Gymnopédie
Aviso rápido
Cada capítulo estará narrado desde la perspectiva de uno de los personajes, les recuerdo que como es una historia que tiene los personajes de Hazbin Hotel el lore a pesar de tratar de seguirlo, no será una copia fiel, ya que hay personajes que no deberían estar.
Tn
El frio tenía mis manos entumidas, y para mi torpeza mis zapatos con un tacón bajo me harían el camino imposible de recorrer con la escarcha de la ciudad. Ahora, finalmente después de recorrer el camino pude ver el pequeño edificio frente a mí, mientras mis manos se escondían en mi abrigo grueso.
“Vamos”. Suspiré junto con aquel pensamiento. Mi reloj marcaba perfecto las 07.49, diez minutos antes de la hora de entrada.
Mi mirada se enfocó en los escalones que como todo en la ciudad contaban con una gruesa capa escarcha, tomé el impulso necesario y encomendé mi subida implorando no caer en el intento, y finalmente una vez arriba pude entrar encontrándome con una secretaria de mayor edad.
- Buen día - salude con una sonrisa mientras sacaba mi abrigo con lentitud.
La mujer de mayor edad me observó desde bajo con sus lentes que apenas se sostenían en el puente de su nariz.
- ¿Eres la nueva? - la voz de ella no sonaba amable, es más decir, decir que era indignada era poco.
Ni siquiera había dado más de dos pasos y ya parecía tener a una persona en contra de mi entrada, suspiré colgado mi abrigo para mirarla con la mayor simpatía que mi rostro podía entregar.
- Parece que trabajadores decentes quedan pocos - comentó entre dientes al ver que me había dado vuelta para colocar bien mi cartera. Mis ojos se posaron en ella con desdén suspirando con pesar
- Oh - exclamé con una sonrisa tenue mientras caminaba con lentitud hacia ella - Parece que tenemos una adivina - me apoyé sobre su mesa mientras la observaba fijamente - ¿Qué más podrá adivinar? La escuchó - pretendía ser amable, pero podrán decir que soy engreída, pero que venga una anciana a mirarme feo solo porque cuido mi apariencia.
La mujer mantuvo la mirada de igual forma notando que su última frase suponiendo que no podría responder de manera agresiva, ya que ella había iniciado el ataque.
- La oficina del editor esta al fondo a mano derecha, la que tiene las esquinas verdes ocre. Vienes temprano así que puede que este desocupado - apuntó hacia un pasillo largo, di una mirada rápida notando la presencia de un sujeto que se encontraba apoyado en uno de los muros como si estuviera espiando y ahora intentará pasar desapercibido.
- Muchas gracias - comenté con suavidad mientras aproveché de moverme con rapidez a aquella sala.
Miré nuevamente hacia aquel muro, pero ahora no había presencia alguna ¿A dónde habrá ido? Pensé por un momento mientras caminaba hacia aquella oficina. Los pasillos eran largos y el edificio parecía mucho más antiguo de lo que se comentaba, los muros tenían un estilo que no era propio de la época, las yemas de mis dedos pasaron con suavidad rozando aquellas murallas hasta que finalmente di con la oficina de esquinas verdes, observé con detenimiento las letras que en ella ilustraba notando la palabra “editor”. Toqué tres veces con delicadeza esperando respuesta.
- ¡Pase! - gritó desde atrás de la puerta. Tragué saliva con pesar al escuchar la gruesa voz, abriendo la puerta con suavidad mirando al hombre mayor que se encontraba sentado - Buenos días, usted debe ser tn
- Así es. Buen día - respondí mientras estrechaba la mano extendida del sujeto - Es un gusto
- El gusto es mío. Por favor tome asiento - su mano apuntó uno de los asientos, para luego mirar su reloj - Llegó antes de lo esperado -sonrió ante ello- ¿Un café?
- Por favor - mi voz se notaba nerviosa, llevaba poco tiempo en la ciudad y quería dar una buena impresión. Él sirvió el café en una de las tazas para luego acercarla a mi con un pequeño frasco con cubos de azúcar
- Muy bien - tomó asiento- Ahora que ya está más cómoda, le comentaré sobre su trabajo. Y luego le mostrare su puesto -respiró hondo como si se preparara para comenzar a hablar- Contamos con uno de los mejores locutores de la ciudad, pero -se tomó una pausa- Es algo complejo de tratar, es un gran sujeto, pero tiende a no ser muy amable a la hora de trabajar, ya que es en extremo perfeccionista con lo que hace por lo que...
- Sus asistentes personales y de sonido tienden a durar poco -sabía a qué se refería con toda esa preparación, pero me sentía preparada para ello. Él solo asintió con una sonrisa culpable
- No soy partidario de ello, pero usted entenderá que jamás a sido un trato terrible, pero si desgastador
- No se preocupe, estoy preparada para todo -sonreí mientras sujetaba mi cartera con firmeza
- Confío en que si -sus manos se relajaron y ahora hablaba con más naturalidad- Su trabajo es llevar los documentos conmigo y también dar inicio al aire cuando comience su show. Venga -se levantó de su asiento esperando que lo siguiera.
En el camino me mostro diferentes salas que eran acompañadas de una gran luminaria. El edifico parecía bastante oscuro, pero las salas habían sido adaptadas para ser lugares luminosos. El camino nos llevó con la sala que podía entender como la del sujeto especial. Por muy divo que fuera, el editor simplemente entró dando con una figura conocida.
No sé si la mente me fallaba, pero era calcado a quien observaba cuando llegué, pero hice como si no hubiera visto nada. El tipo era un sujeto bastante alto, de cabello castaño y un aura densa.
- Alastor, te presento a tn. Tn te presentó a Alastor - el hombre se puso entre los dos - Ella será tu nueva asistente de sonido
- Es un gusto, señor -no le debía pleitecia, pero siempre es mejor iniciar con el pie derecho cualquier relación de trabajo. Extendí mi mano hacia él.
Él contrario se levantó con una sonrisa amable, era alguien de apariencia extraña, y no lo digo por su físico, sino que eran esas cosas que te llaman la atención. Como si una alarma dentro mío me avisara que debía tener cuidado.
- El gusto es mío -sostuvo mi mano con firmeza sin quitar su mirada fija en la mia- Espero conozca mi trabajo
Que engreído
- Por supuesto que sí. Siempre que voy a trabajar con alguien sigo su carrera para poder adaptarme a sus métodos
- Métodos -rio al escuchar esa palabra- Parece que contrato a un robot, jefe -lo miró aun sonriente. El editor solo le entregó una sonrisa incomoda, se podía notar en su mirada el gesto de “deja de hablar mierda”
- Si robot significa eficiente. Entonces si - no iba a dejar que este tipo me ganara y menos cuando se trata de mi trabajo
- Muy bien. Entonces los dejaré acá trabajando -me observó con cierta preocupación- Cualquier cosa que necesite me avisa, estaré donde siempre -se retiró no sin antes darle una mirada molesta a Alastor quien mantenía esa sonrisa simpática.
No deje esperar un segundo de soledad, me dirigí a él con tranquilidad
- ¿En qué puedo ayudarlo?
Él me miró entretenido
- ¿Tan mal te hablaron de mí? -se levantó procurando que su vestimenta estuviera bien presentada - Querida, primero que nada -se puso a mi lado retirando mi cartera y colocándola en un colgador en la puerta - debes ponerte cómoda. Hoy es tu día de inducción, así que, hoy vienes a aprender
Caminó hacia la puerta que separaba la sección donde él hablaba todas las mañanas y tardes haciendo el gesto de que lo siguiera
- Esta es la parte donde estoy yo parloteando información, tu estarás del otro lado - se movió detrás del vidrio a la sección donde estaba la caja de sonido pequeña en la cual manejaría cuando estuviera al aire y si debía mover su micrófono en caso dé - ¿Sabes ocupar esto?
- Por supuesto. Esta máquina es la misma que ocupaba en la otra ciudad
- Bien. Entonces con esto no tendrás problema alguno -se giró con rapidez causando que casi chocara con él- Ahora, mis tareas diarias; primero, debes tener todos los días esas hojas listas con la información filtrada, es decir, lo que es innecesario de pasar por noticias. Segundo, debes llevar el programa todos los días donde el editor quien se demora aproximadamente una hora en revisar. Tercero, por nada del mundo puedes interrumpir el programa -se acercó sin ninguna clase de aviso a mi- Aunque este lugar se este incendiando tu deberás mantenerme al aire. Las demás tareas cambian por día, pero esas tres son indispensables
- Comprendo - asentí con la cabeza. Mientras anotaba mentalmente todo.
- Ahora ¿Quieres café? -mi segundo café en menos de dos horas ¿Cómo decir que no?
La mañana avanzó tranquila hasta cerca de las 19.30 donde se realizaría el segundo programa del día de Alastor. El primero lo había cubierto un compañero de otra sección, él cual me mencionó nuevamente como funcionaba todo y si alguna de las maquinas solía tener algún desperfecto.
Alastor estaba detrás de la ventana revisando sus papeles, yo tenía sobre una mesa una copia para ir junto con él viendo cada punto. Mis manos tocaban el teclado, conté los segundos antes de dar la señal que estábamos al aire. En realidad, nunca lo había escuchado, solo había llegado un par de días antes de entrar a trabajar, pero ahora entendía porque la decisión de mantenerlo aún por ese carácter. Podía decir ahora mismo que su talento era superior al del locutor de mi otra ciudad, siendo esa mucho más grande que esta. Los pequeños auriculares que tenían me daban el sonido que se producía en el momento.
Todo marchaba perfecto hasta que escuché detrás un pequeño un sonido blanco, era tenue. Ladee mi cabeza intentando poner atención al ruido, no provenía de mis audífonos, sino que del micrófono. Si el micrófono se apagaba en mi turno sabía que sería suficiente como para despertar a una bestia.
Tomé con rapidez uno de los micrófonos de abajo, y en la hoja del programa anote con letras grandes palabras. Me saqué los tacones y entré detrás del vidrio con rapidez. Fue cosa de segundos en que vi la verdadera naturaleza de aquel sujeto reflejada en su rostro. Como si una suerte de demonio me hubiera visto a la cara queriendo matarme. Levanté con rapidez el papel mientras conectaba el micrófono a su lado trayendo ya todo lo necesario.
“Se va a pagar. Has solo una pausa”
El castaño habló con normalidad hasta que dio un punto aparte, lo cual me dio el tiempo para conectar lo único que me faltaba. Una vez cambiado me mantuve un segundo esperando que el sonido no volviera, verificando eso me aleje nuevamente mientras él siguió con su programa.
Una vez finalizado, el programa esperé sentada en aquel lugar con cierto nerviosismo, su mirada me había dicho muchas cosas en ese momento. Mis pensamientos cesaron al escuchar como él después de pasar un largo momento revisando sus documentos salió finalmente. Miré por la ventana y ya estaba oscuro.
- Vamos -comentó tranquilamente-
- ¿Perdón? -no había comprendido bien aquella frase
- Vamos a beber algo, conozco un lugar donde siempre estoy con mis conocidos - tomó su abrigo mientras mantenía su mirada fija en mi.
Me levanté tomando mi cartera recordando que mi abrigo estaba afuera
- Yo... usted debería ser más cuidadoso - se detuvo en seco- Es decir, puedo entender a que se refiere, pero imagine que yo voy y lo delato, se le olvida que estamos en plena prohibición
Él rio por lo bajo acercándose a mi sin medir distancia alguna acorralándome en la muralla
- Querida, si tan solo lo intentaras. Terminarías muy mal
- Ah... bien llevadita - las palabras salieron sin pensar- Ya veo porque sus asistentes duran tan poco -tal vez era un poco más que atrevido mi cometario, pero si él se tomaba tales libertades al menos merecía poder decirle alguna cosa sincera
- ¿Vienes o no? -preguntó aun manteniendo la misma posición
- Claro, jamás dije que no -pasé por su lado caminando por el pasillo para llegar a mi abrigo.
Una vez afuera pude sentir como el frio era mucho mayor. Mis manos se enfriaron rápidamente y oculté mi rostro en mi gabardina.
- ¿En qué te mueves? -preguntó a mi lado
- En taxi
- Entonces vamos -caminó hacia un auto antiguo a lo lejos sacando las llaves de su auto. Me acerqué para subirme dentro.
El trecho entre el edificio de la radio y el local no era tanto, miré mi reloj y solo fueron unos 10 o 15 minutos, el local parecía un restaurante elegante que estaba abierto por donde se viera
- ¿Esto vende licor? -pregunté algo atontada por la fachada carente de sutileza
- Claro ¿no es obvio? - dijo con un tono burlesco
- ¿Obvio? -lo fulminé con la mirada- Creo que ese es el problema
- No, querida. Cuando tienes comprada a la policía no es un problema
Ambos caminamos al lugar, a pesar de ser tan obvio mantenían bien cuidado el lugar respecto a quienes entraban. Al pasar por la entrada había dos guardias que nos vigilaron de pies a cabeza a pesar de que Alastor parecía ser alguien habitual allí.
Nos adentramos entre la multitud para llegar a una mesa donde había una mujer baja de pelo corto conversando muy cómodamente con un tipo de rostro cansado.
- Hasta que finalmente llegaste -exclamó la mujer saltando de golpe hacia él. El hombre de pelo negro se levantó dando una mirada extrañada hacia donde me encontraba yo.
Alastor parecía haberse olvidado de que era una extraña, ya que conversaba a gusto con la mujer más baja y otra mujer elegante de alta estatura.
- ¿Eres la nueva asistente? - una voz ronca sonó junto a mí. Lo observé y parecía casi adormilado. Se había acercado extendiendo su mano mientras fumaba un cigarro que sostenía con la otra mano
- Tn - estiré mi mano estrechando la suya
- Husk. Mis condolencias -comentó mirando a Alastor quien volvía hacia nosotros, yo solo pude sonreír levemente
- tn querida, te presento a mi grupo de todas las noches -me acercó a su grupo con tranquilidad- Ella es Mimzy -apuntó a la mujer rubia más baja quien me observaba animada con una sonrisa- Y ella es Rosie -se dirigió hacia la mujer más alta de cabello ligeramente más oscuro- Y Husk que ya se conocieron. Ella es tn, mi nueva asistente -su voz sonaba constantemente alegre como si todo fuera una suerte de fiesta
- Hola a todos, es un gusto -las observé a ambas, ya que con el anterior había podido saludarlo adecuadamente
-Hola, cariño -la mujer alta se me acerco tomando mi mano con fuerza mientras me sonreía casi idéntico a Alastor
- Hola, espero que disfrutes tu visita a mi bar -la rubia se encaminó rápidamente hacia mi mientras parecía analizarme por cada movimiento que daba - ¿Deseas algo de beber?
- ¡Claro! - exclamé. Había sido un día largo y quería poder relajarme