Chapter 1
A Bakugou no le agradaba demasiado la idea, pero su situación económica ya era insostenible. Su orgullo le decía que pese a ser omega no necesitaba un alfa y sobre todo que jamás engordaría a causa de un embarazo, no, él no necesitaba un lazo e hijos para sentirse realizado, nunca había tenido pareja, pensaba que esas cosas sólo quitaban el tiempo, pero a sus veinte años, en medio de la carrera y en banca rota, su orgullo comenzó a pasar a segundo plano.
Mitsuki y Masaru fallecieron en un accidente automovilístico un año atrás, dejándolo desamparado; los ahorros que tenían se le estaban acabando y el trabajo de medio tiempo que consiguió ya no era suficiente para pagar las facturas.
Uraraka era su mejor amiga y le contó sobre una agencia que se dedicaba a la renta de vientres. Finalmente no había podido pagar la matrícula para el siguiente semestre y aplazar su carrera por un año no sería el fin del mundo, no si en ese año se capitalizaba lo suficiente. El ingreso a la agencia era complicado para muchos, pero para él no, tenía un buen mapa genético, sin vicios, ni alcohol; nada de cigarro, mucho menos otros estupefacientes; atlético y sí, jodidamente hermoso. Bakugou era un omega con una hermosa y envidiable silueta. Pasó las pruebas sin problema y estaba listo para firmar el contrato.
Engendrar a un hijo para alguien más y cortar todo vínculo, él se consideraba un hombre de corazón frío, por lo que imaginaba que no tendría problema alguno con ello.
—Lee el contrato con calma —dijo el reclutador—, sobre todo las cláusulas de concepción, para los pocos que pasan, puede ser un freno.
Katsuki puso especial atención al llegar a esa parte y se le hizo un nudo en la garganta cuando leyó que la inseminación podría ser in vitro o de forma tradicional, lo que por supuesto implicaba tener relaciones sexuales con algún desconocido. Miró con algo de miedo al reclutado y este le mostró una sonrisa afable.
—Entiendo perfectamente si no quieres firmar, nuestra agencia tiene un estatus muy alto y aunque recibirás una remuneración muy buena, sé que tú moral puede estar en juego aquí.
—No es eso, lo haré, está bien, voy a firmar —dijo y tomó la pluma antes de arrepentirse, rentar su vientre ya era algo que atentaba contra la moral y estar dispuesto a que fuera inseminado de de esa forma implicaba ser un prostituto y aunque, por difícil que resultará de creer, ese no era su conflicto, sino más bien, que él era virgen.
—Muy bien Bakugou-san, con eso completamos la primera fase, ahora bien, quiero que seas muy consciente de que hay omegas que tardan meses en ser requeridos e incluso más que eso, en caso de que transcurra un año, se te llamará para renovar contrato o declinar el catálogo, como tú desees.
Katsuki estaba acostado en el suelo de su sala, mirando al techo. Repasaba en su mente el contrato, había cláusulas muy peculiares como que quién pagaba decidía si el omega podía llevar su vida con normalidad o se mudaba para su supervisión. Finalmente, de decidir una mudanza, el omega no tendría que preocuparse por ninguno de los gastos. La parte de acostarse con alguien para embarazarse también era extraña, pensaba en cualquier matrimonio, ¿quién dejaría a su pareja acostarse con otro? Luego a su mente llegó la probabilidad de las parejas que requerirían el servicio.
Los omegas son fértiles por naturaleza, su cuerpo fue echo para concebir, aunque nunca se descarta una falla así, pero, ¿qué tal los betas? Para una pareja con problemas de fertilidad o quizá un alfa enamorado de un beta hombre, en su cabeza imaginaba a una mujer alta y dominante llevando a su pareja hombre, beta, a elegir un omega que tenga a sus cachorros y siendo así, que le quite la virginidad a él de paso… no, era demasiado fuerte, se estaba martirizando con las posibilidades.
Su teléfono comenzó a sonar y decidió ignorarlo, estaba seguro de que Uraraka querría los detalles de su proceso de admisión y no tenía ganas de hablar con ella. Se sorprendió cuando al cortarse, de inmediato comenzó a sonar de nuevo, su amiga sabía bien que si no le contestaba a la primera era que no quería hablar y no debía insistir. Tomó el aparato y se sorprendió al ver que la llamada era de la agencia.
—Felicitaciones Bakugou-san, ha roto nuestros récords, en unos minutos recibirá el pago inicial que corresponde a la inseminación, prepare por favor algunas maletas, su benefactor utilizará el servicio completo para cuidar de usted personalmente, así que tendrá que mudarse, un automóvil le recogerá mañana a las ocho horas en punto, ¿tiene alguna duda al respecto?
—Me dijo que podían pasar meses, ni siquiera van tres horas de que firme el contrato, ¿cómo es que ya tengo una inseminación programada?
—Cada que un contrato se firma, la actualización de catálogo se envía a nuestros clientes VIP, ellos pagan cierta membrecía especial para poder escoger con privilegios, obviamente son quisquillosos y han estado buscando el omega perfecto para su descendencia desde hace tiempo, si te soy sincero, no pasaron más de cinco minutos de que liberamos la actualización para que un alfa pagara por ti.
—Dijo un alfa, ¿él es hombre?
—Así es.
Katsuki sentía las palmas de sus manos humedecerse, había una pregunta crucial que realizar.
—¿Cuál es el tipo de inseminación?
—Tradicional.
—Son todas mis dudas, muchas gracias.
La llamada terminó y el omega quedó pasmado un momento. La notificación de la transferencia a su cuenta bancaria le ayudó a traerlo de vuelta a la realidad.
—Carajo, acabo de recibir lo que cubre seis meses de una vida cómoda, ni siquiera tendría que restringirme y faltan que me paguen por los nueve meses de embarazo y el parto —soltó una enorme carcajada, la ambición y comodidad comenzaban a poseerlo—, no me voy a preocupar si no consigo trabajo de inmediato al graduarme, tengo mi futuro tranquilo, que poca dignidad de tu omega, dejar que me cojas para inseminarme y tenerme viviendo en tu casa —hablaba como si ese alfa pudiera escucharlo—, al menos fue un alfa hombre, las mujeres no me gustan para nada e iba a ser muy incómodo.
Katsuki estaba cinco minutos antes de la hora acordada en la puerta de su casa, cerró todo con llave, al menos tenía ese lugar que le heredaron y no tendría que preocuparse por el arrendamiento mientras estuviera fuera. Se quedó boquiabierto mientras veía una limusina llegar por él. Trató de actuar normal cuando el chófer guardó sus cosas y le ayudó a subir.
—De acuerdo al tránsito, tardaremos al rededor de cuarenta minutos en llegar a la agencia, se le prepararon algunos bocadillos para la espera, siéntase en libertad de tomar lo que le agrade.
El rubio asintió con un movimiento de cabeza y la puerta fue cerrada.
Había bocadillos con carnes frías y frutos rojos, foie gras, frutas exóticas y no tanto, además de un par de vinos y jugos.
—Es de esperarse que tengan dinero para desperdiciar de esta forma, pagarán una fortuna por mi embarazo —suspiró, tomó un par de bocadillos con jamón serrano y estuvo comiendo algo de fruta en el camino hasta que llegaron a la agencia.
La puerta le fue abierta de nuevo y el chófer le escoltó hasta llegar a una sala privada donde conocería a quién contrató sus servicios.
—Mucho gusto Katsuki, mi nombre es Izuku Midoriya, tú vas a concebir a mi bebé —mencionó con naturalidad.
Era enorme, jodidamente enorme, quizá alcanzaba los dos metros, Bakugou se sentía intimidado por ese hombre, su musculatura era como sacada de una revista para adultos, pese a estar vestido con un elegante traje podría jurar que sus músculos se marcaban, pero sobre todo esos ojos, verdes, tan intensos como el color que pensarías que tiene la vida misma pero al mismo tiempo, como un abismo profundo en el que te perderás sin regreso.
—¿Dónde está su omega? —Preguntó el joven rubio, tenía curiosidad sobre qué persona débil de mente y orgullo compartiría a su esposo así, sobre todo, siendo tremendo espécimen.
—Supongo que no se han discutido muchos detalles —el alto hombre soltó una carcajada, tan melodiosa que hipnotizaba los presentes—, soy soltero, no creo que haya alguien digno para hacerme firmar un acta de matrimonio.
—¿Por qué usar un servicio de vientre de alquiler entonces? —Katsuki no entendía nada, sí su pareja no tenía problemas de fertilidad, ¿qué demonios hacía ahí? Podía embarazar a quien quisiera.
—Los enigmas somos demasiado quisquillosos, tengo treinta y cinco años, sé que es tiempo de engendrar un heredero pero hasta ayer, ningún omega me había parecido medianamente aceptable —miraba al rubio de arriba a abajo, se le antojaba muchísimo y no tenía pudor alguno para disimularlo.
—¿Es imposible, no? ¿Un enigma? Esas son cosas sacadas de los cuentas de hadas, se supone que nace un enigma entre un millón de alfas, cómo es qué-
—¿Dudas de mí, niño? —el semblante de Izuku se endureció un poco y su mirada penetrante hacía al omega sentirse sometido, como si estuviera desnudo y a su merced, aún cuando no estaban cerca y no le había puesto un dedo encima.
—N-no, perdón —repuso de inmediato, pedir disculpas no era algo que soliera estar en su vocabulario, pero parecía como si su lobo interno llorara al estar en presencia de ese hombre y quisiera subyugarse sin cuestionar, de cierto modo era aterrador.
—Tengo una junta importante Keigo —dijo Izuku en dirección al encargado de la agencia—, explícale el proceso y mándalo a mi casa —se dirigió a Bakugou, con toda la confianza del mundo y se inclinó para susurrar a su oído—, estoy ansioso por embarazarte.