¡Es mi Omega!

Summary

Katsuki regresa de la guerra y solicita a la reina la mano de Izuku delante de todos los pretendientes y la corte. KATSUDEKU. ONE SHOT.

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Capítulo Único

Izuku es el séptimo hijo de la Emperatriz Inko, La Maravillosa, La Conquistadora, La Madre entre otros de sus títulos. Sus seis hermanos y hermanas mayores son Alfas y Betas poderosos, con magnificas habilidades para el combate. Él, en cambio, ha nacido como Omega. Más débil, más delicado, y además sin ningún Don.

Su madre, una Alfa guerrera muy poderosa, jamás le ha repudiado ni molestado por ello. Es más, lo ha protegido y amado con más fervor que a sus demás hijos. Nunca ha dejado que salga del palacio, ni que este sin la compañía de sus damas o sus guardias personales, Izuku jamás se ha hecho ni un pequeño rasguño gracias a ello. Jamás ha pasado por ningún malestar, falta de alimento o de ropa, siempre lo ha tenido todo con un solo chasquido o algún pequeño comentario.

Katsuki es el único hijo de Masaru y Mitsuki, de la tribu nómada del norte, temidos guerreros bárbaros, jamás han perdido ni un solo combate. Se dice que por dónde sus caballos pisan no vuelve a crecer la hierba.

Entre la tribu de Mitsuki y el reino de Inko hay una fuerte amistad debido a que ambas se conocen desde pequeñas y hicieron un juramento de siempre ayudarse y protegerse. Inko heredó el reino de su padre, mientras que Mitsuki se convirtió en la Alfa líder de la tribu.

Masaru y Mitsuki solo tienen un hijo, un fuerte Alfa, al cual han criado como un guerrero. Lo han entrenado desde pequeño, nada más dar sus primeros pasos ya tuvo una espada en sus manos, conforme crecía más fuerte se volvía. Toda su vida la ha pasado entrenando, peleando y fortaleciendo su Don. Nunca lo ha tenido fácil.

Y desde pequeños, Katsuki e Izuku coinciden una vez al año, cuando sus progenitoras se reúnen para fortalecer sus lazos y mantener sus alianzas.

La primera vez que se vieron eran apenas unos bebés de pocos meses. Inko, recelosa y protectora, enseño de entre sus poderosos y fuertes brazos a un pequeño bebé arropado con mantas blancas con hilos de oro, con apenas cabello en su cabeza -aunque de un indudable color verde- y con ojitos verdes esmeraldas. Mientras que Masaru cargaba a Katsuki envuelto en mantas echas de lana de oveja, suaves y calientas, sujeto en su espalda. Un bebé con un ceño fruncido e inconfundibles ojos rojos, como los de su padre. Mitsuki alardeaba con orgullo que un día sería su sucesor, un poderoso Alfa.

Inko comentaba que su pequeño Izuku sería el ser más hermoso del reino, y que jamás dejaría que se le hiciera daño alguno.

Los siguientes años fueron pasando con rapidez. Los pequeños crecían y se iban conociendo con gran curiosidad.

A los cinco años por fin tuvieron valor de hablar y presentarse. Katsuki vestía las prendas típicas de su gente, con plumas de águila trenzadas en su cabello dorado, con collares de huesos de animal y descalza sobre el reluciente piso de mármol del gran palacio. Izuku, todo lo contrario, vestido con las mejores sedas del reino, pulcro, con un dulce aroma y muchísimo más tímido y recatado que Katsuki, e infinitamente más amable y educado.

Durante los siguientes años ansiaban encontrarse y contarse todo lo que les había ocurrido durante el año. Izuku le hablaba de sus profesores, los libros que debía aprender, todas las lecciones de etiqueta tan aburridos. Mientras que Katsuki le contaba de sus viajes a tierras insólitas y peligrosas, aventuras divertidas y momentos difíciles dónde había visto luchar a muerte a sus progenitores contra los enemigos del reino.

A la edad de diez años Izuku le confesaría a Katsuki que su género secundario había salido a la luz, revelándose como Omega. Mientras Katsuki le comentaría orgulloso que él siempre supo que había nacido como Alfa.

-¡Kacchan es increíble! -Dice Izuku con estrellas en sus preciosos ojos, que a Katsuki le recuerdan a un par de gemas esmeraldas. Izuku llamaba así a Katsuki, debido a que de pequeño no pronunciaba bien y se le quedó ese apodo, pero nadie más puede llamar así al joven Alfa sin sufrir una explosión en la cara- Siempre supe que serías un fuerte y poderoso Alfa… yo en cambio… siempre seré alguien invisible para mi familia… Débil e insignificante Omega… Sin Don y…

-¡Oi, jamás vuelvas a decir eso! ¿¡Me oyes, Deku!? -Katsuki se pone furioso, aprieta sus puños hasta que sus nudillos se ponen blancos- ¿De nuevo los idiotas de tus hermanos te dijeron cosas feas? ¡Les voy a partir la puta cara! ¡Esos cabrones!

-¡N-no Kacchan! -Izuku se sonroja ante el vocabulario del joven bárbaro- …tienen razón… soy el séptimo hijo, Omega, sin Don… Con suerte viviré siempre en palacio o quizás Madre me busque un buen Alfa.

-¡Argh! -Katsuki gruñe y balbucea insultos, se cabrea y patea un mueble de la habitación de Izuku- ¡No dejaré que eso pase, maldito! ¡Yo seré tu Alfa! -Anuncia, con un fuerte sonrojo, Izuku se sonroja también y se tapa el rostro avergonzado- ¡Vendrás conmigo, viajaremos por todo el reino y vivirás aventuras, esas que tanto te gusta que te cuente! ¡Serás mi igual, mi Omega, y viviremos aventuras todos los días!

-¡S-sí! -Izuku asiente, aún con el rostro cubierto, Katsuki se cruza de brazos y asiente orgulloso, satisfecho con la respuesta, y una parte dentro suyo aúlla complacido-

No mencionan nada de eso a sus progenitores ni familia, es una promesa que se queda entre ellos y con eso es suficiente para los jóvenes cachorros.

Los años siguen pasando e Izuku observa como Katsuki cada vez es más grande y musculoso, cada año que se encuentran es más apuesto e intimidante. El resto del año se mandan cartas mediante cuervos, esperando ansiosos reencontrarse.

Katsuki puede observar que cada año que visita a Izuku este es más hermoso, con un aroma demasiado atrayente, aunque cada vez está más cubierto por la ropa no como cuando eran niños, incluso debe llevar un velo en su cabeza al ser un príncipe Omega soltero. Eso le fastidia porque no puede ver bien el cuerpo del Omega.

Cuando Katsuki cumple diez y seis no puede ir a visitar a Izuku ese año, debido a que en las fronteras del norte los enemigos intentan atacar el reino, y la Emperatriz Inko manda soldados además de haber solicitado ayuda a la tribu de Mitsuki.

-Está espada ha pasado por todos nuestros antepasados, Katsuki. -Le dice su padre, Mitsuki observa con orgullo a su hijo, que ya le saca dos cabezas de altura- todos ellos fuertes guerreros, ahora la vas a llevar tu en está guerra. Ve. Pelea. Gana. Y vuelve junto a los tuyos. -Dice con voz firme- y… después visita a Izuku -su tono cambia a uno más burlón- no tardes o quizás Inko lo casé con algún Alfa inútil de la corte -Se ríe al ver como su hijo enseña sus colmillos afilados y gruñe molesto-

-¡No molestes vieja bruja, por supuesto que ganaré a esos bastardos! -Gruñe guardando la espada recién adquirida en su cinto- ¡Y no es de tu incumbencia lo que haga cuando regrese!

Mitsuki observa como su hijo se despide de Masaru, quién tiene los ojos brillantes por las lágrimas acumuladas, y después monta en su caballo negro para marcharse con otros Alfas guerreros de la tribu.

-Escribiré a Inko… -Anuncia Mitsuki sonriendo de forma lobuna- …creo que por fin podremos unir nuestros pueblos.

-No hagas ninguna tontería -Advierte Masaru, Mitsuki muerde la mejilla de su pareja de forma cariñosa y posesiva disfrutando del pequeño gemido que emite el Omega- Uhm~

-¿Cuándo he hecho yo alguna tontería? -Se ríe burlona la Alfa-

Izuku observa el horizonte desde el balcón de su habitación algo acongojado, con sus manos juntas como si rezara a la altura de su pecho, dónde su corazón late desbocado. Sus ojos están un poco llorosos.

-Kacchan… -Murmura con voz temblorosa- …cuídate mucho… Dioses, por favor, cuidadlo… traedlo de vuelta a mí… por favor… -Añade con preocupación-

Recién ha leído la última carta que ha recibido de su mejor amigo, dónde este le dice que parte a la guerra que ha comenzado en el norte.

-Hijo mío… Puedo oler tu aroma desde mi trono. -La voz de Inko es fuerte y clara como siempre, pero está vez con un toque de preocupación, Izuku corre a sus brazos y deja caer sus lágrimas, mientras siente como Inko lo abraza con fuerza y acaricia suavemente su espalda, además suelta sus feromonas para tranquilizarlo con su aroma- Oh, cachorro mío… ¿No confías en la fuerza de Bakugo?

-C-claro que s-sí… -Murmura tembloroso el joven Príncipe- …pero… u-una guerra…

-Bakugo es un Alfa fuerte. Hábil en combate. Con un poderoso Don. No tienes que preocuparte. -Inko acaricia los suaves mechones de Izuku y acomoda uno tras su oreja, después añade divertida:- Nuestros enemigos deben preocuparse más.

-¿Por qué lo has tenido que mandar a él? -Ahora Izuku frunce el ceño y ya no llora-

-¿Habrías preferido tenerlo aquí contigo? -Inko sonríe de lado burlona-

-¡N-no quería d-decir eso! -Izuku se sonroja ante el significado tan descarado- s-solo no q-quiero que le hagan daño…

-Mi pequeño cachorro… tienes un hermoso y bondadoso corazón… eres mi mayor tesoro en todo el reino. -Inko lo abraza de nuevo y aspira su aroma limpio, sin contaminar por ningún alfa- me será tan difícil entregarte un día… eres mío -Dice de forma posesiva-

-Usted decide sobre mí, yo solo soy un Omega sin Don -Dice sumiso Izuku, suspirando resignado, ya conoce el destino de un omega sin don, aunque sea un príncipe…-

-¿Solo un Omega? Oh, mi bebé hermoso… No tienes ni idea de tu gran valor. Todos mis hijos te envidian. Todos en la corte te observan. Todo el reino anhela con poder verte y estar junto a ti. -Dice ella con orgullo- tu presencia, tu aroma, todo tú, mi cachorro… Eres el mayor tesoro de todos, por eso debo ser tan protectora contigo…

-Mis hermanos y hermanas no me envidian, envidian que me lleve toda vuestra atención. -Murmura Izuku-

-¿Seguro? Bueno… -Inko deja el tema de lado- …si te consuela he mandado refuerzos para que tu Kacchan no pueda sufrir muchos daños en batalla, me he asegurado de que no dejen que muera. -Izuku sonríe ampliamente-

-¡GRACIAS! -Abraza a su madre-

….

Han pasado dos años, dos largos años dónde Izuku y Katsuki no se han visto y solamente se han podido comunicar por carta un par de veces. Izuku anhela muchísimo la compañía de Katsuki, quiere verlo y poder abrazarlo, cada vez se desespera más por su amigo. Además, ya ha pasado por sus dos primeros celos y fueron horribles, sufrió tanto que sus damas tuvieron que darle tés para que la pasara durmiendo esos días…

Ahora Izuku cuenta con diez y ocho años.

Todos sus hermanos y hermanas a esa misma edad fueron emparejándose uno tras otro. Y solamente sigue soltero el joven Omega. Sabe que ni la Emperatriz puede retenerlo más tiempo confinado en Palacio.

Ese día la corte se reúne, además de algunos príncipes y princesas Alfas de otros reinos. En la gran sala del trono la Emperatriz observa a todos desde lo alto de su trono, sus ojos fríos y profundos intimidan a cualquiera que le dirija la mirada, su porte altivo la hace parecer incluso más grande de lo que es, su ropa consiste en su mejor armadura y en su cabeza lleva su corona llena de joyas hermosas. A su lado, a la derecha en un trono más discreto pero no menos decorado y enjoyado que el suyo propio, se encuentra Izuku. Vestido con su ropa más hermosa, maquillado, con joyería de oro y un rostro sereno, casi se podría decir que triste.

Han pasado siete días desde que cumplió su mayoría de edad, y ya tiene un montón de pretendientes a los que va a rechazar de alguna forma. Además, hace meses que no sabe nada de Kacchan.

-Silencio. -La voz dura y profunda de Inko resuena en la sala. No hace falta que levante la voz, todos la han oído con claridad, enseguida cesan los murmullos y todos la observan- he sido obligada a reunirme con la corte y con los pretendientes por la mano de mi más preciado tesoro, mi pequeño Izuku -Dice con voz fría y dura, apretando sus puños en el trono, nadie se atreve a decir nada, no hay ningún Alfa que pueda hacerle frente a su fuerte presencia- por ley, estoy obligada a escuchar sus tontas peticiones y pretensiones sobre mi pequeño… pero no crean que aceptaré alguna. Empezad. -Gruñe lo último. Izuku suspira con pesadez-

Justo cuando el primer pretendiente quiere dar un paso al frente y pedirle a la Emperatriz la mano de su más preciado hijo a cambio de un buen dote se abren las grandes puertas de la sala. Toda la atención de la corte se centra en el Alfa que acaba de llegar.

Sucio, con restos de tierra y sangre, con un gruñido que viene de lo más profundo de su pecho, y un fuerte aroma a Alfa dominante, furioso, celoso y posesivo hace retroceder a todos y le dejan un pasillo hasta el trono. Su ropa, su armadura, se encuentra con cortes y abolladuras, tiene los brazos musculosos y tonificado a la vista, con cicatrices ya curadas, la sangre seca que tiene encima resulta no ser suya ya que no tiene herida alguna, por tanto todos suponen que es de sus enemigos. Su sola presencia echa atrás a todos los pretendientes, es grande y fuerte, nadie ahí está a su altura y todos lo saben.

Inko sonríe ampliamente, con orgullo incluso, y de reojo decide observar la reacción de su pequeño cachorro.

Izuku está casi boquiabierto, su corazón late fuerte que cree que se le saldrá del pecho, sus ojos empiezan a empañarse por sus lágrimas, ante él está Kacchan a quien hace tres años que no ha visto. Se encuentra algo sonrojado oliendo el aroma fuerte del Alfa, en el que claramente transmite un mensaje dominante y posesivo, hacia él.

-¡Inko…! -Se dirige a la Emperatriz sin decoro alguno, sin títulos, se para en medio de la sala y la observa casi gruñendo, enseñando sus colmillos- ¡…la guerra ha sido ganada! -Anuncia- ¡La Tribu Bakugo junto a los soldados de mierda que mandaste han vencido a los bastardos del reino de Shigaraki! ¡Y vengo a reclamar a MI OMEGA! -su voz resuena en toda la sala, nadie dice nada, todos esperan a que la Emperatriz enfurezca y le corte el cuello a ese Alfa atrevido, sucio y maleducado-

-Katsuki Bakugo -Pronuncia lentamente Inko, sonríe divertida y se cruza de piernas- ya era hora. -Ahora dirige su mirada a Izuku- Adelante. Tú decides. -Añade en un susurro, solo para Izuku-

Izuku mira sorprendido a su madre, sonríe levemente y asiente, sabe que ella jamás le habría obligado a nada. Si él pedía estar soltero de por vida lo habría aceptado y nadie podría haber hecho ninguna oferta que la hubiera hecho cambiar de opinión.

Izuku se levanta de su trono y se dirige a Katsuki, se mueve lentamente hacia él disfrutando de ganarse toda su atención sobre su persona, disfruta al ver como Kacchan se lo come con los ojos observándolo de arriba abajo.

-Alfa. -Pronuncia suavemente Izuku- Acepto.

Katsuki sonríe arrogante y después acorta la distancia entre ellos en dos pasos para poder estrecharlo entre sus poderosos brazos. Izuku cierra sus ojos y disfruta del contacto, aspira el aroma a fuego y tierra de Katsuki, es como un volcán en erupción, mientras que Katsuki disfruta del aroma suave y dulce del Omega, como una brisa de aire fresco en mitad del bosque. Y juntos, crean un incendio forestal.

-Ejem -Inko frunce el ceño, odia tener que entregar a su bebé- creo que hemos terminado -Observa a todos los pretendientes y a la corte- LARGO. -No necesita repetirlo, todos se marchan mientras de reojo observan al Alfa y al príncipe Omega, tan ensimismados que ni se dan cuenta de las miradas indiscretas y los comentarios sobre ellos-

“¿Quién es ese Alfa?”

“¿Ya se conocían? Parecen conocerse…”

“Jamás he visto al príncipe Izuku tener interés en nadie, ¿es porque ya estaba comprometido?”

“¿La emperatriz está de acuerdo?”

Cuando todos abandonan la sala, Katsuki e Izuku siguen abrazados, al Omega no le importa la suciedad y la sangre de la ropa de Kacchan y que se esté ensuciando él mismo. Katsuki ignora como es observado por la Emperatriz desde su trono.

-¡Maldito mocoso de mierda! -Es Mitsuki quién irrumpe en la sala, furiosa y jadeando- ¡Te dije que me esperases! ¡Hijo de…! -Entonces observa como Katsuki e Izuku se alejan un poco uno del otro, pero las grandes manos de Katsuki siguen aferradas a la cintura pequeña de Izuku-

-¡Tía Mitsuki! -Sonríe alegre Izuku-

-Ya sé porque tenía prisa este idiota -Sonríe Mitsuki- Hola Izuku, cada vez que te veo estás más hermoso -Se acerca para tomar su mano y besarla, Katsuki gruñe molesto- pareces perro de tanto que gruñes… Domestícalo bien, Izuku.

-Vamos Mitsuki, tenemos mucho de que hablar, y una boda por organizar. -Dice Inko y ambas se retiran dejando solos al fin a la pareja recién reunida-

Ambos se miran a los ojos, ensimismados uno en el otro, rojo y verde se funden.

-Te he echado tanto de menos, Kacchan… -Izuku lloriquea un poco-

-Deku idiota, te dije que volvería a ti -Murmura Katsuki juntando su frente contra la de Izuku, teniendo que agacharse un poco para estar a la altura-

-Sí, lo sé… -Murmura Izuku- c-cumple tu promesa, Kacchan -Lo mira desafiante, Katsuki sonríe. Esa chispa de Izuku siempre le ha cautivado-

-Ha eso he venido, Izuku -entonces lo coge en brazos fácilmente, lo carga y se lo lleva de ahí-

-¡Waah, Kacchan! -Izuku se aferra a él- ¿A dónde me llevas?

-A tu alcoba -Contesta con tranquilidad- llevo años matándome a pajas.

-¡Kacchan! -Izuku se pone rojo hasta las orejas-

-¿Acaso tú no te has tocado pensando en mí? -Sonríe burlón-

-E…ms…cls…. -Izuku murmura de forma inentendible-

-¿Ah? ¡Dilo más alto, bastardo!

-¡E-en mis c-celos! -Repite Izuku- s-siempre pensaba en ti…

-Oh~ -Katsuki sonríe entusiasmado- vamos a hacer cachorros.

-¡Kacchan, primero m-matrimonio!

-¡Bah!

Han pasados varios meses, Izuku vive con la tribu nómada de los Bakugo, viajando con ellos de un lado a otro y viviendo aventuras junto a su esposo, tal como se lo prometió de niños Kacchan. El mismo día que Katsuki lo reclamó ante la corte también se llevó a Izuku, dejando que este se despidiera apropiadamente de su madre y sus damas más cercanas. Apenas había metido algunas cosas importantes en una gran mochila amarilla y montando el mismo caballo negro que Katsuki dejaron el Palacio atrás.

Se casaron en mitad del bosque con la sola presencia de la tribu de los Bakugo, e Inko que había asistido a escondidas.

Desde entonces Izuku viste la misma ropa que los bárbaros y tiene tatuajes a juego con Katsuki, lleva collares hechos de piedras preciosas que ha encontrado Katsuki para él, plumas en el pelo y a veces va descalza.

Ama su vida y sobre todo a su esposo, que lo ama y respeta, lo cuida y protege.

Izuku acaricia su vientre levemente abultado mientras piensa en toda la felicidad que siente en su vida. Se encuentra sentado sobre una acolchada manta con patrones de colores, a su alrededor tiene grandes cojines y mucha comida.

La tribu había decidido quedarse en un pacífico valle hasta que Izuku salga de cuentas.

-¡Oi, Deku!

Katsuki se acerca a grandes zancadas hacia su esposo, Izuku se encuentra tumbado cómodamente y comiendo fruta.

-Toma -Katsuki extiende una nueva pieza de fruta hacia Izuku, este lo mira con ojos brillantes-

-¡Mango! -Exclama feliz y toma la fruta en las manos-

-Debes comer bien, alimentar al cachorro -Katsuki se acerca y toca el vientre de Izuku haciendo suaves círculos-

Katsuki se acomoda al lado de Izuku y lo arrulla entre sus fuertes brazos, empezando a ronronear para él, Izuku disfruta de las atenciones de su Alfa.

Izuku piensa que no podría tener mejor vida que esta.

FIN.