Mi dulce pecado

Summary

¿Puedes escucharlo? Las divinidades maldicen, y los demonios gritan su furia. Hoy he vuelto, mi tesoro. He cruzado los círculos del infierno y he contaminado el purgatorio, he destruido la puerta de los cielos y he declarado mi victoria. Aquí estoy, tesoro mío, amándote en la oscuridad total, sintiendo como se revuelven los cielos y el infierno bajo estas sábanas. ONESHOT DECCHAN

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18+

Capítulo Único

Izuku está contemplando al ser más perfecto de toda la creación de Dios. Su cabello brilla como los rayos del sol e incluso posee su misma forma, sus ojos son de un precioso color carmín que reflejan paz y armonía, su cuerpo es una gran tentación ya que cada parte de él lo invita a tocarlo y besarlo.

Casi parece que Dios puso todo su empeño en crear a un ser tan perfecto y sin impurezas, dispuesto a mejorar su diseño original.

Y vaya si Izuku ha disfrutado de su creación…

Sus alas son del color blanco más puro posible, suaves y delicadas, pero sabe bien que también pueden ser un arma mortal si se lo proponen.

-Katsuki.

Incluso su nombre tiene una hermosa melodía cuando lo pronuncia, siempre intenta decirlo lentamente para saborear cada letra que posee.

El ángel frunce el ceño, se ve adorable cuando lo hace, Izuku adora hacerlo enfurecer solamente para poder observarlo y deleitarse con ello. Aunque ese día ha descubierto que también adora sus sonrojos y sus expresiones de placer.

-¿No piensas dirigirme la palabra? Que maduro de tu parte…

Gira su hermoso rostro, Izuku contempla su fuerte mandíbula y su largo cuello, sabe perfectamente que su piel es sensible y muy suave ahí. Aún se ven las marcas rosadas debido a su piel tan clara.

Las sábanas blancas apenas lo cubren hasta su delgada cintura, dónde aún persisten las marcas de los dedos de Izuku. El demonio sonríe con picardía.

-¿Crees que ignorándome vas a borrar lo sucedido? -Izuku muestra sus colmillos blancos al sonreír- Yo jamás borraré ni un pedazo de tu cuerpo de mi memoria…

-Basta.

-No le des tantas vueltas, lo hemos disfrutado los dos. -Guiña un ojo, pero el ángel aún se muestra distante y reacio-

Katsuki se pone en pie y se aleja de la cama, las sábanas resbalan como agua de su cuerpo e Izuku se relame los labios con hambre al verlo desnudo nuevamente.

Ese cuerpo es un pecado. Mi dulce pecado.

Hay marcas de mordiscos y dedos repartidos por su cuerpo, a su vez el cuerpo de Izuku posee marcas similares que no duda en lucir con orgullo. Observa el cuerpo desnudo de Katsuki embelesado, como si estuviera contemplando una obra maestra esculpida por los dioses. Perdón, por Dios. No posee ni una cicatriz ni marca -excepto las que Izuku mismo ha dejado en él-, su mirada se desplaza lentamente por toda la figura de Katsuki, deleitándose en cada curva y en cada línea.

La adoración y el deseo se reflejan en sus ojos verdes, brillando con una intensidad casi palpable.

Katsuki, sintiendo la mirada devoradora de Izuku sobre él, se estremece ligeramente. Aunque mantiene su actitud distante, la profundidad del afecto y la lujuria en los ojos de Izuku empiezan a desmoronar sus barreras. Lleva mucho tiempo resistiéndose al demonio, pero cada vez es más y más difícil.

Izuku se levanta lentamente de la cama, sin una pizca de vergüenza por mostrar su cuerpo desnudo, camina lentamente hacia Katsuki incapaz de resistir la atracción magnética que siente por él. Al igual que un depredador acechando a su presa, hasta que sus dedos anhelantes finalmente alcanzan la piel tentadora de Katsuki, tocando suavemente el lugar donde sus huellas aún permanecen.

Acaricia suavemente su espalda, siguiendo el contorno de sus músculos con una delicadeza que contrasta con la pasión de la noche anterior. Cada caricia es una promesa tácita, un recordatorio de lo que compartieron.

Katsuki cierra los ojos momentáneamente, permitiendo que el roce de Izuku despierte un fuego latente en su interior. La suavidad de sus dedos traza un camino por su espina dorsal, arrebatándole un suspiro que se niega a dejar escapar.

Izuku, al ver la reacción de Katsuki, sonríe con una ternura inusual en un demonio.

-Eres absolutamente hermoso -murmura, sus ojos llenos de admiración y deseo. La luz matutina resalta cada detalle del rostro de Katsuki, su expresión de resistencia mezclada con vulnerabilidad- Cada marca en tu cuerpo es una obra de arte -continúa Izuku, susurrando mientras sus dedos dibujan patrones invisibles en la piel de Katsuki- Y no puedo evitar querer añadir más a esa colección.

Katsuki abre los ojos y, por un momento, su mirada se suaviza, reflejando la intensidad de las palabras de Izuku.

Katsuki se da vuelta lentamente, encarando a Izuku con una expresión que es una mezcla de desafío y entrega.

-No te creas tanto, Deku -responde, pero su voz carece de la dureza habitual-

Izuku sonríe, sabiendo que, aunque las palabras de Katsuki digan una cosa, su cuerpo y su mirada revelan algo completamente diferente.

Eres mío.

No hay vuelta atrás.

Katsuki aparenta ser frío con Izuku, sin embargo, a medida que las caricias de Izuku se vuelven más insistentes, es cada vez más difícil para él mantener esa fachada. Las manos de Izuku se deslizan por sus costados, sus dedos delineando cada músculo con una familiaridad y ternura que derriten la resistencia de Katsuki.

Izuku se inclina, sus labios rozando el lóbulo de la oreja de Katsuki.

-No tienes que resistirte más, Katsuki. Déjate llevar. -La voz baja y ronca de Izuku envuelve a Katsuki en una cálida oleada de sentimientos que desplazan cualquier intento de mantenerse distante-

Cada toque, cada susurro, derrumba las paredes que Katsuki ha erigido alrededor de su corazón. Sus manos encuentran el camino hacia los hombros de Izuku, aferrándose a ellos como si fueran la única cosa que lo mantiene en pie. Finalmente, deja escapar un suspiro profundo, un susurro de rendición que Izuku recibe con un beso suave en su cuello.

Katsuki cierra los ojos, permitiendo que la calidez de Izuku lo envuelva por completo. La lucha interna se disipa y, en su lugar, queda la aceptación de lo inevitable: su deseo de estar cerca de Izuku, de sentir cada caricia, de saborear cada momento que comparten juntos.

Katsuki finalmente cede, permitiendo que Izuku lo bese con una pasión contenida que estremece sus sentidos. Sus labios se encuentran en una danza lenta y profunda, explorándose mutuamente con una delicadeza que contrasta con la intensidad de sus emociones.

Las manos de Izuku se deslizan por el cuerpo de Katsuki, acariciando cada centímetro de su piel con devoción. Katsuki responde con igual fervor, sus caricias se vuelven más audaces, recorriendo la espalda de Izuku y trazando caminos de deseo.

Sin romper el contacto, ambos se desplazan hacia la cama. Izuku rodea con sus brazos a Katsuki, guiándolo hacia el colchón con una ternura que apenas puede contener. Se desploman suavemente sobre las sábanas, entrelazados en un abrazo que parece detener el tiempo.

En la intimidad de la cama, sus caricias se vuelven más pausadas, más significativas. Cada toque, cada susurro, fortalece el vínculo que comparten, derrumbando las últimas barreras que quedan entre ellos. Katsuki, con los ojos brillantes y una expresión de pura entrega, se pierde en la mirada de Izuku, encontrando en ella la promesa de un amor incondicional y eterno.

Izuku besa cada rincón del cuerpo de Katsuki, sus labios recorriendo cada centímetro de su piel con una devoción que trasciende las palabras. Mientras sus besos ascienden desde los pies hasta el rostro de Katsuki, deja una estela de promesas silenciosas y caricias eternas.

Mío, mío, mío, mío, mío.

Finalmente, sus labios se encuentran otra vez, sellando el pacto no pronunciado que ambos han forjado en la intimidad de la noche. Izuku se aparta un poco, lo suficiente para mirar a Katsuki a los ojos, y con una voz cargada de emoción y sinceridad, le jura amor eterno.

-Katsuki -susurra Izuku, con una intensidad que hace eco en el corazón de su amado- Sé que somos diferentes, que el mundo nos ve como enemigos, pero nada de eso importa. Te amo con cada fibra de mi ser, y siempre lo haré, sin importar las circunstancias.

Las palabras de Izuku se funden en el aire, creando un lazo indestructible entre ellos. Katsuki, conmovido hasta lo más profundo, siente que todas las dudas y miedos se desvanecen ante la certeza del amor de Izuku. En ese momento, entiende que su relación es más fuerte que cualquier obstáculo, más poderosa que cualquier enemistad. Fuera las estrellas brillan en el cielo, iluminando suavemente la habitación, Izuku y Katsuki se entregan completamente el uno al otro. Sus cuerpos se entrelazan, moviéndose al unísono en una danza de amor y deseo. Cada caricia, cada beso, es una promesa de eternidad.

Finalmente, agotados pero satisfechos, se acurrucan el uno junto al otro, compartiendo el calor y la seguridad que solo el amor verdadero puede ofrecer. El mundo exterior se desvanece, y solo existe ese momento, ese instante perfecto que han creado juntos. Con una última mirada y una sonrisa compartida, se quedan dormidos abrazándose con fuerza como si quisieran fundirse en uno solo, con la certeza en sus corazones de que juntos pueden enfrentar cualquier desafío, su amor invencible los guiará siempre.

La noche los envuelve en su manto de estrellas, siendo testigo del amor eterno que han jurado, un amor que trasciende las barreras y las diferencias, un amor que es, en esencia, invencible.

Cuando Katsuki despierta aún se encuentra compartiendo cama con Izuku. El demonio duerme profundamente a su lado, aferrado a su cintura cómo si tuviera miedo de perderlo. Katsuki siente su cuerpo adolorido, Izuku no le ha dado tregua en toda la noche.

El ángel respira hondo, y con una voz apenas audible, cargada de emoción y sinceridad susurra:- Izuku, yo también te amo. Siempre lo he hecho, aunque me haya costado admitirlo. No dejaré que nada ni nadie se interponga entre nosotros.

En ese instante el demonio abre sus ojos, Katsuki se sonroja de sobremanera ya que pensaba que aún se encontraba dormido. Las palabras de Katsuki llenan el corazón de Izuku de una calidez indescriptible. Ambos se miran con una intensidad renovada, sabiendo que han cruzado una línea que ya no tiene vuelta atrás. Sus labios se encuentran de nuevo, esta vez con una pasión desbordante, sellando su mutuo compromiso.

Justo en ese instante se escuchan trompetas celestiales y aullidos infernales, ambos seres sobrenaturales se separan abruptamente. Izuku sonríe desafiante y Katsuki frunce su ceño con molestia.

-¿Preparado para luchar por nuestro amor? -Le pregunta el demonio-

-Solo unos insensatos se atreverían a pelear contra un serafín y además el más poderoso de todos -Se jacta Katsuki, en un abrir y cerrar de ojos se encuentra vestido con una resplandeciente armadura y con una espada en llamas-

-Kacchan es genial -Izuku también se encuentra vestido nuevamente-

Katsuki e Izuku se miran una vez más, sus corazones latiendo al unísono, sabiendo que están a punto de enfrentarse a un peligro inimaginable. La confianza y el amor que sienten el uno por el otro les brinda fuerza y determinación.

-Katsuki -dice Izuku con una voz firme- pase lo que pase, recuerda que siempre estaré a tu lado.

-No importa cuántos enemigos vengan, nuestro amor es nuestra mejor arma -responde Katsuki con una sonrisa segura.

Ambos asienten y avanzan hacia el campo de batalla, donde ángeles y demonios se encuentran, listos para la confrontación. Las trompetas celestiales resuenan con mayor fuerza y los aullidos infernales parecen sacudir el suelo bajo sus pies. Pero nada puede desviar su determinación.

Sus últimas palabras de aliento resuenan en el aire mientras se enfrentan a la multitud de enemigos. Katsuki, con su espada en llamas, y Izuku, con su energía oscura, luchan codo a codo, sabiendo que juntos son invencibles. La batalla es feroz, pero su amor brilla como un faro en medio del caos, guiándolos hacia la victoria y la promesa de un futuro compartido.

Cuando salen vencedores, con los últimos ángeles y demonios retirándose del campo de batalla, escuchan los murmullos de todos los seres llamándoles wonder duo.

FIN.