NIVARA

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Summary

Kael Vardek se ha enfrentado a más de lo que jamás imaginó: murallas que la llamaban, secretos enterrados por generaciones, un padre que solo deseaba usarla y la pérdida de la mujer que la crió como su hija. Tras abrir las murallas y desatar el poder del Código de las Ruinas, Kael se encuentra atrapada entre dos mundos: el de los humanos codiciosos y el de Nivara, un reino mágico que ella misma creó pero no recuerda. Kael deberá desentrañar la verdad de su existencia mientras enfrenta nuevas aventuras. Con Lira Erenth a su lado, y el fantasma de una conexión rota con Dren, Kael emprenderá un viaje hacia las entrañas de Nivara para despertar su verdadero poder y proteger todo lo que ama. Pero el Cónclave no se detendrá. Liderados por Opal Birch y su propio padre, buscan destruir lo que queda del mundo mágico para asegurar el dominio absoluto. Entre criaturas mágicas, regiones olvidadas y una guerra inminente, Kael descubrirá que el despertar de Nivara no solo depende de ella, sino de su capacidad para aceptar lo que realmente es. El mundo necesita una Vigía. ¿Será Kael capaz de cumplir su destino antes de que todo colapse? El pasado la creó, el presente la define, pero el futuro... El futuro está en sus manos.

Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

El aire en Vento estaba pesado, cargado de un silencio incómodo. La ceremonia había terminado, pero las llamas del ritual aún ardían en mi mente. Mi madre estaba muerta. Esa era una verdad que no podía ignorar, no importa cuánto deseara hacerlo.

Lira Erenth, ahora la nueva líder de los Vagabundos del Viento, se encontraba a unos pasos de mí. La luz del fuego reflejaba un brillo incierto en su rostro, como si tampoco pudiera creer lo que había ocurrido. Dren estaba al otro lado, con los brazos cruzados y una expresión que no podía descifrar. Entre nosotros tres, parecía haber un abismo que no podía cruzarse.

—Kael —Lira rompió el silencio, acercándose con cautela—Necesitamos hablar.

La miré, mis ojos todavía hinchados por el llanto. No tenía fuerzas para discutir, pero su tono era serio. Solo asentí y la seguí hacia la antigua cabaña de mi madre, ahora vacía, pero llena de recuerdos que nunca tuve.

Cerró la puerta detrás de nosotras, dejando fuera el ruido del viento y las voces de los Vagabundos.

—Kael, sé que no lista para esto, pero necesito que entiendas algo —dijo Lira, con un tono que no había escuchado antes de que estés en ella. Era más suave, más de una líder.

—Lista para qué? —pregunté, mi voz más áspera de lo que esperaba.

—Tu madre dejó algo atrás. No solo un legado como líder de Vento, sino también respuestas. Respuestas sobre ti, sobre lo que eres... Sobre Nivara.

Ese nombre. Siempre volvía a mí como un eco, como si estuviera tatuado en mi mente junto a las runas de mi piel.

—No entiendo nada, Lira —murmuré— Mi madre está muerta. Mi padre quiere usarme. Y tú... Tú estás aquí diciéndome que hay algo más.

Lira me tomó de las manos, y sus ojos se clavaron en los míos.

—Por eso necesito que confies en mí. No estoy aquí como líder, Kael. Estoy aquí como alguien que... —Hizo una pausa, y su agarre se volvió más firme— Como alguien que cree en ti.

El peso de sus palabras me dejó sin aliento, pero antes de que pudiera responder, la puerta se abrió de golpe.

—¿Qué hacen? —preguntó Dren, su voz cargada de resentimiento.

Me solté de las manos de Lira y retrocedí un paso.

—Nada que te importe, Dren —respondí, tratando de sonar segura, aunque mi corazón latía con fuerza.

Dren bufó, lanzándonos una mirada de desprecio antes de cerrar la puerta de golpe. Lira suspiro cruzando los brazos.

—No podemos quedarnos aquí mucho tiempo. Los Vagabundos me respetan, pero hay facciones que no aceptarán mi liderazgo. Si vamos a encontrar respuestas, tenemos que salir ya.

—¿Salir? —pregunté, confundida—¿Adónde?

Lira señaló el mapa, su dedo rozando una marca circular al norte de Vento. La observé fijamente, tratando de entender qué tenía de especial ese punto que nunca antes había notado.

—Tu madre dejó esto marcado, Kael —dijo Lira con seriedad—Es el inicio de todo. No es solo otra muralla, es la muralla principal de Asthalia. El lugar donde todo comenzó.

—El inicio de todo? —pregunté, aunque sabía la respuesta en lo más profundo de mí.

—Quizás allí encuentres las respuestas que estás buscando. Lo que tu madre no pudo decirte.

Sus palabras golpearon con fuerza en mi pecho. Mi mente volvió a Nivaria, al castillo, a las figuras de luz y al gigante que me llamó “madre”. Yo ya sabía quién era, o al menos empezaba a saberlo. Pero una parte de mí decidió ignorar. ¿Cómo podía decirle a Lira algo que ni yo misma podía procesar completamente?

Respiré hondo y desvié la mirada.

—Entonces, iremos allí.

Lira levemente, como si hubiera esperado mi respuesta. Luego, giró hacia Dren, que seguía junto a la puerta con los brazos cruzados y una expresión tensa.

—¿Qué dices, Dren? ¿Te unes a nosotras?

Dren levantó la vista, sus ojos oscuros fijándose en los de Lira.

—No me queda otra opción —dijo con dureza—Si esto significa libertad para las fronteras, para que mi gente pueda regresar a su hogar, entonces voy con ustedes.

Camine hacia él, pero me ignoro y realmente me dolio su indiferencia.

—No te acerques más. —dijo con un tono más afilado de lo que esperaba. Luego se dio la vuelta y se dirigio hacia la puerta, agregando por encima del hombro—: Nos vemos en media hora. Voy a buscar a Auren.

—Ya se le pasará —dijo Lira con ese tono confiado que siempre me desconcertaba.

—¿Y si no? —pregunté, sin detenerme ni voltear.

—Que no te importa, Kael. Ahora hay algo más importante que hacer.

Me detuve en seco, mirándola con una mezcla de duda y curiosidad.

—¿A qué te refieres?

—A los papeles que robaste del archivo del Cónclave —dijo con una media sonrisa.

Mi estómago se tensó.

—Porque sé que me entegaste un dibujo..

—Y ¿qué si lo hice? —respondí, nerviosa.

—Lo importante es si conservas los originales —dijo Lira, cruzándose de brazos.

Asentí lentamente.

—Están en mi casa.

—Perfecto —dijo ella, girando hacia la salida con determinación— Primero vamos allí.

Sabía que no podía discutir con Lira, no ahora. Así que, con un nudo en la garganta, la segui fuera de la cabaña. Nos esperába una nueva aventura, otro paso hacia una verdad que quizás no estaba lista para descubrir.

El peso del mapa, los recuerdos y mi conexión con las murallas seguían pesando en mi mente. Aún así, sabía que tenía que seguir adelante. No solo por mi madre, sino por algo más grande, algo que empezaba a despertar dentro de mí.