ᴄᴀᴘɪᴛᴜʟᴏ ᴄᴇʀᴏ (inicio).
Dicen que los vampiros no nacen. Se despiertan.
Y cuando lo hacen, lo primero que pierden no es el corazón, sino la luz.
La humanidad se disuelve como ceniza entre los dedos, y lo único que queda es el hambre.
Yo no pedí esta eternidad.
Ni él tampoco.
Pero nuestras almas estaban unidas desde antes de que existiera siquiera el tiempo.
Jimin y yo fuimos condenados a vagar juntos… y a destruirnos una y otra vez en nombre del amor que no supimos proteger.
Yo era fuego.
Él, hielo.
Y en medio del caos, el mundo sangró por nosotros.
Este no es un cuento de hadas.
Es la historia de cómo el amor puede ser más letal que la muerte.