Academia De Ecos

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Summary

Si "Academia de Ecos" En un mundo donde el alma y el arma son uno, nace el misterioso poder del "Soulforge", una manifestación única que materializa el arma interior de cada individuo. Este poder solo se despierta en momentos cruciales: traumas profundos, accidentes devastadores o situaciones al borde de la muerte. Aquellos que logran desbloquear su Soulforge son enviados a la prestigiosa **Academia de Ecos**, un lugar donde los ecos del alma resuenan para entrenar y dominar este don extraordinario. La historia sigue a Elyan, un joven que acaba de despertar su Soulforge en un trágico accidente que cambió su vida para siempre. Ahora, Elyan debe aprender a controlar su poder mientras descubre los secretos ocultos de la academia y enfrenta las sombras que amenazan con destruir todo lo que conoce. Con intrigas, batallas épicas y un misterio que envuelve a cada rincón de la Academia de Ecos, esta historia te sumergirá en un mundo donde el alma y el arma se entrelazan, y donde cada decisión puede resonar para siempre. ¿Podrá Elyan dominar su Soulforge antes de que el pasado lo alcance?

Genre
Fantasy
Author
Cesar
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

1. Bienvenido

Una voz desgarradora resonó en el aire:

—¡AYUDA!

Un grito de desesperación. Fuego, ruinas, un humo denso que lo cubría todo, impidiendo ver más allá de unos pocos metros. De repente, un brillo intenso iluminó la oscuridad, como si el alma misma estuviera luchando por abrirse paso.


La mañana comenzó llena de esperanza.

—Tú debes ser Elyan, ¿cierto? —dijo una mujer con voz serena pero firme—. Mi nombre es Altea, soy la directora de la Academia de Ecos. Bienvenido.

Su presentación fue rápida y concisa, pero sus palabras llevaban un peso que Elyan no podía ignorar.

Los muros de esta academia son gigantescos, pensó Elyan mientras arrastraba sus maletas, sintiéndose pequeño ante la magnitud del lugar. Intentó leer el mapa de instrucciones, pero las líneas y símbolos parecían enredarse en su mente.

—Oye, chico nuevo, ¿necesitas ayuda?

Elyan levantó la vista y vio a dos personas acercándose. Una chica de cabello cenizo, de aproximadamente 1.68 metros de estatura, con unos ojos que irradiaban amabilidad. A su lado, un chico más alto, de cabello blanco y una sonrisa que parecía contagiar energía a cualquiera que lo mirara.

—Dame eso —dijo el chico, tomando el mapa sin esperar respuesta—. Ah, ya no estás muy lejos. Es por aquí. Ven, te llevamos.

—Oye, Aiden, primero debemos presentarnos —interrumpió la chica, lanzándole una mirada de reproche—. Disculpa a este mal educado. Soy Lila, y este *animal* es Aiden.

La sonrisa de Aiden no desapareció, aunque hizo un puchero exagerado. —No soy ningún animal, pero sí soy Aiden. Y tú, ¿cómo te llamas?

—Mucho gusto, soy Elyan —respondió, sonriendo tímidamente sin apartar la mirada de sus maletas.

—Bueno, Elyan —continuó Lila—, ¿necesitas ayuda para encontrar tu habitación?

—Sí, por favor. Esta academia es enorme, y la directora solo me dijo que estarían en este edificio.

—Perfecto —dijo Aiden, señalando hacia un pasillo—. Por acá están los dormitorios. Oye, Elyan, ¿cuál es tu Soulforge? ¿Y cuál es tu trauma?

El aire se tensó por un momento, hasta que Lila le dio un codazo a Aiden. —Eres demasiado grosero. No tienes que responder eso, Elyan. Solo dinos, ¿cuál es tu Soulforge?

—Mi Soulforge... —Elyan hizo una pausa, como si las palabras le costaran—. Es una espada. Bueno, en realidad son dos espadas. Aún no lo tengo del todo claro, la verdad. —Se rascó la nuca, incómodo, mientras recordaba el momento en que su poder había despertado. —Hace apenas una semana que lo desperté... —Su voz se quebró, y un nudo en la garganta le impidió continuar.

—No tienes que contarnos nada —intervino Lila, su voz suave pero firme, como si entendiera el peso de lo que Elyan estaba sintiendo.

—No, no por ahora —añadió Aiden, con una sonrisa traviesa—. Pero cuando seas mi mejor amigo, no habrá secretos entre nosotros.

Elyan no supo si reír o preocuparse ante la franqueza de Aiden, pero algo en la energía del chico lo hizo sentirse un poco más cómodo.

—Bueno, aquí estamos —anunció Lila, señalando una puerta al final del pasillo—. Esta es tu habitación. Bienvenido a tu nuevo hogar, Elyan.

Elyan entró en el dormitorio después de Aiden y Lila, mirando a su alrededor con curiosidad. La habitación era sencilla pero acogedora, con dos camas individuales colocadas a cada lado, un par de escritorios y un armario compartido. La luz del atardecer entraba por una ventana estrecha, iluminando el lugar con tonos dorados.

—Bueno, aquí está tu nuevo hogar —dijo Aiden, dejando la maleta de Elyan sobre la cama de la izquierda—. No esperes lujos, pero al menos es cómodo.

Lila se acercó a la ventana y miró hacia afuera.

—Tienes una buena vista del jardín interior. A veces es agradable sentarse aquí y leer.

Elyan asintió, sintiendo que el lugar podría llegar a sentirse como suyo con el tiempo. Sin embargo, antes de que pudiera decir algo, el sonido de una puerta abriéndose llamó su atención.

Desde el baño adyacente, un chico salió con el cabello mojado y solo una toalla envuelta alrededor de su cintura. Tenía una complexión atlética y una expresión seria en el rostro. Sus ojos, de un tono grisáceo, se posaron en Elyan con una mirada fría y calculadora.

—Tú debes ser el nuevo —dijo el chico, sin mostrar ninguna emoción en su voz—. Esta es mi cama —añadió, señalando la cama de la derecha—. Quédate con la otra.

Elyan parpadeó, sintiendo que las palabras se le atascaban en la garganta. Lila, que estaba cerca de la ventana, se ruborizó ligeramente y desvió la mirada hacia el jardín. Aiden, por su parte, no pudo evitar soltar una carcajada.

—Vaya, Cassian, ¿nunca aprendes a saludar como una persona normal? —dijo Aiden, cruzando los brazos con una sonrisa burlona.

El chico, Cassian, lo miró con una ceja levantada.

—No veo la necesidad de fingir amabilidad —respondió, secándose el cabello con otra toalla que colgaba de su hombro—. El nuevo ya sabe lo que necesita: esa es su cama, y este es mi espacio. Nada más que decir.

Lila suspiró, claramente acostumbrada al comportamiento de Cassian.

—Cassian es... directo —dijo, dirigiéndose a Elyan—. Pero no te preocupes, no es tan malo como parece.

Cassian no respondió. En lugar de eso, se dirigió al armario y comenzó a vestirse con movimientos precisos y eficientes, como si cada acción estuviera cuidadosamente planeada.

Elyan se sentó en el borde de su cama, sintiendo cómo la atmósfera en la habitación había cambiado drásticamente. El aire parecía más pesado, como si las palabras no dichas flotaran entre ellos. Aiden se acercó y le dio un golpecito amistoso en el hombro, rompiendo el silencio.

—No te preocupes por él —dijo en voz baja, casi como un susurro—. Cassian es así con todos. Pero, oye, si alguna vez necesitas algo, solo tienes que preguntar. Aunque no lo parezca, no es tan mal tipo.

Lila asintió, acercándose también con una sonrisa tranquilizadora.

—Es cierto. Cassian es un poco... peculiar —admitió, eligiendo sus palabras con cuidado—, pero es uno de los mejores estudiantes de la academia. De hecho, es parte de las Tres Estrellas de la Academia, junto a mí. Si necesitas ayuda con tu Soulforge, él podría ser un gran recurso.

Elyan arqueó una ceja, intrigado.

—¿Tres Estrellas? —preguntó, mirando alternativamente a Lila y a Aiden.

—Sí —respondió Aiden, con un gesto teatral—. Las Tres Estrellas son los tres estudiantes más poderosos y prometedores de la Academia de Ecos. Y, bueno, tienes a dos de ellos justo aquí —añadió, señalando a Lila y luego a Cassian, quien permanecía en silencio al otro lado de la habitación.

—Tres Estrellas... eso es increíble, Lila —logró decir Elyan, impresionado por la revelación.

Cassian, que ya se había vestido con una camisa negra y pantalones sencillos, los miró con una expresión impasible desde su rincón.

—Si van a hablar de mí —dijo, su voz tan fría como el acero—, al menos háganlo cuando no esté en la misma habitación.

Aiden se rió, claramente disfrutando de la situación.

—Relájate, Cassian. Solo estamos ayudando al nuevo a adaptarse. No todo el mundo tiene tu... encanto personal.

Cassian no respondió. En lugar de eso, se sentó en su cama y comenzó a revisar un libro grueso que estaba sobre su mesa de noche. Elyan lo observó por un momento, preguntándose cómo sería compartir espacio con alguien tan reservado.

Lila se acercó a Elyan y le susurró:

—No te preocupes, te acostumbrarás. Cassian puede ser difícil al principio, pero en el fondo es un buen compañero.

Elyan asintió, aunque no estaba del todo convencido. Aiden, notando su incomodidad, decidió cambiar de tema.

—Oye, ¿qué tal si vamos a cenar? Seguro que tienes hambre después del viaje. Además, te presentaré a los demás.

Lila sonrió, apoyando la idea.

—Sí, es una buena idea. Vamos, Elyan. Te mostraremos el comedor.

Elyan se levantó, agradecido por la distracción. Antes de salir, miró hacia Cassian, que seguía concentrado en su libro.

—¿Vienes, Cassian? —preguntó Lila, dirigiéndose a él.

Cassian no levantó la vista.

—Ya iré más tarde —respondió, su voz tan neutra como siempre.

Aiden se encogió de hombros.

—Bueno, su pérdida. Vamos, Elyan. Te espera una cena que no olvidarás.

Los tres salieron del dormitorio, dejando a Cassian en su silencio. Elyan no podía evitar sentir que su vida en la academia sería todo menos aburrida.