Protocolo para despertar
-¿me esta escuchando?¿verdad...?
El sonido tan lejano y familiar de esa pregunta me hizo despertarme, sonaba tan sola, la frase quedo resonando en mi cabeza, pero mi cabeza fue incapaz de retener el género y la entonación de la voz. Era tan conocida, tan calida, pero no sabía de dónde había salido. Todo se sentía monótono, programado, tan común como mi vida o eso pensé sin darme cuenta, sin poder recordar el camino que había trazado desde la cama donde todo tomó coherencia. En el baño, mi reflejo en el espejo me hizo darme cuenta que estaba coexistiendo con el mundo, la imagen que mi cerebro estaba procesando era supuestamente la mía, era una mujer joven, me costaba mantener una concentración en mis características, pero mi piel se había quedado en donde las sábanas, se habían pegado el tejido por todo el tiempo que estuve en ese modo de autonomía.
La carne de todo mi lado derecho de mi cuerpo palpitaba, no sangraba. La escena era más limpia que de lo que debía ser.
Intente limpiarme la cara, la sentía pesada del sueño, el agua de la canilla salía de forma tan tranquila que sin darme cuenta me fui con ella, mientras la habitación del baño se inundó, dejándome tapada por el frío calmador, pero desgarrante del agua. Al infinito fondo de la habitación pareció abrirse con una luz cegadora, arrastrándome frenéticamente, invitandome a ver desesperadamente lo que me esperaba en el otro lado.
Desperté por segunda vez, sentía que era la primera vez que veía el mundo realmente ¿por qué sentia esa sensación de que no tenia sentido lo que estaba pasando? Estaba parada en una llanura, se sentía tan solitario, pero a la vez tan lleno de vida, me estire y respire tan hondo que pude, toda la naturaleza entraba y salia de mi cuerpo en cada bocana de aire que soltaba, dejando vacio cada vez que entraba o esa era la sensación que me dejaba, pero antes de poder ver si eso realmente pasaba, un niño me arrastró mientras corría, dejándome incapaz de volver llevarme a la naturaleza, su cara era tan amigable, como la de un hermano menor, lo sabía aunque no lo podía ver de frente. Mis pisadas eran livianas, más livianas que mis pensamientos que no les encontraba el sentido en mi cabeza, sentía que se materializaban al rededor mio y desaparecían más rápido de lo me podía dar cuenta, dejandome carente de mis verdaderas ideas, haciendo que el cielo se sintiera más lleno de lo que realmente estaba.
Caminamos tanto que llegamos a un túnel en medio de la nada, parecía vacío, pero la oscuridad de adentro me pegaba como una multitud de gente que caminaba en sentido contrario a nosotros dos, en mitad del camino la figura de una mujer alta de cabello negro y largo, cualquiera que no la viera bien pensaría que estaba bien, pero estaba destroza, ya muriendo viva, verla hizo que me ponga en alerta, al parar e intentar verla mejor, yo la conocía, todo quedó en calma, dejándome sola en un vacío donde sentí que el tiempo no pasaba, escuchando la voz del niño ya inaudible, lejos de mi, algo lo había alejado de mí. Sintiendo que estuve mucho tiempo, pero un número dio vuelta por mi cabeza, el número ciento seis que se materializo al frente mio como un cartel neon, no era el tiempo, pero de algo que yo conocía venía, pero tenía qué ser jueves, un jueves eterno y que nunca llegaría al viernes, que se repetiría desde el mismo lugar que empezó, pero no terminaría de la misma forma.
-La sujeto esta mostrando sentimientos fuertes de tristeza... El proceso para sacarla del estado de sueño inducido tuvo un error...
La voz le empecé a dar un tono robotico, sin emoción, cada vez sentía que eran más, siempre repetían cosas diferentes y siempre había murmullos que las acompañaban, pero no tenían la misma importancia que la primera vez, eran más olvidables durante el transcurso del jueves. El recuerdo de los murmullos no pasaba del primer destello de luz después del baño y lo que seguía a eso cambiaba por completo, pero todo fluía como la primera vez.
Me encontraba volando encima de un elefante con orejas gigantes que lo ayudaban a planear, usaba el viento a favor para no hacer más esfuerzo de lo necesario, me sentía pequeña. Su vuelo era tan impecable, no existía resistencia en el viento que me pegará en la cara, dejándome pararme sin miedo a caerme, cada ráfaga de aire que pasaba por mis orejas parecían partes de una canción que solo existía en ese lado del cielo. La melodía se convirtió en sonidos de computadoras, dejándome desconcertada, al intentar agarrarme fuerte al cuerpo de mi transporte, ya no era cálido, era metálico y frío. Ya no estaba libre con mis pensamientos, me encontraba sola, en medio de luces que se prendían y se apagaban, con sonidos sin vida que se repetían en bucles, algo me estaba olvidando.
Algo me estaba intentando hacerme recordar, algo que me estaba olvidando, los pitidos se repetían de cierta forma que parecían que hablaban, asustandome por la falta de entendimiento que había entre nosotros y la carencia de luz que había que no dejaba que pudiera familiarizarme con el lugar. Quería correr pero no sabía dónde exactamente, me encontraba desorientada, hasta que escuché la voz del niño, nunca habíamos hablado, pero sabía que era él, gracias a eso supe hacia donde ir, corrí hacia detrás mio como si mi vida dependiera de eso, la sala no me quería dejar ir, se inclinaba con cada paso que daba, pero yo me aferraba con mis manos para poder llegar y salir, en medio del caos escuchaba como me alentaba a salir con un -¡Vamos, sal de ahí hermana!- sentía que mis ojos rebalsaban. Apenas salí y lo único que hice fue abrazar al niño.
-No te vayas nunca más, por favor- Me sorprendió escuchar mi voz, en todo el tiempo que estuve en ese bucle nunca necesite expresar una palabra, se sentían inútiles en ese lugar, tan carentes de diálogos -No dejes que esa señora te vuelva a llevar- mi voz se quebraba con cada palabra que decía, dolían como si hubiera estado gritaba con todo mi esfuerzo todo este tiempo, pero de algo estaba segura, ahora no me quería ir de ese lugar.
- La maquina se rebelo, tuvo un fallo, nos esta complicando el proceso para despertar a la sujeto, hay que reescribir todos los códigos y resetear.
- Entiendo. Tu cuerpo tiene aguantar un poco más, Iris.
Iris, al escuchar eso asimile que era mi nombre, la forma que me identificaran, sabia que venia de un lado importante y que eso lo hacia más hermoso, venia con una promesa que no le estaba tomando importancia. Paso el tiempo y había encontrado la forma de no volver al mismo comienzo apagado, sentía que por fin había pasado de día, un nuevo comienzo, una forma que podría que estar feliz. De a poco la vida empezó a verse alrededor de nosotros en cada paso que dábamos tomados de la mano, aunque no necesitaba más vida que la de él, estando a mi lado, jugándo todo el tiempo y explorando las extrañeses de nuestro mundo.
Mi cuerpo con el paso del tiempo se sentía débil, necesitado, no importaba las veces que comiera, no descansaba, sabía que algo estaba mal, algo que estaba ignorando en mi memoria. Quería descubrirlo, algo me faltaba, pero a la vez creía que no podía abandonar de nuevo al niño que por fin había regresado a mi, sabía que no me seguiría a dónde tenía que ir y necesitaba regresar hacia donde me estaban buscando, me estaba muriendo lentamente y necesitaba ayudara sacar me de aquí, solo me resigne a agarrarle las manitas al niño que llegue a creer que era el mio y las bese para demostrarle que me había alegrado tenerlo cerca de mí de nuevo. Un -adiós hermana- acompañado de llantos que se escuchaban cada vez más fuertes con cada paso que me alejaba, hizo que me arrepienta de mi decisión, aunque algo en mi decía que ya no había a donde regresar, todo había sido consumido por el vacío del mundo, dejándome con una tortura que me iba intentar perseguir por parte del camino. En mi cabeza había trazado el camino que tenía que seguir, siendo fácil para mí al ver que se materializo al frente mio con cada paso que daba, siendo tan espeluznante por la precisión que tenía, haciéndome volver al principio si me equivocaba en cualquier paso que daba, obligándome a memorizar meticulosamente cada paso que daba para asegurarme de poder llegar al final, pintandolo alrededor de mis pensamientos y torturando me con cada error que daba, volviéndose más quisquilloso en cada intento. Con el paso de los intentos, llegue a mi destino, llegue pensar que seria eterno llegar al final, pero no había nada y eso me desconcertaba, sentía que la alegría de las creaciones de mi imaginación me querían arrastrar a empezar desde el principio, desde el jueves, pero estar tan cerca que me hacia olvidar el terror a la idea de que no hubiese nada del otro lado, miedo a que fracasará, convenciendo me a volver, que no era tan malo estar ahí. Hasta que escuché la voz -¡Iris, despierta por favor!- logrando liberar las piezas en mis recuerdos que faltaban, te habia ayudado a tu estudio ¿no? Chris.
Escuchar eso era lo que faltaba para que despertará, lo siguiente que recordé era la cara de mi amado, la persona que me estuvo guiando en mis sueños y haciéndome saber que era lo que estaba pasando, para que tuviera la misma esperanza que él. Tenias miedo a que fuera voluntaria en el estudio, pero yo te prometí que todo estaría bien, siempre volvería a tu brazos. Gracias por hacerme recordar el protocolo para despertar, Chris.
FIN.