Chispa en las Sombras: El Peso de un Legado.
En el vasto reino de Arkanis, una tierra donde la magia no era un don sino una obligación, las estrellas siempre brillaban con un resplandor extraño, como si observaran de cerca los destinos de sus habitantes. En este lugar, cada persona nacía con un vínculo inherente a los poderes de la magia, pero no todos la dominaban con facilidad. Algunos eran prodigiosos, capaces de manipular los elementos, invocar fuerzas celestiales o alterar la realidad con un simple gesto. Otros, en cambio, luchaban contra su propia incapacidad, encadenados a un deber del que no podían escapar y lamentablemente era desterrados y morir solos.
Entre ellos estaba Erya Deryn, una joven de 20 años que había heredado un linaje de poderosos hechiceros, solo que ella no ha podido dominar nada, desde los 15 empiezan a descubrir sus dotes, ella fue la excepcion y decepción, pero, Erya que sentía el peso de la magia más como una carga que como un privilegio.
-Erya..-Movió las sábanas
-no.. vamos.. a por ellos.. me quiere.. muerte.-Balbuceo
-¡DERYN, DESPIERTA CON UN CARAJO!-Grito ya arta
-Oh mierdaaa, ¿que te pasa?-Con los ojos bien abiertos
Esos ojos verdes esmeralda la fulminaron.
-Erya, te llegó esto.-Extendio un sobre
-Aish.-Lo tomo de mala gana.-No tenias por qué despertarme, es algo que me molesta, que no sea lo que pienso, ya tengo edad para esa mierda, esto.-Levanto el sobre de mala gana.-Yo lo siento como un peso, esto de la magia más como una carga que como un privilegio.-Froto su cara con enojo
-Es para cuidar la nación, es nuestro deber hacerlo, todos, sin excepción, aquellos que no quieren son desterrados, debemos proteger a capa y espada Arkanis aquí nacimos y aquí moriremos.-Dijo severa
-Siempre ‘deber’, siempre ‘proteger’... Pero, ¿qué hay de mí? ¿Qué pasa si no quiero ser otra pieza más en el tablero de Arkanis? ¿Qué pasa si no quiero dedicar mi vida a una causa que nunca elegí? La magia no me llena como a los demás. Para ellos, es un arte. Para mí... solo son cadenas.-La mire ya cansada
-Erya, no todos nacemos con el privilegio de elegir. En Arkanis, la magia no es solo un don; es el pilar que sostiene nuestra existencia. Sin ella, este reino caería en el caos.-Kaela frunció el ceño, pero había una chispa de comprensión en sus ojos.-¿Crees que la nación nos permite ser libres de nuestras responsabilidades? No. Pero a través de la magia, encontramos un propósito.
-A la mierda, Kae, ¿propósito? no quiero que alguien más me lo imponga. Quiero encontrarlo por mí misma, ¿acaso no entiendes? No quiero ser una hechicera solo porque Arkanis me lo exige.
El silencio entre nosotras se volvió pesado, bajé la mirada hacia la cara ya en mi regazo, aunque la magia vibraba en mis venas, no podía evitar sentir que algo en mi vida me faltaba.
Kaela se acercó y colocó una mano firme en mi hombro.-Quizá tu propósito aún no esté claro, Erya, pero recuerda esto: incluso el hechicero más brillante de Arkanis tuvo dudas al principio. Tal vez no naciste para servir a la nación como todos, pero eso no significa que la magia no pueda ser tuya, encuentra tu camino, y la magia seguirá.
No respondí de inmediato. Solo mire a la ventanas, en el fondo de mi corazón, algo comenzó a arder, una chispa de esperanza mezclada con desafío. Quizá la magia no sería solo su deber, sino algo más. Algo que todavía no comprendía.
Los