprovechaba para darme un buen repaso, acariciando mi culo y mis tetas y restregandome su verga dura por la parte de mi cuerpo que tocará.
Vamos, que los tres estabamos deseando tener sexo, pero ninguno se atrevia a dar el paso definitivo.
Llegué a la conclusión de que tendría que tomar la iniciativa yo, porque ellos no lo iban a hacer, por el "respeto" que me tenían, como madre y como abuela.
Pensé que lo mejor era empezar con mi hijo y luego ya podría seguir también con mi nieto.
Ellos necesitaban un coño donde meter sus vergas y descargar sus testiculos, yo tenía ese coño que ellos necesitaban y estaba deseando que me metieran sus duras vergas y que vaciaran todo el semen de sus testiculos dentro de él, así es que decidí no esperar más y hacer lo que todos estábamos deseando hacer.
Un viernes por la noche, después que mi nieto se fue a la cama y me quedé sola con mi hijo terminando de ver una película en la televisión, así, sin más, le dije:
- A ver cariño, los dos somos ya mayorcitos para andarnos con rodeos, llevo ya unos meses viviendo con vosotros y cada vez es más evidente, para mi, la necesidad de sexo que tenéis, tanto tu hijo, como tu.
Y tambien es evidente que, como la única mujer que hay en la casa soy yo, pues los dos me veis como la idonea para resolver vuestro problema, pero ninguno de los dos se atreve a ir mar allá de darme un "repaso" cada vez que podéis.
Mi hijo, muy nervioso, balbuceo:
- Bueno, mamá, comprende que no es fácil para dos hombres convivir con una mujer como tu, sin sentir deseos por ella, pero no te lo tomes a mal, porque es algo natural.
- No, si no me lo tomo a mal, al contrario, lo que quiero decirte es que estoy dispuesta a daros a los dos lo que tanto deseais.
Es absurdo vivir bajo el mismo techo dos machos y una hembra deseosos de sexo y no hacer nada, por cumplir con unos absurdos convencionalismos sociales.
El sexo es sexo, una verga es una verga y un coño es un coño indistintamente de quien sea el poseedor de la verga y del coño, así es que si tu quieres, puedes acostarte a partir de esta misma noche conmigo y convertirme en tu mujer y mañana se lo propondré también a tu hijo, que el pobre se está matando a pajas con mis bragas... Jajaja
Mi hijo me miraba con cara de sorpresa, como no queriendo creerse lo que estaba oyendo por boca de su madre y finalmente me dijo:
- Pues no sabes lo que me alegro mamá que pienses así, porque yo pienso exactamente lo mismo y no veas las ganas que tengo de meter mi verga en tu coño y de comerme ese par de tetas que tienes y que me vuelven loco...
Se acercó a mi, me abrazó y nos fundimos en un beso, que sería el inicio de nuestra nueva etapa de convivencia, como amantes.
Nos fuimos a mi cama y nos pusimos a ello como si no lo hubiéramos hecho nunca.
Nos desnudamos rápidamente los dos y inmediatamente pude comprobar lo necesitado que estaba mi hijo y las ganas que me tenía, porque me tumbó sobre la cama, se metió entre mis piernas, que yo abrí desmesuradamente para recibirlo y con un rápido movimiento me clavó su dura verga hasta dentro en mi superlubricado coño.
Comenzó a follarme con muchas ganas, con penetraciones profundas y rápidas y los dos estallamos a la vez en unos orgasmos escandalosos en un par de minutos.
Yo al sentir el calor del semen de mi hijo inundando mis entrañas por primera vez, me volví loca de placer, agarré su culo con mis dos manos y lo apretaba con fuerza, queriendo que no se saliera nunca de dentro de mi... Ufffff
Fue el placer más grande que había sentido en mi vida.
Mi hijo en ningún momento paró, mientras se corría, siguió follandome y continuó dándome más y más.
Siguió así durante mucho tiempo y yo no paraba de tener un orgasmo tras otro, hasta que finalmente, se volvió a correr de nuevo adentro mio después de follarme seguido, sin parar, durante bastante rato...
Ahí, cuando terminó de correrse por segunda vez, me la sacó y se tumbó a mi lado visiblemente cansado.
Yo tambien estaba algo cansada por los orgasmos que había tenido, pero estaba muy excitada, así que cogí la verga de mi hijo que la tenía descansando sobre su vientre, me la metí en la boca y comencé a chuparsela.
El mientras se la chupaba, acariciaba mi cabeza con sus manos y me la movía arriba y abajo, metiendo cada vez más trozo de su verga en mi boca.
Enseguida me di cuenta que me estaba follando por la boca y que si lo dejaba seguir terminaría corriendose dentro de mi garganta, porque su verga ya casi no me cabía, por como se le había puesto de dura y gorda.
Así que solté su verga, me subí encima de el, coloqué su verga a la entrada de mi chorreante coño, lleno de la leche de sus dos corridas anteriores, me senté, clavandomela hasta dentro y comencé a cavalgarlo como loca.
En esa posición, la enorme verga de mi hijo (Porque la tiene bien hermosa) llegaba hasta mi utero y yo sentía como un latigazo de placer cada vez que me la clavaba hasta el fondo.
El, después de dos corridas tardó bastante en volver a correrse, pero yo no paraba de tener un orgasmo tras otro.
Mi hijo me había agarrado de las manos, para mantener el equilibrio y yo saltaba y saltaba sobre su dura verga, gritando como loca de placer.
Finalmente, cuando terminó de correrse me bajé de él y me tumbe a su lado, ahora sí, totalmente agotada por el esfuerzo que había realizado.
Nos quedamos los dos dormidos, durante no sé cuánto tiempo, porque yo me desperté cuando sentí que mi hijo estaba intentando meterme su verga de nuevo, en la posición de cucharita en la que estábamos los dos.
Cuando vio que me había despertado, me agarró por las caderas, me puso a cuatro, con mi rápida colaboración, se coloco de rodillas tras de mi, me la clavó de nuevo y comenzó a darme otra follada de las suyas....uffff
Mientras me follaba, me agarraba de las tetas unas veces y de los hombros otras veces, metiendome unas clavadas increíbles... Ufff
Yo, como ya era algo habitual en mi, empecé a correrme sin parar y oía el sonido del chapoteo de la verga de mi hijo dentro de mi chorreante coño y del choque de su pubis contra mis glúteos...
No sé cuanto tiempo tardó en volver a correrse, pero cuando finalmente lo hizo y me soltó, caí hacia adelante totalmente agotada y me volví a quedar dormida.
Cuando me desperté por la mañana, mi hijo seguía roncando como un tronco.
Me levanté y me di una buena ducha lavándome bien mi coñito, del que aún me seguía saliendo semen de las cuatro corridas de mi hijo...
Como estábamos en verano, cuando salí de la ducha me puse el albornoz y así, limpia y fresquita me fui a la cocina a preparar el desayuno.
Durante la orgia que habíamos tenido mi hijo y yo, no nos habíamos cortado en ningún momento y ambos habíamos gritado como locos, sin tener en cuenta que mi nieto dormía al lado y nos podía oír.
Y, evidentemente nos había oído y desde el primer momento, supongo que supo lo que estaba pasando y pensó que si su padre estaba follando con su madre, no habría ningún problema, por parte de ninguno de los dos, para que el también pudiera follar con su abuela.
Así que, cuando me sintió trasteando en la cocina, se levantó y fue para allá.
Cuando entró, yo estaba sentada en la mesa de la cocina terminando de desayunar.
En cuanto lo vi entrar solo con los calzones y el enorme bulto que su verga hacía en ellos, supe que nos había oído y que el también necesitaba aliviar su calentura, así que, cuando se acercó y me dio los buenos días, con una sonrisa de complicidad, yo me gire, le bajé los calzones y su verga salió tiesa y dura como disparada por un resorte y ante el lógico asombro de mi nieto, que no se esperaba esa reacción mía, me la metí en la boca y se la empecé a chupar.
El inmediatamente agarró mi cabaza con sus manos y comenzó a movermela en un movimiento instintivo de copula y en menos de dos minutos, comenzó a correrse, llenando mi boca de abundante semen calentito.
Yo trague todo lo que iba saliendo de sus jóvenes testiculos, como si fuera un complemento de mi desayuno... Ummm
Como dije al principio, yo estaba decidida a dejar que tanto mi hijo como mi nieto me utilizarán para descargar el contenido de sus testiculos dentro de mi cuerpo.
Mi hijo ya lo había hecho cuatro veces en mi coño y mi nieto lo acababa de hacer por primera vez en mi boca.
Pero yo, además de darles a ellos ese placer, también había decidido recibir todo el placer que ellos me pudieran dar a mi.
Con mi hijo ya me había corrido un montón de veces por la noche y ahora, después de tragarme la primera corrida de mi nieto, me había excitado muchísimo y necesitaba correrme yo tambien, así que me levanté, agarré de la mano a mi, cada vez más sorprendido nieto y nos fuimos a su dormitorio.
Allí me quite el albornoz quedándome desnuda delante de mi, cada vez más sorprendido, nieto.
El no se lo pensó dos veces, se lanzó a comerse directamente mis tetas.
Yo retrocedi y caímos sobre su cama, el encima de mi, en esa posición yo quedé con las piernas abiertas fuera de la cama y los pies apoyados en el suelo y mi nieto con su cuerpo metido entre mis piernas.
El se quitó rápidamente sus calzones y pude ver por primera vez su verga totalmente tiesa, la tenía del mismo tamaño que su padre.
Yo pensé que, al igual que había hecho su padre, me la iba a clavar ya mismo, pero se ve que el iba a cumplir sus fantasias conmigo en un orden preestablecido en su mente, ya se había comido mis tetas y ahora se iba a comer mi coño que lo tenía limpito después de haberme duchado.
Metió su cabeza entre mis nalgas y comenzó a comerme el coño de forma desordenada, pero a mi me producía mucho placer y sobretodo mucho morbo el sentir como mi nieto chupaba y lamia mi coño.
Mi nieto siempre había sido muy escrupuloso, no comía con una cuchara que hubiera utilizado yo, ni bebía por un vaso que hubiera bebido yo y ahora me estaba chupado el coño, como si fuera el manjar más delicioso del mundo... Jajaja
Aunque no era ningun experto comiendome el coño, a mi me produjo un orgasmo riquísimo.
Agarré con mis manos su cabeza y la empujé contra mi coño, como si me la quisiera meter dentro enterita y comencé a correrme en su boca.
Yo sentía como el se lo tragaba todo, sin dejar de lamermelo en ningún momento ... Ufff
En cuanto solté su cabeza, el se levantó y en esa posición, con mis pies en el suelo, cogió su verga con una mano, la enfilo a mi coño y de un solo empujón, me la metió hasta dentro enterita... Ufff
Luego, apoyándose con sus brazos en la cama, empezó a follarme, tambien sin ningún control, se le notaba su falta de experiencia y las ansias de su primera vez en meter su verga en un coño.
Pero, sorprendentemente, no se corrió de inmediato, como su padre, sino que tardó bastante más.
Yo agarré su cabeza con mis manos, la acerque hacia mi y me empecé a comer su boca, mientras sentía como el seguía perforando mi coño con su dura verga.
Metí mi lengua dentro de la boca de mi escrupuloso nieto y el me la chupaba y tragaba toda mi saliva sin ninguna muestra de rechazo por su parte.
Luego metió el la suya dentro de mi boca y en cuanto yo se la empecé a chupar, se conoce que eso fue ya demasiado para el y comenzó a correrse por primera vez en su vida dentro del coño de una mujer, que además, era, nadamas y nadamenos, que el coño de su abuela...
Yo al sentir el calor de su semen inundando mis entrañas, tuve un orgasmo increíble... Ufff
Sentí los "disparos" de su semen, que entraban directamente en mi utero, con toda la fuerza de sus jóvenes testiculos... Una, dos... y hasta cinco veces llegué contar y cada uno de ellos aumentaba el placer de mi orgasmo, mientras seguía chupando con ansia su lengua...uffff
Finalmente, poco a poco nuestra excitación fue disminuyendo, el se levantó y yo quedé allí tirada con mis piernas abiertas y con el abundante semen que mi nieto había metido dentro de mi cuerpo, saliendo ahora de mi coño y escurriendo por el interior de mis muslos...
Todo había sido muy rápido y muy intenso y no habíamos hablado nada en todo el tiempo.
A pesar de que mi nieto era consciente que por la noche había estado follando con su padre y ahora lo había hecho con el, no acababa de procesar lo que estaba pasando, salió disparado de su dormitorio y se metió en su baño.
Yo salí también y me fui a mi baño a asear mis partes bajas, que las tenía llenas del abundante semen de mi nieto.
Me volví a poner mi albornoz sin nada debajo, porque sabía que cualquier cosa que me pusiera no iba a ser más que un estorbo.
Era sábado y mis dos machos iban a estar en casa todo el día, así que, después de haberles dejado claro a los dos que, ese cuerpo que llevaban tanto tiempo deseando, estaba a su entera disposición, pues era fácil imaginar lo que iban a hacer durante el fin de semana.
No voy a entrar en muchos más detalles, porque no lo creo necesario, lo dejo a la imaginación de cada cual, pero durante ese fin de semana tuve más sexo que el que había tenido en toda mi vida.
Mi hijo y mi nieto me follaron de todas las maneras posible y en cualquier lugar de la casa.
Al principio por separado y luego ya, cuando se relajaron y cogieron confianza entre ellos, los dos a la vez.
Hicimos todo tipo de trios.
Yo era virgen por el culo y las primeras veces, aunque, tanto mi hijo, como mi nieto, usaron lubricante para facilitar la penetracion, pues sentí algo de dolor, pero una vez que lo superé, me volvía loca que me follaran los dos a la vez, uno por el coño y el otro por el culo... Uffff, una auténtica pasada.
De vez en cuando nos tomábamos un descanso, nos sentábamos los tres desnudos en el sofá del salón, yo en el medio y hablábamos sobre como iba a ser nuestra relación en adelante.
Ellos no tardaban mucho en empezar a manosear mis tetas y a chupar mis duros pezones, cosa que a mi me producía un agradable placer y a ellos los excitaba, poniendoseles sus vergas duras automáticamente.
Y vuelta a empezar, yo me inclinaba a chuparsela a uno y el otro aprovechaba para metermela en el coño o en el culo, el primer agujero que encontrara su dura verga.
En un momento nos montabamos uno de nuestros trios y yo terminaba llena de samen por todo mi cuerpo y teniendo varios orgasmos.
Mi cuerpo, después de más de cinco años sin sentir el placer de una verga, ni tener un orgasmo, ahora, con dos vergas entrando en todo momento por todos mis agujeros y llenandomelos de semen, tenía una sobrerreaccion y no paraba de tener un orgasmo tras otro, con lo que estaba en un estado de excitacion continua y solo quería más y más.
Me había convertido en una sexoadicta y estaba claro que ya no podría vivir sin mi diaria racion de sexo.
Y, tanto mi hijo como mi nieto, me tienen totalmente satisfecha, me follan todos los días varias veces, sobretodo mi nieto, que el pobre está, todo el tiempo que está en casa, excitado y no se cansa de chuparme las tetas, que para el son su obsesion y por supuesto de vaciar sus testiculos dentro de mi cuerpo, por donde sea.
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