۵ Prólogo ۵
Wonwoo estaba nervioso y no era para menos, ir a la gigante casa de su novio y decirle que 'posiblemente' el espermatozoide de él estaba en su interior por olvidar el puto preservativo no era fácil.
-¡Wonnie, querido! Gyu está en su habitación anda cariño, entra que acá hace un frío tremendo -habló la mamá de Mingyu, Hyomin ¡Era exageradisíma! estaban recién en otoño y el frío no era demasiado. Wonwoo notó un cierto tono de lástima en su voz ¿Era posible que ella lo sepa? No, de ningún modo nadie más sabía.
-Gracias señora Kim -dijo amablemente. Se estremeció sólo al pensar cuando dinero costaba el brillante colgante que descanzaba en el cuello de su suegra.
Subió las escaleras lentamente, no tenía idea de que decir cuando viera a su atractivo novio y menos que hacer. Además se sentía raramente con unas increíbles ganas de tener relaciones con el.
Raramente ya que el único adicto a eso era Mingyu.
Cuando por fin subió las gigantes escaleras sintió nauseas, aún no estaba seguro de su embarazo y el siempre sentía unos raros nervios al estar con su novio, nervios que no habían cambiado en un año.
Mingyu se encontraba sentado en el gigante sillón de su cuarto con las manos en sus ojos rojos, posiblemente por haber llorado.
¡Oh no! -pensó Wonwoo- si la madre sabía, Mingyu también. Descartó la idea ya que era imposible que alguien supiera.
-¡Minnie! -dijo y corrió al regazo de su novio.
- Hey - susurró Mingyu y lo besó, el feliz de la vida le devolvió el beso, no había momento en que le negara uno - Me voy a Estados Unidos Won -dejó de besarlo y se imaginó a él en las cálidas aguas de Los Angeles y el molesto ruido de New York ¡Él también quería!
-¿Puedo ir? -preguntó emocionado, su novio negó. había ido con él por todo Europa ¿Por qué no podía ir a América? no es como si su novio no tuviera suficiente dinero- ¿Por qué no? -hizo un tierno pucherito, Mingyu quiso morir al pensar que no vería más esa hermosa mueca.
-Es por trabajo, papá abrirá una nueva empresa allá -¿Qué no ganaba lo suficiente en Corea? posiblemente con sus gigantes tiendas comerciales tenía como para vivir esta vida y las que le seguían.
-Oh ¿Por cuanto tiempo? -preguntó, esperaba que no fuera por demasiado, ya que no quería ir a hacerse los exámenes solo.
-¡Demonios, Wonwoo! -gritó su novio parándose del cómodo sofá- Para siempre, me iré a vivir a Estados Unidos.
La cara del castaño era un poema, ahora entendía porque la señora Kim lo había mirado con esos ojos ¿Cómo le diría ahora lo de su embarazo?
-Entonces...
-No quiero dejarte -susurró Mingyu acercándose a él y arrodillándose para poder poner sus gigantes manos en las mejillas de su novio.
-¿Me vas a dejar? -exclamó. Mingyu penso en como él podría ir a la universidad el próximo año con lo lento que era a veces.
-Es lo que menos quiero pero...
-¡No! -el sólo había ido a decirle que estaba 99,99% seguro de que algo crecería dentro de él en unos pocos meses- ¿Me vas a dejar?
-Es lo que me...
-Ogh te odio -gruñó. Sus nervios estaban a flor de piel y jamás había estado tan enojado como ahora, Mingyu se iría a la universidad y lo dejaría a él solo en Corea.
-Escúchame Woo no va en mí, sabes que papá quiere que me quede con todo lo suyo y al parecer Harvard es la mejor universidad para lograrlo.
-¡No! -chilló el ¿Qué haría solo y con un bebé? no quería estar solo en eso y menos quería arruinar el futuro de su novio- ¡Vete al infierno Mingyu! Tú y tu maldito dinero -dijo enojado, era como si sus hormonas se hubieran vuelto locas, el 50% de ellas quería besarlo hasta que se vaya y el otro 50% quería mandarlo al fin del mundo.
-¿Puedes apoyarme en esto? Estoy tan mal como tu, amor.
-Mal tu jodida universidad -se paró del sofá y empujó a su novio lejos- Púdrete.
-No quiero dejarte Wonwoo, tienes que entender eso. Te amo más que a nada en el mundo y no me quiero alejar de ti.
-Pero te irás y me dejarás junto a...
-¿Junto a qué? -preguntó confundido, él sabía que a veces su novio tenía ciertos problemas psicológicos e imaginaba lo peor de las cosas. Wonwoo se golpeó mentalmente por casi decirle.
-¡Junto a Santa! -dijo lo primero que se le ocurrió. Santa, llamado así en honor al perro de Los Simpsons era su mascota un Gran Danés que cada vez crecía más.
-¡Tú no te quedarás a Santa! -reclamó Mingyu, adoraba a ese perro con su alma.
-Oh si, claro que sí, me lo quedaré yo, está en mi casa y yo siempre tengo que bañarlo, él me ama más, que a tí.
-No saques eso en cara, tu quis...
-El punto es que te irás y no estaremos más juntos -decir eso para él era tan difícil que dolía- Vale, me iré a casa y tu puedes irte bien a la mierda. Felicidades, Mingyu, tu puto dinero nos acaba de separar.
-¡Es el dinero de mi padre! Sabes perfectamente que no me iría. No me importa el dinero y pensé que ibas a tener claro eso ¡Llevamos un año siendo novios y aún no sabes que el dinero es algo material para mí!
-Ya no importa Mingyu, vete a la mierda -se soltó del agarre de su ahora ex novio y se giró sobre sus talones dispuesto a irse, rogándole a Diosito que el "casi" fuera negativo.