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attention ━ jensoo

Summary

❝Jennie sólo quería la atención de su esposa. Pero no pensó que obtendría más que eso.❞ Info ! ⋆ jensoo versátiles. ⋆ contenido altamente sexual. ⋆ one shot (parte única) ⋆ uso de juguete sexual. (consolador) © jensoour

Genre
Erotica
Author
danielle
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

attention

Antes de leer !

El contenido de esta historia ha sido escrito con el fin de entretener. Aborda contenido sexual lésbico +18, lenguaje vulgar y subido de tono.

Recuerda que esto es ficción y no tiene nada que ver nada con la vida real de los idols.

Jennie y Jisoo versátiles. Uso de juguete sexual. (consolador)

❝Jennie sólo quería la atención de su esposa. Pero no pensó que obtendría más que eso.❞

Jennie gruñó frustrada mientras deslizaba el pequeño peine sobre su cabello.

Jisoo ha estado muy embelesada en sus videojuegos toda la tarde, ¡Y se suponía que pasarían la tarde juntas! Pero no, la azabache decidió fijar más su atención a los videojuegos que a su misma esposa, y eso a la rubia la tenía realmente molesta.

Necesitaba ayuda. Y rápido.

Tomó su celular y buscó en la lista de contactos a Bae y marcó. Después de unos cuantos timbres la llamada fue atendida por la castaña.

Hey Jen, ¡Es un milagroo que me llames! —alargó las palabras haciendo reír levemente a la morena.

—Si, lo siento. Sé que cuando te llamo es porque necesito tu ayuda. —confesó apenada.

Lo sé. Pero no te preocupes, ¿Otro problema con Jisoo? —la morena asintió hasta de cayó en cuenta que la castaña no podía verla.

—Sí. Otra vez. —dijo y en el otro lado de la línea se escuchó un bufido.

¿Qué hizo ahora ese Minion?

—¡Oye! No la llames así, su estatura es promedio. —defendió la pelinegra.

La castaña carcajeó. —Bueno, bueno. Supongamos que lo es. Ahora sí, cuéntame.

—Bien. Se suponía que Jisoo y yo pasaríamos la tarde juntas, solas, las dos, pero no, se la ha pasado todo el día jugando videojuegos, no ha hecho nada más si no eso, y estoy muy molesta, necesito su atención, realmente me está matando, la necesito demasiado...

Lo que necesitas es sexo. Vamos chica, eso se consigue a la vuelta de la esquina.

—¡Joohyun! —reprendió la morena.

¿Qué? ¿Vas a esperar a que la nerd de tu esposa suelte sus juguetes para ponerte atención?

—Supongo.

La castaña bufó. —Bien. Quieres un consejo, ¿No?

—Sí.

Escucha. Vas a ir a tu clóset a buscar el mejor conjunto de lencería que tengas, te lo vas a poner y vas a ir con la enana esa y le dirás qué quieres tener sexo, rudo, salvaje y-

—Ok, ok. Entendí. Muchas gracias Bae, siempre eres de mucha ayuda, adiós.

Colgó el teléfono sin esperar respuesta de la otra mujer a la vez que rodaba los ojos y reía por las ocurrencias de la mayor, sin embargo, sabía que ’por la experiencia de ésta debía considerar tomarle la palabra.

Así que, aún sin convencerse, se dirigió a su clóset y rebuscó entre él alguna prenda de lencería que pudiera ayudarle, abrió uno de los cajones y por debajo encontró la diminuta lencería roja que guardaba para el aniversario de su matrimonio, destapó el pequeño paquete y la sacó para después sonreír.

No era la primera vez que Joohyun le aconsejaba una cosa de esas, a decir verdad, era casi a diario que le daba pequeños empujones para que intentara cosas nuevas con su esposa, pero la morena era muy tímida y le daba temor intentar algo y que a la final la azabache no terminara complacida por sus actos.

Y sabía que no debía pensar sólo en la satisfacción de ésta, pero el hecho de que la mayoría del tiempo Jisoo mantuviera en el trabajo 24/7 buscando ser ascendida y por ello descuidada también las necesidades de su esposa la hacía querer pasar más tiempo íntimamente con ella.

Y hoy era la ocasión.

—Dios mío, tendré que comprar otro. —dijo para ir rumbo al baño y proceder a colocárselo. Quitó todas sus prendas dejándolas a un lado y comenzó a ajustar la diminuta tela en su cuerpo, cuando lo hizo, soltó la coleta que sostenía su calleo y lo desordenó haciéndolo ver salvaje.

—Voy a matar a Joohyun si esto no funciona. —se dijo a sí misma antes de tomar la manija de la puerta y salir por completo de la habitación en busca de la azabache.

¡En tu cara perra! —gritó la azabache hacia la TV maldiciendo a quién sabe qué por los auriculares.

—Esa boca. —reprendió la morena detrás de la mayor deslizando sus delgados brazos por los hombros de ésta para encadenar su cuello contra sí.

—Hola mi amor. —respondió sutilmente la azabache aún sin voltear a mirar a la morena.

—¿Ya vas a terminar tu partida? —susurró bajando los auriculares de la azabache dejando que su respiración entrecortada y caliente acariciara el oído de la mujer.

—S-Si, ya casi. —se limitó a responder tragando notoriamente frente a la rubia. Esta sonrió y mordió ligeramente el lóbulo de la mayor. —Eso me dijiste hace dos horas, y sigues movimiento tus hermosos dedos en ese mango de consola. —Jennie sólo pudo ver cómo con nerviosismo los dedos de la azabache se movieron aún más rápido sobre el mango.

—Lo siento, de verdad ya casi termino. —Jennie rodó los ojos y se alejó. ¡Ni una mirada! Ahora estaba realmente molesta.

Rodeó el sillón en dónde se encontraba la azabache, le arrebató el mango de juego y lo lanzó sobre el sillón de al frente para sentarse a horcajadas sobre su esposa quién sorprendida por esa acción quiso refutar, pero al notar la lencería que cubría el cuerpo de la morena calló.

—Estoy cansada de que le prestes más atención a tus estúpidos juegos que a mí, ¡Soy tu esposa, maldita sea! —gritó con las mejillas tornadas de color carmesí, Jisoo no pudo articular ninguna palabra y eso enfureció más a la morena. Se echó para atrás pero rápidamente las manos de la azabache rodearon su cadera.

—N-No, de verdad los siento, es sólo que- —el dedo índice de la menor la hizo callar.

—No quiero ninguna de tus excusas, porque estoy cansada de oír lo mismo acerca del trabajo, y ya me sé ese diálogo de memoria. Te vas a callar y vas a hacer lo que yo diga. —la azabache asintió sin titubear y deshizo el agarre que tenía en contra de la morena. Jennie se levantó y fue en busca del mango de la consola y se lo entregó a Jisoo otra vez posicionándose en medio de sus piernas.

—Ponte los auriculares y prende el micrófono. —la azabache acató lo dicho y le dio una mirada a la morena, ésta sólo quiso besar esa carita de perrito regañado, pero se abstuvo de hacerlo. —Ahora vas a continuar con tu partida. —dijo dejándose caer de rodillas en el suelo.

Su cabello rubio ondulado acarició los muslos desnudos de la azabache cuando se inclinó cerca de ella. —Pero Jen-

—Cállate. —Jisoo sólo pudo cerrar la boca apretando los labios tratando de abstenerse al querer decir algo.

La morena desliza sus delicadas manos en el interior de los muslos de la azabache y sonríe al oírla suspirar casi inaudible. Las saca y entre sus delgados dedos tomó la hendidura de su short deportivo empujándolo hacia abajo para sacarlo y Jisoo sin rechistar levanta las caderas para que la prenda salga completamente.

A lo que la prenda cae en el suelo la cara de la morena se entierra inmediatamente en la intimidad de la mayor inhalando su aroma sacándole un suspiro sonoro. —Jen yo, agh... —su mano se dirigió al micrófono e intentó apagarlo, pero la mano de la morena fue más rápida y la detuvo.

—Te dije que mantuvieras el micrófono encendido. Así que, sigue jugando cómo si nada estuviera pasando.

Cuando la pequeña nariz de la morena acaricia levemente y se hunde en la entrada de la azabache esta lleva una mano a su boca suprimiendo el gemido que amenazaba con salir.

Sus finos dedos quitan con brusquedad la diminuta braga de encaje que cubre a la azabache y la mayor suspira al sentirse expuesta frente a su esposa. Los labios de la morena recorren con delicadeza su entrada, repartiendo pequeños besos en ésta y extasiada por el olor y la creciente humedad que se acumula en su intimidad. Su boca sin perder más el tiempo se desliza entre sus pliegues y succiona con tanta fuerza que para Jisoo ya es imposible evitarlo y gime tan fuerte que teme ser escuchada por sus acompañantes de partida. Si es que ya no lo fue.

Sus caderas se mueven al compás de los movimientos de su esposa, la nariz de la rubia presiona su clítoris y su lengua entra en acción deslizándose dentro de ella tan jodidamente delicioso que Jisoo no puede evitar soltar en mango de juego y tomar de los cabellos a su esposa y apretarla más contra ella.

La morena se sostiene firme de los muslos de su esposa notando lo caliente que estaban y sin evitarlo da una palmada fuerte en ellos y sonríe ladina al ver a la azabache retorcerse contra eso. Se inclina brevemente quedando frente a frente con la mayor y besa sus labios sin importarle que estén con parte de los líquidos de su esposa en el rostro y la azabache la recibe con euforia atacando sus labios con rudeza.

La mano de la menor baja lentamente por el abdomen expuesto de la azabache gracias a su top deportivo hasta llegar a su intimidad presionando dos de sus dedos contra su clítoris sacándole un gemido que es apaciguado en medio del beso a la vez que esta se arquea más hacia la morena.

Los deslizó nuevamente estimulando su zona entrando en ella lentamente, la mayor arañó el cuello de su esposa cuando sintió los dedos de la morena comenzar a moverse tortuosamente dentro de ella, su otra mano libre con dificultad trató de sacar el top de ésta, pero falló, así que sin muchas ganas la azabache lo retiró quedando completamente expuesta ante la rubia. De inmediato la menor se separa del beso y ataca uno de los pechos de la azabache con su boca, mordiendo y succionando su pezón endurecido mientras la mayor era un lio de gemidos incontrolables.

—Amor, voy a-

—Hazlo, córrete. —demandó aumentando la velocidad de sus estocadas y mordiendo con más fuerza su pezón, Jisoo se empujó más hacia sus dedos buscando más profundidad en cada movimiento, jadeando con necesidad. La azabache atrajo a su esposa hacia sus labios callando toda la oleada de calor que la invadió mientras sentía el vació de los dedos de la morena en ella.

La morena soltó su pezón y observó con satisfacción el caos que había hecho con la mayor. Sus mejillas sonrosadas fuertemente mientras regulaban su respiración bajo su dominio.

—Jennie-ah, ¿Ya p-puedo hablar? —dijo removiéndose sobre el sillón.

—Lo estás haciendo ya. —respondió la morena.

—Eso fue increíble. —confesó con deleite. —Y además de eso, me disculpo por lo anterior. Se qué pedí mi día libre para nosotras y no cumplí con mi palabra.

—Bueno, supongo que ahora sabes qué pasa si no le das atención a tu necesitada esposa. —dijo la morena levantándose de la alfombra.

—Hey ven, —la mayor palmeó sus piernas invitando a la morena a sentarse en ellas. —¿Te dije ya lo sexy que te ves con esa lencería nueva? —la rubia evitó la sonrisa que en su rostro quería formarse, pero si limito a asentir levemente.

—Joohyun ya me lo dijo antes, pero gracias. —se dio media vuelta y sonrió cuando escuchó el gruñido de la azabache.

—¿Cómo que Joohyun? —preguntó.

—Sí, es que fui a comprarla con ella, sabes, dijo que tenía muy buena elasticidad y se me veía genial el trasero, ¿No crees? —la morena incitó más a la mayor, sabía que si había algo que la molestaba era hablar de esa manera acerca de su relación con su mejor amiga, agregando que, en la adolescencia fueron novias.

—Jennie, ven aquí ahora mismo. —sentenció la azabache con el rostro totalmente neutro.

—¿Y si no quiero que harás? —desafió.

—Más bien que no haré, esa debería ser la pregunta. —la mayor se levantó y con fuerza atrajo a Jennie hacia ella reteniéndola sobre sus caderas. —Sabes, no me gusta que Joohyun opine sobre si se te ve bien el trasero o no, esa debería ser yo.

—Tú estabas demasiado ocupada, además, esta lencería era una sorpresa para ti. —picó la nariz de la mayor con inocencia.

—Joohyun dijo que tenía buena elasticidad, ¿No? —la morena asintió. —Lástima que tenga que terminar en la basura cómo las otras. —de un fuerte tirón la azabache desgarró parte de la lencería que cubría sus pechos, la rubia soltó un gemido ahogado que fue callado cuando la mayor unió sus labios y enredó sus dedos en su cabello apretando más su rostro contra el suyo.

La azabache a tientas se separó del beso para decir: —El fin de semana te compro las que quieras, para que las luzcas sólo para mí. —arrastró las palabras enviando todo tipo de escalofríos a través del cuerpo de la morena.

Sus manos temblorosas recorrieron los muslos morenos de la menor tomando entre sus dedos la tira delgada del encaje que los adornaba rompiéndolas también para lanzarlas con el resto que quedaba de la lencería.

La azabache tomó de la mandíbula a la rubia a la obligó a mirarla. —Te ves cómo una pequeña perra necesitada, ¿No? —preguntó arrastrando pequeños besos húmedos sobre su cuello hasta llegar a sus labios para atrapar su labio inferior con sus dientes para mordisquearlo y la morena asintió sin titubear. —Con gusto saciaré todas tus necesidades.

Jennie sintió un mar de emociones sumergir en su interior.

Jisoo la tomó por las caderas y la ubicó bien entre sus piernas y por instinto la morena las rodeó en su cintura sintiendo la mano de su esposa escabullirse sobre su entrepierna. Su pulgar acaricio su clítoris en pequeños círculos, su dedo del medio trazó toda la línea de su vagina y lo introdujo lentamente sobre ella, después se unió el segundo creando un vaivén que tenía delirando a la rubia de placer.

—Vamos Soo...

—¿Qué quieres mi amor? —preguntó la azabache con fingida inocencia.

—Uh, o-otro dedo por favor. —rogó con los dedos de Jisoo dentro de ella frotándose sobre ellos para obtener placer.

—¿Cómo se dice? —murmuró la mayor contra sus labios.

—A-Ah, por favor. —gimió con un leve puchero.

—Si me lo pides así, sí. —dijo la azabache soltando una pequeña risa picoteando su mejilla para añadir el tercer dedo en la intimidad de su esposa y crear un vaivén dentro de las apretadas paredes de su esposa, con su otra mano envolvió uno de sus pezones y lo pellizcó con rudeza, sus movimientos se hicieron aún más rápidos, la morena gemía sin control alguno, sin reprimirse haciéndole saber a la mujer lo mucho que le gustaba su toque.

—Oh mi amor, hazlo así, justo así. —gimió la rubia cuando los dedos de su adentraron con más profundidad y se arquearon dentro de ella dando estocadas en su punto G, la morena apoyó sus manos sobre los hombros desnudos de la mayor y se meneó sobre ellos con más rudeza de la que ya recibía, estaba cerca de su glorioso orgasmo y vaya, Jisoo lo disfrutaría cómo nunca.

La cabeza de la menor se hundió entre su cuello y su cabello desordenado mordiendo con fuerza su hombro a la vez que se deshacía en los brazos de su esposa siendo atrapada por ésta alargando su orgasmo. La mayor inclinó su rostro hacia el de Jennie y besó sus labios.

—Te vez aún más hermosa cuando te corres sobre mí. —susurró más que satisfecha sacando los dedos de su interior y la morena gruñó tiernamente por la pérdida levemente sonrojada por la declaración de su esposa. La mayor llevó sus dedos empapados hacia la cavidad bucal de la morena y los empujó dentro y esta con una expresión realmente sorprendida los toma causando ruidos obscenos, conectando la mirada con la azabache sonriéndole con picardía. La morena suelta los dedos de la mayor en un pop y lame sus labios. Jisoo sonrió y cargó a la morena entre sus brazos.

—Ya tuvimos los juegos previos, y vaya que fueron buenos. Ahora es momento de iniciar cómo se debe. —susurró la azabache teniendo a la morena sobre su cuerpo abrazada cómo un koala, dirigiéndose hacia el cuarto que ambas compartían.

Jisoo dejó caer a la morena sobre el colchón cuando sus pasos torpes chocaron con la base de la cama, la rubia jadeó por el choque contra las mantas frías abriendo las piernas para darle acceso a la azabache quién sin esperar se tumbó sobre ella. Jisoo se inclinó hacia delante y susurró mordiendo ligeramente el lóbulo de la morena: —Querías toda mi atención, ¿No es así? —preguntó trazando una línea de besos sobre la mandíbula de la morena y esta asintió con la respiración pesada. —Ahora obtendrás más que eso. —la mayor tomó los cabellos rubios de la morena enredándolos entre sus dedos y la acercó a su boca para besarla de manera posesiva, Jennie simplemente se dejó llevar.

La mayor se separó del beso levantándose rápidamente de la cama, Jennie miró atenta cada uno de sus movimientos viéndola rebuscar entre el clóset algo. —Oh Chu, ¿En serio lo usarás? —jadeó cuando su esposa levantó triunfante el juguete sexual en una mano, y en la otra la gruesa correa negra con cadeneta. La mayor asintió abrochando el juguete en su cadera y contra su parte intima. Una vez puesto la azabache se acercó a la cama nuevamente y Jennie dobló sus piernas dejando a la mayor ubicarse entre ellas.

—¿Quieres esta polla Jennie? —preguntó la azabache tomando el juguete y deslizándolo suavemente sobre sus pliegues húmedos.

La morena cerró sus ojos asintiendo levemente sonrojada.

—No te escuche. Pídeme que te folle con esta polla falsa, Jennie.

Jennie se removió ante el juguete buscando más fricción. —Fóllame Soo, cómo tu sólo sabes hacerlo.

—Te voy a follar tan malditamente fuerte que lo único que saldrá de tu boca serán tus suplicas por más. —Jennie sonrió ante lo dicho. Le encantaba cómo nada en el mundo la faceta dominante de su esposa, su lenguaje sucio a la hora del sexo era una de las cosas que más amaba.

La mayor tomó fuerte las caderas de la morena y la giró sobre la cama dejando a la vista su trasero y vagina. La morena entendió y se arrastró haciendo que su torso quedara completamente sobre la superficie de las sábanas dejando su culo arriba. —Levanta las manos. —la azabache juntó ambas manos y las llevó hacia atrás de su columna y las abrochó con la correa, la morena jadeó tratando de mantener el equilibrio ante tal acción.

Jisoo una vez más deslizó el juguete sobre su humedad lubricándolo con sus mismos fluidos, cuando estuvo lo suficientemente lubricado empujó lentamente el juguete sobre su intimidad, deteniéndose cada que podía dejando a la morena acostumbrase al tamaño. Cuando el consolador estuvo completamente dentro de ella comenzó a bombearla con embestidas lentas y cortas. La mayor acaricio el trasero de su esposa tratando de ayudarle a bajar la tensión.

—¿Ya está bien así? —preguntó en un susurró la azabache.

—Joder sí, puedes moverte más cariño. —gimió la rubia. Jisoo comenzó a embestir un poco más rápido, bombeando profundo dentro de su intimidad con el consolador. La mayor retiró el juguete y rápidamente volvió a entrar nuevamente en ella con fuerza, moviéndose duro contra esta.

—A-Ah sí, justo así. —jadeó la morena ante las fuertes embestidas que le estaba brindando la mayor. Jisoo apretó el agarre en las caderas de su esposa aumentando gradualmente el ritmo de sus estocadas.

Jennie gemía sin control el nombre de Jisoo, cada grito cargado de excitación le enviaba una carga de placer a su núcleo y lograba nublársele la vista el ver a su esposa retorcerse debajo de ella ante su agarre.

La mayor lentamente sacó el consolador de la intimidad de la morena y se sentó sobre sus piernas. —Jen, ven. Móntame. —la menor gimió por la perdida y se volvió hacia la pelinegra. Ambas cambiaron de posición rápidamente, Jennie se sentó a horcajadas sobre la mayor deslizándose lentamente sobre el consolador, comenzando un vaivén sobre las caderas de su esposa, montándola fuerte a un ritmo frenético.

Jisoo miró a la rubia con el rostro ligeramente sonrojado, sus labios levemente hinchados y con la boca semi abierta mientras los suspiros salían, con las gotas de sudor curvando sus pechos la mayor se inclinó hacia adelante tomando uno de los pezones de la morena entre sus dientes jalando de el propinándole pequeños mordiscos.

—Amor, y-ya estoy cerca... —murmuró la morena enredando sus dedos en el cabello azabache de la mayor acercando más su rostro a su pezón. —Vamos, córrete. —incitó la mayor llevando su mano libre hacia la intimidad de la rubia para tomar entre sus dedos el clítoris de la castaña agitándolo para acelerar su orgasmo.

—Oh Jisoo-ah... —gimió la morena desmoronándose completamente en los brazos de la mayor, su espalda se arqueó hacia arriba derrumbándose extasiada sobre la azabache y esta la recibió sobre sus brazos trayendo su rostro a ella para capturar sus labios en un fogoso beso.

La morena se separó y se tumbó a un lado de la azabache. —Dios mío. Todo fue tan jodidamente bueno mi amor. —dijo atrayendo a la mayor hacia ella para que se acostase a su lado.

—Demasiado. —afirmó con una sonrisa.

—¿Soo?

—¿Mhm?

—Aún no, mmm, ¿Te corres? —preguntó mirando a la azabache a los ojos quien le sonrió cómplice.

—No aún. ¿Por qué?

—¡¿Me dejas usar la correa esta vez?! —preguntó entusiasmada irguiéndose nuevamente en la cama.

—Jen...

—¡Por favor! —suplicó haciéndole un puchero y la mayor solo volteó los ojos.

—La última vez fuiste demasiado brusca, ¡Parecía un pato caminando en el trabajo! —contraatacó cruzándose de brazos.

—Chu, prometo que no seré brusca, ¡Te lo ruego!

La azabache miró de reojo a la morena y suspiró rendida.

—Bien. ¡Pero si siento que empiezas a pasarte te haré parar!

—¡Sí!

—¡Perdón! De verdad lo lamento mucho. —la morena se abrazó de las piernas de la azabache mientras pequeñas lágrimas adornaban su rostro.

—¡No debí creerte!

—Mi amor, mi cielo, mi vida, mi ángel, mi-

—¡No! Nunca más volverás a usar el consolador.

—Chuu~

—No. Es mi última palabra.

—Ah, pero bien que si decías “Vamos Jen, más duro.” u “Oh sí, amor, sólo tú sabes hacerlo así.”

La azabache se sonrojó hasta el tope e indignada se soltó abruptamente del agarre de la morena haciendo que esta cayera de bruces en el suelo. —¡Cállate! Yo no dije eso. —se defendió dándole la espalda la morena.

—¿No? También recuerdo cuando gemías, “Ah, por favor no-

—¡Basta! Sí, sí lo dije, ¿Bien? Ahora ve y cámbiame la bolsa de los hielos porque no me aguanto el dolor.

—Lo haré. Pero si me dejas volver a usar el consolador.

—No.

—Jisoo...

—¡Bien! Pero una última vez y ya.

—Sí claro. Eso me has dicho las últimas treinta y cuatro veces... —murmuró dirigiéndose hacia la cocina siendo escuchada por la azabache quién gruñó.

—¡Trae los hielos! —gritó arrojándole una almohada y ésta la esquivó fácilmente.

—¡En camino!

escrito por: © jensoour

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