Capítulo Único
Izuku se encuentra apoyado en la barandilla del pequeño balcón de su habitación, ubicada en la parte más alta del castillo, teniendo unas maravillosas vistas del valle y los bosques.
La única pega sería que se encuentra cautivo y custodiado por un dragón.
Sus padres, que lo aman y siempre lo han consentido, le han explicado que se trata de una antiquísima tradición del Reino de Yuei, dónde la princesa heredera del reino -o príncipe, en este caso- debe ser encerrada en la torre más alta del castillo abandonado y ser custodiada por un dragón, para así desposarse con aquel príncipe -o princesa, quizás- que logre salvarla y sortear al dragón. Probando así que es digno de ella y de convertirse en el futuro Rey.
Una grandísima estupidez. Piensa Izuku.
Ni que fuese una joya bonita que deben robar, poseer, para luego heredar SU reino.
Izuku lleva años esforzándose y estudiando, entrenando y peleando, para ser un digno sucesor de sus padres. Y ahora resulta que da igual todo, alguien llegará y lo “salvará” y se quedará con todo porque sí.
Izuku pasará a ser solamente su consorte.
Porque es un Omega.
-¡Maldita sea! -Gruñe, cerrando sus puños y arrugando el entrecejo, vuelve a entrar en su habitación dejando el balcón abierto-
La habitación es espaciosa y acogedora, ha podido llevar todas sus cosas de su antiguo dormitorio; todos sus libros y sus peluches, mantas y cobijas con el aroma de sus padres, incluso tiene plantas y flores. Ha puesto alfombras para el frío suelo de piedra, y Katsuki le ha ayudado a habilitar la chimenea.
Kacchan…
Izuku pensó que se llevaría mal con su carcelero, pero sorprendentemente su relación cada día es mejor. Son buenos amigos.
Cierto, Kacchan es el dragón que lo mantiene cautivo.
Gracias a él no pasa sus días en absoluta soledad y aburrimiento.
El primer día llego al gran castillo solamente acompañado por un puñado de guardias, estos enseguida lo dejaron solo con su equipaje nada más apareció el gran dragón naranja, Izuku en cambio se presentó ante él.
-Mi nombre es Midoriya Izuku, desde hoy viviré aquí, cuida de mi por favor. -Hizo una pequeña reverencia, soltó un poco de su aroma mentolado y floral, para su sorpresa ni lo comió ni lo calcinó, se transformó en un chico de su edad-
-Tsk… ¡Más te vale no molestarme, nerd! -Fue lo único que dijo y después lo ayudó con su equipaje llevándolo a la torre más alta-
Desde ese momento se pasan los días haciéndose compañía, comen juntos, pasean por los jardines del castillo, Izuku lee sus libros favoritos a Kacchan, y además recopila toda la información que puede sobre los dragones en sus libretas.
Katsuki es tosco, violento, malhablado, gruñón, pero a su vez es siempre atento y amable -a su manera- con Izuku, nunca le ha hecho ningún daño verdadero y aunque parezca una molestia custodiar el príncipe está encantado con tener compañía. Por lo que sabe Izuku el dragón lleva muchos años solo en aquel castillo.
Izuku, a pesar de estar un poco molesto y frustrado con sus padres -no quiere casarse con un desconocido de esta manera- está feliz de haber conocido a Kacchan y ser amigos.
El príncipe se estremece cuando un aire frío entra por el balcón, huele el aroma picoso y a fuego de Kacchan, pero igualmente se gira sonriente para verlo a sus preciosos ojos rojos. Entrando por el balcón se encuentra un chico más alto que Izuku, de cabello cenizo puntiagudo, lleva una capa roja larga y roída al final de esta, tatuajes extraños adornan los músculos del chico que están a la vista -gracias a todos los Dioses, piensa Izuku- y lleva unos pantalones desgastados y unas botas altas. Sus manos como siempre están en los bolsillos de su pantalón, y hace una mueca molesta.
-¡Kacchan! -Se alegra Izuku- Sigamos leyendo, nos quedamos en el capítulo 10. -Coge un grueso libro con tapa de cuero de la mesita de noche-
Izuku se acomoda en la gran cama de dosel y Katsuki lo sigue, ambos se tumban e Izuku comienza a leer.
Toda la habitación huele a menta y a flores, no solamente por las plantas si no por el aroma del Omega, Katsuki aspira profundamente deleitado por la calidez que lo envuelve.
Katsuki lo escucha atentamente, la voz del príncipe es cautivadora, cada día lee libros para él con mucho ánimo y después al terminar un libro hablan sobre lo que les ha gustado o lo que no. Katsuki siempre tiene un punto de vista diferente del príncipe, quién es más romántico y soñador, él es más realista y duro con sus críticas.
Ha pasado muchos años en soledad en el castillo, hasta que hace un par de meses llegó ese príncipe escandaloso y torpe, limpiando el castillo y poniéndole adornos, plantando flores en el jardín para animar el lugar, queriendo comer juntos cada día y cocinar lo que Katsuki cace.
En todo ese tiempo han intentado rescatar a Izuku tres príncipes enclenques y débiles, que nada más verlo en su forma de dragón han salido corriendo asustados. Katsuki estaba realmente molesto, sobre todo con el último de ellos que proclamó ser quién se casará con el príncipe Izuku.
No va a dejar que le roben a Izuku…
Su Alfa interno se pone receloso y furioso cuando piensa en ello, y cada vez que puede envuelve en su aroma al príncipe. Katsuki no puede controlar esa parte salvaje de él, es consciente que el príncipe no es suyo y que llegará un príncipe -o princesa- para él.
Él es su guardián. El dragón que lo custodia.
Katsuki observa al príncipe leer, su expresión es suave y armoniosa, sus ojos brillan y casi sonríe con cada palabra que dice, de vez en cuando lo mira para asegurarse de que le hace caso o de si disfruta con la lectura.
Al principio leían en los sillones al lado de la chimenea, después con el buen tiempo en el balcón, pero ahora han empezado a pasar sus lecturas a la cama del pecoso, dándoles un aire más íntimo y cercano… Katsuki está secretamente agradecido con ello.
Cada día que pasan juntos es un tormento para Katsuki, quién no quiere alejarse del príncipe y a su vez tampoco quiere encariñarse más de él. Siempre es rudo y tosco, para intentar alejarlo, pero finalmente cede y es amable con él. El príncipe a su vez tampoco se aleja y siempre le sonríe como si fuera lo más maravilloso del mundo.
Los días siguen pasando, y cada vez Izuku y Katsuki son más cercanos…
Y llega el día en que un príncipe logra pelear a la par con Katsuki.
Izuku observa la batalla desde su balcón, está preocupado por Kacchan, esta vez el pretendiente que ha venido es muy fuerte.
Kacchan… no puede perder. Su Omega interior apoya totalmente al dragón. Y el mismo Izuku también.
El príncipe tiene poderes de fuego y hielo, y es capaz de contrarrestar el fuego de dragón de Kacchan. Izuku observa como congela a Katsuki, y este es incapaz de lanzarle fuego.
¡No! Gimotea el Omega de Izuku.
-No… -Murmura Izuku con lágrimas en sus ojos- Kacchan… ¡KACCHAN! -Grita preocupado-
Katsuki se gira hacia Izuku, lo ve llorar y eso le parte el corazón. Gruñe y usando acopio de todas sus fuerzas logra soltar sus piernas del hielo del príncipe y vuelve a lanzar fuego contra él, está vez más fuerte.
Nuestro Omega nos está observando…
¡DEBEMOS LUCHAR!
No nos quitarán a nuestro Omega…
¡ES MÍO!
MI DEKU
El dragón gruñe y escupe fuego, su aroma picoso cubre todo el lugar, dificultando al príncipe el respirar.
La batalla vuelve a estar a favor de Katsuki, Izuku lo anima desde el balcón y finalmente ve como el príncipe se retira a duras penas para salvar su vida.
Izuku baja corriendo para ayudar a Katsuki. Cuando llega abajo lo ve en su forma humana, de pie, sangrando y respirando agitado.
-¡Kacchan! -Izuku corre a ayudarlo a sostenerse en pie- Ka…Kacchan… gracias… -Susurra, realmente agradecido, Katsuki siempre le salva de su destino de casarse con un desconocido- va-vamos a curarte.
-Tsk… estoy bien, Deku. Soy fuerte y poderoso. No es tan fácil vencerme.
-Si, si -Cabecea Izuku mientras avanzan lentamente al interior del castillo-
Katsuki tiene su propia habitación y su ala del castillo que le pertenece. Izuku pocas veces ha ido a los dominios del dragón, a su habitación nunca. Esta es la primera vez. Y jamás pensó que fuera tan ordenada y limpia, se esperaba algo más… desordenado, para un dragón. Pero encaja perfectamente con la personalidad de Katsuki; quién es siempre ordenado en lo que hace y muy pulcro, de los dos es el mejor en la cocina.
Izuku lo ayuda a tumbarse en la cama y empieza limpiando sus heridas en el abdomen. Pone paños fríos en la frente del cenizo, después pone hierbas medicinales sobre las heridas y las venda cuidadosamente.
-No tienes que preocuparte. Soy un dragón. Estás heridas desaparecerán en un par de horas. -Dice Katsuki tranquilamente, cerrando sus ojos-
-Lo sé, Kacchan. Eres el Alfa más fuerte de todos -Sonríe Izuku- y eso me hace muy feliz, porque así nadie podrá vencerte.
Katsuki ignora los fuertes latidos de su corazón al escuchar decir eso a Izuku.
Nuestro Omega nos reconoce como el más fuerte… nuestro Omega nos quiere…
Izuku sonríe al ver como Katsuki se duerme, su respiración se regula y sus heridas empiezan a sanar. Tal como ha dicho el dragón sus heridas se curan mucho más rápido que las de un humano normal. Izuku ya está más tranquilo.
La cama es grande y mullida, huele al aroma de Kacchan y eso lo pone soñoliento, además ver al Alfa dormir tan tranquilo le dan ganas de acostarse a su lado.
Y eso hace.
Izuku se quita sus zapatillas rojas y se tumba junto con el dragón, su cuerpo es más caliente que el suyo y eso hace que se acurruque más a él. Izuku apoya su cabeza en el fuerte pecho de Kacchan y escucha los rítmicos latidos de su corazón.
Con una sonrisa en sus labios el Omega se duerme…
…
…
…
Cuando Katsuki despierta nota un peso extra a su lado, enseguida su brazo envuelve a la persona con la que se encuentra de forma protectora. La calidez y dulce aroma del Omega chocan contra él, abre sus ojos lentamente y se deleita con el hermoso príncipe que se acurruca junto a él aferrándose a su brazo como si su vida dependiese de ello.
Tan hermoso…
Katsuki acaricia lentamente el brazo de Izuku, disfrutando como el Omega empieza a ronronear gustoso por su toque.
-Deku. -Lo llama con voz calmada y suave-
-Cinco minutos más mamá… -Murmura con la baba cayendo de su boca, después abre sus ojos de golpe y se pone rojo hasta las orejas- K-K-Ka-Kacchan ¡Has despertado! -Intenta alejarse pero Katsuki se lo impide, apretándolo más con su brazo derecho- l-lo siento… parecías tan cómodo que yo…
-He dormido muy bien. -Dice a la vez que acerca su nariz a la coronilla del príncipe aspirando su aroma, disfrutando de su contacto, Izuku sigue igual de rojo y Katsuki lo nota-
-Yo también… -Susurra el Omega volviendo a recostarse sobre el pecho del Alfa, relajando de nuevo su postura-
Ambos se quedan en silencio disfrutando del calor y el contacto del otro. Izuku carraspeo y se separa lentamente del Alfa, está vez Katsuki lo deja apartarse.
-Lo siento… No debería… -Murmura preocupado, bajando la vista- No es correcto, Katsuki. -Lo llama por su nombre está vez. El dragón frunce el ceño-
Izuku se levanta, recoge sus zapatillas y se marcha de la habitación. Dejando a Katsuki solo en su cama desecha y con el corazón revuelto.
Sucedió el segundo día en que el príncipe llegó al castillo…
El primer día apenas tuvieron tiempo de hablar, Katsuki subió su equipaje a la torre más alta -según dictaban los reyes para la estúpida tradición- y dejó que el príncipe se instalara. Le dejó la cena ante su puerta y no le dijo nada. Fue el segundo día cuando el príncipe se llenó de valor y se acercó para hablarle.
Lo recuerda; temblaba como una hoja, lo miraba con sus grandes ojos verdes brillantes y jugaba con sus dedos nervioso.
-¡S-seamos amigos! -Gritó, con voz chillona y temblorosa-
Katsuki se encontraba cortando leña en el jardín, el sudor recorría su cuerpo en tensión y usaba hábilmente una vieja hacha, había dejado de lado su trabajo nada más oler el nervioso y dulzón aroma del Omega.
Su Alfa nunca había olido nada igual… era el aroma más agradable que había tenido ocasión de oler… Menta, hierbabuena, flores… era como un jardín andante.
No llegaba a ser dulce, ni agrio, ni demasiado pesado. Era perfecto. Y su Alfa lo supo en ese mismo instante.
-Solamente tienes que permanecer en tu torre, príncipe -Contestó Katsuki sin ganas, ignorando sus instintos- yo haré el resto del trabajo -tras decir eso vuelve a usar el hacha y a partir un tronco por la mitad-
-¡Q-quiero ser tu amigo! -Vuelve a insistir el Omega- Llámame Izuku, no príncipe.
-Eres más bien un Deku -Se burla el dragón, sonríe divertido al ver como el príncipe infla sus mofletes y hace un adorable puchero-
-¡P-Pues tú… tú… eres… Kacchan!
Y así, le había puesto un mote cariñoso. Desde ese momento insistió en acercarse a él, siguió llamándolo por ese apodo infantil y cariñoso, lo seguía por todo el castillo, le hablaba y le sonreía todas las veces que él le gritaba.
Finalmente, Katsuki se encariñó de él.
Se encariñó de su dulce sonrisa, sus adorables pecas, sus brillantes ojos, su manía de murmurar todo, su actitud positiva y su personalidad bondadosa, amable y sincera. Jamás había conocido ningún ser humano como él. Tan honesto y bueno. Era realmente puro y bello. Un tesoro.
Y una vez que un dragón se hace con un tesoro, no lo deja ir.
…
…
…
Izuku se tira sobre su cama y tapa su cara con sus manos.
Está vez ha ido demasiado lejos con Kacchan. Sabe que siente algo más que una simple amistad hacia el Alfa, también tiene claro que solamente es el dragón que lo custodia y que finalmente llegará su futuro marido a “salvarlo”.
Su corazón late con fuerza en su pecho, cualquiera con buen oído podría descubrir su gran secreto.
Su rostro sigue ardiendo y sus piernas temblando.
Debemos volver con nuestro Alfa… ¡Quiero sentir su aroma!
Su Omega se volvía loco cuando se acercaba tanto a Katsuki, cada vez que le leía en su cama y este se iba, se envolvía con las sábanas que se habían impregnado con el olor de Katsuki.
Fuego, cenizas y un dulce picoso que no podría nombrar bien. El olor de Katsuki es fuerte, poderoso, como él mismo, pero es un aroma agradable para Izuku. Le hace sentir seguro y tranquilo, como en casa.
Empieza a sentirse caliente al pensar tanto en Katsuki y en su aroma, nota como su cuerpo empieza a temblar levemente.
-¿Qué… me pasa…? -Murmura confuso, algo asustado, jamás se ha sentido así- Kacchan… -Gime nuevamente y extraña su ausencia-
…
…
…
Katsuki se extraña cuando Izuku no baja al comedor a cenar. Siempre comen juntos tres veces al día. Siempre se acompañan sin falta. E Izuku lleva una hora de retraso desde la hora de la cena. Decide buscarlo a su habitación.
Mientras sube las escaleras de la torre piensa en qué quizás el Omega está avergonzado, o quizás ya no le quiera ver, que prefiere una relación más formal -de prisionero y dragón-. Tal vez, Izuku está asqueado en pensar en la posibilidad de que ellos… No. Katsuki aparta esos pensamientos.
Izuku es amable y bondadoso, es sincero también, hablará con él y lo solucionarán.
Cuando llega casi al final lo huele.
Es más dulce que de costumbre, un aroma intenso y atrayente. Izuku está en celo.
Enseguida tapa su nariz y retrocede un paso, su Alfa gruñe y protesta, quiere ir con Izuku. Necesita estar con su Omega.
Omega… nos necesita…
¡NO! Gruñe Katsuki. Jamás haría daño a Izuku. No se expondrá a él en ese estado. Podría ser peligroso. Su Alfa es demasiado salvaje para el príncipe omega.
-¿K-Kacchan? ¿Estás aquí? ¡Kacchan… por favor… ayúdame! Kacchan… Kacchan… Kacchan~
Escucha el llamado de Izuku, ahora huele a desesperación y a ansiedad, el Omega lo está llamando… atrayendo…
Katsuki no sabe cuando llego a la puerta, pero ahora mismo se encuentra abriéndola e ingresando en la habitación. Izuku se encuentra en su cama, con las sábanas desechas, jadeando y gimiendo, de alguna forma se ha deshecho de parte de su ropa y solamente lleva su ropa interior.
-¡Kacchan! -Gime Izuku, sonríe levemente, pero está demasiado perdido en su calor como para ser consciente de lo que hace-
Katsuki, de manera sorprendente, se controla y se acerca a Izuku sereno. Toca la frente del Omega, arde muy fuerte. Izuku al sentir el contacto restriega su mejilla contra la mano de Kacchan. Ronronea y suelta feromonas atrayentes para el Alfa.
-K-Kacchan… por favor… q-quiero… tu nudo… -Murmura el Omega- quiero cachorros de Kacchan… Alfa… mi Alfa…
-Izuku… -Katsuki usa todo su autocontrol para no tomar y marcar el Omega como una bestia. Izuku merece más que eso- …Omega… n-no puedo, y-yo no soy… para ti… t-tienes que llegar puro a tu matrimonio con un príncipe… -Decía con dificultad, mordiéndose sus labios con cada palabra, su Alfa rasguñaba su mente con cada una-
-Kacchan… mi Alfa… es Kacchan… -Izuku ronronea, ignorando lo que ha dicho el dragón anteriormente- quédate conmigo… Alfa…
Katsuki sabe que en ese estado Izuku no le hará caso. Toma una difícil decisión. Por un momento se aleja de Omega quién enseguida gimotea por su falta de contacto, pero Katsuki se acerca a la mesita de noche de Izuku, sabe que lo guarda ahí.
Un bozal.
Fue a las pocas semanas de convivir juntos y ser amigos, tal como el Omega quería, Katsuki le dio ese bozal y le dijo que si un día se volvía salvaje no dudara en ponérselo y esconderse de él. Izuku se había reído y dijo “Kacchan jamás me haría daño”.
Y Katsuki, ciertamente, jamás haría daño a Izuku.
Se puso el bozal bien apretado y volvió a acercarse a la cama. Se quito sus botas y su capa, y se tumba y abraza al Omega con fuerza, suelta su aroma para relajar a Izuku.
-Kacchan… -Sonríe Izuku y entierra su rostro en los pectorales de él-
Katsuki usa todo su autocontrol, obliga a su Alfa a encerrarse en la parte más apartada y pequeña de su mente, no dejará que tome el control y se vuelva salvaje. Lo tiene muy claro; debe cuidar de Izuku. Hacer que no sea tan doloroso para él.
-D-duele… -Izuku gimotea y se restriega contra el cuerpo de Katsuki, este puede sentir perfectamente la erección del Omega y la humedad salir de su trasero- …Alfa…
-Sshh… -Katsuki acaricia la espalda y brazos de Izuku, sin atreverse a tocar nada más- …lo estás haciendo bien, Izuku… Buen Omega…
-M-más… Kacchan… -Jadea Izuku mientras mueve sin cesar sus caderas contra las de Katsuki, notando la erección dura y necesitada del Alfa-
-No puedo, Deku -Murmura con cariño- no te haría daño, jamás… -Añade, a su vez lleva una mano bajo la ropa interior de Izuku y agarra con suavidad su pene- …pero al menos, te complaceré en tu celo para hacerlo más llevadero.
Dicho eso empieza a mover su mano lentamente, hacia arriba y hacia abajo, apretando de vez en cuando, disfrutando solamente de los gemidos y jadeos del Omega. Hace correrse a Izuku, manchando su mano del semen tibio y espeso del Omega, por un momento Izuku se tranquiliza y su cuerpo no tiembla tanto. Katsuki aprovecha sus dedos manchados de semen, lubricados y resbaladizos, para meter un dedo en el ano de Izuku. Este enseguida jadea y tiembla ante el toque.
Lo mueve despacio y con cuidado, después mete otro dedo, Izuku se retuerce y se aferra a Katsuki. El dragón observa la cara roja del Omega, como la saliva cae de su boca y sus ojos se desenfocan. De nuevo lo hace correrse.
Katsuki siente su erección dura, necesitada, palpitante, atrapada en sus pantalones. Su Alfa grita en su mente que posea al Omega, que lo marque y lo llene de su semen, que lo llene de cachorros.
NO.
Katsuki cuida de Izuku toda la noche. Lo masturba las veces que hace falta, hasta finalmente hacerlo dormir al alba. Cuando el Omega está satisfecho y dormido, Katsuki lo arropa y acaricia su rostro antes de irse de la habitación. Él también necesita masturbarse.
…
…
…
Izuku despierta relajado y satisfecho.
Envuelto en sus suaves y cómodas sábanas blancas. Aspira el aroma a Alfa y-
Un momento.
Alfa.
-Huele a Kacchan… -Izuku absorbe el aroma de las sábanas, después se da cuenta de que está desnudo- oh dioses… ¡Entre en celo! -Izuku se pone rojo- ¡Kacchan y yo…! -Siente que se muere de la vergüenza- y… y no recuerdo nada… -Añade decepcionado- mi primera vez es de Kacchan… -Vuelve a murmurar, feliz-
Decide levantarse y vestirse, elige una camisa blanca bordada con cuello ancho dejando a la vista su clavícula. Se fija y no tiene ninguna marca. Ninguna mordida. En parte, está decepcionado.
Alfa no nos ha marcado…
Se peina sus rizos indomables -tarea imposible- y después decide salir en busca de Kacchan.
No está en el comedor, ni en la cocina, en la biblioteca, sala de música, jardines, en su habitación… No está en el castillo. Izuku se desespera.
-¡KACCHAN! -Grita dando vueltas por el jardín, entonces puede divisarlo, el gran dragón naranja sobrevuela el castillo y se posa en la más alta torre, dónde se queda quieto- ¿A que juegas, Kacchan? -Pregunta divertido Izuku, está por volver al castillo, pero entonces es interrumpido-
-¡Príncipe Izuku!
Izuku se detiene al escuchar esa voz, no la conoce, pero le sorprende que alguien haya entrado en los dominios de Kacchan. El príncipe se gira hacia el desconocido, se trata del príncipe de cabello de dos colores.
-Príncipe… eh…
-Mi nombre es Todoroki Shouto. -Se presenta, llega al lado de Izuku, es alto y con porte recto. Tal como un príncipe debe ser. Lleva un elegante traje azul marino y una espada en su cinto. Una espada que ya ha visto que puede tener fuego y hielo-
-¿Qué mierdas haces aquí? -Pregunta brusco el Omega, después carraspea, se le ha pegado de Kacchan lo malhablado. Por suerte el príncipe parece distraído y no le ha entendido- e-es decir, ¿cómo ha podido llegar aquí? -Desvía su mirada hacia la torre más alta, dónde el dragón sigue sin moverse, observando-
-El dragón me ha dicho que has estado hablando de mí y que quieres que yo sea quién te “rescate” -Explica el príncipe- También me ha explicado vuestro trato.
-¿Trato? -Repite Izuku confuso-
-El dragón ahuyentaría a quiénes no fuesen dignos para vos. Y vos seríais el que eligiera con quién casarse, y al elegido sería el mismo dragón el que guiara hasta aquí, para pediros la mano en matrimonio. -En ese momento Shouto se arrodilla y saca un anillo con un diamante de entre sus ropajes- Príncipe Izuku Midoriya, ¿me haría el gran honor de aceptar ser mi Omega?
Izuku está de piedra. Desvía la mirada del príncipe Shouto y busca a Katsuki, no es difícil porque sigue en el mismo lugar y en su forma de dragón, las lágrimas se acumulan en los ojos de Izuku.
-¿Eso ha dicho Kacchan? -Susurra muy bajito- ¡Acepto! -Grita con fuerza y coge con brusquedad el anillo y se lo pone en el dedo corazón, después lo alza enseñándoselo al dragón-
-Me llena de felicidad y-
-Vámonos. Ya. -Dice cortando Izuku, aguantando las ganas de llorar-
-Oh, entiendo. Debe haber sido duro estar aquí encerrado, solamente con la compañía de un dragón. -Dice el príncipe- ordenaré a mis siervos que recojan sus cosas.
-No, lo dejo todo. Ya nada importa. -Susurra lo último y da la espalda al castillo, al dragón, agarra con fuerza la mano de Shouto y lo guía hacia la salida-
-Entiendo, informaré de inmediato a los Reyes Midoriya de nuestro compromiso -Dice el príncipe Shouto-
…
…
…
Katsuki observa como Izuku se marcha con el príncipe de dos mitades, ese era el único pretendiente medianamente apto para casarse con el Omega.
Ninguno es digno.
Es nuestro Omega.
-Esto es lo mejor para Deku. -Dice Katsuki en voz alta, para convencerse- debe estar con alguien de su especie. Un príncipe, además.
NUESTRO OMEGA.
Katsuki suspira. Su Alfa no lo aceptara tan fácilmente. Él tampoco. Le costará un tiempo olvidar al Omega.
Se queda en lo alto de la torre viendo cómo se marchan, solamente baja cuando ya los pierde de vista.
La habitación de Izuku está tal cual como la ha dejado, cada libro, cada peluche y cada planta. La cama deshecha. La ropa tirada. Katsuki se tumba en la cama y se deja envolver en el aroma de Izuku.
-Es lo mejor… -Se repite de nuevo-
…
…
…
Han pasado dos semanas desde que Izuku fue “rescatado”.
Shouto lo llevo en su cabello blanco -Soba, por cierto- ante sus padres, quiénes felizmente abrazaron a su hijo y bendijeron su matrimonio. Izuku sonreía todo el tiempo, y cualquiera que le preguntara él respondería que es feliz.
Pero por las noches lloraba contra la almohada para que nadie escuchara sus sollozos.
Kacchan le ha rechazado como su Omega. Estuvo con él por su celo, por su olor, y después se poseer su cuerpo lo abandonó. Lo utilizó. Después se deshizo de él con el príncipe Shouto.
Pero su Omega seguía añorando a Kacchan, no reconocía a Shouto como su Alfa y prometido.
Sus padres estaban preocupados por él, pensando en que estaría pasándola muy mal en la torre custodiado por el dragón como su única compañía. Izuku no ha revelado nada de su estancia en el castillo; no les contará que leía con Kacchan cada día sus libros favoritos, que hacían juntos la comida, que plantaban en el jardín hermosas flores, que por las noches miraban las constelaciones y Kacchan le señalaba y le decía el nombre de algunas, que pasaron su celo juntos y ahora ya no es tan puro…
Que se ha enamorado del dragón que lo custodiaba y no quería ser salvado.
Izuku se mira en el espejo, su cabello se encuentra perfectamente peinado y arreglado con flores blancas. Un velo blanco transparente cubre su rostro y se sujeta de una fina tiara plateada en su cabeza. Viste con una camisa de cuello alto y mangas largas, con perlas como botones y encaje en sus mangas, de un color blanco muy pulcro. Pantalones ajustados y zapatos con un pequeño tacón. Todo de blanco.
-Está hermoso mi príncipe -Le dicen las sirvientas, Izuku sonríe levemente-
-Debemos ir, le están esperando. -Dice otra-
Izuku coge el ramo de rosas rojas en sus manos y sale de su habitación. Observa las rosas y piensa en sus ojos, son del mismo color intenso y bonito. Él mismo las ha elegido.
Llega hasta la iglesia y camina lentamente por el pasillo central hasta el altar, Shouto se encuentra de pie al lado del cura, sus padres a un lado junto con todos los nobles del reino. Todos sonríen en su dirección y admiran su belleza, susurran buenos deseos y lloran de felicidad por su afortunado enlace. Al otro lado se encuentran los Reyes Todoroki y sus más allegados, Izuku observa que solamente los acompañan dos más de los príncipes. El mayor entre ellos no se encuentra presente. Por lo que sabe, lo que dicen las malas lenguas, el príncipe Touya huyó de casa con su sirviente personal y no se volvió a saber de ellos. Enji Todoroki estaba furioso, su hijo mayor, el Alfa heredero del reino, se escapó con un Omega mestizo.
Izuku había oído hablar de ese romance, y le pareció muy hermoso, se lo sigue pareciendo; el príncipe eligió el amor sobre un reino entero.
Llega junto a Shouto y escucha la voz del cura de fondo, apenas presta atención a las palabras. La ceremonia sigue su curso, la sonrisa de Izuku va flaqueando conforme avanza todo.
-Si, quiero.
Escucha claramente la voz de Shouto.
-Midoriya Izuku, ¿Acepta cómo esposo y Alfa a Todoroki Shouto, en salud y enfermedad, promete servirle y darle herederos para el bien del reino, obedecerlo y amarlo, hasta que la muerte les separé? -La pregunta resuena en la gran iglesia, todos están expectantes a su respuesta, Izuku siente las palabras atorarse en su garganta-
Le vienen los recuerdos de su convivencia con Katsuki; cuando gruñía y pretendía ser malo, pero luego era amable con él, siempre escuchaba cómo le leía y después le discutía sus argumentos, una vez lo dejó volar sobre él en su forma de dragón, le enseñó a cocinar, le enseñó los nombres de las estrellas y sobre la magia de los dragones. Sus ojos rojos, siempre pendientes de cada uno de sus pasos, salvándole de su propia torpeza muchas veces. Su cabello suave, que adoraba acariciar las pocas veces que Kacchan se dejaba tocar. Sus tatuajes, que tenían complicados significados sobre su origen y familia, incluso llego a ver uno en su brazo que parecía ser una I.
Un pequeño recuerdo le viene de su celo, Kacchan tocándolo mientras porta su bozal, para después irse de su lado, dejándolo dormir solo…
Izuku reacciona cuando Shouto lo llama por su nombre.
No se había dado cuenta, pero había empezado a llorar. Se limpia rápidamente las lágrimas.
-Lo siento -Susurra viendo a Shouto a los ojos, el príncipe asiente y no muestra enfado, es demasiado amable, ha averiguado Izuku en esas dos semanas- NO. -responde mirando al cura seriamente, después dirige una breve mirada a sus padres- ¡OS ESCRIBIRÉ CARTAS MUY SEGUIDO, ESTARÉ BIEN! ¡GRACIAS POR TODO! -Hace una rápida reverencia y después sale corriendo de la iglesia, por el camino tira la tiara con el velo y se deshace del costoso anillo-
Escucha a la gente llamarlo, los guardias intentando detenerlo, pero es más ágil y rápido que todos ellos. En la salida de la iglesia se encuentra Soba, el hermoso y rápido corcel del príncipe Shouto. Izuku se monta en Soba y agita las riendas.
-¡ARRE! -Grita y se agarra a la silla, Soba es el corcel más rápido del reino e Izuku ahora averiguará si es verdad-
…
…
…
Katsuki ha seguido regando y cuidando del pequeño jardín que empezó a hacer con Izuku. Habían plantado tomates, pimientos, zanahorias, fresas, hierbabuena, menta y demás vegetales.
Izuku a los tres días de comer solamente carne se hartó y le propuso a Katsuki plantar vegetales.
-También debes comer verdura, Kacchan -Había dicho el príncipe, y luego empezó a cuidar del jardín-
Sin Izuku esa tarea no tenía sentido, pero al menos entretenía la mente de Katsuki. El dragón se pasa la mano por la frente para secar el sudor, observa el sol en lo alto, y entonces recuerda los rumores que ha escuchado; hoy Izuku se casaba a mediodía.
Seguramente ya esté casado con ese príncipe bastardo de las mitades.
-Lo único que vas a conseguir es que se ahoguen, Kacchan.
Katsuki se gira abruptamente, ni si quiera lo ha sentido llegar, ni si quiera debería estar ahí. Izuku se encuentra de pie, jadeando, con la bonita ropa desarreglada, el blanco puro manchado de suciedad y tierra, su cabello desordenado con algunos pétalos blancos enredados. Le sonríe a Katsuki, quién está confuso.
-Dejaste que creyera que… El día de mi celo, tú y yo… -Se sonroja pensando en ello- …y después le dijiste esas mentiras a Shouto… ¡¿Pensabas que me casaría con un Alfa que no seas tú!? -Alza la voz entonces, consiguiendo sorprender a Katsuki- ¿Pensaste que… podría vivir sin ti, Kacchan?
-Deku.
Katsuki se pone en pie y camina hacia el Omega. Izuku observa el rostro serio de Katsuki, su cuerpo sudado y musculoso, yendo hacia él sin dudar. Cuando ya no hay distancia entre ellos Katsuki lo coge en brazos, lo alza y devora su boca como una bestia hambrienta.
-Mmmhh… Ka…chan… -Gime entre el beso, para intentar coger aire- ¡Kacchan! -Logra separarse, pero apenas unos pocos milímetros-
-Izuku… -Gime con voz grave Katsuki, observa fijamente a Izuku, este tampoco aparta la vista- …no sabes lo difícil que ha sido contenerme estos días… no ir en tu busca… quemar todo el reino si hacía falta para recuperarte… secuestrarte y traerte a mi castillo, poseerte y llenarte hasta que desbordes de mi semen… que tengas a mis cachorros… -Izuku siente su cuerpo temblar y calentarse al escuchar a Katsuki- y ahora vienes tu voluntariamente… Prepárate, ya no te dejaré marchar.
-Estoy preparado para todo lo que tengas para darme, Kacchan. -Dice seriamente Izuku- así que, prepárate para todo lo que yo tengo para ti. -Sonríe atrevido-
-Omega… mío -Gruñe y vuelve a besarlo, aún envueltos en su poderoso abrazo no suelta a Izuku, comienza a caminar hacia el castillo-
-E-esp… ¡Kacchan! -Exclama sonrojado Izuku- ¿A dónde…?
-Voy a preñarte. -Anuncia sin vergüenza alguna, Izuku oculta su rostro en el cuello de Katsuki y aspira su fuerte aroma-
-Ni si quiera me has pedido matrimonio… -Murmura apenado el Omega, en ese momento Katsuki se detiene, justo frente al castillo- ¿uh? ¿Kacchan?
-Pff… Esas tonterías humanas -Refunfuña- entre dragones es diferente. -Añade, pero entonces rebusca en el bolsillo de su pantalón- no es como ese que te dio el príncipe… no tiene gran valor… espero que te valga. -De su bolsillo saca un pendiente naranja en forma de colmillo, igual que el que tiene Kacchan en sus orejas, un magatama-
-Es… precioso. -Izuku observa entre sus manos el magatama, a juego con los de Kacchan-
-Se hace con escamas de dragón, las mías son de mis padres. Esa, es mía. -Confiesa Katsuki-
-¡Me encanta! ¡Sí, quiero! -Exclama feliz Izuku abrazándose al cuello de Katsuki- es perfecto, Kacchan.
Katsuki sonríe. Lleva ese magatama quemando en su bolsillo mucho tiempo, queriendo dárselo al Omega como señal de compromiso. Tal como le dijeron sus padres que debía hacer si encontraba una pareja.
Llegan a la torre más alta, la habitación de Izuku, que se encuentra tal cual como la ha dejado. Izuku se conmueve al ver que todo sigue igual.
-Kacchan… ¿Soy tu esposo ahora? -Pregunta avergonzado Izuku, acariciando el magatama que adorna su oreja- ¿Soy tu Omega?
-¡Maldita sea, Deku, claro que sí! Acaso, ¿Necesitas una declaración cursi o qué? -Dice Katsuki, enseguida se arrepiente, Izuku le mira con ojos brillantes y una gran sonrisa. Esa es su perdición- Bien, escucha atentamente porque jamás lo repetiré… -Dice avergonzado, sienta a Izuku en la cama y se arrodilla delante de él, toma sus manos entre las suyas y las acaricia, son tan suaves comparadas a las suyas propias- Midoriya Izuku… Acéptame como tu esposo, para honrarte, amarte en tus días más felices y consolarte en tus días más oscuros, acompañarte a lo largo del camino de la vida, protegerte de todo mal y procurar siempre tu bienestar… Y me harías la persona más feliz del mundo si decidieras ser la madre de mis cachorros… ¿Me aceptas, Midoriya Izuku, en esta y en todas las vidas, hasta el final de los tiempos? -Izuku aguanta las lágrimas como puede-
-Ha sido precioso, Katsuki -Susurra conmovido- acepto… todo… sí, sí… -Murmura feliz- Esposo mío, mi Alfa, mi Kacchan… Acéptame también como esposo, para amarte cada día, acompañarte hasta el fin de mis días, protegerte y velar por ti, en días buenos y días malos por igual… Y, y seamos los más felices del mundo formando una familia, aviso que quiero por lo menos tres cachorros y-
Izuku es interrumpido por un beso de Katsuki, mientras este comienza a desvestirlo lentamente.
Izuku tiembla entre los poderosos brazos del dragón, de emoción y excitación nunca de miedo, recuerda su celo no tan doloroso y más placentero que el que sufrió la primera vez en palacio con la compañía de su madre y sirvientas. Katsuki lo respetó en todo momento además de hacerlo sentir bien.
Ahora al menos podría ser consciente de todo.
Eso lo ponía más ansioso.
Desde que llego al castillo Izuku había admirado la belleza de Katsuki en silencio y a escondidas, agradecía que nunca llevara camisas y dejara a la vista su musculoso torso, los increíbles tatuajes en sus poderosos brazos… La visión es muy caliente.
Katsuki es caliente. Y no solo porque sea un dragón.
Izuku toca con libertad el cuerpo de su amante, jadea y suspira con las caricias delicadas del otro, sus besos intensos y sus mordidas. Parece que quiera dejar un rastro en toda su piel de que ahora le pertenece a Katsuki.
Katsuki lamía, mordía, chupaba toda la extensión de piel a su alcance, adorando a su amante, impregnando su aroma en él, dejando marcas moradas y mordidas leves por doquier. Quería hacer sentir bien a Izuku, ahora que ya no está cegado por su celo…
Cada jadeo que soltaba el Omega era música para los oídos de Katsuki, quería hacerle soltar más sonidos tan adorables.
Decidió bajar más allá de sus pezones -con los que llevaba rato jugando, y ya estaban erectos y sensibles-, fue besando el vientre plano siguiendo el camino de pecas hasta su pequeño pene chorreante y erecto. Katsuki sonrió divertido y se metió toda la extensión en la boca, consiguiendo que Izuku se arquee.
Metía y sacaba el pene de Izuku de su boca, saboreando todo su aroma dulce y espeso, mientras este se retorcía lloriqueando. Cuando ya tuvo suficiente decidió bajar hasta el ano rosado del omega, que se contraía ansioso.
Lo beso y después chupo con gula, Izuku gemía sin pudor ante los toques, Katsuki comía de Izuku con lujuria hasta hacerlo correrse.
-¡Aahh… Ka…Kacchan… demasiado…! -Exclama el Omega respirando pesadamente-
-Recién empezamos, precioso -Sonríe divertido el Alfa, posicionándose entre las piernas débiles de Izuku, las cuales aparta con facilidad, ya que está temblando y sin fuerzas- voy a hacerte sentir muy bien.
-Y-yo también quiero hacer sentir bien a Kacchan… -Murmura Izuku sonrojado, casi preocupado, Katsuki le sonríe y acaricia su rostro con dulzura-
-Izuku, también siento placer y me haces muy feliz… -Le asegura-
En ese momento Katsuki empuja su duro y erecto miembro hacia el ano de Izuku, lentamente y con cuidado va entrando en él, cierra sus ojos disfrutando de cómo va abriendo la pequeña cavidad del Omega, que gracias al excesivo lubricante y previa preparación siente gran placer. Las húmedas y apretadas paredes acogen con calidez el pene de Katsuki, quién se detiene una vez que su pelvis choca contra el trasero de Izuku. Este se siente lleno de su Alfa, y su Omega interior aúlla de la emoción.
-Grr… -Katsuki ronronea con gusto, sintiéndose por fin conectado a su Omega- mi Omega…
-Alfa~… Alfa~… -Suspira Izuku sonriendo feliz-
El dragón dentro de Katsuki quiere ser brusco, quiere follarse a Izuku rudamente, pero él no va a permitir eso. No caerá en su estado más salvaje. Por tanto, empieza a moverse lentamente adentro y afuera de su amado, sacando toda la extensión de su miembro y admirando como desaparece dentro del Omega. Este suspira satisfecho y Katsuki es feliz con ello. Agarra las contorneadas y blancas piernas del omega y las pone sobre sus hombros, besa y mordisquea sus tobillos y amasa sus muslos con saña. Va aumentado el ritmo de sus caderas conforme ve que su Omega va disfrutándolo.
-Kacchan… uhm… -Izuku lo mira avergonzado, algo nervioso-
-Puedes decirme cualquier cosa, Izuku… -Lo alienta Katsuki-
-Yo… pensaba que… ya que eres un dragón… ah… sería más… i-intenso… -Confiesa Izuku desviando la mirada nervioso-
-Oh~ ¿Lo quieres más duro? -Katsuki sonríe divertido, sus ojos brillan peligrosamente, sus manos se agarran con fuerza a los muslos carnosos de Izuku, seguro que dejaran marca- ¿Quieres que sea una bestia, eh? ¿Qué me porte salvaje?
-S-si… q-quiero a Kacchan como es… no quiero que te contengas. -Confiesa el peliverde-
-Yo que quería ser dulce con mi adorable Omega… -Se ríe Katsuki- …tendría que haber sabido que eres una mierdecilla lujuriosa y masoquista, que quiere que lo monte como a un animal. -Gruñe Katsuki y entonces agarra las caderas de Izuku, sale bruscamente de su interior y lo voltea boca abajo-
Izuku jadea al ser movido bruscamente, se agarra a las blancas sábanas y voltea levemente para ver a Katsuki, quién está alzando su trasero para después entrar en él de repente. Izuku gime con sorpresa, Katsuki empieza a embestirlo con rudeza, de forma salvaje y golpeando su próstata con cada embestida. Izuku empieza a jadear y gemir con fuerza, la saliva se escurre entre sus labios, sus ojos voltean hacia arriba y siente que pronto se correrá de nuevo.
-Kacchan, Kacchan, Kacchan~
-¿Así lo querías, Deku? -Gruñe Katsuki sin bajar el ritmo de sus embestidas fuertes y certeras-
Siente como Izuku lo va apretando más y más, pronto su amante volverá a correrse, él también siente que le falta poco. Con un par de embistes más se pega todo lo que puede a Izuku y se corre en lo más profundo de su ser, soltando una carga espesa y pesada de su semen, gruñe satisfecho al liberar su carga… Izuku se corre entre las sábanas y su vientre, y suelta un largo gemido al sentir su estómago caliente y abultado.
-H-Ha sido… i-increíble -Susurra Izuku, escucha como Katsuki se ríe-
-¿Ha sido? Aún no termino contigo, Deku.
Vuelve a voltear a Izuku y entra en él de nuevo sin aviso, apoya sus fuertes brazos a los lados de la cabeza del omega, arrugando las sábanas entre sus puños, mientras el Omega enreda sus piernas en las caderas de su Alfa. Izuku se agarra de los brazos de Kacchan y siente como este embiste contra su interior con fuerza, él aún está sensible y siente que ya es demasiado placer…
-M-márcame… Kacchan… q-quiero tu marca en mí… -Logra articular entre jadeos Izuku-
Katsuki lo abraza con delicadeza, deteniéndose por un momento, acaba de correrse al igual que Izuku. Coloca a Izuku para que pueda llegar a su nuca, a su glándula de aroma principal, dónde dejar su mordida… Para hacer una unión irrompible con el Omega. Katsuki muerde con fuerza, calculando cuidadosamente dónde hacerlo, Izuku solloza suavemente al sentir los afilados colmillos en su nuca… Katsuki lame la herida y la sangre, y observa orgulloso su marca.
Izuku pierde la cuenta de las veces que se ha corrido, de las veces que Katsuki lo ha puesto en diferentes posiciones, de las mordidas y los besos. Siente su cuerpo arder al igual que el de Katsuki, siente que un gran fuego los va a consumir a ambos.
Finalmente, después de algunas rondas, por fin Kacchan se entierra en su interior tras un fuerte rugido y su nudo comienza a crecer dentro de Izuku. El Omega se corre por última vez en seco, y observa como su estómago se encuentra hinchado.
Apenas puede mantener los ojos abiertos, es Kacchan quién lo coloca cómodamente sobre él y se tumban en la cama, asegurándose de que el gran nudo del Alfa no lo va a lastimar.
-Te tengo… -Escucha la voz de Katsuki como un susurro lejano, después cae dormido-
…
…
…
Katsuki se remueve y despierta, lo primero que siente a su lado es el dulce y agradable aroma de Izuku bañado con el suyo propio; pareciendo un bosque en llamas. Besa su cabeza, después sus mejillas y luego sus labios, Izuku corresponde al beso con una sonrisa.
-Buenos días, esposo… -Murmura feliz y reluciente el ex príncipe. Katsuki sonríe-
-Su Alteza quién diría que prefería a un dragón antes que a un príncipe -Dice burlón Katsuki-
-Prefiero a un fiero dragón que me coma mejor, querido. -Responde con una sonrisa traviesa Izuku-
-No dudes en que te devoraré. -Katsuki besa feroz los labios de Izuku-
El dragón vuelve a comer de los labios de Izuku, tragando sus suspiros y jadeos, con sus grandes y toscas manos recorre la fina figura del Omega, Katsuki sigue repartiendo besos por su cuello y clavícula, bajando hasta sus pezones rosados y sensibles.
-K-Kacchan… -Izuku entierra sus dedos en el sedoso cabello cenizo de su esposo, este sigue chupando y mordiendo sus pezones-
-Estoy deseando que tengas leche materna -Murmura con voz grave-
-E-espera -Izuku lo aparta de su cuerpo, dejando un rastro de saliva en la comisura del labio de Katsuki- d-debería… c-conocer a tus padres…
-¿Ahora me quieres hablar de mis padres? -Gruñe Katsuki, se aleja de Izuku y frunce el ceño- la vieja hará un escándalo y me pegara en la cabeza, después te hará muchísimas preguntas y te achuchara, mi madre sonreirá y dirá algo bueno, seguramente…
-Sería lo correcto. Debo presentarme ante ellos. -Sonríe Izuku-
-¿A estas alturas? Pff… da igual.
-Kacchan, vas a presentarme a tus padres. -Izuku se cruza de brazos y se pone serio- hasta entonces… n-no podrás tocarme. -Intenta amenazar al Alfa, el dragón sonríe-
-¿Por qué te castigas así, Deku? Eres quién peor lo pasaría sin mi nudo -Se burla el Alfa-
Izuku infla sus mofletes y se aparta de Katsuki, se levanta con dificultad y se pone una bata, Katsuki observa orgulloso todas las marcas en la espalda, hombros y glúteos de Izuku. Pero sobre todo la marca más llamativa está en su nuca, una marca que los une para siempre. Sonríe divertido al ver a Izuku cojear.
Katsuki se levanta desnudo tras él, no se molesta en ponerse su ropa, Izuku desvía la mirada con vergüenza.
-¿Ahora te avergüenzas, después de vernos todo anoche? -Abraza por atrás a Izuku y coloca su cabeza en la del Omega- está bien… mandaré una carta a mis padres, los invitaré a venir aquí para que te conozcan.
-Gracias Kacchan -Sonríe Izuku-
…
…
…
Había pasado una semana y los padres de Katsuki iban a llegar ese día de visita. Habían respondido enseguida a la carta de Katsuki, entusiasmados en conocer a la pareja de su hijo, en la carta Katsuki no había especificado nada. No había mencionado que Izuku es el príncipe que custodiaba, ni que estuvo a punto de casarse.
El día tan esperado llegó.
Izuku junto con Katsuki esperaban a sus invitados ante el castillo, iban vestidos con ropas a juego, Izuku mostrando orgullosamente sus magatama naranjas. Dos grandes dragones sobrevolaban el castillo en círculos, para finalmente aterrizar ante ellos, aunque nada más tocar el suelo ambos dragones se vieron envueltos en fuego y transformados en humanos. Izuku se asombraba cada día con la magia de los dragones…
La que había sido una gran dragona dorada ahora era una mujer de la edad de su madre -calculaba Izuku mentalmente- y el dragón verde en un hombre también de la misma edad e igualmente hermoso.
La mujer rubia viste con una capa roja como la de Kacchan, con una armadura y pantalones, nada parecido a lo que una mujer llevaría de dónde procede Izuku. Pero ella es un dragón después de todo. El hombre viste con una capa verde y ropa con tonalidades del mismo color. Ambos llevan collares de piedras y huesos. Ambos tienen magatamas en sus orejas, ella verdes y él rojas.
Izuku huele que ella es una Alfa, con un olor poderoso e intenso a volcán. Y él, un Omega con un suave aroma a lluvia.
-¡Maldito niño problemático e idiota! -La mujer grita con fuerza, asustando a las aves que posaban tranquilas en los árboles cercanos- ¡Por poco nos avisas de que tienes pareja cuando ya tengan cachorros! ¡Eres un sinvergüenza que no se acuerda nunca de sus padres!
-¡Eres una pesada vieja, por eso no te cuento nada! -Responde Katsuki a gritos, Izuku comprende que es su forma de comunicarse-
-Cariño… Estás asustándolo. -El Omega habla con dulzura, paciencia y hace sentir más tranquilo a Izuku, enseguida logra calmar a ambos Alfas, extiende su mano hacia Izuku quién la acepta inmediatamente- mi nombre es Masaru, es un placer conocerte, eres realmente lindo. Mi hijo tiene suerte. -Sonríe amablemente, tal como Katsuki había predicho-
-¡Mi nombre es Mitsuki! -La mujer se acerca y palmea su hombro con fuerza- Más le vale al idiota de mi hijo cuidar de ti, si se porta como un estúpido puedes pegarle.
-¡Tsk, maldita bruja! -Gruñe Katsuki, Izuku se ríe-
-¡Es un placer conocerlos, soy Izuku Midoriya! -Se presenta alegre-
-¿Izuku… Midoriya…? -Repite Mitsuki, se gira lentamente hacia su hijo- ¿El príncipe que se supone que custodiabas? ¿El príncipe que fue encerrado en este castillo, para ser rescatado por otro príncipe?
-¿Tu pareja es un príncipe? -Los ojos de Masaru brillan- un omega príncipe…
-¡La que habrás liado niñato! -Mitsuki golpea su brazo-
-¡No! -Izuku se interpone entre Mitsuki y Katsuki- Kacchan renunció a mí, dejo que me fuera con un príncipe por mi bien, pero el día de mi boda lo dejé plantado en el altar y volví a Kacchan… Porque lo sabía desde el principio, mi Omega siempre lo supo, Kacchan es mi pareja destinada. Mi alfa. Mi alma gemela. -Sonríe Izuku- yo he sido quién la ha liado en verdad…
-Eso es tan bonito -Suspira Masaru- Aún recuerdo cuando Mitsuki me reclamó… -Katsuki pone los ojos en blanco y suelta un “ahí va de nuevo”, mientras que Mitsuki infla su pecho orgullosa, Masaru relata brevemente:- …varios dragones Alfa peleaban por mí, pero ninguno era de mi agrado, entonces apareció Mitsuki y ella los venció a todos, después me prometió que me amaría y cuidaría siempre…
-¡Ja! Esos estúpidos pensaban que eran dignos de mi amado Masaru -Mitsuki sonríe ampliamente-
-Que romántico -Suspira Izuku, luego se hace a un lado y señala la puerta- adelante, bienvenidos a nuestro hogar -Sonríe amigable-
-Que lindo eres -Comenta Masaru, Mitsuki asiente de acuerdo con su pareja-
-Así es, así que Kacchan debería cuidarte mucho, no vaya ser que alguien te robe…
-Que lo intenten si se atreven. Nadie roba el tesoro de un dragón. -Gruñe Katsuki-
Izuku los condujo a la sala y les ofreció té para beber -de su propio huerto, del que tanto cuidaba con Kacchan- y también algunos dulces para acompañar el té que habían preparado esa misma mañana. Izuku, tal como se le educó en palacio, les sirvió el té y les ofreció de comer como buen anfitrión y yerno.
-¡Woah, eres asombroso Izuku! -Masaru estaba encantado- ¿Cuándo tendréis cachorros? -Pregunto sin nada de tacto ni discreción, Izuku se sonrojo hasta las orejas y Katsuki también desvió la mirada avergonzado, apenas habían hablado del tema con Izuku-
-¡Cierto, quiero nietos! -Demanda Mitsuki a la vez que se bebe su té y de un golpe deja el vaso en la mesa- ¡Más, por favor! -Izuku sirve de nuevo té para su suegra-
-¡Eso no te incumbe, vieja bruja! -Katsuki le gruñe-
-N-no hemos hablado de eso aún -Murmura Izuku avergonzado y se tapa su rostro con las manos- p-pero quiero tres cachorros p-por lo menos -Añade con vergüenza-
-¡Que lindo! -Masaru se ríe-
-¡Ja! ¡Izuku los tiene mejor puestos que tú, chaval! -Mitsuki se burla de Katsuki-
Entre preguntas vergonzosas y respuestas igualmente de vergonzosas, risas y sonrisas, pasan un lindo día y finalmente, antes de caer la noche se despiden de los padres de Katsuki.
Masaru se acerca a Izuku y lo abraza, acaricia su espalda cariñosamente tal como la mamá de Izuku solía hacer. Izuku cierra sus ojos y aspira el aroma del Omega.
-Sean buenos, cuídense uno al otro, y visítenos por favor -Pide el Omega-
-Por supuesto mamá -Izuku le sonríe. Ese día Masaru le había pedido que lo llamara así-
-¡Cuida de mi hijo! -Mitsuki palmea el hombro de Izuku- Es un tonto cabeza hueca, sé tú el cerebro de la relación por el bien de ambos -Aconseja, Izuku se ríe divertido y Katsuki gruñe-
Masaru abraza a su hijo cariñosamente y le da unos besitos en las mejillas que Katsuki acepta con un sonrojo, después Mitsuki estrecha su mano y Katsuki hace fuerza al estrecharla.
-¡Adiós! -Izuku saluda efusivamente a los dos dragones que no tardan en transformarse y emprender el vuelo-
Katsuki e Izuku se quedan fuera del palacio viendo como ambos dragones desaparecen en el horizonte.
-¡Me caen genial! -Suelta Izuku-
-Tu les has enamorado -Sonríe Katsuki-
Izuku se gira y pasa sus brazos por el cuello de Katsuki, debe ponerse en puntillas para llegar bien.
-Entonces… -Empieza despacito- ¿Los cachorros para cuándo?
-Que impaciente, Omega. -Sonríe burlón Katsuki-
Se dan un corto beso en los labios y entre risitas entran al palacio.
…
…
…
Izuku se encuentra en la torre más alta del palacio, sentado en posición de loto en su gran y cómoda cama, acaricia tranquilamente su vientre grande y redondo. Está por salir de cuentas, apenas puede moverse sin que le duela su espalda baja o sus tobillos, por lo que permanece mucho tiempo en cama. Katsuki siempre le lleva comida, libros o cualquier cosa que le pida.
Huele el aroma picoso de Katsuki y en menos de un segundo Katsuki entra por el balcón. Izuku alza su mirada brillante hacia él, inmediatamente sonríe.
-¡Kacchan!
-Estoy en casa Deku -Katsuki camina hacia él rápidamente, le da un rápido beso y después besa su abultado vientre- estoy en casa, cachorro.
-Oh -Izuku nota patadas- ¡Te dice “hola”!
-Pequeño consentido -Se ríe Katsuki y acaricia el vientre de Izuku- Ya falta poco… mis padres vendrán pronto para ayudar.
-Le escribí a mamá, están felices por mí. Pero no pueden venir. Ahora ya no soy el Príncipe Midoriya Izuku. He sido repudiado por el pueblo por haberme escapado con un dragón. -Izuku sonríe- por fin, soy feliz. -Añade-
Katsuki contempla con adoración a su Omega, a su Omega llevando a su cachorro, y eso le llena de orgullo e incrementa su ego.
-¿Nacerá con alas de dragón y escamas? Me pregunto… si tendrá el cabello verde o los ojos rojos… -Habla en voz alta pero para sí mismo- ¡será hermoso, seguro! -Izuku sonríe y pone sus manos sobre las de Kacchan que siguen sobre su vientre-
-Será perfecto, Deku -Añade Katsuki-
…
…
…
El parto duro horas, Masaru se encargó de asistirlo y Mitsuki junto Katsuki fueron echados de la habitación, por entorpecer el parto según les dijo Masaru. Finalmente pudieron entrar y observaron a Izuku recargado en la cama, con la frente sudada y una gran sonrisa, sosteniendo un bulto de mantas blancas. Masaru a su lado lloraba en silencio con una sonrisa.
-Por eso tenía una tripa tan grande ¿eh? -Izuku sonreía y estaba al borde del llanto- Kacchan… ven… -Lo llama con cansancio, Katsuki acude con inmediato- te burlabas… por lo grande de mi tripita… y es que… -Izuku descubre las mantas blancas y enseña a dos pequeños bebés que duermen tranquilamente, Katsuki siente un gran calor nacer desde su pecho- eran dos.
-¡Dos! -Exclama Mitsuki emocionada- ¡Ese es mi hijo! ¡Dónde pone el ojo…!
-Mitsuki -Masaru la interrumpe- dejémoslos solos. Ya tendremos oportunidad de conocer a nuestros nietos más tranquilamente. Este, es su momento.
-Cierto. -Mitsuki asiente y se retiran de la sala silenciosamente, y recuerda que incluso en el parto de Masaru cuando por fin tuvo a Katsuki entre sus brazos les dejaron a solas para disfrutar de su momento-
Izuku arrulla a sus pequeños suavemente, estos siguen durmiendo ajenos a todo, ignorantes de que sus padres les contemplan con absoluto amor y admiración. Los pequeños aún sin cabello en sus cabecitas y sus ojos cerrados apenas se pueden diferenciar, ambos tienen un tono de piel claro como Izuku.
Katsuki se acuesta en la cama junto a Izuku, un brazo lo pasa por la espalda de su Omega y lo acerca a él. Con la otra mano descubre un poco la manta que cubre a sus cachorros y con un dedo toca sus mejillas abultadas, con tantísimo cuidado como si fuesen de porcelana.
-Son… tan pequeños… -Dice Katsuki- …tan frágiles…
-Son fuertes, Kacchan. Son nuestros hijos. -Le susurra Izuku- ¿Has pensado en algún nombre? Nos vendría bien tener dos ideas.
-Yo… Pensé… Katsuo… -Revela tímidamente- solo si tú quieres.
-Si. -Izuku asiente- a mí me gusta Kazuki.
-Me parece perfecto. -Katsuki besa la cabeza de Izuku- sois mi preciosa y amada familia. Os protegeré siempre. De todos. De todo.
-Kacchan… te amo -Izuku besa la mejilla de su Alfa- te amamos. -Sonríe adorablemente-
…
…
…
Katsuo y Kazuki tienen cinco años. Se encuentran en el jardín del palacio entrenando con su padre. Se supone que ya podrían desarrollar sus poderes draconianos y manifestar sus alas o cuernos por lo menos, o las garras con suerte.
-¡No es justo! ¡Cuando padre lo hace parece fácil! -Dice Katsuo inflando sus mejillas pecosas; posee los ojos verdes de su madre y su cabello rubio tiene rizos adorables-
-Bah… -Kazuki a su lado pone una mueca de pereza; tiene su cabello puntiagudo color rubio oscuro, sus ojos son rojos intensos y no posee pecas en su cuerpo como su mellizo- …es una tontería, ya nos saldrá.
-¡No seas holgazán! -Le regaña Katsuo- Quiero que cuando nos visiten los abuelitos vean progresos.
-Bah… -Repite Kazuki-
-¡Oi, mocosos!
Katsuki se acerca a ellos, con su capa roja ondeando tras él. Izuku camina tranquilamente, con una sonrisa pacífica, con una capa verde a juego.
-Mis bebés -Izuku les recibe con brazos abiertos, ellos corren a abrazarlo para recibir mimos y besos de su mamá-
-¡Ya son grandes! -Dice Katsuki, celoso al no recibir sus mimos y besos-
-Kacchan, también tengo besos para ti -Comenta Izuku burlón-
-Tsk -Katsuki gira su rostro avergonzado- ¡Muéstrenme que han aprendido, YA!
Enseguida los mellizos se colocan uno junto al otro, delante de sus progenitores, y se esfuerzan en mostrar algo.
Apenas pueden manifestar sus garras, aún cortas y poco afiladas tal como sus colmillos.
-Lagartijas enclenques -Se burla Katsuki- a su edad yo sobrevolaba los cielos.
-¡Pero tú eres 100% dragón! -Se queja Katsuo- nosotros somos híbridos.
-Cierto, es culpa de ma -Kazuki señala a su madre con pereza, Izuku siente una piedra pesada sobre sí mismo-
-Es culpa mía… -Izuku se deprime rápidamente, Katsuki gruñe y golpea la cabeza de Kazuki-
-¡Discúlpate! -Gruñe el dragón- ¡Son tan dragones como yo, no tiene nada que ver!
-Perdón -Dicen ambos-
Siguen intentando hasta que el sol está por ponerse. Ambos, cansados y exhaustos, pero no se rinden.
-¡SÍ, YA ESTÁ! -Exclama Katsuo, con un par de alas con escamas verdes-
-¡Genial! -Kazuki a su lado tiene un par de escamosas alas rojas-
Ambos niños se ponen a jugar felices, empiezan a volar a un par de metros del suelo con un poco de dificultad.
-Son hermosos Kacchan -Izuku y Katsuki permanecen alejados, observando enternecidos la escena-
-Sabía que podían hacerlo. -Dice Katsuki- gracias Izuku… -Le susurra a su Omega en el oído-
-Kacchan -Izuku sonríe y lo mira a los ojos, los ojos rojos de Kacchan le devuelven la mirada- cada día estoy más agradecido de que jamás fui salvado y me quedé con mi dragón… Te amo.
Comparten un intenso beso en el atardecer, sellando así su historia de amor.
FIN