Infancia
Cuando era muy niña creía que los demás eran especiales y yo no, creía que tener papás presentes físicamente los hacía especiales y a mí un ser no digno de ser amado, no me preocupaba vivir una realidad diferente, me preocupaba no ser amada.
Entre más crecí menos creí saber del amor, parecía que en mi vida no existía de ninguna manera y a pesar de ello, mi inocencia me hacía creer que era feliz. Yo no necesite mucho, me crié entre árboles, sintiendo el viento en mi contra mientras reía por cabalgar a toda velocidad, mi mejor amiga fui yo misma a través de una almohada que me ayudó a curar las penas y me secó las lágrimas, mi recuerdo mas feliz es aquel en el que mi cuerpo estuvo cubierto hasta el cuello de arena, mi manera de fluir en la vida siempre fue rompiendo la olas con la espalda porque me aterraba que si miraba de frente la ola fuera más gigantesca de lo que podría superar y me eduqué con libros, con historias ficticias que incentivaron mi creatividad hasta el punto de un día descubrir mi don.
Mi infancia fue tan normal como la de todos, entre altibajos, momentos felices, lagunas de llantos, noches de leña y mucho fuego, cárceles y ataduras, libertades, curiosidades, trompezones, aprendizajes, crecimiento, cambios, alegría, tristeza, cambios, euforia, oscuridad, luz, amor y más cambios. Yo no he sido diferente al resto, nunca fui especial como el resto, en realidad ninguno nunca lo fue. Todos vivimos una infancia imperfectamente perfecta, como debió ser, con lo que nos tocó vivir, como debió pasar.
Es curioso que de niños ponemos nuestra atención plena en los momentos en los que nos producen felicidad y en 5 minutos olvidamos la tristeza, porque lo único que nos importa es jugar, jugar el juego de la vida. Ponemos toda nuestra energía en el juego de futbol o toda nuestra creatividad pintando, exponemos nuestra femenidad transformando muñecas, damos amor maternal a cosas que no pueden sentirlas pero no nos importa porque amar sin importar que o quien nos produce un alto grado de felicidad y satisfacción, porque de niños o queremos compartirlo todo o no queremos compartir nada, porque de peques solo nos interesa el valor de la amistad, querer, reír, correr, ser libres, ser amados, ser escuchados, comprendidos o abrazados, porque ansiamos sentirnos protegidos, porque en nuestra inocencia llorábamos por todo y a la vez por nada, porque la infancia no es más ni menos que la introducción de nuestra historia, esa historia que nos forma como grandes pequeños seres humanos.
Ojalá todos pudiésemos vivir con la inocencia, el encanto y la magia que vive en los niños, ojalá todos nosotros pudiésemos cuidar al niño que llevamos dentro para siempre, pues solo en él encontramos nuestro yo más purificado, solo en él encontramos las respuestas. De niña también creí que Peter Pan no quería ser adulto porque ser adulto era aburrido, pero me equivoque, porque en él viviría un niño para siempre. Peter Pan quiso ser niño para siempre porque dentro de ese niño encontraba felicidad y no lo abrumaban los miedos, porque era más fácil ser luz, porque toda su atención estaba en el presente y en el ahora. Yo fui diferente de Peter Pan, yo quería ser adulta y a veces me olvidé de ser niña y hoy soy adulta y a veces me siento como niña, es porque siempre seré ella o al menos, una parte de ella. Aún vive dentro de mí aquella niña que sonreía todo el tiempo, aquella niña que le pedía permiso a los árboles para armar cometas y permiso al viento para lanzar aviones sin estaciones, aún vive dentro de mí aquella que hacía barcos de papel flotar por las aguas y los seguía hasta el final de la calle porque le causaba demasiada curiosidad el destino. Esa niña siempre será una parte de mi, siempre será mi comienzo, mi despertar, mi primer amor por la existencia misma, mi primer mapa y mi primer camino.
Cada ves que nos permitimos ser niños otra vez, nos permitimos volver al inicio, nos permitimos botar estructuras que nos alejan de nuestra libertad, nos permitimos sentir y renacer en nuestro nuevo niño mas autentico. He aqui la primera pregunta que marca nuestro inicio. ¿Para que necesitamos ser niños para ser adultos? Y la segunda que nos permite desatarnos de nuestras propias limitaciones ¿Para que necesitamos volver al inicio para poder avanzar?
La respuesta es sencilla y esta dentro de ti, cuando somos niños es cuando vemos nuestros primeros espejos, es la etapa formativa de nuestros pensamientos y con ello de nuestro ser, nuestras limitaciones, percepciones, maneras de mostrarnos, de ser y sentir, es cuando abrimos por primera vez nuestras puertas a un mundo para el cual nunca vamos a estar preparados, porque es cuando empezamos a ser lo que la sociedad nos impone ser, no lo que nuestro interior sueña con ser.
Porque de niños a muchos nos llamaron locos por ver todo con inocencia, tontos por creer que en esta vida todo se da con facilidad, porque de niños nos hacemos a la idea equivocada de que el mundo nos debe algo solo porque existimos y cuando llegamos a la adultez y empezamos a despertar nos damos cuenta que la niñez no es algo que debemos cambiar, sino algo que debemos transformar con amor en el proceso, desapegarnos del adulto que nos obligaron a ser de niños para hoy en dia poder ser el adulto del que ese niño sentiria admiracion. No buscamos la validacion de nadie mas que la de nuestro niño interior y erramos en nuestro proposito al no suplir nuestras propias necesidades, pues la sociedad nos hizo creer que debiamos prepararnos para sobrevivir, no para vivir, que debiamos prepararnos y condenarnos a una vida en la que sobrevivir era todo lo que debiamos lograr a toda costa, pero la vida y nuestro proceso esta lleno de cosas mas grandiosas que eso, no podemos vivir una vida en la que nos haga falta amor, porque no amar solo nos aleja de nuestro yo mas autentico, es por esa razon que tu niño interior necesita ser destruido primero por tu adultez y luego tu adultez oor tu niño interior, para que exista un balance perfecto de lo que eres, porque no podria existir una cosa sin la otra. Porque el amor jamas nos hara debiles, sino libres y hasta que nuestra mente adormecida no lo comprenda, todo lo que habita en nuestro interior creara en realidad nada mas y nada menos que caos a su alrededor.
Es por eso querido ser humano que jamas debes olvidar tu infancia, pues fue tu infancia marco el inicio de tu camino, te guio hacia tus primeros propositos para que estuvieses aqui, no hay nada de malo con lo que fue, no pudo haber sido de otra manera, todas esas experiencias las necesitabas para crecer, incluso aquellas que no has logrado comprender e integrar. Tu comienzo no fue mejor ni peor que el de nadie, fue tu comienzo y todo lo que un dia sentiste fue muy real y fue muy valido porque fue tuyo y en este mundo todos somos pequeños escritores de nuestra propia historia, una historia que nos une como humanos y nos une con el todo, tu papel en este mundo siempre sera importante. Recuerdalo siempre.
Se el adulto que ama y vive como niño pero tambien se el adulto del que ese niño estaria orgulloso. Eres lo que das, el amor que estas dispuesto trabajar en ti mismo para expandirlo con los demás, eres lo que haces, no lo que sueñas ser, disfruta el presente y vive como si no existiera un mañana, vive desde tu autenticidad y nunca dejes de ser tu mismo, integra tus sombras al igual que tu luz y se el balance, recuerda que tu vives en todos y todos viven en ti.