Única Parte
Demonios, iba tarde. ¡Y era lunes!
Tal vez no fue buena idea apagar la alarma de mi celular, creyendo ingenuamente que me levantaría en unos minutos. O puede que no debí haberme quedado jugando hasta las dos de la mañana el nuevo videojuego que compré hace unas semanas.
Resulta un poco contradictorio de mi parte ya que siempre le hago recordar a mis estudiantes la importancia de ser puntual, añadiendo lo esencial que es respetar un horario implementado. Aunque ellos no lo sabrían de todos modos.
Pero yo, Jeon JungKook, el guapo profesor que ama mucho a sus chicos, y que se me estruja el corazón tener que mentirles, he decidido que hoy no tomaré examen sorpresa... Y también porque olvidé imprimir las copias. Pff, aunque eso es lo de menos, lo importante es que se quedarán sin examen.
¿Debería decirles? Así ellos votarían por mí como su profesor favorito. Lo pensaré en el camino.
Guardé la llave de mi departamento dentro de mi maletín, bajando rápidamente las escaleras. No había tiempo de esperar el ascensor.
Subí al primer taxi que se detuvo frente al edificio, soltando un gran suspiro de alivio.
─Buenos días, ¿a dónde lo llevo? ─el chofer giró a verme y le devolví el saludo, indicándole la dirección.
Saqué mi celular, entrando a la cámara frontal para arreglarme algunos mechones de cabello que caían sobre mi frente, sacudiendo luego algunas pelusas que había en mi saco. Revisé las obras que llevaba conmigo, asegurándome de no estar olvidando ninguna. Porque sí, no puedo enseñar Literatura a mis estudiantes sin antes leerles algunos párrafos para que entiendan mejor la clase.
Amo leer, es uno de mis pasatiempos favoritos, además de escribir. Es por eso que no es ninguna sorpresa para mí que también ame mi trabajo.
Tengo una inmensa debilidad por la poesía, más por la romántica. Y Bécquer es uno de los poetas que más admiro. Cada noche, antes de dormir, siempre me encargo de leer un poema suyo.
También porque no tengo a nadie con quien distraerme o compartir pequeñas charlas sobre nuestro día. No desde mi última relación. Es un tema que prefiero no pensar, aunque mañana o más tarde siempre termino haciéndolo. Pero no hay nada como un café y un libro que me hagan olvidarlo, al menos por un momento, porque se me termina el café y ya no hay más páginas en el libro que leer.
─Listo, llegamos.
─Oh, vaya, no hubo mucho tráfico ─el conductor me mostró una sonrisa desde el espejo retrovisor─. Tenga, muchas gracias ─le extendí el dinero y me bajé del taxi, arreglando un poco mi cabello que fue desordenado por el viento.
La entrada para los maestros era a las siete en punto, media hora antes que la de los estudiantes. Y justo ahora yo iba quince minutos tarde.
Fui directo a los baños, acomodándome la corbata frente al gran espejo. Luego saqué un pequeño pañuelo para limpiarme los zapatos. Siempre tengo que estar presentable, más allá del hecho de querer verme bien en cualquier lugar, tengo que ser un buen ejemplo para mis estudiantes, no puedo dar una clase si estoy mal vestido o con la ropa sucia. Dios, qué pensarían ellos de mí.
Apenas salí, estuve a punto de irme al salón que me correspondía, de no ser porque sentí que alguien me tomó del antebrazo, deteniéndome en medio del pasillo.
─Profesor Jeon, buenos días.
Mierda.
─Buenos días, directora ─una mujer de casi sesenta años y demasiado estricta con el horario─. Disculpe por la tardanza, será la primera y única vez ─mordí mi labio inferior con nerviosismo─. Tuve un proble...
─¿Eh? ¿De qué está hablando? ─me miró confundida─ Necesito que me acompañe a la sala de profesores, por favor. Los demás docentes están esperando ahí, tengo que anunciar algo antes de que empiecen las clases.
No podía negarme de todas formas. Así que solo la seguí, saludando en el camino a algunos de mis estudiantes que iban llegando.
─Bueno, ya estamos ─cerró la puerta detrás de mí, ella dirigiéndose al frente de todos los asientos, mientras yo me quedé en el último de ellos, viendo a mis otros colegas sentados más adelante─. Esto será rápido para que puedan seguir sus labores con normalidad.
Tomó un breve respiro a la vez que acomodaba sus lentes sobre su nariz.
─Como sabrán, la maestra Kang renunció debido a problemas personales ─asentí inconscientemente, tenía entendido que estaba esperando su tercer bebé─, así que el curso de Historia se pausó por unas semanas. Pero, felizmente, ya conseguimos un reemplazo para que nuestros estudiantes no se retrasen más con el tema. Así que bien, esto solo era para darle la bienvenida y pueda entrar en comodidad con todos nosotros ─fijó su vista en una parte del lugar, extendiendo su mano─. Profesor Kim, puede presentarse.
Y es ahí donde se me cortó el aire y el tiempo dejó de correr.
Tal vez no fue así como creí que sería nuestro primer encuentro luego de terminar todo lo que alguna vez tuvimos.
Corrección.
Luego de que él terminara con todo lo que alguna vez tuvimos.
Ya va a cumplirse casi un año desde esa vez que llegué a nuestro departamento, habíamos decidido mudarnos juntos luego de estar dos años como novios, y apenas crucé por la puerta, encontré todas sus cosas en maletas, justo a un lado de la entrada.
TaeHyung estaba sentado en el sofá, supuse que estaba esperándome, porque cuando cruzamos miradas, él se puso de pie rápidamente, acercándose a mí. Lo noté decaído, y eso me confundió un poco en ese momento, ya que juntando su estado de ánimo y sus cosas listas para irse, no tardé en darme cuenta que se trataba de algo malo.
Todo pasó muy rápido, pero ahora, mientras lo recuerdo, parece como si nuestra conversación hubiera durado horas.
Se disculpó conmigo antes de decirme infinidades de cosas que no presté atención, solo podía concentrarme en su rostro que poco a poco era bañado por sus lágrimas. Yo no entendía, ¿no era feliz conmigo? Porque yo sí lo era a su lado, incluso llegué a pensar que él sería la persona con la que pasaría el resto de mi vida. Lo amaba, lo amaba más que a nada.
Pero no era recíproco, o tal vez no con la misma intensidad.
No dije nada cuando escuché a Tae decirme que debíamos terminar. Simplemente me había quedado en blanco. Lo miré y él notó la confusión en mi mirada, pero rehuyó su vista de la mía. Le pregunté el porqué, qué es lo que hice mal, alguna razón por la que teníamos que separarnos. No entendía nada y necesitaba una explicación por el cambio tan repentino.
Me dijo que aún no era el momento para saberlo, ¿cuándo lo sería, si desde ahí no volví a verlo hasta ahora?
Se despidió de mí, recordándome lo mucho que me amaba, pero si en verdad lo hacía, ¿entonces por qué me dejaba? Después de unos días me resigné a saberlo, TaeHyung desapareció sin dejar rastro de nada y yo empecé a vivir tratando de aceptar la ruptura. Convenciéndome de que tal vez él tenía sus razones, que prefería dejarme a tener que fingir que aún sentía algo por mí.
Y ahora, mientras lo veía hablar frente a los demás profesores, esos sentimientos que alguna vez creí haberlos dejado en el pasado, se hacían presentes de nuevo.
Estaba diferente. Cuando aún salíamos, él tenía el cabello castaño con algunos rizos, pero en este momento podía observar que se lo había cortado y se lo había teñido de un leve color rojo. Yo sabía cuánto le encantaba tener su cabello largo, por lo que se me hizo raro. Pero a veces las personas cambian, y podía decir con seguridad que él también lo había hecho.
Se veía hermoso de igual manera.
TaeHyung terminó de hablar y barrió con su vista todo el lugar, como si buscara algo. Mi corazón se detuvo cuando nuestras miradas se encontraron, noté cómo se sonrojó, apartando su vista al instante.
─Eso es todo, vayan a los salones que les correspondan antes de que la campana suene ─y justo cuando la directora terminó de hablar, la campana sonó.
Yo no dudé ni un segundo y agarré con rapidez mi maletín, saliendo primero de lugar, desajustando mi corbata porque sentía que me quedaba sin aire.
Carajo. Bien, tengo que estar tranquilo. No es tan malo trabajar en el mismo colegio con tu ex al que aún no superas, ¿verdad? Hay varios pasillos donde fácilmente podría escabullirme para no cruzarme con él, incluso en la hora de receso puedo quedarme en el baño y no tener que comer en la cafetería. Sí, esa era buena idea.
Respiré profundo antes de entrar al salón─. Hola, chicos, buen día.
─Buenos días, profesor ─todos se pusieron de pie, dándome una breve reverencia.
─Pueden tomar asiento ─dejé mis cosas sobre el escritorio, quitándome el saco y dejándolo en mi sitio─. Hoy no habrá examen porque posiblemente sigan cansados por todas las actividades que les dejaron este fin de semana ─escuché cómo algunos silbaron y otros aplaudieron felices.
─¡Sí! Por eso es nuestro favorito, profe.
Solté una risa─. Tranquilízate, Sam, pero no se salvarán de la revisión de cuadernos.
─No hay problema, estoy al día ─vi cómo se puso recto sobre su asiento, sacando el pecho y dándose ligeras palmadas en la mejilla, claramente orgulloso.
Pasé todo el día distraído, incluso mis estudiantes se dieron cuenta de eso, preguntándome si me sentía bien. Les dije que me encontraba cansado porque la noche anterior me había quedado hasta tarde revisando las prácticas y pasando notas al registro, lo cual no era del todo mentira.
Cuando sonó el timbre indicando la hora de salida, todos formaron en la puerta, esperando que les diera permiso para que se retiren, lo cual hice. También me levanté, tronándome la espalda. Solté un quejido al hacerlo, ya estaba cansado de estar sentado mucho tiempo. Mis glúteos iban a desaparecer y todo el esfuerzo que hice en el gimnasio iba a ser en vano.
Salí del colegio, deteniéndome en la parada de taxis. Esperé unos diez minutos hasta que de pronto sentí a alguien tocarme el hombro con delicadeza. Volteé confundido, encontrándome con la única persona que planeaba evitar hasta el término del año escolar.
Jodida suerte.
─JungKook ─susurró con timidez, un ligero rubor cubriendo sus mejillas─, hola.
─Profesor Kim ─okey, sé que fui demasiado seco, pero los nervios me consumían─, ¿necesita algo?
Pareció haberle confundido que no le haya tuteado de vuelta, así que solo lamió sus labios, lo conocía tan bien que enseguida supe que yo no era el único nervioso─. Hm, quería saber si tenías un po...
Un auto se detuvo justo a mi lado, bajó su ventana esperando a que alguno de los dos suba.
─Lo siento, tengo que irme, alguien me espera en casa ─y me subí al vehículo.
Pude notar un destello de tristeza y decepción en su mirada, pero lo eliminé de mi mente a los segundos.
Apenas llegué, tiré todas mis cosas en el sofá. Fui hacia la ventana y tomé la regadera que se encontraba a un lado, vertiéndola sobre la diminuta compañía que hacía de mis días menos solitarios.
─Toma mucha agua, Tubi ─no se me ocurrió otro nombre─. De aquí hasta mañana.
Me quité la ropa y entré a la ducha, quedándome más tiempo de lo normal, pensando varias cosas. Cuando salí me preparé café y tomé un libro al azar de mi estantería, puse una silla al lado de la ventana y traté de concentrarme en la lectura.
Digo traté, porque lo que en realidad hacía era reproducir en mi mente todo lo que pasó hoy en el trabajo. Por más que quiera evitar pensar en él, simplemente no podía. Aún veo su sonrisa mientras se presentaba, o lo bien que se veía con esa pantalón beige y camisa que entallaba a la perfección sus curvas, o la manera en cómo sus ojos brillaron cuando se encontraron con los míos. Definitivamente no podría sacarlo de mi cabeza.
Pero se quedaría así, en mi cabeza. No debería dejar que mis emociones por él se hagan más grandes, porque ya lo dejó claro en el pasado, no siente nada por mí desde hace mucho tiempo.
Se me hace gracioso estar sentado ideando un plan para no tener que cruzármelo en los pasillos que preparar la clase de mañana. ¡También era importante!
Pasé el resto del día concentrado en cosas nada laborales, incluso antes de dormir, porque olvidé leer mi poema diario de Bécquer. Solo había una persona que ocupaba todos mis pensamientos, y eso, para esta parte de mi vida, no era nada bueno. Si TaeHyung pudo superarme, ¿por qué yo aún no?
Cuando sentí que la luz empezaba a entrar por mi ventana y el sonido irritante de mi alarma se hacía presente, me acurruqué mejor entre las sábanas, pero no duró lo suficiente. Tal vez ayer la directora no se dio cuenta que llegué tarde porque estaba preocupada por la integración de un nuevo docente, pero hoy no podía volver a arriesgarme. Así que me levanté a regañadientes, dudando si debía tomar una ducha por el frío que hacía.
Este día no la pasé tan diferente que ayer, siempre tratando de evitar a Tae dándole vagas excusas cuando él venía a buscarme para charlar un rato, pero yo no quería. No podía.
No estaba listo para un segundo rechazo o palabras como que nunca sintió nada por mí, disculpándose conmigo por haberme ilusionado de esa forma. Simplemente no quería escuchar lo que tenía para decirme.
Y así fue el día siguiente. Y el siguiente. Hasta que llegó el viernes.
Fui al colegio siguiendo la misma rutina de siempre: incomodarme por los rayos de sol que se colaban en mi habitación, apagar mi alarma cuando esta empezaba a sonar y esconderme bajo las sábanas, recriminándome mentalmente que debo ir al trabajo porque si no lo hago entonces no tendría dinero para sobrevivir, renegar con el clima por quitarme las ganas de bañarme pero aún así hacerlo, pararme frente al espejo teniendo un dilema sobre todas las cosas que me rodean y que no tienen sentido alguno, dudar sobre preparar el desayuno o comer afuera solo para no lavar lo que ensucié, distraerme un rato con el celular para después darme cuenta de la hora y salir apurado. Afortunadamente siempre encuentro un taxi a los minutos.
Creo que debería añadir al taxi en mi lista. Siempre aparece en el mejor momento... Y eso es todos los días.
Agradezco no encontrarlo en los pasillos ni en la hora de comida, pero aún así, una parte de mí quería haberlo hecho.
Con suerte mi día fue tranquilo, ya había llegado casi al final y solo me quedaba un salón más que dictar. Me alegra que haya terminado la temporada de exámenes, los chicos creen que ellos son los únicos que sufren, ¡nosotros los maestros también lo hacemos! Solo espero que este tiempo pase volando y así poder pasar todo el fin de semana viendo series en mi cama.
—¡Atrápala, Woo!
Demonios, olvidé que este es el salón infierno. Serían dos horas largas... muy largas.
—No, Richard, no puedes aventar una gallina desde el undécimo piso y esperar que esta vuele ocasionando una lluvia de huevos.
—Pero vi un video en donde mostraba a...
¿En serio había aprobado Biología? Dejé que hablara solo mientras yo pasaba las últimas notas al registro. Habíamos terminado quince minutos antes y les di ese tiempo para que pudieran conversar entre ellos hasta que el timbre sonara. En dos semanas comenzarían las vacaciones y yo todavía no decidía si ir a visitar a mi madre o quedarme todo ese tiempo en mi departamento pudriéndome en el aburrimiento.
No odio a mi mamá, yo amo a esa mujer como no tienen idea, solo que ella es una de las razones por las que no puedo olvidar a cierto pelirrojo. Recuerdo que entre nosotros había una disputa por quién era el que lo amaba más; un juego que a veces se tornaba serio, pero a mi Tae... Ujum, pero a TaeHyung parecía divertirle.
Siempre que la veo nunca duda en preguntarme si sé algo de él, si está en el país o si aún recuerde a su “suegra”, es tan terca que sigue denominándose así a pesar de que le repita que entre ambos ya no hay nada, y odio sentir ese sabor amargo que sube por mi garganta cada que repito esas palabras. Así que no, tener que romperme el corazón miles de veces tratando de autoconvencerme que el amor está fuera de mi vida no es una opción, y mucho menos ahora que volvimos a cruzar caminos. Si le contara a mi madre, ella tomaría el primer vuelo hasta aquí y lo buscaría por su propia cuenta hasta sacarle toda la información de su repentino desaparecimiento... y yo no la detendría. Pero el angelito sobre mi hombro me susurra que deje todo como está y me concentre en superarlo, hay veces en que se vuelve demasiado molesto y tengo el impulso de arrojarlo sobre mi mamá a ver si así intenta controlarse un poco.
En Navidad podría ir a verla, espero que en ese tiempo el inesperado florecimiento de sentimientos ya se haya marchitado.
—¡Es que ustedes los hombres nunca aman de verdad!
Honjae y su característica voz chillona, ¿es que jamás podría tener un momento de paz en este salón?
—O es que ustedes las mujeres se ilusionan con el primer hombre que las trata bien —y YeonJun nunca se quedaba atrás.
La rubia lo observó boquiabierta y él le lanzó una mirada burlona. Creí que su discusión ya había acabado porque ambos quedaron en silencio, pero me equivoqué al volver escuchar la voz de Choi, esta vez dirigida hacia mí:
─Profesor, ¿es verdad eso de que el primer amor nunca se olvida?
4:55 pm
Todavía me quedaban cinco minutos.
Alcé mi mirada y lo observé por unos segundos. Me quité los lentes dejándolos a un costado del cúmulo de cuadernos al mismo tiempo en que me levantaba de mi asiento, ubicándome frente a mi escritorio.
Sé que la mayoría se ilusiona con la persona que los hace sentir especiales por primera vez, piensan que jamás volverán a sentir algo así, lo idealizan tanto que cuando algo malo pasa creen que es un error que nunca debió aparecer, que todo tenía que ser perfecto. Me sucedió a mí, me deprimí tanto que durante un tiempo me aislé de todos. Ahora lo recuerdo con gracia, era solo un adolescente experimentando lo que era el romance. Luego llegan más personas que te hacen cambiar de perspectiva... Así hasta que aparece ese alguien que por más que no sea el primero, se siente como si lo fuera. Lo quieres con todos los buenos y malos momentos, y sabes que amarás todo eso. Conozco amigos que solo tuvieron un amor en su vida, y resultó ser el indicado, pero hay muchos más en los que el primero fue un rotundo fracaso.
Y ahora ya no se trata del primero, sino del verdadero.
Pero con mi verdadero nunca tuve el final que yo había planeado.
─No se olvida ni al primero ni al segundo ni al tercero, Choi. Pero los sentimientos cambian, siempre lo hacen ─noté confusión en su rostro, por lo que me relamí los labios antes de volver a hablar─. Puede que al primero lo hayas querido, y ahora no lo quieras ni ver ─me reí un poco─. Quizá al segundo lo apreciabas, pero en estos momentos solo lo repudies ─todos mis estudiantes tenían su vista puesta en mí, así que apoyé mis brazos sobre el escritorio, con mi espalda baja chocando su borde─. Al tercero pudiste haberlo amado y tal vez... tal vez ahora lo extrañes también.
Y claro que lo hago, joder, es Kim TaeHyung, cómo no hacerlo.
Extraño besarlo.
Extraño apresarlo entre mis brazos cuando actúa de manera tierna.
Extraño los poemas de Bécquer que me susurraba al oído cada vez que me sentía triste, tanto así que se convirtió en mi favorito.
Extraño que llore en mi hombro cuando veía una película asquerosamente romántica o cuando se sentaba en mis piernas al ver una de terror.
Extraño verlo cocinar con mi madre.
Extraño despertar y sentir su cuerpo junto al mío.
Extraño incluso cuando discutíamos porque eso significaba que iba a haber sexo de reconciliación.
Lo extraño a él. Extraño a mi TaeHyung.
El timbre sonó y mis estudiantes salieron sin esperar a que yo diera la indicación para que lo hagan.
Luego caí en cuenta que tres lágrimas se habían deslizado por mi mejilla.
Guardé mis cosas, salí del salón y registré mi salida. Y como si ese día no podía ser más interesante, lo encontré otra vez en el paradero de taxis, pero ahora estaba acompañado.
—Me alegro que estés mejor, Tae ─¿por qué mierda le acariciaba las manos?─ Oh, Jeon, qué bueno verte ─noté que mi chico giró sorprendido, tal vez queriendo confirmar si era yo quien se encontraba cerca─, no te vi estos días y tampoco vienes a comer con nosotros.
─Hm, JiMin ─saludé─, he estado ocupado con algunas notas ─mi vista nuevamente se dirigió a sus manos unidas, ¿es que no planeaba soltarlo? TaeHyung pareció darse cuenta y las alejó con delicadeza.
─Lo bueno es que en unos días se acaba ─dijo sonriendo─, Tae nos ha estado haciendo compañía y ayudándonos en varios trabajos, él lo niega pero yo digo que sabe hacer de todo. Deberían de conversar y tal vez también conocerse, ¡todos lo amamos! ─esta vez miró a mi pelirrojo─, eres el primer maestro que le cae bien a todos, Tae. Este es Jeon.
─JungKook, hola de nuevo.
─Oh, ¿se conocen?
─Sí.
─No ─respondimos al unísono, mierda─. O sea sí, pero hace bastante tiempo que no nos habíamos visto.
─Aaah, entiendo, ¿eran amigos? ─deja de preguntar, por favor, odio tener que recordarlo.
─Ehm, algo así. En realidad no éramos tan cercanos pero hablábamos mucho ─respondí, pude escuchar a TaeHyung soltar un suspiro entrecortado, no quise verlo.
─¡Eso es genial! La próxima semana estaba pensando en salir a divertirnos un poco, invité a NamJoon y Hoseok, ellos traerán a unos amigos, podrían tú y Tae venir también ─se escuchó luego el claxon de un auto─. Ya tengo que irme, adiós a ambos ─nos sonrió antes de subirse al taxi.
Un silencio incómodo nos envolvió a los dos.
─Creo que yo también ya debería irme...
─JungKook, por favor espera ─se acercó rápidamente a mí y me tomó de la mano─, en serio quiero hablar contigo y... y me duele que siempre que intento acercarme tú...
─Que yo qué, TaeHyung, ¿que termine alejándote como tú lo hiciste conmigo? ─me solté de su agarre─ Escucha, sé que tuviste tus razones para hacerlo, y en ese tiempo me enojó demasiado que no me lo hayas explicado. Como si no te importara cómo es que pude haberme sentido ese día, ¿entiendes? Lo acepté, ahora te toca a ti aceptar que no quiero escuchar nada de lo que digas.
─Perdón ─murmuró con la cabeza mirando al piso─, sé que todo fue mi culpa. Pero por favor, déjame explicarte, aunque después ya no quieras verme, lo aceptaré, lo único que te pido es que me escuches ─alzó su mirada, tratando erróneamente de encontrarse con la mía─. Me alejaré si me lo pides ─no quiero que te alejes, no de nuevo─, o si te incomoda encontrarte conmigo, pediré mi cambio a otra institución. Solo quiero que me escuches por última vez ─su cuerpo empezó a temblar un poco, eran señales de que iba a llorar pronto─, nunca dejé de amarte, Kookie, y no sabes cuánto me odio por hacerte sufrir ese día. Quiero arreglarlo ─bajó su tono de voz, murmurando─, aunque sé que ya no sientes nada por mí, es necesario que sepas la razón por la que lo hice. Perdóname de nuevo.
¿Que ya no sienta nada por él? Mis sentimientos jamás cambiaron, incluso ahora creo que se han hecho más fuertes, mi corazón casi explota con la reciente confesión, ¿qué era tan doloroso para TaeHyung como para que casi se derrumbe en plena calle? Ahora la duda crecía dentro de mí y las ansias de saber la verdad me consumían.
Al carajo con olvidarlo.
─Bien, hablaremos en mi departamento. No está tan lejos, quizá a unos veinte minutos en carro.
─Oh, claro ─pareció dudar antes de volver a decir algo─, ¿pero nadie se molestará si llevas a alguien más?
─¿A qué te refie...─es cierto, olvidé haberle insinuado antes de que salía con otra persona─ Sí, ah no ─me atoré mientras hablaba─, no, no. Ha salido y ehm... lo entenderá. No es como si algo más fuera a pasar, me dirás lo que tienes que decirme y luego ya puedes irte ─me sentía mal al estarle mintiendo de esta forma, pero tenía que asegurarme de que no intente arreglar lo que alguna vez tuvimos. Porque sé que si me lo pide, yo aceptaría sin dudarlo.
Mordió su labio inferior, suspirando rendido.
─Entiendo, JungKook.
El camino a casa transcurrió normal. Yo fingía revisar documentos en mi celular y TaeHyung solo veía por la ventana. Apenas llegamos subimos por el ascensor, agradecí internamente que adentro también se encontrara un amigo que apenas me vio empezó a preguntarme sobre mi día. Así al menos me ahorraba el minuto de plática con Tae hasta que llegamos a mi piso. Me despedí de MinHyuk, deseándole suerte en su viaje de mañana. Iría con su novia a Suiza por su cuarto aniversario.
─Puedes sentarte en el sofá ─cerré la puerta y colgué mi saco en la entrada─, solo tengo café, pero sé que no te gusta. Aunque parece que tengo un poco de agua por ahí, te traeré un poco.
─Está bien, gracias ─me sonrió y eso hizo que todo en mi interior temblara.
Escapé rápido hacia la cocina, echándome agua en el rostro para dejar de sentirlo tan caliente. ¿En qué estaba pensando al traerlo aquí?
Tomé un vaso y vertí agua en él, di un profundo respiro antes de salir e ir de nuevo a la sala.
─Ten ─nuestros dedos rozaron y juré sentir un cosquilleo penetrar esa zona en mi piel.
─Gracias ─tomó un sorbo antes de dejar el vaso en la mesa─, es muy cálido aquí. Muy bonito.
─Sí, pero no dirías lo mismo en invierno.
Soltó una risa y creí enamorarme de nuevo. Pero era imposible, porque nunca dejé de estarlo.
─Bueno, tendría que venir a comprobarlo ─pareció darse cuenta de lo que había dicho y el sonrojo en su rostro hizo que casi saltara hasta su lado y lo llenara de besos─. ¿Y cómo te ha estado yendo?
─Supongo que normal, todo ha marchado bien desde... ya sabes. Mi madre aún pregunta por ti, no entiende que todo se ha acabado ─me reí, tal vez tratando de calmar el dolor que comenzó a crecer en mi pecho.
─Jamás dejaré de pedir perdón por lo que hice, JungKook, yo...
─¿Qué es lo que no pudiste decirme ese día, Tae? ¿Tan difícil era confesar que no sentías nada por mí? Te fuiste sin decir nada, como si hubieras muerto, sabes. Sin ningún rastro.
─Y me odio por hacerlo, créeme, también me dolió irme ─no me di cuenta que él estaba llorando─. Pero entiende que no era tan fácil contarlo, traté de...
─Me dejaste con todo el amor en mis manos, creí que había confianza. Creí que confiabas en mí.
─Y lo hago, Kookie ─trató de secarse las lágrimas pero fue inútil porque seguían cayendo─, te amo como no tienes idea. Y arruinar tu vida no era una opción.
─¿Arruinar mi vida? ¿Cómo podrías hacerlo? ¡Dime cómo si te amaba más que a nada!
─¡Porque me amabas es que no pude decirlo!
─¡Eso no tiene sentido, TaeHyung! ¡Jamás llegaste a amarme!
─¡Me habían detectado cáncer!
Todo quedó en silencio.
Ahora ambos llorábamos. Definitivamente estaba en shock. ¿Cáncer?
TaeHyung se cubrió el rostro pero sus hombros se movían al mismo tiempo en que soltaba quejidos bajos, tal vez recordando lo difícil que fue para él enterarse de esa noticia. ¿Por qué jamás me lo dijo? Joder, no estuve ahí para ser su apoyo. Incluso pensar en que pudo haber muerto es... Ni siquiera quiero imaginarlo. Odiaba la simple idea de vivir sin él.
No dije nada y tampoco se me ocurría alguna idea de qué decir.
Quise levantarme y abrazarlo. Intentar calmarlo y repetirle que no es su culpa, que no me merezco su perdón porque él no había hecho nada malo. Quise hacer de todo pero mi cuerpo no se movía. Estaba jodidamente congelado.
─Dos semanas antes de que te dejara me sentía cansado ─habló finalmente─, sudaba mucho en las noches y mi peso variaba con los días, me dolía el cuerpo. Le conté a mi hermana y me dijo que fuera al hospital, tenía mucho miedo porque eran los mismos síntomas que papá había sentido antes de morir ─empezó a jugar con sus dedos, las lágrimas aún no se detenían─, no quería escuchar lo que me iban a decir. Esperé algunos días con la esperanza de que solo sea temporal, pero empeoró con el tiempo. El día en que saliste a celebrar porque te dieron el trabajo no pude ir contigo porque ese día era mi cita con el doctor, por fin me diría lo que tenía ─claro que lo recuerdo, creí que acompañaría a su hermana al aeropuerto─. Lloré mucho cuando vi los resultados, no llegué a casa hasta la madrugada porque no quería encontrarte despierto y tener que contártelo, ni siquiera sabía cómo decirlo y mucho menos traté de aceptarlo.
Me duele pensar ahora en ese momento. Mientras yo estaba feliz con mi primer trabajo, TaeHyung sufría en silencio. Claro que me había dado cuenta que se notaba triste, pero creí que era porque su hermana se había ido.
─Mi hermana viajó a Estados Unidos llevando mis resultados, llamó al día siguiente diciendo que había una gran posibilidad de que pudieran tratarme, me dijo que alistara mis cosas porque mi vuelo saldría a la mañana siguiente, no me dio tiempo de digerirlo todo, simplemente lo hice mientras en mi mente se reproducía todos los escenarios posibles al momento de contártelo. Cuando desperté me di cuenta que no tenía el valor para hacerlo, sé que si lo hacía tú no habrías dudado en venir conmigo ─ahora sus lágrimas caían con fuerza a la par en que su voz se entrecortaba─, no quería que desperdiciaras tu tiempo en cuidar de alguien que probablemente moriría, no quería que me vieras de esa forma, Kookie, y... y estabas feliz con tu nuevo contrato, a-así que la única opción era irme, no quería que te arruinaras conmigo, perdón ─se cubrió el rostro de nuevo, yo solo lo veía, el dolor se notaba en todo su ser y odiaba que mi cuerpo no reaccionara─. Prometí que volvería una vez que mejorara y así te contaría todo, te busqué en todos lados y para mi suerte encontré una solicitud de empleo en el mismo lugar que tú.
Todo este tiempo en que decía odiarlo solo por irse y dejarme solo, él estaba tratando de seguir con vida. Siento tanto asco por mí en este momento. Él pensaba en mí con amor y yo lo recordaba con tanto resentimiento.
─Jamás dejé de amarte, JungKookie. Me pone muy feliz que estés bien ─miró hacia otro lado─ y que volvieras a hacer tu vida con alguien más ─esperó a que yo dijera algo, tal vez queriendo que yo negara lo que acababa de decir, la esperanza brillando en su mirada, pero ninguna palabra salía de mi boca.
Vi cómo se levantó, dudando si acercarse a mí o no.
─Lo siento por todo, por dejarte solo mientras llorabas pidiendo explicaciones, desaparecer sin decirte nada y hacerte creer que ya no te amaba. Perdóname por todo, Kookie.
Se dirigió a la puerta y antes de que la abriera y saliera por ella me levanté casi en segundos y corrí a su lado, bloqueando la entrada y encerrándolo entre mis brazos mientras su espalda chocaba con la puerta.
─¿Por qué pides perdón, mi amor? ─acaricié sus mejillas intentando limpiar el rastro de lágrimas que las recorrían─ No tienes la culpa de nada, ¿me oíste? ─pegué mi frente con la suya, él cerró los ojos y yo observaba lo hermoso que se veía─, de nada.
Froté con delicadeza sus párpados y rocé con mis labios su mandíbula.
─Has sido tan fuerte ─susurré─, y yo he sido un imbécil que trataba de alejarte.
─Tú no sabías, Kook, no es tu culpa...
─Shh, cariño ─posé mis manos en su cintura y lo acerqué a mí─, fui un idiota que no te dio la oportunidad de hablarme incluso cuando tu única razón para venir aquí había sido por mí. Ahora mírame, haciendo llorar a la única persona por la que me mantengo con vida. Perdóname tú a mí.
Y antes de que TaeHyung pudiera decir algo más, lo besé.
Él pareció sorprenderse un poco, pero luego me rodeó el cuello con sus brazos. Yo lo besaba con delicadeza, olvidé lo increíble que era tener mis labios sobre los suyos, lamí y chupé su belfo inferior mientras él soltaba pequeños gemidos que solo hacían volar mi cabeza. Acuné su rostro con una mano al mismo tiempo en que escondí mi cara en su cuello, olía a casa. TaeHyung dejó ligeros piquitos en la cicatriz de mi mejilla y yo reí con ternura aún en mi escondite.
Bajé mis manos hasta tocar sus muslos y lo alcé haciendo que enrollara sus piernas en mi cintura, volví a besarlo pero esta vez fui un poco rudo, delineé con mi lengua su boca haciendo que esta se abriera, y sin perder un momento más, me introduje en ella. Su lengua se encontró con la mía y esto hizo que todo el lugar se llene de chasquidos, sus uñas rasparon con dulzura mi nuca, haciendo que todo mi cuerpo se sienta en llamas.
Retrocedí hasta que la parte posterior de mis rodillas chocó con el sofá y luego caí sobre este, acomodé a mi pelirrojo haciendo que su trasero quede sobre mi bulto creciente, besé y mordí con cariño su cuello, escuchando sus lindos quejidos, subí mis labios para volver a besarlo y me abrí paso para chupar su lengua. Tae me empujó contra el espaldar y con sus pulgares me acariciaba el rostro, yo sobaba su espalda de arriba a abajo. Ambos nos quedamos sin aire así que nos separamos, cuando respiré lo suficiente quise acercarme de nuevo pero sentí cómo sus manos se ubicaron en mi pecho, reteniéndome. Junté mis cejas confundido sin dudar en acercarme nuevamente, aunque esta vez Tae decidió hablar.
─Esto está mal, lo siento ─vi sus ojitos llenarse de lágrimas─. Tu pareja podría llegar pronto y no q-quiero meterte en problemas ─hizo el intento de bajarse de mis piernas pero lo sostuve de la cintura, dos gotas cayeron de sus ojos─. Kook, tengo que irme...
─Tú no te vas ─pasé mi nariz por su mejilla, sintiendo el temblor cuando respiraba─, no hay nadie y jamás va a haber alguien después de ti. Entiende eso, TaeHyung ─mordió su labio inferior con fuerza, balbuceando varias cosas sin poder decir palabra alguna, se veía tan tierno─. Lamento mentirte, cielo. Joder, ni sé en qué pensaba al decirte esa mierda ─lo miré a los ojos y esperé a que él también lo hiciera, me sonrojé al notar lo cerca que estábamos, casi olvidando el hecho de que hace unos minutos le estaba comiendo la boca─. Te amo, Tae. Jamás dejé de amarte y la razón por la que te ignoraba era porque sabía que volvería corriendo a tus brazos una vez que terminaras de hablar conmigo. Soy tuyo, amor, y no sabes cómo me encanta serlo ─volví a besarlo y gemí de felicidad cuando esta vez no me alejó.
─Te amo, Kook ─suspiró en mis labios─, quiero estar contigo, ¿tú quieres estar conmigo? ─se escondió en mi pecho, jugando con los botones de mi camisa, notablemente nervioso.
Reí en su oreja antes de morderla juguetonamente.
─Quiero casarme y envejecer contigo, ¿eso responde a tu pregunta? ─me miró sorprendido y sonrojado, asintiendo feliz.
─Estoy limpio, Kookie, me he curado.
Lo apreté contra mi cuerpo y derramé algunas lágrimas que se deslizaron por mi cuello. Por eso tenía el cabello corto, recién me daba cuenta.
─Te ves hermoso, mi amor. Radiante ─él volvió a abrazarme y nos quedamos así hasta que nuestras respiraciones se calmaron─. ¿Quieres salir mañana conmigo? Es una cita.
Me sonrió como solo él sabe hacerlo, saltando emocionado sobre mí─. ¡Sí quiero!
Nos besamos otra vez, envueltos en una cálida y abrumadora felicidad. Sonreímos en medio del beso siendo cómplices de lo que nos esperaba como amantes. De lo que nos esperaba siendo el indicado del otro.
Y ambos sabíamos que esta vez funcionaría.
Que esta vez sería para toda la vida.
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escribí este os mientras trataba de despejarme un rato de los estudios. me llegó la inspiración de una frase que dijo mi profesor, que es justo la de “no se olvida al primero ni al segundo ni al tercero...” y a partir de eso imaginé una historia y la escribí asjdaj
espero les haya gustado y no se olviden de comentar o dejar su reacción que de verdad me emociona mucho ver esas notificaciones :33
gracias por leer y pronto estaré subiendo actu de aphelion !!