A mis manos y más allá

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A veces no es que queramos que alguien nos preste atención y ya. Talvez solo necesitamos un abrazo en el mejor día del año. (También puedes hallarlo en Wattpad).

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A mis manos y más allá.

(Historia para el 14 de febrero, día de los enamorados <3).

•••


‎Nunca pensé que podría ser alguien único en la vida, ya fuera por una razón o por otra, pues según mis cálculos de niño estudioso el 30% de las personas en promedio quedan solteras durante toda la vida.

No me malentiendan, ‎no es algo super malo, todavía hay gente que vive como si nada sin pareja, pero todo esto que he dicho me deja con una duda, ¡¿Por qué estoy hablando de soltería en el día de los enamorados?!

‎Mis amigos me gritaron con desesperación que saliera de mi cerebro, pues estaban pasando lista y me pondrían una inasistencia si no decía nada, por lo que me reporté presente.

‎Apenas salimos de la escuela, yo y mis amigos vimos como, apenas salió de su clase, mi mejor amiga del mundo mundial se acercaba casi a saltitos:

‎—¡Hola chicos, ¿Cómo los trata la vida?!

‎Ella era especialmente hermosa para mí, y además, cuando se detenía en frente mío para estrechar su mano con la mía, sentía mucho bienestar por el gran tacto que llegaba a sentir en ella; haciendo que yo siempre que tomaba su mano, intentara alargar lo más posible el saludo, algo de lo que creo ya se dió cuenta.

‎De camino a mi casa, mis compañeros todo burlones empezaron a preguntarme cosas.

‎—Oye, ¿Cuándo te le vas a declarar a ella —dijo mi amigo con buenas intenciones—?

‎—Ciertamente sobresaltado— Les seré sincero: no creo que le vaya a decir nada este año.

‎—Moviendo muy fuerte mi cabeza entre sus brazos— ¡¿Cómo que no?! Hasta yo que soy un vago le voy a llevar un regalo a mi ex.

‎—Oye, ¿no hemos ni salido de la secundaria y ya tienes ex?

‎—Pues sí pero, psh ¿a quién le importa?

‎La verdad es que ya hacía tiempo que teníamos una gran amistad ella y yo, más o menos desde que entré a este lugar, pero yo la veía como una persona mucho mejor que una amiga.

‎Ella era alguien que incluso con sus peores chistes y su lenguaje corporal extraño, lograba sacarme una sonrisa de oreja a oreja, y eso que yo tengo un humor medio roto. Aún así, no creía tener un espacio digno en su corazón, aún...

‎Y digo “aún” porque mientras estaba acostado, empecé a analizar brevemente la situación; veía el techo de mi habitación con los ojos bien abiertos, una cara de inocencia y los brazos extendidos en mi cama. Muchos pros y contras llegaron a mi mente, cada uno contradiciendo al otro una y otra vez hasta que hice lo que para mí era lo mejor.

‎Tomé mi teléfono, llamé a mis compadres y les dije:

‎—Muchachos, vamos a darle.

‎Y así como así, todos nos reunimos casi al anochecer para planificar lo que haríamos con el fin de que esa chica supiera lo que yo sentía.

‎—Okey amigos —dije yo— este es el momento que llevo esperando desde hace mucho tiempo, uno que la verdad nunca pensé que fuera a llegar.

‎—Normal, si tú te la pasas en una esquina sin socializar con alguien que no sea nosotros —exclamó con mucha sinceridad mi amigo—.

‎—Silencio, el que está al habla soy yo. Miren, como les dije, yo iré hacia ella y le haré reír con algunos de mis chistes. También intentaré que ella haga lo mismo para estar en el mismo son, y entonces podré dirigirla poco a poco a una conversa más personal. Al final, hallaré una brecha en la que pueda decirle lo que siento, veremos su respuesta y ¡¡¡BOOM, misión cumplida!!! Intenté tomar varias de sus ideas para este plan, ¿cómo lo ven?

‎—Es perfecto, no creo que alguien se resista a un hombre tan puro como tú.

‎—Sí, jeje.

‎Me animé para ir al encuentro de ella, mientras que mis amigos observaban desde una esquina lejana.

‎Con cautela, llegué a sus espaldas, empecé a levantar la mano para saludarla, y sin dar de cuenta...


... Ella se volteó y me saludó primero.

‎—Oh, ¡hola amigazo, ¿cómo va todo?!

‎Desde su esquina, mis amigos se hablaron entre sí y yo no sabía qué decían.

‎—Este para nada es un buen inicio —murmuraron ellos—.

‎Quedé desconcertado con ese inicio, que ni de chiste estaba en mis planes, pero intenté no parecer forzado por ello.

‎—Tengo muchos planes para esta noche —afirmó ella—. Y de hecho, pronto tendré que ir a buscar una tarta que hizo mi abuela así que, ¿tienes algo importante que decirme?

‎—¿Yo? De primeras creo que no pero, quería consultarte una cosa: ¿Por qué no puedo-

‎—¿Declararte a la que te gusta? Pues no sé, tal vez porque ella te lo pone difícil a propósito o algo así.

‎—... ¿Eso fue una indirecta?

‎—Desde la esquina lejana— ¿Que si eso fue una indirecta? ¡Claro que fue una indirecta!

‎—No puedo creer que pensaras que no me había dado cuenta —dijo la inteligente mujer—. Incluso veo a tus amigos en la esquina de esa casa.

‎—¡¡¡NOS DESCUBRIERON, SALGAN DE AQUÍ!!!

‎Debido a que mis amigos se fueron, quedé solo con una mujer que conoce todas mis intenciones, ¡qué miedo!

‎—Dando pasitos hacia atrás con pena— La verdad es que era algo tonto, ni siquiera estaba seguro de que en verdad sintiera algo por ti. M-Mejor ya me voy.

‎Cuando intenté huir de allí, ella me tomó la mano con fuerza y lo impidió; parecía saber que sus manos eran imposibles de soltar por voluntad propia para mí.

‎—Oye, tranquilo. —Viéndome a los ojos con una sonrisa serena— Sí me he dado cuenta de tu forma de ser, y no me molesta, es normal que las personas quieran sentirse apreciadas.

‎—Pero, no es simplemente eso, hay más que yo también quería aclararte.

‎—¿Por lo de los estrechones largos? —Riendose con su mano en la frente— ¡Tampoco me molesta! Siento que más que un gusto o... Un fetiche... Es algo que te identifica. De verdad me encanta hablar contigo, pero no quiero en este momento ningún tipo de relación.

‎—Mirando a un lado con poco interés— Meh, era lo que me esperaba. Entonceees, ¿estrechón?

‎Cuando le tendí la mano, en vez de tomarla, ella la ignoró y me dió un abrazo, uno cálido y largo. Era algo tan increíble, que solo pude pensar ¿quién daría apretones de mano en vez de abrazos?

‎—Empezando a alejarse de mí— Probablemente tome en cuenta este momento despues, pero por ahora quiero que sigamos como estamos, solo que ahora no daremos nada de estrechones de manos súper largos, ¿qué piensas sobre eso?

‎—Mostrándole una sonrisa y una risita gustosa— Me parece perfecto. ¡Nos vemos!

‎Decidí que ya no quería que fuera mi pareja en ese momento, pues se podría decir que no es un buen tiempo para ello y además ella tampoco lo quiere. Incluso si esto que dije no es más que una excusa barata para justificar todos mis errores a la hora de tomar decisiones con mis amigos, siento que es lo mejor.

‎Además, dijo que lo tomaría en cuenta y eso me da esperanzas futuras. Por mientras, ahora nos damos largos abrazos en vez de estrechones de manos interminables, lo cual no está mal, ¿pueden adivinar por qué?

‎¡Porque amo los abrazos!