capítulo uno.
Jisoo top; g!p — Jennie bottom.
Lenguaje obsceno, contenido explícito alto.
Resubida, 2021-2025. © szaelle en wattpad, jensoour aquí.

—¡Jennie! —gritó una voz familiar, justo cuando la castaña estaba a punto de doblar por el pasillo del segundo piso. Se giró rápidamente, sorprendida, para encontrarse con Chaeyoung corriendo hacia ella, agitada y con el cabello revuelto por la velocidad.
—Chae, ¿Qué pasa? —preguntó Jennie, alzando ambas cejas mientras abanicaba con una carpeta a su amiga, visiblemente preocupada—. ¿Por qué vienes tan agitada? ¿Alguien te persigue o robaste algo de la cafetería?
Chaeyoung se inclinó un poco, jadeando con dramatismo, y alzó un dedo pidiendo un segundo para recuperar el aliento.
—No... me... vas... a... creer... lo que encontré —dijo por fin, entre pausas, con los ojos brillando de emoción.
Jennie ladeó la cabeza con curiosidad, una ceja alzada como signo de escepticismo.
—¿Qué encontraste ahora? No me digas que volviste a ver porno lésbico en horario de clases —respondió con una sonrisa burlona, mientras escaneaba el rostro de su amiga buscando alguna señal de vergüenza.
Pero la rubia solo rodó los ojos y le lanzó una mirada de reproche.
—Creí que ya habíamos superado esa conversación —resopló, cruzándose de brazos—. Y no, no se trata de eso. Esta vez es algo mucho más interesante. Más bien... Un hallazgo que podría cambiar tu vida sentimental, si tan solo me prestas atención.
—Oh, no me digas —dijo Jennie con fingido asombro, llevándose una mano al pecho como actriz de novela. Rió cuando Chaeyoung soltó un gruñido frustrado.
—¡Ya, ya! Venga, muéstrame qué fue lo que encontraste. Debe ser algo muy bueno si viniste gritando mi nombre como loca por todo el universidad —añadió, dándole un golpecito en el hombro mientras ambas retomaban el paso.
Chaeyoung sacó su celular del bolsillo trasero del pantalón y lo alzó como si estuviera mostrando un trofeo.
—Mira esto.
Jennie entrecerró los ojos para ver mejor la pantalla.
—¿Tinder?¿Qué demonios es eso?
—¡¿No lo ves?! —exclamó Chaeyoung, como si fuera la cosa más obvia del mundo—. Es una aplicación para conocer gente... aunque sinceramente, la mayoría la usa para encontrar pareja o... Encuentros casuales. Es como una especie de catálogo humano. Deslizas a la izquierda si no te gusta y a la derecha si sí. Fácil, rápido y divertido.
Jennie frunció el ceño, poco convencida.
—¿Y...? —preguntó con desinterés, cruzándose de brazos.
—¿Cómo que “¿y?“? —replicó Chaeyoung, indignada—. Es la oportunidad perfecta para que encuentres a alguien guapo, interesante y, sobre todo, que te ayude a olvidar al idiota de Jongin.
Jennie bajó la mirada por un segundo. Iba a responder, pero su amiga se le adelantó.
—Sí, sí, ya sé lo que vas a decir: “Jongin volverá conmigo algún día”. Pero, Jennie, por favor... —soltó un suspiro exasperado—. Lo has visto besarse con media universidad, coquetea hasta con la señora del aseo, y tú todavía lo defiendes como si fuera un santo. Eres brillante para tantas cosas, pero cuando se trata de ese imbécil, te vuelves una completa estúpida.
Justo en ese instante, como si el universo se burlara de ellas, Jongin pasó caminando del otro lado del pasillo, acompañado de una chica más bajita. Ambos reían de algo que probablemente él le había susurrado al oído. Jennie los miró en silencio. Chaeyoung apretó los puños, conteniendo las ganas de ir y estamparle el celular en la cara.
—Mira esa escena. ¿De verdad quieres seguir esperándolo? —le preguntó en voz baja, como quien no quiere herir pero ya no puede callar más.
Jennie suspiró, rendida. Sabía que Chaeyoung tenía razón, aunque le costara admitirlo.
—Está bien... ve a mi casa después de clases —dijo finalmente, pasándose una mano por el cabello.
La sonrisa que iluminó el rostro de Chaeyoung fue inmediata.
—¡Yei! ¡Sabía que dirías que sí! Nos vemos a las tres en punto, ¿sí? —y sin esperar respuesta, se dio la vuelta y se alejó dando pequeños brincos de felicidad por todo el pasillo.
Jennie la observó irse, entre divertida y resignada.
—Mierda... Me voy a arrepentir de esto —murmuró para sí misma, antes de volver a caminar hacia su salón, sintiendo que acababa de abrir la puerta a algo que no podría controlar.
( ! )
La tarde avanzaba lenta, casi perezosa, y Jennie se encontraba sentada en el escritorio de su habitación, concentrada en terminar una de las tantas tareas acumuladas que había prometido corregirle a su mejor amiga. Tecleó las últimas palabras del documento y suspiró aliviada antes de cerrar la computadora portátil y apartarla con cuidado hacia un lado.
—Por fin... —murmuró, estirándose.
Decidió bajar al primer piso por un vaso de agua, pero justo cuando ponía el pie en el primer escalón, el timbre sonó con insistencia.
Jennie rodó los ojos, aunque no pudo evitar que una pequeña sonrisa se asomara en sus labios.
Abrió la puerta y, efectivamente, allí estaba Chaeyoung, con su mochila al hombro, una coleta algo desordenada y el rostro sonrojado por la carrera.
—Pensé que no vendrías —dijo Jennie, abriéndole paso con una ceja alzada.
—Lo sé, lo siento —respondió la rubia mientras entraba—. Mi mamá no quería dejarme venir, tuve que mentirle... Le dije que haríamos un trabajo de anatomía juntas.
Jennie la miró de reojo mientras ambas comenzaban a subir las escaleras.
—¿Anatomía? Qué casualidad —respondió con sarcasmo, conteniendo una risa.
—¿Verdad que sí? —replicó Chaeyoung con un tono pícaro.
Ambas soltaron una carcajada mientras llegaban al cuarto.
La rubia se tiró de espaldas sobre la cama con total confianza, como si fuera suya, haciendo que la laptop de Jennie rebotara peligrosamente hacia el borde. Jennie se apresuró a atraparla antes de que saliera volando.
—¡Chae! ¡Con cuidado, por favor! —reclamó con el ceño fruncido, abrazando su computador como si fuera un bebé—. ¿Quieres que pierda todo lo que he hecho por ti?
—Perdón, perdón... ¡Ya! No fue mi intención —dijo la rubia, alzando las manos en señal de rendición mientras se acomodaba entre los cojines.
—¿Está tu mamá en casa? —preguntó, mirando alrededor con la curiosidad de quien ya conoce el lugar pero igual pregunta por cortesía.
—No, salió con mi papá a hacer unas compras —contestó Jennie, sentándose al borde de la cama.
Chaeyoung sonrió con malicia, y alzó ambas cejas de forma insinuante.
—Entonces... ¿Te parece si comenzamos con el “trabajo de anatomía”? No tenemos mucho tiempo —dijo en tono sugerente, mirándola de arriba abajo.
Jennie enrojeció al instante y tomó una de las almohadas para estamparla contra su cara.
—¡Chaeyoung! ¡Estás loca! —exclamó con las mejillas encendidas.
—¡Era una broma! —rio Chaeyoung, esquivando una segunda almohada—. Bueno... A menos que tú quieras que no lo sea...
Jennie resopló y volvió a lanzar el cojín, haciendo que la rubia se cubriera el rostro entre risas.
—¡Está bien, ya no más! ¡Rindo bandera! —dijo, alzando los brazos.
Jennie negó con la cabeza y rodó los ojos, aún con una sonrisa en el rostro.
—No vuelvas a hacer ese tipo de bromas y menos en mi casa —advirtió, recuperando un poco la compostura—. Me costó meses convencer a mis padres de que no estaba enamorada de ti, y si te escuchan, van a pensar que tenían razón desde el principio. Dios, no quiero volver a pasar por eso.
Chaeyoung se encogió de hombros con una expresión de culpabilidad genuina.
—Ay, perdón... No sabía que ese tema había sido tan serio. Nunca me lo habías dicho.
—Sí, bueno... no quería hacerlo más incómodo de lo que ya era —respondió Jennie, bajando la mirada un instante.
—Entonces, lo hablaremos en otro momento. Porque ahora... Tengo una misión: hacer que consigas una cita para esta misma noche —anunció Chaeyoung con determinación, alzando el celular como si fuera una espada.
—¿¡Una cita hoy!? Estás completamente loca —dijo Jennie, entre risa y alarma—. Es demasiado pronto, y además, ¡No quiero exponerme así!
—¿Quién dijo que tienes que salir de casa? Puedes hacer una videollamada, duh —respondió Chaeyoung con toda naturalidad, como si fuera la solución más obvia del mundo.
Jennie bufó.
—Aún así no me parece lo correcto.
—Jennie... —dijo Chaeyoung en tono solemne, tomándole la mano como si fueran parte de una telenovela—. Relaja tus ovarios, por favor. Confía en mí.
Jennie no pudo evitar soltar una risa ante la seriedad exagerada de su amiga.
—Está bien... —dijo, resignada—. Pero esto va a ser un desastre.
—Confía —repitió Chaeyoung con una sonrisa triunfal—. Ahora, pásame tu celular.
Jennie dudó por un segundo, pero finalmente lo sacó del bolsillo trasero de su pantalón y se lo entregó a regañadientes.
—¿Contraseña?
—Mi cumpleaños —dijo Jennie, cruzándose de brazos.
Chaeyoung la miró con los ojos entrecerrados.
—Mmm... Ahm... —empezó a adivinar al azar.
—¿Es en serio, Chaeyoung? —preguntó Jennie, con cara de ofendida.
—¡Ni siquiera sé cuál es el mío, cómo voy a saber el tuyo! —se justificó con una risita nerviosa.
—Dieciséis de enero —respondió Jennie secamente, dándole un zape en la cabeza.
—¡Auch! ¿Y eso?
—Eso es por no recordar la fecha de cumpleaños de tu mejor amiga. Maldita sea, estuviste en la fiesta este año.
—Lo agendaré apenas llegue a casa, lo prometo —dijo Chaeyoung sobándose—. Ahora, procederé a instalar la aplicación. Si vas a echarte para atrás, este es el momento.
Jennie suspiró profundamente.
—Sé que me voy a arrepentir... pero hazlo antes de que lo diga en voz alta.
Chaeyoung sonrió y pulsó “descargar”. En cuestión de segundos, el ícono deTinderapareció brillando en la pantalla de inicio del celular.
—Bien... ahora solo falta ingresar algunos datos, un par de fotos, y listo. Estás oficialmente en el mercado, Jennie Kim.
—A ver... —dijo la castaña, tragando saliva, mientras se sentaba junto a Chaeyoung para ver el proceso de su inminente debut virtual.
🔥Tinder
💬 Iniciar sesión con Google📲
Iniciar sesión con número de celular
🗯️ Iniciar sesión con Facebook
—¿Con cuál debería entrar? —preguntó Jennie, observando la pantalla con cierto fastidio.
—Con tu número de celular —respondió Chaeyoung sin dudar—. Si lo haces con Facebook, te va a salir ese nombre horroroso que tienes ahí, y no vas a poder cambiarlo... ni la edad tampoco.
—Tienes razón. Bien, vamos con el número.
Jennie tecleó con rapidez.
📞Mi número es:
Código del país: +82
Número: 11 3967 0615
—Listo —murmuró, entregándole el celular a Chaeyoung un segundo, como si ella fuera la supervisora del proceso.
📨Te enviaremos un código. Verifícalo en los próximos dos minutos.
0 8 0 8 1 6
—Código ingresado —dijo Jennie, leyendo en voz alta las instrucciones siguientes.
📧¿Cuál es tu dirección de correo electrónico?
No pierdas el acceso a tu cuenta. Por favor, verifica tu email.
—[email protected] —dictó Jennie mientras Chaeyoung escribía.
—Perfecto. Ahora dale en “Continuar” —indicó la rubia, sonriendo con satisfacción.
🔓Bienvenida a🔥Tinder
Asegúrate de que tus fotos, edad y biografía reflejen quién eres realmente.No compartas información personal con la primera persona que conozcas.Ten respeto por los demás.No dudes en denunciar cualquier tipo de acoso por tu seguridad.
✅Entendido
—Me estoy cansando con tanto procedimiento... —murmuró Jennie, dejándose caer de espaldas sobre el colchón con un bufido exasperado.
—¡No seas floja! Si apenas estás comenzando —le recriminó Chaeyoung, lanzándole una mirada divertida mientras se sentaba junto a ella.
—Ugh...
📇Mi nombre es:
Jennie RubyJane Kim
📆Mi cumpleaños es:
16 / 01 / 2000
👩🏻Soy:
Mujer
📍¿Dónde te encuentras?
Universidad Yonsei – Corea del Sur
📸Agregar fotos
—Wow... ¿Estás segura de que no quieres hacer el trabajo de anatomía, Jen? —bromeó Chaeyoung, alzando las cejas de forma insinuante mientras mostraba la foto.
—¿Qué tal, eh? —respondió Jennie con una media sonrisa, mirando la pantalla de reojo.
—Diez de diez. Imposible no darte match.
—Lo sé —dijo con falsa modestia, peinándose el cabello hacia atrás con una mano.
📍¿Quieres permitir que Tinder acceda a la ubicación de este dispositivo?
RECHAZAR |PERMITIR
—Permitir, obvio —dijo Chaeyoung antes de que Jennie pudiera oponerse—. Así te saldrán chicas o chicos cerca. Y puede que alguna también estudie aquí... Quién sabe, ¿eh?
Jennie resopló, visiblemente más nerviosa que antes. —Esto se está volviendo demasiado real...
—¡Tranquila, que ni siquiera has llegado a la mejor parte! Falta tu biografía.
📝Biografía
—¿Y qué se supone que deba poner ahí? —preguntó Jennie, frunciendo el ceño—. ¿Una mini autobiografía? No sé cómo sonar interesante en dos líneas...
—Pon cosas que te gusten —sugirió Chaeyoung, balanceándose sobre los talones—. Tus hobbies, tu comida favorita, tu color preferido... lo que sea que diga: “soy una persona y tengo una vida”.
—Mhm... Suena aburrido.
—¡Ya sé! ¿Y si pones algo más atrevido? Algo que atrape al instante —sugirió la rubia, con un brillo travieso en los ojos.
—¿Atrevido cómo?
—A ver, dame eso —dijo Chaeyoung, arrebatándole el celular antes de que Jennie pudiera detenerla.
—¡No, espera! ¿Qué vas a escribir?
—Relájate, no pondré nada indecente. Solo... algo que destaque —contestó mientras sus dedos se deslizaban veloces por la pantalla.
Jennie se inclinó para mirar, y al leer lo que escribía, abrió los ojos como platos.
—Oh, no no no. ¿Eso no suena demasiado directo? Me van a ver como desesperada.
—Para nada —replicó Chaeyoung con confianza—. El que lo entienda, sabrá lo que busca. Y el que no... pues, que deslice a la izquierda.
📝Biografía:
Me gustan los helados. 😋🍦IG: jennierubyjane
—¿“Me gustan los helados”? Eso suena estúpido —murmuró Jennie, frunciendo el ceño mientras releía su biografía—. Pero bueno, confío en ti.
—Deberías —replicó Chaeyoung con aire triunfal, como si acabara de hacer una genialidad.
—¿Y ahora qué sigue? ¿Qué más debo hacer?
—Mhm... Podrías subir una foto ahora —sugirió la rubia mientras se acomodaba sobre la cama, cruzando las piernas como si estuviera planeando una estrategia de guerra.
—¿Ahora? No estoy arreglada, no tengo nada decente que poner... —comenzó a protestar Jennie, pero fue rápidamente interrumpida.
—Shh. Déjamelo a mí. Tú no sabes nada de esto —dijo Chaeyoung con tono de superioridad, arrebatándole el celular antes de que pudiera decir otra palabra.
Entró directo a la galería de fotos y empezó a deslizar con agilidad.
—Veamos... ¡Aquí está! Esta es perfecta.
⚙️danting💬
Jennie, 25 |👥105 |📖9
—Wow... Parece que vas a conseguir una cita antes de lo que esperábamos —comentó la rubia mientras comenzaba a deslizar entre perfiles de distintas partes del mundo. Su dedo se detuvo de golpe, clavado en una imagen que la dejó sin aliento—. Mierda, Jennie. Mira esto.
La morena se inclinó sobre su hombro para ver mejor y sus ojos se agrandaron de inmediato.
⚙️danting💬
Jisoo, 30 |👥203 |📖15
Era el tipo de mujer que no necesitaba esfuerzo para atraer miradas. Su cabello oscuro caía en ondas sobre un hombro descubierto, sus labios ligeramente curvados y su mirada... Intensa, directa, como si supiera exactamente lo que quería.
—Oh... Mierda. Está jodidamente buena —dijo Chaeyoung en voz baja, casi como una confesión—. Con esta mujer me vuelvo más fácil que la tabla del uno y me dejo manosear como fruta de supermercado.
Jennie soltó una carcajada, seguida por la de la rubia, que no pudo contenerse ante la imagen mental.
—Bueno, bueno, ya —dijo Chaeyoung limpiándose una lágrima de risa—. Pero hablando en serio, esta mujer es un partidazo. Tiene pinta de ser segura, directa... ¡ella sería perfecta para ti!
—No sé, Chae... —Jennie se mordió el labio inferior, dudosa—. No creo que sea buena idea involucrarme con una mujer. No tengo mucha experiencia con ellas. La única experiencia lésbica que tengo fue contigo y, con solo recordarlo, me da escalofríos.
—Supéralo —bufó Chaeyoung—. Teníamos quince años y no sabíamos lo que hacíamos. Era pura curiosidad, y francamente, un desastre. Pero mira a esta mujer —dijo, señalando la pantalla—. Tiene treinta años y está jodidamente buena. Es mayor, seguramente madura, y se ve que sabe lo que quiere. Ella. Es. La. Indicada.
—Mierda, tienes razón —suspiró Jennie, dejando caer los hombros—. ¿Qué hago? ¿Le escribo? ¿Le doy like?
—Primero, dale corazón a su foto. Eso es el primer paso.
Jennie lo hizo con manos temblorosas.
—Listo. ¿Y ahora?
—Ahora... Esperamos —respondió Chaeyoung con toda la calma del mundo.
—¡¿Esperar qué?! —exclamó Jennie, más ansiosa que nunca.
—A que ella lo vea e interactúe con tu perfil. Si también desliza a la derecha, hacen match. Tómatelo con calma, Jen.
La rubia se recostó tranquilamente sobre las piernas de Jennie, robándole de nuevo el celular para revisar con más detalle el perfil de la misteriosa Jisoo.
Jennie, impaciente, suspiró.
—Será la espera más larga de mi vida...
Chaeyoung ignoró su drama y siguió leyendo.
—Wow... No sé si hoy estás de suerte, Kim.
—¿Por qué? ¿Qué leíste?
—Esta mujer trabaja de medio tiempo en la cafetería de los papás de Jongin. Además, estudia una maestría, ama a los perros... Y es abiertamente lesbiana —dijo Chaeyoung, alzando ambas cejas con un gesto que gritaba: “te cayó del cielo”.
—Oh, Dios mío... Nunca he creído en ti, pero gracias. ¡Gracias! —Jennie se tiró dramáticamente sobre el colchón, con las manos en el pecho—. Y pensar que dejé de ir a esa cafetería desde que terminé con el imbécil de Jongin. ¡De lo que me estaba perdiendo!
—¡Jodida mierda! ¡Eso fue rápido! —gritó Chaeyoung, de pronto incorporándose.
—¿Qué pasó? —Jennie se levantó de golpe.
—¡Tienes tu primer match! ¡Y es con ella! ¡Con la mujer de la cafetería! —Chaeyoung comenzó a brincar sobre la cama como una niña emocionada.
Jennie se quedó boquiabierta mientras su mejor amiga agarraba la computadora de su escritorio y comenzaba a teclear con velocidad.
—¿Qué estás escribiendo? ¡Para!
—Estoy iniciando la conversación.
—¡No, no, no! ¡Chaeyoung, detente! No quiero parecer una desesperada. ¡Devuélveme eso!
—Jennie, por favor —resopló la rubia, sin dejar de escribir—. Me vas a quemar el nombre si sigues así. Esto lo hago por tu bien. Déjame hacer el trabajo duro. Quédate donde estás y confía en mí, ¿sí?
Jennie frunció el ceño, resoplando. Se rindió. Volvió a dejar la laptop en el escritorio y caminó de vuelta hacia la cama, sentándose al lado de su amiga mientras ocultaba mal su molestia.
—Mira, ya te respondió —dijo Chaeyoung, extendiéndole el celular con una sonrisa de satisfacción.
—¡Dame eso! —Jennie le arrebató el teléfono como si tuviera fuego en las manos. Sus ojos corrieron por la pantalla, leyendo el primer mensaje con el corazón acelerado.
Chaeyoung la observó de reojo, divertida.
—Se dice: “Gracias, Rosie. Eres la mejor amiga del mundo” —bromeó, con tono solemne.
Jennie la miró de arriba abajo con cara de fastidio, pero finalmente dejó escapar una sonrisa nerviosa.
—No lo puedo creer... —murmuró, aún procesando lo que acababa de ocurrir.
Chaeyoung se dejó caer otra vez sobre la cama, cruzando los brazos tras la cabeza.
—Y eso que apenas estamos empezando...
📱
Jisoo: Hola linda ^^
Jennie: Oh, hola. ¿Te sientes cómoda si soy yo quien inicia la conversación?
Jisoo: Por supuesto, no hay ningún problema. Oh, pero antes debo confesarte algo... No soy exactamente una mujer “normal”. Soy intersexual.
—¡Premio doble, Jennie! —exclamó Chaeyoung emocionada, casi brincando en la cama.
—¡Chaeyoung, por Dios! —Jennie le lanzó una almohada, pero no pudo evitar sonrojarse.
Jennie: Jejeje, no te preocupes. Sigues siendo completamente normal como cualquier otra mujer :)Y confieso que me llamaste la atención desde el primer momento. Por eso me animé a escribirte.
Jisoo: ¿De verdad? Jajaja, tú también llamaste mi atención. Eres una mujer muy hermosa. Vi en tu biografía que te gustan los helados🍦¿Qué tipo de helados te gustan, Jennie? ¿Conos, paletas o en vasito?
Jennie:Oh, me encantan las paletas, especialmente las de banana. ¿Las has visto? Son tan cute, algunas vienen hasta con cascarita...😩
Jisoo: ¿Te gustaría que te llevara a comer una algún día? Podríamos vernos pronto ;)
Jennie: Por supuesto, me encantaría :)
Jisoo: Bien, y ahora dime, ¿Qué haces o qué vas a hacer el resto de esta tarde? ¿Estás ocupada?
Jennie suspiró, bajando el celular con expresión incómoda.
—Es tan... Formal, me estresa. —frunció los labios—. ¡Qué conversación tan aburrida! —se quejó, girando el teléfono hacia Chaeyoung. —Ponle un poco de emoción a esto, me está dando sueño.
Chaeyoung fingió un bostezo exagerado.
—Por Dios, Jennie. Estás tratando con una mujer adulta, no con un estudiante. Necesitas subirle el fuego.
—¿A qué te refieres con eso?
—Mándale una foto. No tan explícita, pero sí... Sugerente. Si ella te responde en el mismo tono, bingo. Están buscando lo mismo.
Jennie se quedó pensativa un momento. Luego señaló el estante.
—Pásame uno de los libros que están allá.
Chaeyoung arqueó una ceja.
—¿Para estudiar de verdad o para simular intelectualidad sensual?
—No preguntes. Solo pásamelo.
La rubia obedeció y le entregó el libro. Jennie se sentó en la silla del escritorio y esparció los libros sobre la mesa, se quitó el cárdigan, bajó ligeramente su blusa de tirantes para mostrar solo un poco de piel y se tomó una foto natural, pero lo suficientemente provocativa.
—Ojalá no me arrepienta de esto...
Jennie:
Nop, estaré estudiando un poco para mi próximo examen :) ¿Y tú?
Jisoo:
Como ya terminé mi turno, estaré jugando un rato😎
Jennie sintió un vuelco en el estómago.
—Oh, cielos... ¿Estás viendo esto, Chaeyoung?
Chaeyoung se acercó y echó un vistazo.
—Jesús... Creo que se me mojaron las bragas —dijo sin filtro, ganándose una mirada severa de la morena.
—¿Crees que sea igual o más grande que el de Jongin? —preguntó Jennie en voz baja, casi con un suspiro temeroso y excitado.
—No lo sé. Pero por el ángulo de esa foto... Me da vibras de “big dick”. Ahora, dame eso —le arrebató el celular—. Hay que subirle el picante a esta conversación.
Jennie: Qué lindo control😋
Jisoo: Podrías jugar con él... Si lo deseas.
✓✓Visto
—Mierda, Chaeyoung... ¿Ya ves lo que hiciste?
Jennie se llevó una mano al rostro mientras el silencio llenaba la habitación por unos segundos.
Jisoo:Oh no, no pienses que lo dije en ese sentido😅Me refería a que si algún día vienes a mi casa, podríamos jugar una partida de Fortnite juntas.
Ambas se quedaron mirando la pantalla.
—Por supuesto que lo dijo en ese sentido... —murmuró Chaeyoung con incredulidad—. Pero se está haciendo la inocente.
Jennie seguía sin reaccionar.
Chaeyoung revisó la hora y se levantó de la cama.
—Sabes, ya se me hizo tarde. Tengo que irme a casa. Te dejo sola con la bombón. No la vayas a cagar. Te quiero.
Antes de salir, se acercó a Jennie, le plantó un beso suave en la coronilla y luego salió corriendo escaleras abajo con su mochila al hombro.
Jennie, sola, bajó la mirada hacia el celular. El corazón le latía con fuerza y su dedo temblaba un poco sobre la pantalla.Estaba hecha un lío.








