⋆. Syringa ๋࣭⭑
« Porque sin buscarte, te ando
Encontrando por todos lados,
Principalmente cuando cierro los ojos. »
– Julio Cortázar
Cada mañana abría su pequeño negocio-que recientemente había tomado popularidad- una floristería que donde pusieras tus ojos estaba minuciosamente decorado con un tipo de flor diferente junto notas adhesivas con dibujos y reseñas de clientes anteriores siendo colocadas en los ventanales como señal de su estancia allí, sin embargo lo llamativo no eran solo las coloridas y excéntricas flores u notas, eran los aromas que dependiendo el mes, estación del año, flor y cuán cerrado estuviera el lugar, todo sumaba y restaba puntos además de su sentir, los sentimientos del friki del jefe-Jeon Jungkook- cuando su estado de animo era de alguien feliz hasta el punto de no fingir una sonrisa, un momento en el que no se estresara, sin preocupaciones; el aroma de ese día seria Gardenias, un aroma intenso y dulce a la vez.
Aunque si su mente estaba echa un lio por cierto rubio que llegaba de forma recurrente a la floristería el aroma cambiaba de uno fuerte a uno suave; las lilas, esa flor que comúnmente era confundida con otro tipo de lavanda, pero la forma de diferenciarla era simple-aroma y color- las lilas eran famosas en la primavera por su delicado, suave y tierno aroma que atraía a quien sea a kilómetros, era un aroma que te seducía hasta la medula. Aquel aroma tan romántico fue apartado para el rubio, la causa de muchos suspiros y noches soñando con él, su tonto amorío como el joven dueño solía decirse en sus adentros tratando de calmar sus deseos de hablarle, deseaba hacerlo sin ningún tabú pero el único problema rondando en su mente era el miedo; ese que nos hace retroceder ante sueños y metas, que nos impide avanzar por los pensamientos intrusivos, eso le ocurría al dueño; un friki amante de las flores y todo lo relacionado a la jardinería además de amar la lectura-mucho mas aun si esta era la causa de sus desvelos- creía que un joven tan cerrado como el pudiera gustar del chico lila.
Su atracción por el joven comenzó el 2 de abril, donde la los días cálidos y la primavera daban nuevamente la bienvenida y con ella las mariposas rondando por los parques cercanos, los jardineros con una mueca de alegría en sus rostros felices por la cosecha. Abril era muy amado por algunos y el no fue la excepción, era el mes donde su tienda era saciada hasta ultima flor y se debía a las múltiples bodas y aniversarios además de festividades y entre otras.
Pero ese 2 de abril la floristería estaba en silencio, algunos clientes con simples arreglos u ramos a pedido que iba variando el precio y decoración, lo que asombro al joven es que ese día en particular fue uno de los más silenciosos, ningún cliente bufo enojado, nadie apresuro a su personal-en su interior estaba feliz que una vez en la vida ocurriese- pero esa paz mental se fue cuando un grupo de chicas ingreso-3 jóvenes con cabello castaño mientras que la última llevaba el cabello completamente rojo- ellas llevaban consigo bolsos costosos y sonrisas socarronas que Jeon de solo verlas sintió como su ceño se frunció por el porte de grandeza con el que entraron al lugar, optó por pasar desapercibido la actitud-Colocandola como suposición-. Se acercaron hasta la recepción no sin antes ver los diferentes ramos en cada estante de color verde con sus respectivos nombres y precio al lado de ellas aunque otros estantes de color blanco sostenían floreros y flores a la vista de los clientes, además algunos cuadros pintados exclusivamente por su amigo que aun cursaba la carrera de diseño grafico pero sus trabajos ya eran presumidos por su mejor amigo en su negocio, estos fueron colgados al lado de las reseñas y notas de los clientes-el cuadro tenía algunas notas adhesivas en el un joven expreso la admiración hacia el talento del artista- coloco una pequeña tarjeta en cada cuadro que contenía los números donde contactar y contratar además se sus redes sociales. Notaron los candelabros de mariposa en el techo, el color se mantenía dorado mientas que otras escondidas en las esquinas cambiaban de color de forma sutil, las paredes blancas con sutiles líneas doradas dando un toque de elegancia, lo demás era mera decoración suya con un peluche de un conejo blanco de orejas largas y dos botones como ojos, el otro era un muñeco a crochet de un perro negro aparentemente viejo pero poseía su belleza intacta encontrándose sentado con su lengua fuera, un regalo de su empleado Hoseok cuando su mascota falleció.
Finalmente, oyó las voces de las jóvenes que educadamente le pidieron el catalogo de eventos donde en el índice de la pagina se hallaban los títulos y números de las páginas, Jungkook noto como la chica paso rápidamente a la pagina de arreglos para bodas sin embargo de sus labios se escapo un suspiro y sus ojos buscaron los del dueño.
- El precio es muy costoso, no puedo pagarlo-Finalmente pronuncio-. Quisiera que me hagan un descuento. Rogó la joven sin éxito pues el chico de cabellos azules se encontraba negando con la cabeza además de soltar un “no” con firmeza, pero se sintió avergonzado por su repentina actitud.
Uno de sus empleados hizo presencia, específicamente Hoseok quien no solo era su trabajador mas confiable, si no uno de los mejores y amables que podría conocer porque el chico de cabellos negros con una gorra que cubría sus rebeldes cabellos además de la notoria flojera por no querer peinarse optando por su gorra que lo salvaba de esos momentos.
Al llegar comenzó a charlar con la joven mujer cerca a ellos sin embargo los esfuerzos del joven porque las quejas/charla no llegase más lejos fueron arruinadas cuando las amigas que acompañaban a la clienta comenzaron a gritar, tratarlos como basura además de minimizar su trabajo y esfuerzos alegando que ellas tenían el suficiente dinero como para destruirlos. La misma pelea y palabrerías de siempre pensó Jungkook rodando los ojos tratando de alejarse de la escena que parecía no acabar.
- Usted no se ira sin más, me debe un disculpa-pauso-. Usted maldito -hablo ella con un tono despectivo que hizo hervir la sangre a Jungkook y Hoseok que odiaban ser tratados de esa manera.
- Escuche dama, si el dinero que se necesita para el servicio no lo tiene por el momento con usted debería buscarlo u tratar de conseguirlo, no es mi culpa que quien no posee dinero es usted-soltó con una sonrisa tratando de sonar lo mas amable posible, aunque dentro de el ansiaba el retiro de la única clienta que parecía ansiar con interrumpir su paz, la poca que le fue otorgada ese día-.
Finalmente, la conversación termino llevándose al grupo de mujeres que los miraban de forma despreciable no sin antes soltar algunas falacias sobre el negocio anunciando que escribirían malas reseñas, cosa que hizo rodear los ojos de el dueño y empleado sin embargo cuando soltaron un suspiro con pesadez debido al reciente enfrentamiento con las ajenas, la puerta se abrió y el sensor de movimiento cerca a ella sonó anunciando un nuevo cliente.
Hoseok segundos antes estaba con el rostro cubierto por sus manos demostrando cansancio y frustración, si bien era una persona que era difícil de estresar aquel grupo de mujeres lo había logrado. Quito sus manos de su rostro y con una leve sonrisa dio la bienvenida al cliente; iba a acercarse hasta que escuchó un teléfono sonar, el tono de “Heaven” por Bryan Adams resonó por el pequeño local; el móvil que sonaba era el de la empresa y el tono fue elegido por el joven de cabellos azules que en ese momento estaba con el rostro escondido entre sus manos, era un gran amante de las músicas antiguas en ingles por lo mismo tomo clases del idioma para hablarlo y cantar sin problemas, para él la música rompía fronteras y unía al mundo además en sus sueños con la música podría encontrar al amor.
- En unos minutos me encuentro con usted, muchas gracias por la paciencia-Alegó con una sonrisa y finalizo la llamada. Con algo de prisa se despojo del mantel color verde y lo doblo con cuidado dejándolo al lado de su amigo que seguía perdido en su mundo. Con cuidado fue hacia el auto abriendo la cajuela de este, no supo en que momento de forma rápida ya estaban los 4 ramos de diferentes colores y temáticas para su entrega.
- Jungkook iré a entregar los pedidos-se acerco a su amigo que seguía en la misma posición que minutos antes, sin esperar algún indicio de vida por parte suya le jalo el cabello provocando que el de tes pálida suelte un quejido y al tratar de perseguirlo no lo consiguió, sin embargo, cuando el carro arranco oyó un grito proveniente de su molesto amigo:
“¡atiende al cliente!”
En su ensoñación no noto otra presencia frente a al o al lado suyo por lo que con prisa ingreso a la floristería arreglándose un poco su cabello con nerviosismo y sin ver al cliente a los ojos siguió su camino hasta llegar a la vitrina donde minutos antes había pasado un largo tiempo apoyado en el ocultando su rostro. Mordió sus labios con nerviosismo y no entendía su cuerpo en aquel momento, todo dentro suyo temblaba además de sus manos, piernas siendo imposible el quedarse quieto por el contrario su mente estaba echa un lio por las inmensas ganas de ver quien era el cliente que en esos momentos se encontraba de espaldas ojeando las flores en los estantes acariciando alguno que otro peluche de decoración-aquel acto le hizo sonreír, pensó en lo tierno que fue eso- además de acariciar algunos pétalos, tallos de las flores y plantas con una delicadeza que jamás le vio portar a alguien.
El joven de cabellera rubia logro llamar su atención por lo curioso de su actitud, trataba a las magni cual obra de arte; los angiospermas eran cautivados por su tacto hasta la corola mientras el sonreía, pero el destino aún no le permitía ver su rostro con claridad debido a los mechones rubios que caían ocultando sus pómulos, cualquier parte de su rostro era invisible en su capo visual.
Sin embargo, eso se esfumo al notar como el joven volteo comenzando un recorrido hacia el aunque la mente del dueño estaba fuera de si, como si su alma hubiera abandonado su cuerpo, se sentía flotar. Se sintió como esas películas de romance que su mejor amigo le hacia ver cada sábado por la noche, al principio se negaba rotundamente pero siempre terminaba cediendo, provocando que en algunos casos lagrimas cayeran de los ojos de ambos individuos acurrucados en el sofá por la bella historia que anhelaban ambos les ocurriera pronto.
- Quiero que al momento de ver al amor de mi vida mi mente suene-Tomó un poco de papel y limpio sus lagrimas de mejillas y ojos, acto seguido se acurruco en el sofá hablando con la nariz tapada dando un toque cómico a la situación-. Quiero que suene como esas escenas en las que se besan por primera vez, pero sin el beso-pauso y lo pensó durante cortos segundos-. Aunque me encantaría ambos.
El recuerdo efímero de su petición lo hizo pensar en todas las probabilidades que eso fuese cierto, porque después de todo, era solo un deseo.
El deseaba que su mente le diera una señal que la persona indicada había llegado, y por más loco que fuera, en su mente cual supernova, una estrella exploto. Sonidos de guitarras y baterías sonaron abriéndole una puerta a una nueva vida y sentimientos logrando que perdiera el control, sonando “you and i” de Scorpions, que le hizo darse cuenta que aquél deseo inocente se hizo realidad ante sus ojos. Su corazón latía con cada sonido de la batería y su mente era un caos que repetía el verso y estribillo cual caja de música dañada, fueron sentimientos que exploraban en su intensidad y profundidad.
Frente a el un joven de mediana estatura casi de la suya se encontraba sonriendo mientras movía sus labios, está hablando pensó el joven que minutos antes el nerviosismo lo carcomía, sin mas sus ojos visualizaron cada rasgo del rubio: labios voluptuosos con un brillo rosa fresa decorándolos, ojos almendrados dulzones y atrayentes cual miel, de inmediato fue llamado por ellos que lo veían con un brillo sin igual, uno que el sentía estaba escaneando su alma; se sintió desnudo y tan frágil ante el junto a sus manos temblorosas y pequeñas gotas de sudor, oficializando en su mente la idea que paso como un huracán y prefirió descartar pero nuevamente se presentó y allí se quedó cual hogar, poseía un nombre: Nerviosismo.
Jeon Jungkook se sentía nervioso por el nuevo cliente.
Perdido en sus pensamientos los cuales sin ningún pudor y miedo escaneaba las perfectas pestañas del ajeno contándolas, en su ensoñación noto lunares; uno en su frente, específicamente el lado derecho siendo de un tamaño pequeño que pocos podrían notar, pero el era una persona con ojo de Alcón desde joven, cada pequeño detalle u cosa no pasaba desapercibido si estaba el allí. Noto otro en su cuello cerca a la clavícula este siendo algo visible.
- Y en fin, me preguntaba si podría hacer un pedido-finalizo su relato con una sonrisa, esa sonrisa que hizo el interior del dueño temblar-. Pero agradeció escuchar las ultimas palabras que finalmente lo lograron sacar de su ensoñación en la que seguía expectante por la presencia ajena, la música se dispersó y sus oídos oyeron la cálida voz del rubio que lo estremeció robándole algunos suspiros, tratando de fingir demencia aclaro su garganta.
- C-claro-musitó nervioso-. ¿Para quien sería?
-Para mi madre, se acerca su cumpleaños número cuarenta y quise regalarle algo especial. Ella ama las flores y decidí que sea eso, un ramo gigante-con sus manos realizo un movimiento simbolizando el tamaño de ellas, eran del tamaño de un portátil o asi lo imagino el florista que sin esperar mucho el acto le pareció burlesco y tierno de cierto modo, por las mejillas infladas del de estatura media.
Saco una libreta de notas en las que era común anotar números de los clientes y algunos pedidos extras que les encargaban, además de los tipos de flores y decoración, sin mas comenzó a anotar cada uno de los detalles dicho por el rubio: 1 ramo de flores gigante con hortensias, rosas en color lila y rosado, mini rosas, claveles y alelies morados, además de el color del papel con el que seria envuelto: morado pastel y rosa de la misma intensidad, en frente uno color blanco, cada papel debía tener su respectivo dobles.
- Bien, ya está decidido el color, la flores con la que será decorado, ¿gustaría agregarle una carta?
Observo al joven frente a él, se encontraba jugando con sus pequeños y regodetas manos que a simple vista era notorio lo suave de estas, finalmente luego de largos segundos se digno a hablar con una sonrisa exclamando un: “¡Si!”. Sus ojos desaparecieron dejando una fina línea, una en la que la bolsa debajo de sus ojos se volvió notoria junto a el color rojizo que había tomado sus mejillas minutas antes.
- Me gustaría agregar las siguientes palabras: Madre he aquí tu hijo a quien cuidaste desde su nacimiento y velaste por su bien, el niño a quien vestías de un pollo amarillo, el pequeño niño ya creció pero parte de el sigue en mi ansiando un abrazo tuyo en cada momento difícil además de ansiar con locura tus palabras de aliento. Hoy en tu cumpleaños te recuerdo lo orgulloso que estoy al saber que tu eres mi madre, la que no importa que comente porque es mi mejor amiga a la vez. Espero que sigas siendo la misma que con cada comentario me hace morir de risa y quita lo malo a la vida. Con amor, tu hijo Park Jimin-El joven dejo de ver la libreta y fijo su mirada en el florista, justo en ese momento sus miradas volvieron a encontrarse cual imán impidiendo que ambos evitasen esta, por alguna razón su corazón se sentía inquieto con la presencia del de pelos azules, parte de él sentía atracción y otro miedo por los sentimientos que debía procesar, sentimientos muy jóvenes que aún debían madurar con el tiempo si el destino lo decidía de esa manera. El primero en ceder fue el ajeno que con un movimiento termino aquella carta echa por Jimin que se limito a sonreír de lado, un joven tímido y excéntrico, rara combinación, pensó-.
- Bien, todo listo. Ahora solo necesito tus datos, un numero para contactarte si gustas el servicio a delivery a menos que lo quieras recoger aquí-En su mente rogaba porque aceptara la segunda opción-. De ser así podría explicarte los cuidados que tendrías con ellas y demás.
El silencio reino el lugar, un poco mas y los latidos desenfrenados de ambos tontos jóvenes atraídos el uno por el otro se oiría.
- Deseo recogerlo yo mismo.
Jungkook solo asintió y sin mucho éxito contuvo una sonrisa, dentro de el su cuerpo bailaba de felicidad y nada lograba calmarlo porque en su mente la idea de volver a ver al joven que le hizo escuchar su música favorita en su mente no era fácil de olvidar, aun mas si volvería a verlo sonreír. A los minutos los datos fueron completados y desafortunadamente para ambos el adiós se presento sin querer dejarlos ir, no deseaba que fuera como aquellas veces en las que alguien al azar le atraía y el destino hacia de las suyas para que el encuentro no ocurriese nuevamente o la conversación no se dé, por alguna razón algo dentro suyo bailaba con la idea de conocer a un más a Park Jimin.
Se despidieron con una sonrisa de oreja a oreja, balanceando su mano a cada lado, deseando que su reencuentro se apresurara y no tuviera que esperar largos meses, años, aunque podría hacerlo porque en su mente la idea de enamorarse o tener algo era para siempre, no algo vago que se rompiera fácil, esa razón lograba que muchas de su relaciones se rompieran, algunos no buscaban algo serio, muchos de ellos solo experimentaban, otros buscaban su propio placer, otros no olvidaban el pasado hasta llego a pensar si el era el problema pero entendió que no fue así. Por eso mismo, cual el rubio dejo la floristería el comenzó a tararear la canción.
- I lose control, don’t look at me like this-canto al compás de la música puesta hace unos segundos- I’m so curious for more, just like never before… In my innocent life.
Finalizo su canto, aunque la música siguiera su curso pues el pequeño verso era el que significaba mucho para él, tan pequeño verso con demasiados significados y preguntas en el, una de ellas y la mas esperada por recibir respuesta es: ¿Por qué su cuerpo se comporto de tal manera frente a Park Jimin?, su comportamiento fue al igual que un ciervo, se sentía nervioso, aun podía sentir sus mejillas cálidas pues habían perdido el color rojizo.
Se prometió a si mismo encontrar una respuesta y al fin tratar de entender por qué se sintió de esa manera, quería entender que era lo curioso en Park que le atraía demás de su hermoso físico.
Quería ir lento, no alterarse mucho con la situación además de no incomodar al más joven que parecía ido y no muy interesado en él, solo ese pequeño pensamiento lo logro decepcionar, pero a unas calles un rubio trataba de olvidar lo ocurrido, se encontraba soñando despierto con la sonrisa del dueño.
Que abril tan loco.