La llovizna de la dama
el sol se ocultaba en la ciudad de Ateztli, una ciudad pequeña pero llena de jolgorio y alegria, conocida por ser un lugar donde gente de todo tipo de lugares habitaban buscando un lugar donde no fueran discriminados por el mundo exterior, al centro de la ciudad entre las plazas y restaurantes se encontraba una pequeña cafeteria "La Rosa Melodica" el nombre del lugar se mostraba en grande sobre la entrada de la misma, pintado a mano en un letrero de madera roja, en su interior no habia la gran cosa a excepcion de un pequeño escenario para microfono libre donde un chico se presentaba, su cabello negro cubria totalmente el lado derecho de su rostro, aun asi cantaba de forma calma en aquel lugar -entre las nubes un ojo blanco, su brillo triste entre la lluvia, las nubes la cubren, su luz oculta, pobre de nuestra pequeña luna- cantaba concentrado usando un microfono brillante, la gente del lugar disfrutaba de sus melodias calmadas que combinaban con el frio del anochecer, como si la luna buscara escuchar la sonata que prepararon en su nombre -sus lagrimas blancas a la tierra caeran, un lago de paz ellas crearan, donde su luz siempre estará- despues de algunas canciones agradecio al publico quien aplaudió efusivamente mientras el bajaba del escenario, con una sonrisa se acerco a la barra dirijiendose a una mujer de atuendo amarillo -Gracias por dejarme presentarme señorita Mari, me hubiera quedado mas tiempo pero ya se hace tarde- habló con una risita confiada contagiando la alegria a la dama -Gracias a ti Cal, la gente siempre adora escucharte cantar asi que por ti siempre tengo el lugar lleno- ella sacudio su mano sacando el cigarro de su boca, la voz de Mari era alegre aun teniendo aquel tono ronco por aquella adiccion -ten cuidado que ya esta oscuro afuera, me saludas al Rober- Mari lo acompaño a la puerta antes de que el se despidiera tomando otro poco de su cigarro al ver aquel muchacho partir. El cielo fuera del establecimeinto se estaba poniendo gris, por lo que Cal se apresuro a tomar su casco y subir a su motoneta antes de que lo tomara la lluvia, en poco el ya se encontraba manejando por las calles de la ciudad, las luces amarillas de los establecimientos acompañadas de las voces lejanas de la gente que caminaba por el centro causaban un sentimiento extraño en Cal, pero pronto se alejo de todo al llegar a la principal , una carretera que se encontraba al costado de la ciudad ademas de ser un atajo a su hogar.
Aquella carretera se encontraba solitaria la mayoria del tiempo pero un olor conocido causo que Cal bajara la velocidad y se dirijiera al lugar de donde provenia aquel aroma -es mi dia de suerte- sonrió estacionandose en un costado de la cerretera, un pequeño puesto de gorditas de nata se habia establecido ahí -Buenas noches mijo, que le damos?- la voz contenta del hombre lo hizo sonreir -me da 4 gorditas de nata porfavor, son nuevos por aqui? es la primera vez que veo su puesto- trató de hacer platica mientras lo atendian, al final tambien era una duda genuina la que habia preguntado -que te digo güero, ya no habia espacio en el centro, ademas de que estar a orillas del bosque ayuda con la calma sabes?- el señor le sonrio mientras le entregaba la comida -sabes, hay algo no muy lejos de aqui , si caminas unos metros dentro del bosque encontraras una lagunilla, con ayuda de mis hijos iluminamos el camino y pusimos unas mesas, por que no vas a comer ahí? aunque el cielo este gris la luna siempre brilla de forma hermosa sobre aquella laguna- Cal entrego el dinero y tomo sus gorditas, antes de tomar su cambio se quedo pensando -no suena mal, igualmente, muchas gracias- el señor lo despidio con la mano soltando unas risas alegres, Cal penso en irse directamente a casa pero al ver el camino iluminado con lamparas decidio que si iría a ver como era, al asomarse al camino una sencacion de calidez lo cubrio ademas de una necesidad extraña de ir, no comprendia de que se trataba pero ahora mas que nunca necesitaba ir a ver el lugar, como dijo el señor no tuvo que caminar mucho antes de llegar a las mesas, la luna se dejo ver de entre las nubes, su luz reflejandose en las aguas de la laguna, el sonido de las ranas y los autos pasando a lo lejos llenaron a Cal de una calma extraña, con cuidado tomo asiento y empezo a comerse una de sus gorditas -no se que tiene este lugar pero... se siente bien- sonrio hablando para si mismo, pronto tuvo una idea, decidio sacar su telefono para tomarse una foto rapida y subirla a sus redes -"una noche bajo la luna" Cinthia y Umeko se moriran de envidia- justo cuando estaba apunto de subir la foto noto algo en ella, un vestido blanco se asomaba en una de las esquina de la foto, cuando estaba apunto de mirar atras una llovizna suave empezo a caer, sin embargo en vez de alarmarse se sintio mas seguro -es calida...- dijo para si mismo mientras extendia su mano entre el agua que caia - lo se, las lloviznas de Julio siempre son asi...- una voz femenina se hizo presente haciendo que Cal se volteara, aquella mujer vestia el vestido que vio en su foto -Buenas noches...- al mirarla aquel sentimiento de calidez aumento, pero algo en su interior le decia que aquel encuentro no era normal -Me llamo Yoltzin, un gusto conocerte- a pesar de tener una voz calida y amable su apariencia la hacia algo inquietante, su vestido blanco parecia estar mojado hasta la cintura mientras seguia seco de los hombros apesar de la lluvia, su rostro de piel palida y ojos hundidos no concordaban con su prescencia calma -Me llamo Calipso, un gusto conocerla señorita Yoltzin- la mujer pidio permiso para sentarse a su lado, permiso que Calipso le dio -sabes, me recuerdas a uno de mis hijos, tu sonrisa es igual a la que el tenia cuando salia con su hermana a jugar- Cal ladeo la cabeza sin entender la comparacion -Bueno, gracias, sus hijos trabajan o estudian aqui?- la mirada de la mujer se entristecio con la pregunta -no... nunca tuvieron la oportunidad- aquella mirada de lamento dijo todo lo que Cal necesitaba saber -lamento su perdida, se lo que es perder a alguien- trato de sonreir para reconfortar a la mujer -gracias, pero... no lo entendiras fue mi culpa, yo lo hize- aquellas palabras resonaron dentro de Calipso, su cabeza recordo una leyenda que su padre de contaba cada dia de tormenta -sabe me recuerda una historia, mi padre me conto que alguna vez vivio una mujer, una mujer bella que trabajaba dia a dia cuando el mundo aun era algo para ella, uno de esos dias la mujer se enamoró- con aquellas ultimas palabras la mujer lo volteo a ver directamente -el hombre juro amor eterno, sus dias parecian de ensueño, aun ams cuando gracias a aquel amor tuvo dos pequeños que juro protegeria por siempre... sin embargo, la alegria tuvo que acabar en algun punto- la mujer dandose cuenta de adonde hiba la historia coloco sus manos en su regaso apretando su vestido -aquel hombre la habia engañado y abandonado al casarse con otra mujer de la alta sociedad, entre el dolor y el despecho ella no supo que hacer, hasta que una noche llamo a sus hijos a jugar al rio, donde ella los ahogo para calmar su dolor- la mujer empezo a sollozar -yo no queria... no sabia lo que hacia, jure que los protegeria...- las lagrimas de la mujer empezaron a caer, Cal simplemente coloco su mano sobre su espalda tratando de acompañarla -cuando la mujer se dio cuenta de lo que hizo era demaciado tarde, sus hijos habian muerto y sus cuerpos fueron arrastrados por el rio, en su desesperacion trato de buscarlos... pero solo encontro su propio final ahogada en esas mismas aguas, su alma baga cerca de los rios, lagos y lagunas aun buscando a sus hijos, entre llantos tartando de llamarlos pero condenada a jamas encontrarlos, supongo que ya sabes de quien hablo no Yoltzin?- la mujer empezo a llorar y la llovizna se transformo en una tormenta.
-YO NO QUERIA! NO DEBI HACERLO! MEREZCO MI CASTIGO Y COSAS PEORES!- sus llantos resonaban como los rayos de la tormenta, sin embargo algo la tomo por sorpresa, -se que usted se siente culpable... se lo que la desesperacion le hace a la gente- Calipso la abrazo, la mujer volteo a verlo aun sollozando, Cal simplemente la solto y descubrio el lado derecho de su rostro -mi madre hizo esto en su desesperacion por encontrar a mi hermano... pero no la odio, de igual forma no creo, si no que se que sus hijos tampoco la odian, quizas aun la resientan, pero usted fue la mejor madre que pudo para ellos- en su lado derecho tenia una cicatriz ademas de una cuenca sin ojo, Yoltzin se quedo callada, dejo de sollozar y esta vez fue ella quien abrazo a calipso -gracias...- la lluvia paro y la mujer se desvanecio, toda su ropa estaba seca y su comida seguia caliente como si no hubiera sucedido nada, Calipso se limpio el rostro pues el ya se encontraba llorando miro a su telefono viendo la hora -ya se me hizo tarde debo volver ya!- se levanto de forma apresurada tirando algo al suelo, cuando volteó encontro el microfono que el usaba para cantar ahora con un moño blanco, concuriosidad lo recogio y guardo antes de regresar a su motoneta y dirigirse a su casa, nada mas llegar y abrir la puerta fue recibido por un abrazo sofocante -PA ME DEJAS SIN AIRE!- le dio unos golpecitos en la espalda a su viejo para que lo soltara -me tienes con el santo en la boca calipso, pense que te habias quedado atrapado en la tormenta- Calipso se dio cuenta de que todo aquello habia sucedido de verdad, pero no queria preocupar mas a su padre -no te preocupes, me quede en un puesto de comida en lo que la tormenta pasaba, te traje unas gorditas de nata para tu cafe- con una risita le entrego la bolsa a su padre quien tan solo suspiro acariciandole la cabeza -gracias hijo, para la proxima marcame y te voy a buscar en la camioneta- Su padre lo dejo algo despeinado pero Cal parecio no darle importanica -lo que digas jefe- hablaba en un tono jugueton antes de irse a su habitacion frenando en un pasillo mirando un jarron negro -ya llegue ma...- dijo con un tono triste, la foto de una mujer alegre de cabello rizado estaba sobre aquel jarron, imagen a la cual se quedo viendo un largo rato antes de encerrarse en su alcoba dejandose caer de forma pesada sobre su cama -vaya encuentro... le tengo que contar a las chicas- saco su telefono y empezo a mandarle mensaje a sus amigas [Estupidas no creeran lo que me paso] como siempre su tono desinformal con sus amigas incluso en chat [no mames baboso que horas son de andar mandando mensaje... pero haber cuenta] la primer aen responder fue Cinthia quien nunca se negaba a un buen chisme [Habla rapido que mañana tengo practicas] Umeko como siempre era la mas cortante, Cal procedio a enciarles la foto y a contarles lo sucedido dejando a ambas pasmadas [NO JODAS PENDEJO HASTE UNA LIMPIA!] incluso por mensaje podia escuchar com Cinthia le griataba en la cara, mientras que Umeko parecia que no sabia ni que responder [Okey... pero ya revisaste el microfono? quizas ella te lo dejo como obsequio de agradecimeinto por tu compañia] al leer el mensaje de Umeko, Cal simplemente se quedo pensando antes de buscar el microfono, el liston era blanco como el vestido de Yoltzin mientras que tenia un brillo sobrenatural pero calmante al igual que el brillo de la luna -sera que de verdad la ayude?- levanto el microfono para poder verlo de formas mas clara aun suspirando sin entender bien como habia ayudado exactamente.








