La Ambigua Suerte De Rita Marga

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Summary

Rita es una chica que odia completamente las interacciones sociales, no porque sea tímida, sino porque es su forma de llevar el hecho de que no sabe qué hacer con su vida y todas las desgracias que le suceden día a día en esta absurda historia llena de humor, tragedia y chisme.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Semana de mala suerte; lunes, despedida del trabajo, martes, gato atropellado, miércoles, facturas del banco y hoy, jueves, le había pasado a Rita Marga la peor de sus desdichas... Tener que salir a cenar con sus amigos.

Como es costumbre en la mayoría de casos de emancipación juvenil, Rita se había quedado sin dinero debido a una mala administración de su economía, y como también es costumbre en estos casos, ha quedado para cenar. Su mayor infortunio es salir fuera de la comodidad de su hogar compartido por otras 3 personas que ni siquiera conoce aparte de saber su nombre y que no recogen la mesa después de comer, aun así ella se sentía reconfortada, no necesitaba mucho para subsistir, un café caliente en invierno, café con hielo en verano y una película de alguna de sus múltiples suscripciones mensuales de plataformas streaming. Aun así, aceptó una cena casual para no sentirse mal por haberse quedado despierta dos días seguidos sin salir de casa porque quería “ponerse al día” con esa serié larguísima de la que todo el mundo habla. Así que se preparó para irse de casa, nada exagerado, el pelo algo alisado, un poco de maquillaje, un abrigo ligero de color crema, los primeros pantalones que encontró en descuento en el mercadillo y las mismas botas horteras de la década pasada que siempre usa con todo. Estando lista para salir, ya estaba pensando en todo lo malo que podría pasar.

¿Y si viene Ona? –Rita está convencida de que no le cae bien– ¿Qué tal si me dicen de ir a un restaurante caro?, bueno, podría decir que me dejé la cartera y después fingir demencia cuando me pidan el dinero de vuelta, ¿Qué hago si...?

Cabe decir que Rita no es una persona tímida, pero no hay nada que le estrese más que el tener que entablar conversaciones, responder preguntas o tener que hacerlas y ese pequeño defecto que ella tenía, provocaba que sobre pensara mucho las cosas, tal es el problema que tenía, que sin darse cuenta, ya había llegado al punto de encuentro con sus amigos.

–Hola Rita –dijo Ona.

En ese momento, Rita sabía, con absoluta certeza, que esa noche iba a ser larga.

–Hey, ¿qué tal? Cuanto tiempo –dijo Rita.

–Ya sabes, todo bien –contesto Ona –deberías salir más con nosotros, pero supongo que estás muy ocupada, así que sin presiones.

–Sí... He tenido muchos asuntos este último mes–. Lo cual no era del todo mentira, pero la razón principal de no quedar ya sabéis cuál era– Por cierto, ¿dónde vamos a cenar?

A eso, le contesto otro amigo, al cual ella llamaba “Calabaza”, esto debido a su enorme cabeza y porque era pelirrojo... Rita no era una persona muy creativa.

–Vamos a ir a ese italiano que acaban de abrir, dicen que tiene calidad.

No hace falta decir que le dolía la cartera a Rita al escuchar “italiano” y “calidad” en la misma frase, pero ella aún tenía fe en que costará lo mismo que el kebab de la esquina al que suele recurrir cuando no le da para llegar a final de mes.

–Me parece perfecto –dijo con una sonrisa casi aterradora.

Esta extraña sonrisa hizo que Ona se percatara de la situación entre la espada y la pared en la que se encontraba Rita, un simple detalle que cambiaría el curso de la noche para todos. Mientras caminaban hacia el restaurante, todos estaban conversando entre sí, excepto por Rita, que estaba atrás del todo, inmersa en sus pensamientos, a lo que Ona se le acerca para entablar conversación.

–Te veo muy callada, ¿te encuentras bien?

–Sí, estoy bien

–Me encanta tu outfit de hoy, es... minimalista, ¿cuánto te costaron esos pantalones?

Lo único que se le ocurría para responder a Ona era: “Perra” “Perra” “Perra” “Perra”.

–Gracias encanto –suspiro a la par que ignoraba la pregunta.

Antes de que la pesada de turno hiciera otra ruda pregunta, llegaron al restaurante, lo primero que hizo la ahorradora del día, fue mirar los precios de las cosas, tuvo razón, no costaba lo mismo que un menú durum, ni dos, o tres. Cuando le toco pedir su orden, pidió un agua y una ensalada, así si alguien le preguntaba por qué pidió tan poco, podría decir que estaba a dieta, lo cual incluso le hacía quedar bien y nadie le diría nada más. Durante la cena no pasó nada, lo cual le convenía a Rita, pero le daban incluso ganas de hablar y extender su estancia en el restaurante, ya que aún no sabía como salir de ahí sin la necesidad de pagar, ya que la condenada ensalada costaba más de lo que tenía encima. Casi por arte de magia, sucedería un acontecimiento que le concedería a Rita su deseo, Ona abriría su gran bocota otra vez.

–Oye Rita, ¿cómo te va en el trabajo? ¿Eras camarera, no?

–Bueno, me acaban de despedir el lunes, ahora estoy buscando trabajo –Mentira.

–¿Entonces te puedes permitir la cena de hoy?, no es barata y ya sabes...

Lo único que se le ocurría para responder a Ona era...

–Perra.

–¿Qué? ¿Perdona?

–Perra. Llevas toda la noche tocándome los ovarios. ¿Qué digo la noche?, llevas años molestando cada vez que puedes, ¿se puede saber qué te he hecho?, ¿no puedes controlar tu bipolaridad ni siquiera una noche para dejar cenar tranquila a la gente?, siempre te haces la víctima, pero solo lo utilizas de excusa para hacer lo que se te dé la gana.

–Yo...

–Ni una palabra más, yo me piro.

Dicho y hecho, Rita encontró la mejor manera de irse a casa sin pagar, lo más seguro es que ni le haya afectado lo que dijo Ona, y tampoco le importaba haber hecho una escena enfrente de todos. En realidad, le convenía que todos pensaran que está enfadada, así tiene una excusa para no volver a quedar en mucho tiempo.

Cuando llegó a casa, se puso el pijama, se hizo un café, y empezó a buscar la película que vería esa noche, le apetecía algo de Tarantino, pero no encontró ninguna que no haya visto ya, así que pensó en alquilar una con el dinero que se ahorró de la cena, entonces cayó en cuenta de algo que estaba ignorando todo este tiempo. Está a cuatro días de pagar la renta, no tiene trabajo y no le llega el dinero. Eso quiere decir... Que no podrá ver la peli de Tarantino hoy.

–Mierda.