Chapter 1
Recordaba la primera carta que le había enviado, ella le preguntaba sobre su día y su había regresado con bien de la misión que el patrón le había encomendado, su había comido algo o si lo deseaba ella le prepararía algo.
Nunca hubo respuesta...
Pensó que tal vez se encontraba de maciado cansado para responder, espero por varios días pero nunca llegó una respuesta, preocupada envío otra carta.
En esta le contaba lo que había hecho en su día, y le preguntaba si había podido descansar, además de expresar su gratitud con el.
Sin respuesta...
Era un pilar, claro que debía estar ocupado... Tan ocupado que ignoraba su existencia...
A pesar de la manera en la que todo sucedió ella le agradecía pues la había alojado en una hermosa casa, espaciosa y con un lindo espacio para un jardín con un árbol fuerte que le daban sombra cada tarde calurosa... Pero lejos de el.
La peli(c/c) entendía una cosa el no está con ella porque no la ama, tampoco puede decir que ella lo ame pero si sentía que al menos le importaba un poco. Cada día kakushis venían a su hogar para ayudarla con tareas difíciles y/o traerle víveres.
El los enviaba, y ella solo correspondía a ese interés.
Pues aunque su matrimonio no haya sido por amor y solo un trato, pensaba desde el fondo de su corazón que algo podría surgir.
Su madre le había dicho que aquel que se interese por ella, por sus necesidades y bienestar era la persona indicada para ella. Solo es un mal comienzo y aunque no se amen ella quería intentar ser una buena esposa...
Aunque nadie sepa que lo es... Y este alejada de el... Sola...
Las cartas seguían enviándose durante un buen tiempo todas sin ser respondidas...
Los kakushi venían de vez en cuando y siempre eran las mismas personas y lo sabía por sus voces. Ellos le hacían compañía.
Pero un día que ellos se encontraban recogiendo leña afuera de la casa ella fue a verlos para ofrecerles algo de tomar pues habían estado trabajando muy duro en el sol... Entonces se enteró de la realidad en la que vivía.
-¿Se enteraron de la nueva pilar?
-si, dicen que es una mujer extremadamente fuerte.
-yo escuché que el pilar de la serpiente fue muy amable con ella.
-yo me enteré que le regaló unas medias y solo se conocen de hace poco.
-yo siento pena por la señorita, ella siempre le envía cartas al señor obanai pero ninguna las lee.
- Pobre señorita, siempre está encerrada aquí esperando a que el señor obanai aparezca una sola vez y el ni siquiera le importa su salud. Nos envía a nosotros para no tener que venir.
No pudo escuchar más, camino hacia su habitación con su mirada perdida y sus esperanzas hechas trizas, miro la hoja en blanco junto a la tinta en su mesa. La había dejado ahí para escribir otra carta al final del día...
¿Qué más daba si la escribía ahora? Igualmente el no la veria y la desecharia...
T/n: entrega la- le dijo al cuervo que estaba a su servicio. Este ni siquiera tenía un nombre pero siempre obedecía a su llamado, el cuervo vio con preocupación como la joven le extendia la carta con dureza ya no habia emoción en su mirada.
No cuestiono y se fue volando, ya sabía para quien era al fin de cuentas.
La peli(c/c) se quedó estática con la mirada perdida. Sosteniendo el pincel con el que escribía con fuerza... Este al ser delgado no soporto tanta presión y se partió en dos haciendo que los pedazos pequeños se clavaran en su mano pero poco le importo.
Había sido una idiota... Una mocosa soñadora que creía que viviría un romance como el de sus cuentos... Si claro...
Las lágrimas salieron sin darse cuenta y la presión en su pecho.
Sus sollozos ahogados en su garganta imploraban salir pero se negaba a hacerlo ya había sido mirada con pena por otros ya era suficiente humillación...
-señorita escuché algo romperse, ¿Esta bien?- era uno de los kakushi abriendo la puerta de su habitación- ¿Señorita?
Al no recibir respuesta y solo verla de espaldas temblando lo preocupo, se acercó a ella y entonces vio su mano aún hecha puño sangrado.
-¡Señorita su mano! Déjeme atenderla- se acercó pero ella no le respondía, ni siquiera lo miraba- señorita por favor déjeme ver su mano... Perdoname.
Se disculpo al tomar la mano de la joven y abrirla para curarla, esto la sorprendió haciéndola voltear y ver al kakushi sacando las astillas de su mano y vendarla con mucho cuidado de no lastimarla.
-no se preocupe sanará en poco tiempo, hay muchas flores medicinales por aquí recogeré algunas y haré un ungüento para su mano.
T/n: ¿Son medicinales?- pregunto en voz baja.
-si, pocos conocen que hay flores medicinales que crecen en estos lugares.
T/n: tu, ¿Eres médico?
-no, pero mi padre si el me enseñó todo lo que se, y mi madre me enseñó los significados de cada flor.
T/n: ¿Tienen significados?
-si todas lo tienen.
T/n: sería maravilloso ser una flor, sería bonita, útil y tendría un significado para alguien...
-... Señorita, usted ya es una flor solo que aún no encuentra su significado.
Ambos se miraron, esas eran las palabras más lindas que nadie le había dicho...
T/n: me gustaría saber tu nombre.
-me temo que n-
T/n: conozco las reglas de la compañía, pero aún así quisiera darte un nombre.
-seria un honor que una dama como usted me de un nombre.
T/n:sabes mucho de la naturaleza, eres inteligente y atento, como un ratón de pradera.
-este ratón estara a su servicio.
T/n: quisiera que fueras mi amigo.
-me encantaría ser amigo de una mujer como usted.
T/n: no siempre vienen tu y tus compañero, ¿Te molesta si te mando cartas? No siempre hay alguien con quién hablar.
- me encanta la idea y haré lo posible por responder a sus cartas.
Ese día conoció al ratón de pradera que siempre veía por ella. Se iba y regresaba pero aún en la distancia no se sentía sola como antes pues está vez había una respuesta del otro lado.
Y todas esas respuestas las guardo con sumo cariño.
Pero los ratones olvidaban que aún si la serpiente estuviera lejos era capaz de llegar y asecharlos sin que se den cuenta...
Pj-san