Destino camuflado (Toll)

Summary

Tom estaba muy conflictuado por lo que sentía por su superior en la academia militar, principalmente porque él se autodenominaba heterosexual.

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Complete
Chapters
15
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5.0 1 review
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18+

Introducción

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:


Una de las cosas que Tom detestaba era cuando le interrumpían la concentración en clases, y los continúos mensajes de Bella hacía que estuviera sumamente incómodo, principalmente porque no sólo eran mensajes normales sino sus “tengo la casa sola, ¿no quieres pasarla conmigo?” y Tom no quería, así que a tanta insistencia y vibración de su móvil en su bolsillo, lo sacó para textear un “no me interesa”, ¿lo malo? Justo en el momento que lo hizo sintió cómo le arrebataban el celular. Vio con terror el rostro de su profesora.

—A ver leeremos que cosa lo mantiene tan entretenido, Trümper. La alumna Miller dice: emoji de diablo, tengo la casa sola, ¿no quieres pasarla conmigo? Luego más emojis de diablo, después un sticker de un gatito llorando, un “¿Por qué no respondes?” Y finalmente Trümper le pone un “No me interesa”, pues vaya, sí que estabas entretenido. Pero creo que la alumna Miller y usted podrían hablarlo luego de clases —aconsejó con sorna la profesora McCallister y Tom quería que se abriera un hoyo en el suelo y meterse allí. Pudo ver de reojo cómo Bella estaba rojísima y con un ceño imposiblemente fruncido.

La clase transcurrió sin más novedades luego de que todos hayan reído.

A la salida Tom, con su celular de regreso, revisó que tenía un mensaje de Bella que pedía que se vieran a la salida en el patio.

Se dirigió hacia allí, viéndola totalmente seria.

—¿Qué pasó? —preguntó Tom.

—Sinceramente he tenido demasiada paciencia contigo, eres demasiado guapo, y besas muy bien, pero no es la primera vez que me rechazas y una chica no debería estar rogándole a un chico para tener sexo. Así que quiero terminar. No puedo esperarte por siempre, es mi penúltimo año de colegio y ya llevamos un año juntos. Siempre te defendí de todos los que me decían que eras gay porque... Bueno, eres muy delgado y tus rastas en coleta te hacen ver como chica, sin contar que nunca te has peleado con alguien ni cuando te han humillado públicamente pero estoy por terminar de creerlo o que sigues alguna extraña religión. Así que aquí terminamos, Tom —soltó resuelta Bella.

—Bella, me conoces. Y no soy gay. Entiendo que decidas terminar porque bueno, no cumplo tus expectativas, pero espero que te vaya bien —dijo Tom, sin realmente saber cómo sentirse y la dejó ahí, para irse a su casa.

...

Simone se quedó sorprendida después de oír a su hijo.

—No es precisamente lo que haya planeado pero sí, terminó conmigo.

—Ella se lo pierde, cariño. Pero entonces, ¿podrás acompañarnos a la reunión de tu padre? Para que te entretengas con algo. Porque sinceramente fuera de Bella, no te he visto tener amigos o salir a fiestas, amor —mencionó su madre y él era consciente de que si bien lo preguntaba en realidad no podría decirle que no.

—Sí, mamá, porque a veces no es tan fácil hacer amigos, principalmente cuando todos creen que eres raro —respondió Tom, un poco desanimado.

Recibía muchos insultos, le pintaban su casillero, diciéndole marica y fenómeno, era objeto de burlas, ¿por qué? Por no meterse en peleas, no golpear a alguien en respuesta, por vestirse con ropas anchas, ser delgado y tener rastas.

...

La fiesta del sargento que era promoción de su padre estaba llena de militares en trajes con sus condecoraciones, su propio papá estaba vestido de igual forma, habían algunos contemporáneos de Tom pero estaban agrupados y él pensaba que bien podría estar viendo alguna serie o película en su casa, si es que hubiera tenido la oportunidad de decidir claro estaba.

De pronto sintió que alguien chocó con él, Tom se giró y escuchó:—Ay, perdón —dijo un muchacho rubio, sonriéndole—. Qué geniales tus rastas, te lo han de decir a menudo.

—Oh, gracias. La verdad que no —respondió Tom, extrañado por la forma en que le hablaba el extraño.

—Mi nombre es Andreas, Andy para hacerla corta. ¿Y el tuyo?

—Tom.

—La fiesta está llena de aburridos, ¿verdad? —preguntó Andreas con una sonrisa cómplice, Tom sonrió de vuelta, asintiendo—. ¿Qué edad tienes?

—Quince, ¿y tú?

—Dieciséis, ¿planeas ingresar a la armada al terminar? —preguntó Andreas.

—Sí, quisiera estar en las Fuerzas armadas.

—Ohh, yo estaba en el colegio, me expulsaron y me metieron de frente a la escuela militar —comentó Andreas.

—Oh, lamento eso.

—No te preocupes, me lo merecía —soltó Andreas, sonriéndole nuevamente y Tom se sentía cómodo hablando con él, era amigable y no lo hacía sentir extraño.

Recibió una mirada de advertencia de su padre a lo lejos y frunció el ceño, sin entender qué había hecho.

Se entretuvo con Andy hasta que terminara la velada, o bueno, hasta que sus padres decidieron irse.

En el auto empezaron los gritos de parte de su padre.

—¡No quiero que te acerques a Müller!

—¿Quién?

—Andreas Müller, sé que su padre es amigo mío pero ese mocoso no es una buena influencia, a él lo expulsaron de su colegio por... Ser muy problemático y no quiero que estés en esas juntas, Tom —ordenó Jörg.

Tom suspiró, realmente el único amigo que hacía en mucho tiempo y se lo prohibían, no lo consideraba justo. —No sabía nada de eso... —mintió porque Andy sí se lo había mencionado pero dudaba mucho que meterse en muchas peleas sea algo que se contagie, Tom no era estúpido.

—Amor, dale un respiro a Tom, recuerda que recién ha terminado con su novia y sólo se hizo amigo de alguien sin saber evidentemente su pasado —abogó por él su madre.

—Está bien pero no quiero volver a saber de ese muchacho —advirtió Jörg y Tom asintió, realmente no iba a obedecer, pero debía aparentar que sí, Andy le había pasado su teléfono y dicho que le iba a llevar a un lugar genial el próximo fin de semana y él no planeaba perdérselo.

...

Con la excusa de ir a una fiesta que le habían invitado, y la demasiada efusividad de su madre alegrándose por ello, Tom salió a ver a Andreas, él lo recogió en su auto a unas cuadras de su casa para que no los vieran juntos.

Cuando entraron, con una identificación falsa de Andreas, Tom se sintió algo cohibido, el lugar tenía música estridente, había un montón de gente que bailaba con escasa ropa y él se sentía fuera de lugar, nunca le había gustado la idea de ir a una discoteca, y ahora estaba en una dónde... Habían chicos besándose, y Tom tragó fuerte.

—Andy, ¿por qué me trajiste a una disco gay? —preguntó al confirmar sus sospechas al ver los arcoíris como decoración.

—Porque eres gay, ¿no? —respondió con simpleza, para luego pedirle al de la barra un trago.

—No lo soy, ¿acaso tú sí?

—¿No te dijo tu padre por qué me expulsaron?

—Por pelear mucho.

—Ay no, fue por acostarme con un profesor —respondió fuerte para que lo escuchara por sobre la música. Tom sintió sus mejillas enrojecer, sexo, y no sólo sexo sino sexo gay con un profesor, ¿qué diablos?

Tom no era homofóbico, sólo que la idea le hacía alarmarse un poco, suponía que era por el hecho de que él era virgen.

—Oh, bueno. Lo lamento.

—No te preocupes, valió totalmente ese polvo. ¿Quieres un poco? —cuestionó, señalando su bebida y Tom sinceramente no creía que era una buena idea tomar, nunca lo había hecho, ni en los brindis en fiestas porque su padre se lo prohibía y no quería llegar a casa oliendo a eso.

—No, pediré soda con eso estaré bien.

Pidió una coca cola y sorbió tranquilo, aún sentía un poco de ansiedad por toda la bulla pero se se concentraba en el ritmo como que se le pasaba. Andreas lo jaló para bailar y al principio estaba renuente pero luego de un rato se dejó llevar, definitivamente no tenía buenos pasos, no poseía la mejor coordinación del mundo ni seguía el ritmo pero era divertido.

...

Al día siguiente, su madre estaba haciéndole un interrogatorio, mientras no dejaba de verlo emocionada porque por fin su hijo había ido a una fiesta.

—No es para tanto, mamá. Había música y gente bailando. No había alcohol —se apresuró a mentir con temor a que le recriminara algo, ella asintió.

—Dudo mucho que no haya pero me alegra que seas un chico responsable y no hayas tomado, aún eres muy joven —mencionó Simone y Tom rió nervioso, al parecer nada se le escapaba a su madre.

...

En definitiva las fiestas no eran lo suyo, pero el no tener planes los fines de semana luego de que Bella hubiera terminado con él y saber que si bien en tres meses terminaba el año, el próximo año igualmente tendría que soportar verla, no porque le doliese, se sentía algo extraño al respecto, sino por el continuo rechazo y cómo esto había aumentado cuando terminó con él porque alimentaba más la idea de que ella lo dejó por ser gay.

Así que Tom seguía yendo a fiestas con Andy, donde bailaban, había aprendido algunos pasos gracias a él y se sabía mover mejor hasta en salsa, así que lo consideraba algo positivo, aparte de que le caía bien, por más que en ocasiones se desaparecía con chicos al baño, lo cual lo ponía nervioso porque se quedaba solo.

Pero un día estuvo tan ebrio que Tom le dijo que conduciría en su lugar, pero él insistió, y casi chocan pero llegaron milagrosamente sanos y salvos a su casa.

—Tom, eres maravilloso. Nunca cambies —dijo Andreas, arrastrando las palabras y Tom temía con que llegue con vida a su casa.

—Eh, ¿gracias?

—Sísísí... Eres el mejor —dijo palmeándole el hombro, aún sentados en el convertible, Tom esperaba que Andreas quitara el seguro—. Y muy guapo también.

Tom frunció el ceño, sin entender la relación de una cosa con otra. Cuando de pronto lo vio caer sobre él, plantándole un beso que buscaba contacto con su lengua pero él lo empujó, negándose, quitando el seguro él mismo y yéndose de ahí, sumamente incómodo con lo sucedido y fue aún peor cuando levantó la mirada y vio a su padre dejando la basura, viéndole mientras lo hacía.