Capítulo 1
Izuku era un chico nerd, sin amigos, completamente entregado a sus estudios… y también, era un chico adicto a las transmisiones para adultos.
(...)
Había un canal en específico que miraba de forma casi obsesiva, en él participaba un rubio de ojos rojos, con una personalidad fuerte, explosiva e increíblemente segura, hacía de sumiso de un pelirrojo cuyos ojos eran de mismo color, unos cinco centímetros más alto que el otro pero definitivamente más musculoso. Le llamaba la atención que Dynamight, como se apodaba el rubio, no era lo que se llamaría un sumiso en toda la extensión de la palabra, sí obedecía a su amo, pero dado su carácter bien podría ser él quien llevara las riendas del juego. Riot, el chico pelirrojo, era increíblemente amable, pero había algo oscuro en su persona, de eso estaba seguro.
Finalmente, Izuku seguía esas transmisiones devotamente, jamás había estado con una persona, pero sus dildøs, vibradores y litros de lubricante, lo ayudaban a tener deliciosos orgasmos mientras veía a sus chicos favoritos. Soñaba con estar con ellos, se imaginaba en el suelo, hincado y comiéndose sus miembros con desesperación, rogaba por ser el esclavo de tan maravillosos espécimenes. Él era delgado, no había un ápice de musculatura en su cuerpo, sin embargo, dada la bendita genética que se cargaba, tenía un trasero sumamente redondo y esponjoso, junto el abdomen completamente plano. Su silueta era armoniosa… jugosa en realidad.
(...)
Midoriya se acaba de transferir de universidad, cosa que no resultaba nada fácil para alguien con pocas habilidades sociales como él. En su anterior escuela tenía sólo un amigo: Todoroki Shoto, aquel le mandaba mensajes todo el tiempo y era con quién hacía equipo en caso de requerirlo. Pero aquí estaría a la deriva. Se preparó con el corazón palpitando a mil por hora y cuando llegó las cosas sólo se complicaron más.
Veían su horario sin entender un demonio sobre la ubicación de los salones, estaba tan perdido en tratar de descifrar aquello que accidentalmente chocó con un chico sumamente alto y musculoso, un magnífica escultura de carne que le hizo ponerse como tomate al instante, pues mil pensamientos impuros le cruzaron la cabeza en cuestión de segundos.
—¡Fíjate por dónde vas extra!
—¡Perdón! —contestó aterrado ante la gutural voz que le agredía. Sus piernas temblaban cuál gelatina y por alguna retorcida razón, aquello le encantaba—, disculpa, soy nuevo aquí —susurró, con el alma prendiendo de un hilo, no sabía de dónde sacó valor para hablar con él—, ¿sabes dónde está este salón? —Preguntó mientras mostraba el papel de su horario.
El rubio le miró con extrañeza, lo analizó de arriba a abajo —esos salones son para el segundo año, no deberías estar con los de primero, ¿chiquitín? —Se burló un poco.
—Me transferí, estoy en el segundo año, estudiaba en Estados Unidos y me mudé aquí por el trabajo de mi madre, pero estoy completamente perdido.
—¿Nombre? —Preguntó de forma agresiva.
—Izuku Midoriya ¿y el tuyo?
—Katsuki Bakugou.
—¡Vamos Kats! ¡Hay que ir a desayunar, no tendremos la primera clase! —Un chico de cabello negro y enorme sonrisa se acercó por el rubio.
—Adelántate, enseguida te alcanzo —tomó a Izuku del hombro y comenzó a caminar.
—¿Perteneces a algún equipo? Ese chico y tú usan la misma chaqueta —Preguntó Izuku, por alguna razón quería sacarle todo el tema de conversación posible.
—Sí, al equipo de lucha, soy el capitán —hubo un silencio prolongado antes de llegar al salón—, todas tus materias son en este pasillo, del lado izquierdo, los salones se asignan por grados, yo estoy en el bloque de enfrente, espero no te pierdas de nuevo, ahora me largo.
El chico de cabello verde y pecas sólo pudo asentir con un movimiento de cabeza, estaba hipnotizado, el rubio tenía los ojos rojos que era tal como una de sus estrellas favoritas de internet, aquel usaba siempre un antifaz o una máscara que no permitía apreciar sus rasgos del todo, pero Izuku sentía demasiada emoción de conocer a alguien así.
Al salir de su primera clase notó a Bakugou también dejando su salón, lo siguió discretamente y llegó a la cafetería, su estómago lo agradeció, esa mañana había salido de casa sin siquiera tomar su desayuno. Compró algo, notaba que el rubio seguía hablando con sus amigos sin elegir en el menú, así que no podía adivinar donde se sentaría, no tuvo más que elegir una mesa al azar y comenzar a comer.
—Muévete —un chico de cabello plateado habló toscamente contra Midoriya.
—¿Eh? ¿Po-por qué? —Le era inevitable temblar cuál perro chihuahua.
—Esta mesa está reservada —se acercó de forma intimidante al pecoso.
—Él está conmigo, me está esperando para almorzar —la voz de Katsuki se hizo presente—, muévete tú.
Bakugou jaló a TetsuTetsu por el cuello de la camisa y lo aventó lejos, para ponerse sentar junto a Izuku.
—Gracias —el pecoso estaba muy sonrojado—, perdón por darte problemas.
—¿A casi tendré que ser tu niñera de tiempo completo? —Bakugou se chupó los labios mientras veía comer a Midoriya.
—N-no, aunque si lo fueras no me molestaría —, contestó con cierta ternura el más bajo, se sentía tan atraído y hechizado por ese hombre. Él aún no lo sabía, pero este era el inicio del camino para volver todas sus fantasías realidad y quizá, una que otra pesadilla también.