CapΓtulo 1: "MaΓ±ana Te Digo"
Entre unos rosales, habΓa una niΓ±a que yacΓa acostada, tranquila. Era un momento que siempre se repetΓa. Ella podΓa estar horas ahΓ, sentada o acostada entre esos rosales. Su padre le advertΓa que le irΓa mal si seguΓa con ese comportamiento, sin embargo a ella no le importaba demasiado esto. Esa niΓ±a era yo.
Tranquila, escuchΓ© unos gritos que provenΓan del sendero que conectaba con mi casa. Me levantΓ© inmediatamente, al darme cuenta de que la voz que provenΓa era de mi madre y se acercaba pronunciando mi nombre.
-Β‘JazmΓn! ‘¿DΓ³nde estΓ‘s, niΓ±a?!
MirΓ© hacia mi madre y salΓ corriendo hacia la casa, procurando que no me vieran, sin embargo me detuve unos pasos despuΓ©s, encontrΓ‘ndome con la alta y fornida figura de mi padre.
-ΒΏJazmΓn?, ΒΏquΓ© mierda hacΓ©s acΓ‘?, ΒΏno te dije quΓ© te quedes quieta?, niΓ±a inΓΊtil, agradece a tΓΊ madre por salvarte las otras veces. Ahora vas a ver lo que pasa por desobediente.-Mi padre, RΓo de la Plata, me agarrΓ³ y me llevΓ³ arrastrando en direcciΓ³n a la casa.
TraguΓ© en seco y tratΓ© de dar pelea, sin embargo la fuerza que yo apenas poseΓa a los 7 aΓ±os, no era rival para la de RΓo. Mientras Γ©l seguΓa caminando a paso firme, con un semblante maligno, yo intentaba tranquilizarme y no soltar lΓ‘grima alguna, pues eso solo empeorarΓa la situaciΓ³n.
Cuando mi madre, RepΓΊblica Federal de MΓ©xico regresΓ³ a la casa, lloroso y preocupado, se puso a preguntarle a mis hermanos si habΓan visto algΓΊn rastro de mΓ. Al no encontrar ninguna informaciΓ³n ΓΊtil, corriΓ³ a preguntarles a los sirvientes, quedando horrorizado al saber que RΓo me habΓa encontrado. RepΓΊblica corriΓ³ por las interminables escaleras de caracol, eran de madera, nada especial, luego de llegar al segundo piso, siguiΓ³ corriendo entre los cuadros familiares, colgados desde hacΓa ya mucho tiempo, tropezando con las alfombras de patrones descoloridos... Algo asΓ me relataron las sirvientas, finalmente frenΓ³ en la alta puerta de la oficina de RΓo, la cual estaba decorada con piezas de oro blanco. Mi madre tocΓ³ desesperadamente la puerta.
-Β‘Provincias Unidas del RΓo de la Plata! Β‘Γbreme, maldita sea!-Mi madre empezΓ³ a desesperarse y soltar algunas lΓ‘grimas, como siempre lo hacΓa.
La puerta frente a Γ©l se abriΓ³, dejando ver a RΓo de la Plata, sereno y despreocupado, como siempre que se mandaba una macana, la verdad siempre fue tremendo pelotudo.
-ΒΏCariΓ±o? ΒΏHay algΓΊn problema?
RepΓΊblica lo hizo a un lado y entrΓ³ a la habitaciΓ³n cual "Juan" en su casa, a este punto me dijeron que ya estaba llorando en silencio.
β‘¿DΓ³nde estΓ‘ JazmΓn?!-GritΓ³... AΓΊn no sΓ© cΓ³mo mi madre hacΓa para no putearlo, se me hace que Γ©l siempre estuvo algo obsesionado con RΓo.
-CariΓ±o, tranquilΓzate, estΓ‘ en la biblioteca...-Me dijeron que dijo el tremendo puto.
RepΓΊblica corriΓ³ escaleras abajo por segunda vez y abriΓ³ las puertas de la biblioteca, hasta llegar a su hija... O sea hasta mΓ. Me destapΓ³ mi cara, viendo las marcas de los golpes que me diΓ³ RΓo. La verdad ni siquiera doliΓ³ tanto, solo llorΓ© ante los golpes porque mi mente en ese momento me atrapaba entre escenarios de las discusiones de mi madre y RΓo.
JazmΓn mirΓ³ a su hijo y le ofreciΓ³ un mate.
-ΒΏPor quΓ© a mi abuelo le dices "RΓo" y no papΓ‘?-PreguntΓ³ curioso.
-Dictadura, RΓo puede tener todo el derecho de decir que puso el espermatozoide que fecundΓ³ el Γ³vulo de mi madre. Sin embargo de padre, para mΓ, no tiene ni aca. SΓ³lo es un infame mΓ‘s del resto.
-MamΓ‘... ΒΏQuΓ© pasΓ³ con mi abu?
-ΒΏCon Telcoyot?
-SΓ, ΒΏquΓ© pasΓ³?
-Bueno... RΓo era un hijo de puta, unas noches despuΓ©s de un viaje, mi madre se enterΓ³ de que RΓo lo habΓa estado engaΓ±ando y de que Chile venΓa de ese engaΓ±o.
-ΒΏY cΓ³mo pasΓ³ la cosa?
-Bueno, RΓo habΓa ido a su entonces territorio y entre todas las cosas, un dΓa se encontrΓ³ con Mapuche. Bueno, ellos tuvieron una conexiΓ³n mutua y un dΓa antes de que RΓo volviera, tuvieron una hermosa sesiΓ³n de juntar sus cuerpos.
-Que asco... ΒΏQuΓ© mΓ‘s pasΓ³ despuΓ©s?
-AndΓ‘ a dormir, maΓ±ana te digo....