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Cho Sangwoo, el mayor genio de Ssangmun-dong, un hombre guapo, carismático y demás etcéteras que describen a aquel increíble hombre.
La gran parte de sus conocidos y su círculo social admiraba de gran manera a Sangwoo y bueno ¿Cómo no hacerlo? Esta casado con un omega hermoso, el cual fue su novio desde la adolescencia, en espera de un cachorro, un trabajo fijo y bien remunerado, amigos que lo aprecian muchísimo y una madre que lo adoraba sobre todo lo que sea.
Una vida perfecta sin duda... A no ser que Sangwoo contara con una terrible suerte.
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La mañana de este día en específico lucia prometedora, el clima era tenue sin rastro de que se avecinara una tormenta o que el sol quemaría cada centímetro de su cuerpo, se despertó justo al momento en que se supone la alarma empezaría a sonar y su cuerpo parecía haber dejado atrás el dolor acumulado de 3 días de insomnio seguido.
Sin duda una gran forma de empezar el día.
Se levantó de manera rápida llendo sin dudar a la ducha, el día anterior preparo de antemano todo lo que necesitaría; su vestuario, material de trabajo, un termo con el suficiente café para confrontar el día, algunos snacks qué cree serán necesarios para callar a su compañero de área y sobre todo los condimentos en la mesa para preparar el desayuno para su omega .
Luego de una ducha caliente empezó a arreglar de forma precisa su cabello, «nuestra imagen es la mejor carta de presentación» reiteradas veces su madre mencionaba aquella frase en sus dulces años de niñez, luego de verificar que su apariencia luciera increíble tomo sus anteojos de la cajita protectora y con su pañuelo limpiaba cada lente con movientos circulares. Fijo nuevamente su vista en el espejo notando lo mucho que a cambiado «cada vez más viejo» dio un suspiro profundo y colocó sus anteojos en su rostro como una muestra de perdida ante la vida.
Sin más que pensar bajo de forma rápida a la cocina y como de costumbre tomo su delantal negro, de forma casi robótica tomo del refrigerador un pequeño recipiente que contenía rebanadas de salchichas listas para ser preparadas en conjunto a ellas estaba pleneado hacer dos huevos fritos con un par de panecillos, sin duda no era un platillo del cual la mayoría de coreanos tendría en mente para desayunar pero fue sin duda uno de los desayunos que más le agrado a su paladar en uno de sus viajes a Inglaterra.
Terminando de calentar los panecillos preparo dos tazas de café (una más cargada de café claramente) y colocó ambos desayunos en una pequeña bandejita para así poder transportar de forma rápida ambos platos a la parte superior de su hogar. Tomo con cuidado la bandeja dispuesto a subir sin embargo un par de brazos apretaron su cintura logrando hacer que se sobresaltara de forma ligera.
—Despertar tan temprano debería ser ilegal ¿Qué clase de hombre se levanta a las 4 de la mañana? — Gihun suspiro en la espalda de su alfa, tomo una bocanada de aire para así poder oler a gusto el olor a comida que tenía impregnado Sangwoo.
—¿Te desperté? Lo lamento, vuelve a la cama si quieres, ahora subiere el desayuno
Este tipo de cositas le recordaban a Gihun el porque estaba tan enamorado de este lindo alfa. Tan consentidor, atento y protector, la clase de alfa que cualquier omega desearía. La lotería para Gihun estaba ganada desde siempre.
—¡Claro que no! —mencionó tomando asiento en una de las sillas del comedor— Comamos los tres juntos.
Sangwoo no pudo evitar sonreír de forma tonta, traslado la bandejita de la cocina al comedor y con cuidado coloco el desayuno frente a su omega.
—Sangwoo ésto es mucha comida —Gihun se quejaba de la gran diferencia entre ambos platos, claramente el suyo casi rebalsa la orilla por lo lleno que estaba.
—Cielo, ambos deben de comer bien —Sangwoo se coloco detrás de su omega tomando sus hombros y masajenadolo con suavidad— Quiero que ambos estén satisfechos.
Gihun no tenia de otra más que aceptarlo, después de todo su alfa tenía razón. Sangwoo le dio un dulce beso en la frente y tomo asiento al lado de su esposo, disfrutando la comida en su propio silencio ya que del lado de Gihun todo era un alborote hablando del como creía que era increíble que aún no se le notará la pancita (aunque aún no tuviera más de 2 meses). Sin embargo Sangwoo saboreaba el momento, ver al amor de su vida disfrutando de cada detalle le parecía hermoso.
—Por cierto ¿Te enteraste? —Preguntó Gihun con la comida amontonada en sus mejillas.—El caniche de la señora Oh murió, es una pena.
Gihun mencionaba aquello con un mar de tristeza pero por otro lado aunque Sangwoo no lo demostrara, estaba bailando de alegría ¡Por fin podría ir tranquilo a trabajar los meircoles! Lamentaba la situación de la señora Oh pero sus rodillas agradecían ya no tener que volver a correr de tan espantoso demonio.
—Que pena, bueno tuvo una vida larga— dijo con desinterés mientras limpiaba su boca con una servilleta, dio un último sorbo a su taza de café y miro de forma dulce a su omega— Ya me tengo que ir mi amor, le diré a Dae Ho que te lleve a comprar algunas cosas para el bebé, saldré tarde hoy del trabajo, así que traeré comida.
Sangwoo tomo el rostro de su omega con ambas manos aplastando sus mejillas, sonrio de forma tonta ante la idea de tener un mini Gihun en la casa, parecía el mejor regalo que la vida podría darle a sus 35 años.
—Ve con cuidado, te esperaremos cuanto tiempo desees — Gihun plantó varios besitos en los labios de su alfa esperando que este se sonrojara como todas las mañanas. — Ve y termina de arreglarte.
Sangwoo asintió y como buen esposo lo obedeció. Termino de arreglar todo lo que necesitaría para este día miércoles, no tomo más de 10 minutos, bajo de forma rápida y plantó por última vez varios besos en los labios de su esposo y unos cuantos en su aun inexistente vientre.
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La vida parecía sonreirle. Una mañana de miércoles tranquila, Dios lo a mirado y a pensado en apiadarse de su insufrible existir... O eso pensaba.
Apenas entrar al estacionamiento de la empresa logró percatarse de la falta de espacios libres para su auto, suspiro de forma pesada ante la molestia «es normal, no es algo fuera de lo común, pero parece que hoy tenemos más autos de lo debido» prefirió ignorar aquel enojo y estacionó su vehículo en la parte delantera del edificio. Cerro con cuidado las puertas, verificando que nada estuviera fuera de lugar para así poder salir y adentrarse ante tal horrible lugar de trabajo.
Tal y como lo había predicho, la gente abarcaba varios lugares de la empresa, casi un zoológico de personas variadas y que no tenían nada que ver con su trabajo. Sin pensarlo fue a la persona que sin duda le diría que estaba pasando.
—Junho ¿Qué hace toda esta gente en este lugar? —preguntó tomando asiento en su respectivo puesto. —Qué sofocante.
—¿Tú no te enteras verdad? — dijo con dulzura— Ahora haremos una campaña para un Idol bastante conocido, su equipo vino a ver el lugar y él a tomarse una sesión de fotos.
Junho se levantó de su lugar, llendo directo a la cafetera. Sangwoo nuevamente suspiro, lo último que deseaba era ver a tanta gente en su lugar de trabajo. Ser sub-director en una empresa de publicidad era bastante agotador... Y lo era aun más porque ninguno de sus subordinados o superiores parecía contarle nada.
—Para usted— Junho le ofreció una taza de café. — Piense que dentro de poco tendrá un ascenso —menciono mientras se sentaba al lado de Sangwoo. — ¡Ya no tendrá que mortificarse por todo! Solo tendrá que llamar a gente famosa y listo.
Junho poso de forma suave su mano en el hombro del otro alfa, esperando así que calmara el gran enojo que parecía llegar.
—¿Si es tan famoso porque no sabía que haría campaña con nosotros? —farfullo con ironía.
—Señor Sangwoo tranquilo, no es la primera vez que sucede ¿Qué puede salir mal?
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Sangwoo termino mal... O quizás peor que mal.
Suspiraba en la entrada del edifico, esperando que Junho terminara de ordenar su lugar. El haberse alegrado por la muerte del horrible caniche parecía ser su karma.
Aquel famoso idol terminó siendo el peor de sus dolores de cabeza, un alfa cualquiera con delirios de grandeza.
Este chiquillo molesto había estado quejándose de cualquier cosita que Sangwoo hiciera mal, en especial lo molestaba porque su ropa aun olía a la salchicha del desayuno.
—“¡Apestas a comida! ¡Cambiate!”
Sangwoo sobo sus sienes e internamente pensó en tirarle su saco, el cual tenía impregnado aquel olor y así contagiar a aquel imbécil.
—Disculpe, pero no tengo un cambio extra de ropa.
Ni siquiera sentía que era necesario disculparse, ese olorcito a desayuno era su sello ante sus compañeros de trabajo, realmente el olor no era muy fuerte pero al estar lo suficientemente cerca de aquel tonto alfa podía ser perceptible con solo rozar un poco los hombros.
—Entonces ve y compra uno— aquel alfa tomo su billetera y tiro un par de billetes a la cara de Sangwoo. — Quedate con el cambio y comprate un perfume o algo.
Sangwoo conoció lo que era la paciencia y las ganas de conservar su trabajo. Simplente se fue sin decir una palabra. Camino de prisa al baño y hecho agua a su rostro ¿De verdad había gente que amaba a este tipo?
Luego de pensar en lo bien pagado qué era su sueldo, tomo compostura y regreso a dónde estaban todos reunidos.
Junho llego a su lado, palmenado la espalda de su compañero y ofreciéndole una parte de las frituras qué Sangwoo le había regalado en la mañana.
—Junho— lo llamó el hombre de lentes—. Nunca vuelvas a decir “¿Qué puede salir mal?” a menos que quieras que te golpee.
Junho solo atinó a disculparse múltiples veces por cualquier cosa que le paso o llegará a pasar ese día en especifico a su compañero.
Luego de aquello nada mejoró, una de las chicas encargadas de alimentar a aquel tarado regó sobre él un vaso de café, no solo había manchado su ropa sino que también quemo su vientre con el contenido. Poco más al rato uno de los fotógrafos rompió la lente de la cámara, le rogó que no le dijera nada a su jefe ya que harían qué él pagará aquella cámara y para su mala suerte eso significaría estar sin sueldo por lo menos 2 meses, Sangwoo lo pensó muchísimos y prefirió ir con Junho a comprar una nueva cámara a la venta de utileria más cercana al edifico (esta se encontraba a menos de 2 cuadras). De camino a aquel lugar su pie quedo atrapado en una rendija profunda del suelo, tomándose así unos 15 minutos de terror en los cuales Junho trataba de sacar su pie lamentablemente lo único que no lograron salvar fue el zapato de Sangwoo haciendo que este fuera con un pie descalzo durante la media cuadra qué quedaba de camino.
Sangwoo casi lloraba de la frustración y eso que apenas eran las 10 de la mañana.
A partir de eso el día fue empeorando, su almuerzo fue regado por accidente gracias a otro de sus compañeros, uno de los guardias del idol no querían dejarlo acercarse por pedido de aquel pedante alfa retardando así su trabajo, Junho llevo su ropa a la lavandería más cercana dejándolo así solo y con frío en uno de los baños del edificio, tuvo que prestar unas zapatilla que Gyeong Seok llevo por casualidad (claramente no le diría que las llevo a sabiendas del mar de mala suerte que Sangwoo cargaba) y para terminar el día su superior le menciono que harían el traspaso de un trabajor a su edificio el cual estaria también luchando por el ascenso qué Sangwoo deseaba.
—¿Quiere ir a comer? — Junho se acercó con cuatela, tratando de no molestar más Sangwoo.— O... ¿Lo dejamos para otro día?
Sangwoo casi lloraba del cansancio. Ajusto sus gafas nuevamente y palmeo el hombro de Junho.
—Qué sea para llevar, comeré con mi esposo.
Junho solo asintió y logró realizar una pequeña sonrisa, casi fingida, al escuchar a su mayor.
—Vamos entonces.
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Si se preguntan porque Sangwoo no mando a alguien a comprar una cámara nueva es porque la mayoría son chismosos y le dirían al jefe lo de la cámara rota 😔








