Capítulo 1
Soonyoung,
No sé cómo empezar esto. Nunca he sido bueno con las palabras, y lo sabes mejor que nadie. Pero si no las escribo, siento que van a ahogarme. Así que aquí estoy, intentando hablarte de la única forma en la que aún puedo hacerlo.
¿Recuerdas aquella noche en la sala de ensayo? No la primera vez que nos conocimos, ni la primera vez que me hiciste reír hasta que me dolió el estómago. Hablo de esa noche en la que todo cambió, aunque en ese momento no lo supiera.
Fue después de un día agotador. Nos quedamos solos, repasando una y otra vez una coreografía que no terminaba de salir bien. Yo ya estaba frustrado, como siempre, y tú insistías en que lo intentáramos una vez más. Estaba a punto de decirte que me dejaras en paz, pero entonces me miraste.
No con la mirada juguetona de siempre. No con esa sonrisa traviesa que te hace ver como si estuvieras tramando algo. Me miraste como si yo fuera lo más importante en el mundo, como si todo el cansancio desapareciera con solo estar ahí, conmigo.
“Jihoon, no te esfuerces tanto,” dijiste. “No quiero que te odies por no ser perfecto. Yo te quiero así.”
No supe qué responder en el momento. Me congelé. Yo, que siempre tengo una respuesta sarcástica lista para lanzarte, me quedé en silencio porque por primera vez en mucho tiempo, alguien realmente se preocupaba por mí. No por el Jihoon trabajador, ni por el Jihoon perfeccionista, sino por mí, simplemente por ser quien soy. Y no me di cuenta hasta después, mucho después, de que ese fue el momento en el que entendí lo que significabas para mí.
Esa fue la primera vez que sentí lo que era ser amado de verdad. Y fue la primera vez que supe que te amaba también.
No te lo dije en ese entonces. No soy como tú, Soonyoung. No sé decir las cosas bonitas en voz alta. Pero lo sentí. Y lo siento. Y ahora, cuando más necesito decírtelo, ya no sé si sirve de algo.
Aún así, te lo escribo. Porque si alguna vez llegas a leer esto, quiero que sepas que mi primer recuerdo de nosotros no es un beso, ni una cita, ni una promesa. Es esa noche, en la sala de ensayo, cuando me miraste como si ya supieras que ibas a amarme, incluso antes de que yo pudiera aceptarlo.
Jihoon.








