Aunque no pueda verte

Summary

Naruto y Sasuke han sido muy buenos amigos, cada uno con sentimientos ocultos por el otro. Un terrible accidente cambiará el rumbo de sus vidas. ¿Podrán salir adelante a pesar de las circunstancias?

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: ¿El final o el comienzo?

Narra Sasuke

Me encontraba en una vereda de la calle, estático, viendo aquella terrible escena, en dónde la persona más importante para mí era alejada de mi vida.

—¡NARUTO! —mi mejor amigo había sido atropellado frente a mis ojos, su sangre estaba en todo el frente de aquel auto, su cuerpo yacía unos metros más allá. Las personas comenzaban a reunirse alrededor mientras yo no podía creer lo que estaba sucediendo. No quería aceptar que lo que estaba viendo era real.

Poco después, el sonar las sirenas de una ambulancia se escucharon acercándose, fue en ese momento que pude salir del engaño en el que me mantenía.

—Naruto, por favor no me dejes. —tambaleante, fui acercándome a su cuerpo mientras las lágrimas me empapaban el rostro. —Naruto, por favor. Abre tus ojos, te lo pido… —las personas me veían caminar y arrodillarme frente a su cuerpo mientras repetía una y otra vez lo mismo.

No podía ser cierto que el amor de mi vida estuviera ahí en el suelo sin moverse.

Mi amor.

El amor que nunca quise admitir; el amor que siempre quise ocultar, el amor que nunca lo dije por miedo y que ahora me arrepiento tanto.

Llevaron su cuerpo dentro de la ambulancia. Afortunadamente, los paramédicos me permitieron ir con él. Su rostro y cuerpo tenían muchas heridas, y lo único que podía hacer yo era temblar y llorar temiendo no volver a ver sus hermosos ojos azules y su encantadora sonrisa. Estaba aterrado ante la idea de no volver a escuchar su voz.

Al llegar al hospital, esperé muchas horas teniendo la esperanza de que haya una buena noticia. Los padres de Naruto estaban conmigo, su madre no dejaba de llorar mientras la ansiedad la carcomía a cada minuto que pasaba. Cuando el doctor salió de la UCI y llamó a sus padres, algo dentro de mí no quiso escuchar lo que diría aquel señor.

Mi corazón se detuvo cuando me forcé a ir también hacia allá. Sin embargo, mis pasos se detuvieron cuando lo único que pude oír fue: —“Lo sentimos, hicimos todo lo que tuvimos a nuestro alcance, lamentablemente no sobrevivió…”

Un pitido molesto se apropió de mis oídos. La noticia ensordeció el lugar por unos segundos hasta que la madre de Naruto se dejó caer y gritó con todas sus fuerzas mientras su esposo la abrazaba con todas sus fuerzas.

No quise escuchar más.

Mi corazón se terminó de romper, el llanto no me dejaba respirar y sentía que me ahogaba al estar ahí. Nadie estaba interesado en lo que sentía, sus padres estaban devastados como para ayudarme con la angustia asfixiante que experimentaba. Mi vida no tenía valor desde hace algunos años y parecía que la única razón por la que no me dejaba abandonar a la muerte era mi tonto cabeza hueca. Mi Naruto.

Desesperado, dejé la sala de espera, no sabía a dónde ir o qué hacer. De todas formas, no me importaba. Después de todo, se había acabado todo para mí. Con determinación me dirigí al ascensor y subí hasta el último piso que tenía el hospital. Como si alguien controlara mi cuerpo, fui hacia la terraza; allí el viento golpeó mi rostro con fuerza, tal como la realidad me golpeaba en ese momento. Estaba por anochecer, el sol naranja se iba y con ello, Naruto también se iba.

No me detuve, caminé hasta el alto barandal y lo crucé a pesar de tener miedo a las alturas. Mis lágrimas bajaron y se perdieron haciendo surcos por mi cuello. Miré hacia abajo, un frío estremecimiento recorrió todo mi ser.

—Naruto... —susurré. El sol se perdió dando paso a la noche. —El sol se ha ido, Naruto se ha ido.

“Tal vez si muero, lo pueda encontrar allá”.

No pensé en nada más, él era mi única familia, mi único lazo increíblemente fuerte y el único motivo por el cuál podía seguir viviendo. Mis lágrimas cesaron, mi corazón dolía, pero mi mente estaba decidida. Sonreí por última vez y cerré los ojos.

—Si te encuentro allá, ¿Podré tomar tu mano?

Y salté.