El As del Rey

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Summary

Alynoshka Drakov: Logré sobrevivir y escapar de un infierno en el que estuve prisionera durante años, pero nunca imaginé que caería en otro aún más oscuro, más profundo y más tentador del cual no querría escapar. Bastó solo una mirada de él para encender el fuego oculto dentro de mí. Sin embargo, su mundo es peligroso y a mí el pasado me acecha entre las sombras. Vadim Sokolov: Cuando deseo algo, siempre lo obtengo, sin importar nada, y a ella la deseaba con una intensidad que no lograba entender. Con solo una mirada de ella, supe que debía tenerla solo para mí, sin importar el caos que provocaríamos juntos. Ella se convirtió en mi posesión, algo que protegería con todo lo que soy, y quien se atreviera a dañarla desataría mi furia. No habría nada ni nadie que me detuviera para proteger lo que es mío.

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Hospital Botkin Moscú Rusia - Alynoshka

*Siete años atrás*

El momento en que le dije a mi padre mi gran sueño fue el día de mi cumpleaños número dieciséis en ese instante no esperaba que reaccionara de esa manera y fue entonces en el cual me fijé de que su paciencia conmigo había llegado a su límite, su respiración se volvió pesada e irregular, el silencio que permaneció tras mis palabras fue solo la chispa para que su ira se apodera de él y consumiera todo, lo vi levantarse de su silla y rodear su escritorio comenzando a acercarse en ese momento mi primera reacción fue correr hacia la puerta para salir de su despacho porque estaba segura de que me destruiría en ese mismo instante y por cómo me dirigió su mirada no me equivocaba.

Corrí lo más rápido que pude en ese momento presentí que no podría alcanzarme, pero cometí un error, al pensar que eso pasaría, antes de siquiera intentar llegar a la puerta sentí como agarro mi cabello y me lanzo contra el suelo arrastrándome por este, el primer golpe que recibí ese día fue en mi rostro y no fue una cachetada como pensaba, sino que estampó su puño contra mi cara, el segundo impacto fue mi cara contra su escritorio trate de luchar en su agarre pero no podía deshacerme le rogué que se detuviera, pero no lograba nada, él solo me ignoraba y continuó golpeándome con patadas hasta quitarme el aire. Sentí que me ahogaba y mi vista se volvía borrosa por las lágrimas que caían, mientras persistían sus golpes cada vez con más fuerza, al terminar con sus patadas me arrastró hasta la chimenea que se encontraba en su oficina y vi con terror cómo sujeto el atizador y empezó a calentarlo en el fuego, el cuál utilizaban las empleadas para mover la leña, me sentía débil y sin fuerzas para seguir luchando en ese momento solo grite implorándole que se detuviera esperando que me concediera su perdón, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para que me soltara, pero solo fueron gritos inútiles, al ver su mirada fría y distante reflejando su desprecio nada le haría cambiar de parecer.

Por más que le rogué solo conseguí ser ignorada y esos minutos en el que le suplicaba que me soltara, el atizador se calentó, me di cuenta al instante de que esas marcas que dejaría en mí, me mantendrían encerrada en una oscuridad de la cual no podría salir. Su agarre se desvaneció por unos segundos para agarrar el fierro en ese momento pensé que era mi única oportunidad para escapar con la poca fuerza que me quedaba gire mi cabeza para abrir mi boca y enterrar mis dientes lo más profundo que pude a la mano que mantenía su agarre, entonces por un momento deje de sentirlo en mi cabeza y solo escuche su grito tras haberle arrancado un pedazo de carne de su mano, la cual escupí, ya que en mi boca empecé a sentir el sabor metálico de su sangre.

Aproveche el momento en que me soltó y me apresure hacia la puerta para salir hacia el pasillo de la mansión por el cual avance apresuradamente antes de que me alcanzara, pero antes de girar el pasillo del fondo. Él me sujetó nuevamente y grité como nunca antes, porque sabía que ya no tendría escapatoria de lo que él tenía pensado hacerme. A lo lejos, visualicé a mi madre que se acercaba con un rostro de terror, vi como sus lágrimas cayeron, al verme ser arrastrada nuevamente a un infierno del cuál no terminaría. Siendo mi captor la persona que menos esperaba y era el hombre que se hacía llamar mi padre.

Mi padre me lanzo hacia el suelo con toda su fuerza y escuche como cerraba con seguro la puerta mientras mi madre gritaba tras ella rogándole que me soltara, pero sabía que nada le haría cambiar de parecer a lo que tenía preparado para mí, sentí miedo y lo único de lo que era capaz en ese momento era dejar caer mis lágrimas, el monstruo que tenía frente a mí recogió nuevamente el atizador que aún se mantenía caliente y se acercó a inmovilizarme. Me ubicó boca abajo donde luche para que no logrará retenerme, pero fue inútil, me sujeto mi cabello y golpeó mi cabeza contra el suelo con toda su fuerza, me dejo semiinconsciente por unos minutos donde lo único que podía hacer era observar cómo disfrutaba y sonreía lastimándome durante un largo tiempo, sentí como mis oídos fallaban dejándome incapaz de escuchar el sonido a mi alrededor donde mi madre se escuchaba detrás de la puerta le ordenándole que detuviera, mi visión se volvió borrosa por las lágrimas que derramaba y no distinguía que tenía pensado hacerme, pero toda duda se terminó cuando presiono el primer impacto del fierro contra mi espalda, mis sentidos volvieron y lo único que podía hacer era gritarle que se detuviera, podía oler como mi carne era quemada, mi cuerpo no resistió y vomite en ese mismo instante a sus pies recibiendo de vuelta una patada contra mi abdomen lográndome quitar el aire. No sabría cuánto tiempo pasó quemando mi cuerpo y golpeándome, pero solo sentía el ardor de mi espalda mientras caía inconsciente, lo último que vi antes de cerrar mis ojos fue la puerta abierta por donde él salía y mi madre entraba a socorrerme al ver mi estado. Al día siguiente desperté con mi madre a mi lado, al moverme me dolía todo el cuerpo, mi espalda se encontraba sensible y con dolor al moverme contrala cama, lo único que hice fue llorar arrepintiéndome de haberle contado que “mi sueño era ser doctora” sabiendo que era imposible en nuestro mundo y desde ese día él utilizaba cualquier excusa para golpearme.

*Actualidad*

Camino por el hospital a mi último turno de la semana recordando esa horrible pesadilla que me persigue desde el día que me escape. Tendré que consultar con mi psiquiatra que no están funcionando las pastillas para dormir mientras camino hacia mi oficina no escucho que me llama Nyra una de mis amigas - ¡Aly! - me grita hasta que me alcanza y me toca el brazo.

—¿Oye, se puede saber que vienes pensando que no me escuchas? —. Menciona ella preocupada.

—Lo siento, no te preocupes, fue algo sin importancia—.Le miento para tranquilizarla —. Necesitas algo para que me busques temprano en la mañana, déjame decirte que sospecho hiciste algo malo. - Menciono en tono burlón.

—Primero que nada, porque tendría que ser malo, me molesta que pienses eso de mi Aly —. Menciona haciéndose la ofendida.

—Nyra, ve al punto, ¿Qué te pasó?, necesitas mi ayuda

—Aly, lo que necesito, es saber si me puedes cubrir en mi turno en la tarde, sé que es el último día de la semana y estarás cansada, pero enserio lo necesito urgente —. Me mira con cara triste.

—Está bien, acepto. — Le menciono con una sonrisa

—¡Muchísimas gracias, eres la mejor! —. Responde abrazándome. Al llegar a la puerta de mi oficina se despide deseándome un buen día mientras yo le deseo un buen viaje.

Cuando entro, me quito el abrigo negro y me coloco el delantal banco con el fonendoscopio, camino hacia mi escritorio y reviso las fichas clínicas de hoy. Veo que no es tanto, pero le hablo a Tatiana, mi secretaria, a través del comunicador para que ingrese a mi oficina.

—Buenos días, Señorita Alynoshka —. Responde.

—Tatiana, cuántas veces debo decirte que solo me digas por mi nombre, eres mi amiga, no solo mi empleada—. La reprendo.

—Lo siento, seño... Alynoshka, dime ¿Qué necesitas?— Menciona.

—Mucho mejor, Tatiana, necesito que me reorganices mi agenda con los turnos de Nyra, ya que se los cubriré hoy en la tarde.

—Claro no hay ningún problema, se los tengo en diez minutos, pero se los envío o los llevo a su oficina.

—Prefiero que me los traigas, por favor, muchas gracias, Tatiana—. Le contesto sonriendo.

Mientras organizo las fichas de mis pacientes para el día de hoy, escucho que tocan la puerta e ingresa mi secretaria con lo que le pedí.

—¡Pasa! —. Contesto desde mi escritorio. Ella ingresa con los papeles de Nyra y me los deja encima de la mesa mientras se me queda observando durante unos minutos, pero se retira al darse cuenta de que no le pediré nada y antes de que cierre completamente la puerta le alcanzo a gritar—¡Gracias Tatiana!—. La escucho reírse al salir.

Mi mañana continúa con mis primeros pacientes que asisten para una revisión rutinaria la cual me toma hasta el horario de almuerzo. Antes de salir de mi oficina, tomo mi celular revisando algún mensaje que haya recibido. Mientras camino, me percato que en el grupo que tengo con mis amigas empiezan a escribir.

Al caminar revisando los mensajes que enviaron mis amigas me golpeo con algo duro tirándome hacia atrás cayendo al suelo pero antes de que sucediera unos brazos fuertes y duros me sostienen dándome cuenta de que es un hombre alto así que levanto mi mirada de su pecho para agradecerle y disculparme por haberle chocado, pero las palabras quedaron atrapadas en mi boca, al fijarme en su mirada mí respiración se detuvo, sus ojos profundos y serios eran de diferentes tonos, el ojo derecho era completamente de color rojo con pequeñas manchas blanca que si las viera desde lejos no las notaria, en cambio su ojo izquierdo era totalmente negro, su rostro presentaba cicatrices visibles con bordes irregulares indicándome que no tuvieron un cuidado adecuado, la primera recorría su ojo derecho de manera recta hasta la mitad de su mejilla, en cambio, la segunda empezaba en su mejilla izquierda hasta la mitad de su nariz marcando su piel, las cicatrices, lejos de desentonar, aportaban un toque de carácter y misterio, el rostro del hombre era de facciones marcadas y cinceladas, su nariz era recta y levantada, su mentón estaba cubierto por una leve barba cortada cuidadosamente, dándole un aire de elegancia a su rostro y por último, pero no menos importante su cabello era de un tono blanco plateado cortado perfectamente con pequeñas ondas en las puntas cuales cubrían su frente, era el hombre más atractivo que haya visto en mi vida. Al percatarse de que le observaba, él levantó las comisuras de sus labios mostrándome una sonrisa leve pero brillante; sin duda alguna, esta era perfecta.

Al escuchar su carraspeo, salgo de mi ensoñación, notando que aún seguía entre sus brazos. Un torbellino de emociones extrañas me invade mientras me decidido a alejarme o quedarme. Al final, opto por alejarme, pero al hacerlo noto cómo su expresión cambia levemente por un instante cuando frunce su ceño, antes de que vuelva a adoptar una expresión seria. Al formarse una tensión entre ambos, me preparo para disculparme. Sin embargo, antes de que pueda decir una palabra, él me interrumpe con un tono frío y cortante, dejándome por un momento sin saber que hacer.

- Deberías tener más cuidado y dejar de mirar tu celular al caminar. - Dijo con una voz profunda y gruesa, que logró captar toda mi atención. Intente ignorar el efecto que provoco su voz en mí entrepierna y me concentre en la firmeza de su advertencia, reflejada en su expresión fría y distante. Finalmente, decidí responderle.

—Disculpa por haberte chocado, pero eso no te da ningún derecho a darme ordenes, mucho menos a decirme qué hacer mientras camino. Así que, con tú permiso, me retiro —. Le respondo, molesta por su actitud y la forma en que me hablo.

Sin embargo, cuando trato de seguir adelante, él agarra mi antebrazo para detenerme. Su toque provoca una corriente eléctrica que recorrer todo mi cuerpo, pero trato de ignorarla.

—¿Podrías, soltarme? Ya me disculpé así que no tenemos nada más que hablar —. Le respondo ya enojada.

—Un gracias era suficiente por salvarte de caer —. Responde con su ceño fruncido.

—Déjame decirte algo, no lo mereces, por en que me hablaste. Así que suéltame ahora — le respondo, claramente molesta por la situación. Si antes pensaba que era el hombre más atractivo, ahora me doy cuenta de que su belleza no compensa en absoluto su horrible personalidad.

Al ver como se aproximaba, pude sentir su pecho contra el mío y cuando se inclinó para hablarme al oído sujetando mi antebrazo, pude sentir nuestras respiraciones iguales.

— Mira τιγράισσα (tigresa) — me habla en griego — no dejo que nadie me hable de esta manera y salga impune —. Me dice seriamente.

—Mira, ανόητος (imbécil). Mi nombre es Alynoshka Drakov para ti y si no me sueltas en este mismo instante, juro que te golpearé—le respondo en el mismo idioma molesta tratando de soltarme de su agarre.

—Atrévete, mujercita y verás las consecuencias —. Me expresa con seriedad por lo cual aprovecho su cercanía y antes de que él se dé cuenta, le pego con mi rodilla a su entrepierna.

—Te lo advertí —. Le contesto mientras lo veo caer al suelo de rodillas. Sus guardias de los cuales no me había percatado hasta ahora, corren en su ayuda y entonces aprovecho esa oportunidad para escaparme de ese imbécil.

Cuando decido voltear hacia mi espalda me fijo de que nadie me persigue decido salir del hospital hacia el estacionamiento viendo mi auto a lo lejos, al llegar hasta él y subir, veo como unos hombres de negro salen por la puerta buscándome. Así que, decido arrancar mi vehículo hacia el restaurante percatándome de que no me siguieran. Al llegar al restaurante me estaciono y entro, la recepcionista me pregunta la reserva de la mesa a lo que le respondo y ella me la indica así logrando ver a lo lejos a mis amigas esperándome. Cuando llego a su mesa, las veo riéndose, pero al llegar me saludan, pero me disculpo por el retraso.

—¿Se puede saber?, ¿Por qué te demoraste tanto? —. Me pregunta Irina, preocupada con las demás.

—Sí, solo choqué con un imbécil arrogante al caminar, por lo que me demoré discutiendo con él—. Respondo para tranquilizarlas a todas.

—Y ese idiota arrogante, ¿Tiene un nombre Aly? —. Me dice riendo Kyra.

—¿Era guapo al menos? —.Me pregunta Saskia.

—Supongo, pero no le pregunte. Fue un imbécil. Lo hubieran visto, su forma de hablarme toda arrogante, sí era atractivo, pero no dejaba de ser un idiota, al sujetarme cuando me iba no me quería soltar así que, le pegué un rodillazo en sus bolas y me escapé—. Les menciono riéndome.

—No me lo puedo creer —.Me dice sorprendida Nyra.

A lo que todas me miran incrédulas de que había hecho eso, pero después se largan a reír junto a mí, en eso llega el camarero a pedir nuestra orden donde nos observaba como si estuviéramos locas por nuestras risas, a lo cual decidimos ignorar. Cuando paramos de reír. Nyra nos avisa que no estará por unos días porque su madre está enferma y volverá a su país natal a lo que asentimos entendiéndola y le damos palabras de apoyo. Al cambiar de tema comenzamos hablar de nuestras vacaciones que planeamos y hacemos cada año las cuales serán en una semana más. Cuando terminamos nuestra comida, nos despedimos para así volver a nuestros trabajos quedando de vernos mañana en el apartamento, menos Nyra porque viajaba hoy en la noche.

Camino hacia mi auto abriendo la puerta y decido conducir de vuelta al hospital para terminar mis turnos del día, al llegar estaciono el vehículo bajándome y cerrándolo con seguro, al entrar me dirijo hacia mi oficina, pero antes presiono el botón del ascensor ingresando en el hasta llegar al quinto piso donde se encuentra esta, al salir del ascensor camino hacia ella. Y al abrir mi puerta me deshago de mi abrigo nuevamente colocándome el delantal médico para cubrir los turnos de Nyra donde debo subir al sexto piso en el que se encuentra la zona VIP donde ingresan casos especiales y privados, al dirigirme hacia el ascensor el cual se demora aprovecho de leer la ficha clínica de mi paciente la cual me sorprende por el motivo de ingreso.

Nombre: Maksim Sokolov

Día de ingreso: xx/xx/xx

Habitación: Numero 5

Motivo de ingreso: Hemorragia por heridas de balas y explosivos con daño en órganos.

Estado: Coma severo.

Tipo de Sangre: Cero Negativa

Alergias: Ninguna

Al llegar el ascensor me detengo de leer e ingreso, al cerrarse las puertas llega al sexto piso rápidamente y al salir camino hacia la habitación número cinco viendo a lo lejos la puerta ser custodiada por guardias antes de entrar les menciono mi identidad para que me dejan pasar, pero al momento de abrir la puerta siento un escalofrío recorrerme el cuerpo decido ignorarlo. Y al entrar lo primero que veo es a un hombre alto dándome la espalda contestando una llamada en alemán, opto a ignorarlo y dirigiéndome directo hacia mi paciente cual permanece conectado a un ventilador mecánico para respirar, monitorizo el estado sus signos vitales los cuales el día de hoy no presentan ninguna anomalía así que, continuo con las curaciones, pero antes me dirijo hacia el área médica desinfectando mis manos para agarrar el material estéril, al regresar el hombre aún sigue en llamada, decidiendo ignorarlo nuevamente.

El material que retiro lo dejo en la mesita y me preparo para retirar los apósitos que cubren sus heridas para eliminarlos y cambiarlos, limpio sus heridas con suero cubriéndolas con apósitos nuevos, al terminar dejo cómodo a mi paciente y preparo su medicamento el cuál administro por su vía venosa.

Al terminar, siento una mirada en mi espalda y al girar me percato de que era el hombre que estaba de espaldas contestando su celular, pero también era el mismo idiota arrogante con él que tuve la discusión y al que golpeé.