Ikigai | Tokyo Revengers OC Story

Summary

Desde niño, las interacciones sociales se le presentaban como un rompecabezas en el que las piezas no encajaban del todo, dejando huecos que no lograba comprender. Aún así, había una constante en su vida que le brindaba consuelo y un extraño sentido de seguridad: Shinichiro, su amigo de la infancia. Shinichiro, nueve años mayor, había sido un pilar de tranquilidad en el turbulento mundo de Sosuke. Con él, las palabras no eran necesarias para comunicarse. Bastaba una mirada, un gesto, para que ambos se entendieran. La diferencia de edad que alguna vez fue un obstáculo en su niñez se había convertido en un puente que los unía, una brecha que Shinichiro cruzaba con paciencia y ternura. Sabía que, aunque la comunicación verbal con Sosuke era limitada, el lenguaje de sus corazones era claro. Determinado a demostrarle a Sosuke que podía ser amado, y que las interacciones con otros no tenían que ser aterradoras, Shinichiro comenzó a buscar formas de acercarse más a él, de hacerle sentir que no estaba solo en su lucha. 卍 ADVERTENCIAS 卍Contenido OC x Canon 卍Un Manji al inicio del capítulo significa que habrá escenas +18 卍Diferencia de edad 卍Temas sensibles

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Compañía

El calor del verano se hacía presente al mediodía, sus días se habían vuelto demasiado solitarios desde hace algunos meses, antes lo eran, si, pero antes al menos tenía su abuela, pero lamentablemente, la edad le había cobrado factura, dejándolo completamente solo, y debido a que las vacaciones habían empezado hace unas semanas, no hacía más que vagar por las calles sin un rumbo fijo, siempre con la mirada perdida.


Tenía amigos y claro que los quería, sin embargo, estar cerca de ellos cada vez se volvía más complicado, dos de ellos se habían juntado recientemente, y otros dos incluso ya iban a tener un bebé. Era el problema de tener amigos mucho mayores que él, solo quedaban tres de ellos solteros y realmente parecía que no había intenciones de juntarse, no pronto, o si?


Ahí el problema. En realidad, desde que Sosuke tenía 12 años se había enamorado de uno de ellos, Sano Shinichiro, quien en aquel entonces tenía 21 años ¿Se entiende el problema? Incluso a esa edad sabía que la gente podría tomarlo mal, incluso acusar a Shinichiro de estupro, por eso se había mantenido callado por tanto tiempo, la única persona que sabía era el mismo Shinichiro.

Esto se lo confesó sin un motivo alguno en realidad, simplemente quería que lo supiera porque era conciente que nada podría pasar entre ellos.


Simplemente estaba sentado en un parque sumido en sus pensamientos hasta que el ruido de múltiples pequeños golpes sobre la madera de la banca en qué estaba lo desconectaron de su mente, era su teléfono con una llamada entrante, era Emma Sano... ¿Emma? Que raro... Se conocían desde su infancia, sin embargo, no eran tan cercanos en realidad- ¿Hola? - contestó extrañado.

Había un ruido de fondo, parecía una discusión, Normal con los Sano, seguida de una voz femenina -¡Hola Sosuke! ¿Tienes algo que hacer está tarde? - preguntó con un tono demasiado animado.

Lo pensó por algunos segundos -No en realidad... ¿Necesitas algo?- preguntó aún más confindido por su interés.

-¡Excelente! Mi abuelo me pidio que te llamará para que vengas a nuestra casa, No es pregunta es una orden, ¡Te vemos en unos minutos!- dijo para al instante cortar la llamada sin siquiera darle oportunidad de contestar.


¿Una orden? ¿El Abuelo? Vaya que en esa casa ya lo conocían bastante bien como para saber que nunca desacataría una orden que viniera de Mansaku, pero aún tenía muchas dudas al respecto ¿Para qué? Bueno, en realidad esa pregunta solo podría contestarse estando presente.


Pasaron al menos 15 minutos para ya estar en casa de los Sano, dirigiéndose hasta el edificio principal, quedándose en la entrada -¡Estoy aquí!- gritó desde su lugar.

Enseguida una voz mayor y masculina le contestó -¡Adelante! Está abierto-


Eso era aún más extraño, pero quiso evitar darle tantas vueltas al asunto, por lo que simplemente abrió la puerta de la casa con un deslice silencioso, para después entrar y sentarse sobre un pequeño banco para poder quitarse los zapatos, dejándolos en la entrada acomodados y caminando al interior de la casa buscando a alguien que le explicará lo que ocurría, o mejor dicho, el para qué le habían llamado. Para su fortuna o desgracia, a los pocos minutos se encontró con el hijo menor, Manjiro.

A diferencia de Sosuke, Manjiro acostumbraba expresarse abiertamente, incluso si no era con palabras, su rostro lo delataba fácilmente, era como un libro abierto para Sosuke, un libro lleno de narcisismo y un complejo de superioridad que quería tener todos a su mano, por eso mismo, al verlo, simplemente dió la espalda y siguió caminando en búsqueda de alguien más.

-¡Oye! ¡grosero! ¡Muestra tantito respeto para tu anfitrión! - Gritó el rubio enfadado, seguido de escucharse un golpe hueco, lo cual lo hizo voltear a ver confundido.

Era Ryuguji, uno de los amigos de Manjiro y la reciente pareja de Emma.

La escena no dejaba de ser extraña, por lo que Ken rompió el silencio -Emma dijo que fueras al comedor, allá están todos- dijo mientras señalaba el pasillo a sus espaldas.


¿"Todos"? ¿Qué era eso? ¿Un festejo? ¿De qué? ¿Era el cumpleaños de alguien y lo había olvidado? Varias preguntas inundaron su mente mientras hacia una leve reverencia hacia el más alto de los rubios en forma de agradecimiento, dirigiéndose hasta el comedor.

El ruido se intensificó ligeramente una vez llegó hasta la cocina, abriendo la puerta y mirando a los que estaban ahí, eran solo Emma y su abuelo.


-¡Ah! ¡Si viniste! Te estábamos esperando Sosuke- dijo la rubia emocionada al verlo.

Al escucharla, inclinó la cabeza confundido.

-¿Ocurre algo?- preguntó algo tímido, pues temía haberse olvidado de una festividad.

-Para nada muchacho, simplemente quisimos invitarte a comer, Emma, Llamaré a tus hermanos - dijo mientras salía de la cocina, dejandolos a ambos solos.


-No entiendo ¿Por qué me llamaron?- preguntó a la rubia, quien sonrió amablemente.

-Tranquilo, simplemente el abuelo dijo que quería pasar tiempo con ustedes, como cuando éramos niños- riendo al mencionar lo último.

Poco a poco el sol empezaba a ponerse, con eso, todos se juntaron en el comedor.

Izana, Emma, Manjiro, Ken, Shinichiro, Mansaku y Sosuke estaban sentados alrededor de la mesa, parecía que eso lo habían planeado desde antes y no estaba enterado ¿Por qué? Muchas dudas inundaban su mente mientras comía.

Mansaku se había percatado de lo pensativo que estaba Sosuke pese a que los demás estaban platicando y comiendo, solía ser silencioso, pero ahora lo era mucho más.


El tiempo pasó rápido, la noche había caído y Emma se encontraba lavando los platos, esto mientras Shinichiro y Sosuke le ayudaban a recoger lo que había quedado en la mesa y a guardar lo que ya estaba limpio y seco.

Así fue hasta que Mansaku volvió a entrar a la habitación, pero está vez algo más serio.

-¡Sosuke!- dijo apenas entró.


Los tres voltearon a verlo en su momento, pero solo Sosuke mantuvo la mirada confundido.

-¿Si?- Inclinando su cabeza ligeramente.


El hombre mayor tomó algo de aire y puso sus manos en su espalda.

-Supe que estabas rentando un departamento ¡Me parece un gasto innecesario tomando en cuenta que tienes una casa! ¿Por qué no solo te quedaste ahí?- sentándose nuevamente en el comedor.


Ciertamente eran temas personales sobre los que hablarían, pero Emma usó como excusa los platos para quedarse, Shinichiro solo se paró junto a ella y admiró los platos para escuchar la conversación.


-Era una casa demasiado grande, incluso cuando vivía ahí con mi abuela sobraba mucho espacio, creo que no soy la persona adecuada para vivir en un lugar así, pero aún no sé si debería venderla o rentarla- dijo terminando de limpiar la mesa.

-Deberías conservarla, quizás algún día formes una familia y ya no esté tan vacía, además, esa casa te la dejó tu abuelo ¿Lo sabías?- mirándolo fijamente.

-Yo nunca conocí a ese señor, cuando yo nací el ya estaba muerto - dijo bajando la cabeza.

-El punto es que... No me gusta ver cómo esto de Chisato te afecta y te aislas cada vez más, así que pensé que esta casa también es muy grande, aún hay espacio para uno más ¿Qué dices? ¿Te mudarías con nosotros?- sonriendo amablemente al ojiazul, quien al escuchar la propuesta, lo miró completamente en shock.


Ante aquella propuesta, la rubia dejó caer un plato sobre el lavabo, rompiéndose y sonriendo emocionada.

-¡¿De verdad abuelo?!- preguntó entusiasmada.

-Claro, Solo si Sosuke acepta, después de todo, estoy seguro de que Chisato se enfadaría conmigo por no cuidar de él- riendo ligeramente.


-Supongo que ya no es una propuesta y que no importa mi respuesta - suspiró, pues sabía que si solo uno de sus nietos estaba de acuerdo era suficiente para que Mansaku lo hiciera real.

Ante esto tanto Emma como Mansaku rieron, pues había aceptado su destino rápidamente.

-Asi se habla, entonces mañana enviaré a los muchachos para que te ayuden a recoger tus cosas- dijo el mayor con una sonrisa.

-Abuelo, ya es muy tarde ¿No crees?- dijo Shinichiro mientras tiraba el plato roto por Emma a la basura.

-Vaya, es verdad, puedo poner un futón por hoy - dijo al mirar el reloj de pared.

-Sosuke ¿Por qué no mejor te quedas en mi habitación? Yo dormiré en el garaje, después de todo, no sería la primera vez que te quedas a dormir ahí- propuso el peligro con una sonrisa.

-Supongo que no hay problema- rascando su mejilla aún sorprendido de lo rápido que habían accedido.


Eran ya las 10:30pm y las luces de la casa empezaban a apagarse por completo, empezando por la habitación de Mansaku, para después ser la habitación de Emma, seguido de Izana y por último Manjiro


En cuanto a Sosuke, en realidad nunca prendió la luz, simplemente entró a la habitación y se sentó sobre la cama pensativo.


Había estado sentado en la cama por demasiado tiempo, realmente no tenía ganas de dormir en ese momento, algo que se había vuelto frecuente.

Miró por la ventana con cierta curiosidad, percatandose que una de las luces del garaje de Shinichiro seguían encendidas.

"Quizás él tenga algún somnífero que me ayude" pensó, por lo que se levantó de la cama y dejó la habitación en completo silencio. Todos estaban dormidos y la casa era demasiado grande, así que posiblemente no se darían cuenta de su ausencia temporal.


Debido a que la forma más rápida de llegar a dicho garaje era por el dojo y no por la entrada principal, fue que salió al patio sin zapatos, caminando completamente descalzo hasta dicho cuarto separado al resto de la casa, parándose frente a la puerta y tocando.

La puerta no tardó en ser abierta por Shinichiro, quien lo miró y tanto sorprendido y confundido a la vez.

-¿Sosuke? ¿Se te ofrece algo?- preguntó mientras miraba alrededor, Era demasiado tarde para que siguiera despierto.

-Lo siento... tengo insomnio ¿Tienes algún somnífero que puedas darme?- preguntó mientras lo miraba.

-¿Somnífero? No pienso darte nada de eso, conociéndote podrías terminar dependiendo de ellos - dijo en un tono serio mientras cruzaba los brazos.


No pasó tanto tiempo para que Shinichiro lo hiciera pasar al garaje y cerrará la puerta, pues se dio cuenta que no tenía sus zapatos puestos.

-Igual aunque tuviera, los escondería de ti, pero ¿Por qué no mejor te quedas aquí un rato hasta que te dé sueño? Podemos platicar por lo tanto - dijo con una suave sonrisa en su rostro.

Pese a la vaga respuesta, en realidad no le parecía mala idea a Sosuke, por lo que asintió con la cabeza, por lo que ambos se sentaron sobre la cama.


-Dime ¿Cómo te va en la universidad?- preguntó curioso el pelinegro, a lo que él ojiazul se quedó pensando unos segundos.

-Supongo que bien, no hay cosas interesantes ahí- dijo con cierta decepción, no porque pensaba que sería mejor, sino que todo era tan cerrado.

-"Interesantes" ¿Huh? Dime ¿alguna chica linda? - preguntó claramente con intenciones de saber sus secretos más actuales.

-Supongo... No lo sé- rascándose la mejilla un tanto inseguro de su propia respuesta.

- ¿"Supongo"? ¿Por qué lo dices?- Inclinando ligeramente la cabeza confundido.

-Si, he escuchado a otros decir que son lindas, pero no me interesan las chicas- bajando la mirada.

En ese momento Shinichiro entendió a lo que se refería.

-¿Y qué me dices de los chicos? ¿Alguno que te parezca atractivo?- Preguntó curioso.


Sosuke lo miró juzgandolo con decepción, pues se había dado cuenta demasiado rápido de su plan, a lo que negó con la cabeza.

-No son la clase de chico que me gustan- recargando su cuerpo sobre la pared pero con la mirada perdida.

Shinichiro al percatarse de esto, abrió los brazos.

Sosuke lo miró a los ojos por algunos segundos, para después acurrucarse en los brazos de este, mientras que el contrario acariciaba su cabello de forma suave.

-Tranquilo... ¿Sabes? No tiene nada de malo, además, no estás solo, me tienes a mí para cuidar de ti siempre que lo necesites - dijo con una sonrisa gentil.

-No es eso... Es solo que... Es complicado de explicar - dijo en un tono bajo, quería expresarse más, sin embargo, no encontraba las palabras correctas, pero tenía la fortuna de tener un consuelo.


Siempre se había mantenido distante con todas las personas que lo rodeaban no solo emocionalmente, sino que también físicamente por culpa de como lo habían tratado en su infancia, siendo unos pocos los capaces de siquiera poder tocarle la cabeza, pero Shinichiro... Shinichiro siempre fue el único a quien no le temió, el único capaz de abrazarlo y mantenerlo tibio en las noches solitarias.


-Siempre perseguías a las mujeres... Pero ¿Por qué a Yoko no? Ella te dijo muchas veces que le gustabas- preguntó tratando de cambiar el tema.

-Ah... Sobre eso... Bueno, fue porque le hice una promesa a Takeomi - dijo mientras reía ligeramente.

-¿Una promesa?- Lo miró sorprendido.

-Si, verás, Yoko, Takeomi y yo nos conocemos desde pequeños, pero incluso siendo niños, Takeomi una vez me dijo que le gustaba Yoko y que no quería que yo me metiera, así que acepté, y si te soy sincero, nunca ví que Takeomi intentará algo con ella hasta hace poco, creo que es demasiado tímido cuando se trata de ella, además, yo nunca rompo una promesa ¿Lo sabes, verdad?- dijo mientras desordenaba su cabello de forma gentil.

-No lo sé... Creo que no he tenido una promesa contigo- bajó la mirada mientras recargaba su cabeza en el hombro del pelinegro.

Aquella respuesta tomó por sorpresa al mayor.

-¿Acaso ya lo olvidaste? Bueno... Aún estabas en secundaria en ese momento, supongo que es difícil que lo recuer-

-Lo recuerdo - interrumpió sin cambiar su postura.

-Huh...- lo miró medianamente sorprendido.

-Simplemente... supuse que dirías que era una estupidez, o un capricho de un mocoso de séptimo grado y que lo olvidarías con el tiempo- dijo mientras se alejaba poco a poco de él.

-¿Por qué sería una estupidez?- lo miró confundido.

-Eres nueve años mayor que yo, lo normal sería que me rechazaras, de esa forma al menos no sería tan doloroso verte a la cara- sentándose en cuclillas sobre la cama y abrazando sus piernas con fuerza.

-Bueno, mi edad ahora no es lo más importante, lo importante es lo que decidas tu de ahora en adelante que ya eres un adulto- dijo volviendo a acercarse a él y mirándolo gentilmente.

-¿Por qué?- preguntó mientras lo miraba.

- ¿"Por qué" que?- río ligeramente.

-¿Por qué eres así? Tan terco y gentil, simplemente no puedo evitar pensar que soy yo quien está mal por haberlo deseado en primer lugar- Dándole la espalda completamente confundido.

-Bueno, eso es muy fácil, Juré que te protegería siempre, incluso cuando éramos niños, no es difícil de entender ¿Verdad?- dijo mientras empezaba a acariciar su espalda para intentar consolarlo.


-¿Está mal enamorarme de otro hombre?- preguntó mientras lo miraba algo sumiso y ligeramente ruborizado

-Para nada- dijo sonriendo amablemente.

-¿Y está mal que me haya enamorado de alguien que no me hace caso?- preguntó está vez más tenso.

-Claro que te hago hago caso- sacudiendo ligeramente su cabello.

-¿Qué debo de hacer para dejar de sentirme así?- colocando su mano sobre su pecho y apretaba, pues la forma en que su pecho palpitaba era extraña, No era dolorosa ni incómoda, simplemente no entendía el motivo.

-Aun así yo te acepto, Sosuke- sonrió gentilmente manteniendo aquella actitud serena y calmada.