Epilogo
Emma no había tenido una infancia como la de los otros niños. Su vida era algo diferente a la de los demás, vivía en un pueblo en donde sus habitantes eran limitados. Y sus únicos amigos eran sus abuelos.
Cuando tenía cinco su (mal llamado) papá decidió que era buena idea que ella estudiara en casa. Ya que en el diminuto cerebro de su padre ella estaba condenada a sentirse sola.
Al cumplir once años, a su papá lo ascendieron de puesto en el trabajo, por lo tanto, su tiempo era más limitado que antes.
Hace algunos meses a su casa había llegado una demanda de sus vecinos, ya que Emma pasaba sola. Por lo tanto, ahora, con menos tiempo que antes, tuvo que inscribir contra su voluntad a su hija en la escuela.
Al llegar el primer día de clases, Emma subió feliz al autobús escolar. Estaba ansiosa por descubrir el mundo que había fuera del patio de sus abuelos.
Más allá, en la siguiente parada, se encontraba Luke, el cual minutos antes se había arrodillado suplicándole a su mamá que no lo enviara de nuevo a la escuela. El chico al subir al autobús divisó en los asientos traseros a una chica de lentes y melena castaña, que no había visto anteriormente en la escuela, ni con los demás niños. Tomó la decisión de sentarse al lado de ella. Estar al lado de la nueva era peor que irse solo durante 15 minutos.
El rubio sacó su sándwich de queso, jamón y mantequilla de su vieja mochila.
-¿Es un sándwich de mantequilla, jamón y queso?- preguntó Emma sacando el sándwich qué le habían enviado sus abuelos.
Luke asintió con la boca llena.
-Mis abuelos me enviaron el mismo. Algunos lo detestan, pero creo que la mantequilla es lo que le da el toque.
-Es exquisito, amo que mamá lo prepare de desayuno todas las mañanas.- mintió Luke.
La verdad es que, Luke odiaba ese maldito sándwich, era casi lo único que comía desde que había nacido su hermano pequeño. Y por más que le dijera a su mamá que no le gustaba la mantequilla, ella le untaba un poco al pan todas las mañanas.
Para la hora de almuerzo aquel chico rubio, invito a Emma a tomar asiento con el y su grupo de amigos.
En aquella mesa había un chico bastante pequeño de estatura, con facciones delicadas y risueñas. Logan, era el más pequeño del grupo por casi dos años. Lo habían adelantado un grado debido a que era bastante ágil e inteligente para su corta edad. A su lado se encontraba sentado un chico notoriamente muchísimo más alto, sus ojos eran verdes, su cabello marrón claro. Sonreía como si fuera la persona más feliz del mundo. Al frente de ellos dos, estaba Noah, el hermano mayor de uno de los chicos. A simple vista era notoria la diferencia de edad con los demás de la mesa. Su cabello era negro, y sus ojos una mezcla de celeste con marrón. Al lado de este estaba su hermano menor, Chase. El era distinto a los demás chicos, más serio, más callado. El solo miraba a Emma detenidamente. El era igual a su hermano, su cabello era negro azabache, solo que el de el estaba mucho más largo y despeinado, y sus ojos eran celestes, casi sin matices a plena vista.
Ese primer día, en el que conocieron a Emma en el horario del almuerzo, sus vidas cambiaron, para Emma nuevas experiencias y personas aparecieron, mientras que, para los chicos, apareció una nueva persona a quien proteger.
Lo que Luke, Andrew, Logan, Chase y Emma no sabían era el simple hecho de que después de ese día todos se irían ahogando en las profundidades de sus problemas, uno tras otro. En que cada vez su vida iría empeorando y cada uno sería el salvavidas del otro. De que desde ese día, solo serían ellos cinco contra el mundo. Por que, la adolescencia hace peores los problemas ¿no?
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Sigo pensando si fue buena idea subir esto o no, espero que si.
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gracias por leer.
con cariño, cony <3








