Exsurgo | Kookmin

Summary

En un rincón olvidado del universo, donde las estrellas parecen aún más lejanas y los planetas se desplazan silenciosos en la oscuridad, existen mundos más allá de la imaginación humana. En Aelyon, un planeta gobernado por seis reinos poderosos, la paz y el equilibrio son mantenidos por los príncipes, herederos de elementos ancestrales, cuyos poderes protegen su hogar. Sin embargo, incluso ellos no pueden escapar de la amenaza de los Draknaris, una raza alienígena sedienta de recursos que ha puesto a la Tierra en su punto de mira. Mientras el planeta de los humanos se tambalea ante la invasión, un joven llamado Jimin, desesperado por salvar su mundo, envía un mensaje al espacio implorando por ayuda. El mensaje llega hasta Aelyon y los seis príncipes parten hacia la Tierra decididos acudir al pedido de ayuda. Entre ellos se encuentra el príncipe Jungkook, quien no solo se verá envuelto en la guerra, sino en una conexión inexplicable con Jimin. Juntos, deberán enfrentarse a una amenaza que podría destruirlos a todos. Mientras secretos de un pasado olvidado comienzan a despertar, la batalla por el futuro de la Tierra está a punto de comenzar. ¿Podrán salvarla antes de que todo sea consumido por la oscuridad?

Genre
Scifi/Romance
Author
Keyla
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

PREFACIO

PREFACIO

La oscuridad del espacio se cernía sobre la Tierra, sin previo aviso. Durante días, el cielo había estado cubierto por una capa gris, como si la atmósfera misma presintiera lo que se avecinaba. Los humanos observaron con creciente inquietud cómo los satélites que vigilaban su planeta comenzaban a fallar, y las comunicaciones internacionales se volvían cada vez más defectuosas. Nadie podía explicar qué estaba ocurriendo, pero la amenaza era inminente.

Jimin, un estudiante de ciencias en su último año de universidad, había pasado las últimas semanas sumido en la angustia. No por el estrés de los exámenes ni por la presión de sus investigaciones, sino por la creciente sensación de que algo terrible estaba por suceder. Mientras sus compañeros discutían sobre el futuro de la humanidad, Jimin se mantenía callado, con los ojos fijos en la pantalla de su computadora. Su especialización en astrofísica le había permitido analizar patrones en la radiación cósmica y en las señales electromagnéticas que llegaban a la Tierra. Había algo en los datos, en los sutiles picos de interferencia en frecuencias específicas, que no podía ignorar. Para él, era como un presagio: algo estaba interfiriendo con las ondas de comunicación del planeta, y su origen no era natural.

De repente, las alarmas sonaron en todo el campus. Los edificios temblaron, y la luz artificial se apagó por completo. En los monitores de las computadoras, las imágenes comenzaron a parpadear con interferencias. En la televisión del laboratorio, la transmisión en vivo mostraba una escena apocalíptica: una flota de naves enormes, de un diseño oscuro y desconocido, se acercaba a la Tierra. El caos se desató. Las ciudades fueron evacuadas, pero no había lugar donde esconderse. Esos alienígenas habían llegado con la intención de saquear los recursos del planeta, destruyendo todo a su paso. El ejército de la Tierra, aunque intentó resistir, fue completamente superado por la avanzada tecnología y poderío de los invasores. Los humanos estaban perdidos.

En medio de la desesperación, Jimin sintió que algo dentro de él despertaba, un impulso irracional. No podía quedarse de brazos cruzados. Sabía que la humanidad tenía pocas esperanzas de sobrevivir, pero si había alguna posibilidad, era a través de la comunicación con algo o alguien más allá de la Tierra. Si aquellos seres existían, esperaba que otros más vivieran también, pero esta vez para ayudarlos.

En el sótano del laboratorio de ciencias donde pasaba la mayor parte de su tiempo, Jimin accedió a los sistemas de comunicación espacial. Había pasado años estudiando cómo los radiotelescopios podían enviar y recibir señales del espacio, comprendiendo los principios de las ondas de radio y las frecuencias utilizadas en la comunicación interestelar.

Jimin convenció a un grupo de científicos de trabajar juntos en la construcción de un dispositivo que pudiera enviar un mensaje al cosmos. Usaron tecnología avanzada abandonada en laboratorios de astrofísica, incluyendo antenas parabólicas y transmisores que habían sido diseñados para explorar sistemas solares cercanos. Configuraron el dispositivo para transmitir en frecuencias universales que pudieran ser detectadas por cualquier civilización avanzada. Sabían que las matemáticas eran un lenguaje universal, por lo que diseñaron el mensaje inicial como una secuencia de números primos, seguida por representaciones básicas de la Tierra y su posición en la galaxia.

Los días pasaron, y los científicos trabajaron contrarreloj. Diseñaron el mensaje para incluir una representación visual de la Tierra: las coordenadas del sistema solar y un llamado desesperado que decía: “Somos humanos. Nuestra especie está siendo exterminada. Ayuda.”

Sin embargo, mientras trabajaban, los alienígenas intensificaron su ataque. Los científicos fueron descubiertos uno por uno, capturados y asesinados por las fuerzas invasoras. Jimin era el último de su grupo y el único que sabía cómo funcionaba el dispositivo. Con manos temblorosas pero decididas, Jimin configuró el dispositivo de transmisión, dando los últimos ajustes antes de apretar el botón de envío. Mientras lo hacía, el radiotelescopio emitió un destello de energía que atravesó la atmósfera y se adentró en el vacío del espacio. En su pecho, un destello de esperanza surgió, aunque sabía que podría ser en vano.

En los meses que siguieron, la invasión se intensificó. Las naves enemigas se asentaron sobre las principales ciudades del mundo, y el caos se apoderó de la Tierra. Jimin, sin embargo, no se rindió. Pasó las horas buscando formas de resistir, ayudando a los sobrevivientes a buscar refugios y a comprender la tecnología alienígena que los rodeaba. Mientras tanto, se preguntaba si alguna vez recibiría una respuesta a su mensaje. ¿Había alguien allá afuera? ¿Una civilización dispuesta a arriesgarse por la humanidad?

Lo que Jimin no sabía era que, en el vasto universo, más allá de los límites de la Tierra, su mensaje había sido escuchado.