El comienzo
Nana Shiranui
Dentro de unos pocos minutos ya será la hora de la salida, mi mejor amiga y yo iremos con otra amiga a reunirnos a su casa para hacer el trabajo que nos dejaron. La casa de Sayuri es la que queda más cercana a mi mejor amiga y a mi. Lastimosamente ella vive en Roppongi, aunque no es la primera vez que vamos a su casa, así que no es tan preocupante
Mientras Mei y yo caminamos hasta la estación de tren, en la cual nos separaba, cada una cogía su destino a su casa, entablamos conversaciones sobre como haríamos el proyecto, aunque ya tenemos una idea
— Nana —Me llama mi mejor amiga, Mei
— Dime
— Ahí está de nuevo... —Miro disimuladamente a una camioneta vans. Hace varios días vemos la misma camioneta en la vuelta de la secundaria, no ha ocurrido nada del otro mundo, aun así es extraño
— No te preocupes, Mei. Deben ser reparadores
— También los vi en Roppongi. Cuando fui a la casa de mi prima Ayane
— ¿Qué hacías en la casa de Ayane? ¿No te caía mal? Ella es un poco fastidiosa en la secundaria solo porque es mayor que nosotras
— Mamá me ordenó que fuera a su casa, no queda tan lejos, son solo 20 minutos caminando
— A mi si me queda lejos, un poco
Despues de una larga caminata llegamos a la estación, Mei sacó un ticket y yo pase la tarjeta que me regalaron mis papas. Nos despedimos y el tren que pedí llegó primero, subí y me senté al lado de una ventana. Saqué mi teléfono y seguí hablando con Mei. El tren paro en otra estación y un hombre se sentó al lado mío, estaba todo de negro, chaqueta negra, camiseta negra, pantalón negro y zapatos negros. Lo mire de reojo y guarde mi teléfono, mire a la ventana y espere a llegar a la estación en donde es mi parada
— Disculpe, señorita —Alguien me toco el hombro, mire quien era y era nada más y nada menos que el señor
— Si, dígame
— Sabe ¿Cuál estación debo bajar para llegar a Minato? —Pregunto
— Es dentro de dos estaciones más. También tengo que bajarme en Minato —Le sonreí amablemente, el hombro solo asintió y sacó su teléfono. Volví a ver en la ventana y espere a llegar
El hombre parecía tener al menos 29 años, luce joven, aunque solo pude distinguir sus ojos y una parte de su cara ya que trae un cubrebocas, parece que es bastante alto y tiene ojos grises. Llegue a la estación y los dos nos bajamos, camine hasta mi casa, pero extrañamente sentía que me seguían, voltee para atrás y vi la misma vans de la secundaria, acelere mi paso para llegar a casa ya que me faltaba poco, pero tropecé con alguien
— Disculpe... —Me acaricie la cabeza para aliviar el dolor y subí mi mirada para verlo, era el mismo hombre del tren— Por favor, ayúdeme
— ¿Qué pasa? ¿Estás bien? —Me ayudo a levantarme
— Hay una camioneta que me está siguiendo, tengo mucho miedo... —Mencione agitada y casi llorando
— Wow, tranquila, ya estás a salvo —Me apegue a él por el miedo y lo abrace— ¿Vives por aquí?
— Si, ya falta poco para llegar a mi casa...
— Te acompaño, así te sentirás más segura —Se que sonrió ya que sus ojos se achinaron. Asentí y caminé con él. Cada cierto tiempo miraba por detrás para ver si nos seguían, pero no era así. Llegamos a la esquina del sector en donde vivo y me sentí más tranquila
— Muchas gracias... —Me incline en forma de agradecimiento
— Discúlpame... —Murmuró. Me levanté y lo mire. No me dio tiempo ni de reaccionar cuando ese hombre se había lanzado a mi, intente forcejear, pero el me puso un trapo en mi cara con alguna sustancia y poco a poco me desmaye
Mei Kurosawa y Ayane Mikazuki
Iba de camino a casa de mi prima Ayane, mamá me pidió que me quedara con ella ya que ella tenía horas extra. Así que la encontré en el camino, ella y yo tomamos diferentes estaciones, yo el más económico y ella el más extravagante. Nos reencontramos en la misma estación y de ahí caminamos a su casa
Mientras caminábamos Ayane se encontró con un amigo que conoció hace muy poco por internet. Ellos hablaban y yo solo los ignoraba, aunque despues me puse incomoda porque se empezaron a besar
— Mei, ya sabes llegar a mi casa, yo me quedaré con Ren —Me aviso abrazándolo, yo solo me musite a hacer un “Mhm” y seguí el camino a casa, todavía quedaban más de 10 minutos caminando, así que agarre mis audífonos y puse música
Mientras caminaba recibí un mensaje de Ayane, lo ignoré y seguí caminando. Hasta que de la nada sentí un golpe en el cuello que me hizo caer al suelo y desmayarme
Sayuri Kanzaki
Hace más de 20 minutos que les escribí a las chicas y ellas no me contestan, les dije que si podían venir más temprano a mi casa porque más tarde no podré, y aún así no responden. Ya casi llego a casa y apenas llegué me pondré a hacer el proyecto
Al llegar dejé mi mochila en el sofá de casa y subí a mi habitación, me cambié de ropa y salí de nuevo de casa para ir a un café internet, se suponía que Nana traería su computador. Camine tranquilamente al café internet, al llegar me puse a hacer el proyecto, es un poco largo, pero al menos ya tendré mi parte lista, solo faltaría la de Nana y Mei
Al terminar de hacer mi parte del proyecto, apague el computador, pague las horas que estuve y salí del café internet. La tarde pasó muy rápido, ya está atardeciendo. Aunque no me preocupo, la mayoría de Roppongi sabe quien soy. Camine de nuevo tranquila a mi casa. Seguramente mi papá ya debe estar en la casa, borracho como siempre. Al llegar a mi casa saqué mis llaves para abrir la puerta , pero se me cayeron. Antes de agacharme, alguien se adelantó para agarrarlas
— Graci... —No termine de agradecer cuando aquel hombre ya me había golpeado en la cabeza y me había puesto un trapo sucio en la cara, instantáneamente me desmaye
Nana Shiranui
Me desperté por un fuerte olor, al abrir lentamente mis ojos me asusté al ver que estaba en un lugar que no conocía, me senté e intenté ver con claridad ya que la única cosa que iluminaba era un foco de luz cálida. Al parecer estaba en una clase de sótano, vi algo moverse en la esquina y rápidamente identifique quién era
— Mei —Murmure su nombre para intentar despertarla. Gatee hasta ella, pero a medio camino algo sonó, mire que era y era nada más y nada menos que una cadena en mi pie
Maldita sea... ¿En dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿Quiero salir?...
— Mei despierta —Me desespere y con mi brazo alcance a tocar su pie, lo sacudí un poco violento hasta que despertó
— ¿Qué pasa? —Pregunto somnolienta. Hasta que ella se dio cuenta que no estábamos en la escuela— Nana... ¿Dónde estamos?
— No lo sé... —Respondí llorando
— ¿Por qué no hacen silencio? Estoy intentando dormir... —Murmuro Ayane
— Ayane, despierta —Mei la sacudió ya que estaba al lado de ella
— Mei, déjame en paz —Habló más fuerte
— Ayane, no estamos en tu casa... —Hablo Mei entrecortado
— ¿Qué? —Ayane abrió los ojos frustrada y se removió al ver que estaba encadenada
— Que estresantes son ustedes —Murmuro Sayuri. Esta al abrir los ojos se dio cuenta que ninguna de las 4 estábamos en algún lugar conocido— ¿En donde estamos?
— No lo sé... Mi mama se va a enojar demasiado si no llego a casa... —Respondí
— Ya lo recuerdo... —Murmuró Mei— Me secuestraron cuando estaba yendo a la casa de Ayane
— A mi Ren me durmió y de repente aparecí acá
— Yo iba hasta mi casa y un hombre me durmió
— A mi igual, se me cayeron las llaves de mi casa y alguien me golpeo
— Tengo miedo... —Exclame haciéndome bolita
Todas nos asustamos y nos juntamos porque parecía que alguien venía. Abracé fuerte a Sayuri ya que era la que más alcanzaba y esperamos a que la persona bajara. Rápidamente una luz espléndida apareció, ya todo estaba iluminado y lentamente alguien bajó las escaleras
Todas nos quedamos calladas hasta que la persona bajó. Es un hombre bastante alto, tiene el cabello largo, de color morado. Sé que alguna vez lo vi... Pero no logro recordar de donde
— Ah... Ya están despiertas. Supongo que no necesitare esto —Tiró un balde de agua al suelo. Todas lo miramos con miedo
— ¿D-Dónde estamos?... —Pregunte con miedo
— ¿Qué hacemos acá? —Tambien pregunto Mei
— ¿No es obvio? Están secuestradas —Respondió con pereza. Bajo más y se acercó a nosotras, pero tomando una distancia. Hizo una seña con la mano y rápidamente 2 hombres, incluido el que estaba en el tren vino. En sus manos traían bandejas, en ellas pan y una botella de agua
— Aliméntense —Ordenó aquel hombre. Los otros hombres se acercaron a nosotras y nos dieron la bandeja. Pero cuando se acercaron a Ayane, ella se alboroto y le pegó a uno en la cabeza con la bandeja. Todas la miramos sorprendidas y asustadas. El hombre de cabello morado se acercó a ella con pereza y la jalo del cabello— Estúpida...
El hombre la abofeteó muchas veces, tanto que Ayane se desmayó. Mei lloraba en silencio y miraba impactada y preocupada a Ayane
— La próxima que intente hacer algo parecido, le romperé sus huesos —Aviso asesinándonos con la mirada. Se dio la vuelta y empezó a caminar para salir de este lugar
— Disculpe... —Hable suave. Deteniendo su paso. Él paró y nos miró por encima de su hombro. Por lo que veía, su expresión no reflejaba impaciencia, pero tampoco interés
— ¿Qué? —Su tono de voz es neutral, pero el peso de su presencia me hace encoger
Trague saliva con dificultad, sintiendo el miedo apretar mi pecho. Pero no podía evitar pensar en la pregunta, necesitaba entender por qué estábamos aquí
— ¿Por qué... Nos secuestraron? —Pregunte al fin con la voz quebrada
Mei me miró alarmada. Sayuri apretó los labios y Ayane inconsciente, no podía reaccionar. Aquel hombre de cabello largo y morado suspiro, metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón. Parecía aburrido, como si nuestra situación no tuviera la menor importancia
— ¿De verdad crees que te responderé? —Esbozo una leve sonrisa
Sentí un escalofrío recorrerme
— ¿Van a hacernos daño? —Insistí, abrazándome a mí misma
Su sonrisa desapareció. Me miró con una expresión indescifrable antes de encogerse de hombros
— Depende. Si se comportan, no hay razón para que les pase nada... Todavía
Ese todavía me hizo temblar y sobre pensar demasiado
Antes de irse su mirada se clavó en Mei. Ella se tenso, pero no dijo nada
— Descansen. No querrán estar débiles para lo que viene —Dijo antes de subir las escaleras y desaparecer. Todas nos quedamos en silencio, asustadas. Un silencio pesado gobernaba el sótano. Mei se arrastró hasta donde Ayane, quien aun estaba desmayada, su rostro estaba rojo, su labio roto, ojos hinchado al igual que sus mejillas
Mei se arrancó un pedazo de la camiseta de la secundaria y limpio suavemente a Ayane, no tardó mucho para que ese pedazo de tela se manchara de sangre. Agarre el pan y comí un pedazo, pero lo devolví al instante ya que ese pan estaba demasiado duro, como una piedra, así que solo bebí de la botella de agua. Pero Sayuri si se comió el pan








