2EN1 sin censura

Summary

Historia completa en Wattpad. @Blstoriess

Genre
Erotica
Author
Blstories
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

6° Sin censura

Pov Pavel:

La hora de dormir ya había llegado; la casa entera estaba en silencio, cada quien encerrado en su respectivo cuarto. Ese tipo de tranquilidad nocturna siempre me resultaba conveniente. En ese silencio fue que decidí levantarme e ir por Pooh. Abrí la puerta de su habitación sin anunciarme. Él estaba acostado, cubierto de pies a cabeza como si el mundo no pudiera tocarlo, o como si quisiera desaparecer bajo las sábanas. Incluso desde la distancia se veía que tenía fiebre: la piel de su rostro estaba roja, los labios resecos, y su respiración era pesada. Pero nada de eso me importó. Yo venía por una cogida y no pensaba irme hasta conseguirla. Ese era el acuerdo, y yo no era de los que olvidaban una promesa, aunque fuera una tan retorcida como esa.

—Hey, teníamos un acuerdo. ¿Se te olvidó que venía a tu cuarto? —le pregunté con dureza mientras me desabrochaba el pantalón y comenzaba a bajarlo.

—Perdón... —murmuró él con voz pequeña, apagada, y se incorporó con lentitud hasta quedar sentado. Su cuerpo tembló un poco al moverse, quizá por la fiebre o quizá porque estaba nervioso. Al quedar sentado, su cabeza quedó a la altura exacta de mi ingle, como si todo hubiera sido calculado para ese momento.

Pooh esperó pacientemente a que yo terminara de bajarme el pantalón y sacara mi pene. Solo entonces extendió la mano, lo tomó con cuidado, casi con delicadeza, como si fuera algo frágil o como si cada movimiento le pesara. Luego lo llevó a su boca y lo metió entre los labios, comenzando a chupar sin decir ni una palabra.

—¿Qué se sentirá follar a un enfermo? —dije entre dientes, con la respiración un poco agitada y con ganas de penetrarlo, de sentirlo todo. Mi mente se debatía entre la curiosidad y el deseo, mientras mis ojos recorrían cada parte de su cuerpo débil, frágil, tembloroso. —No tendrás VIH o sí... ¿Puedo hacerlo sin protección? No quiero ser contagiado —agregué, sintiendo cómo su cuerpo temblaba ligeramente bajo mis manos y cómo, de inmediato, retiraba mi pene de su boca, como si la idea misma le causara miedo o repulsión.

—¿Qué haces? —le grité, frustrado, casi sin poder controlar la voz, la ira mezclada con deseo. —¡Sigue con la maldita mamada!

—No... no tengas sexo conmigo, por favor... D... duele —susurró con voz temblorosa y suplicante, sus ojos aguados reflejando miedo, dolor y confusión. —Además, dijiste que no harías eso conmigo...

Lo miré con dureza, sin apartar la mirada, dejándole claro que no había vuelta atrás. —Cállate y acuéstate —le dije con firmeza, con un tono que no admitía discusión—. Tú ya aceptaste esto, así que era obvio que no me iba a satisfacer con solo una mamada. —. Abre las patas.—Le exigí.

Él seguía resistiéndose, dudando, paralizado entre la obediencia y el miedo, temblando bajo mi mirada fija,

—Pooh, te lo ruego, te lo suplico, por favor no me penetres, no podré aguantarlo —suplicó con voz temblorosa, sollozando esta vez, con lágrimas que amenazaban con caer y un cuerpo que se encogía bajo mis manos, temblando de miedo y de tensión. Cada palabra que decía parecía salir de lo más profundo de su miedo, de su vulnerabilidad, y sin embargo no lograba que yo apartara la mirada.

—Ah, ¿sí? —dije con una mezcla de provocación y dureza en la voz—. ¿Qué pasa cuando tenías sexo con esos manes que tienes en tu teléfono? —mis ojos lo recorrían de pies a cabeza, fijándose en cada pequeño movimiento de su cuerpo que temblaba—. Deja de quejarte y ábreme las patas, Pooh.

Finalmente, después de un momento que pareció eterno, como si cada segundo durara horas, por fin dejó de resistirse. Con manos temblorosas y mirada baja, abrió lentamente sus piernas, aceptando mi presencia y mi control sobre él. Con precisión, le quité el pantalón y también el boxer, dejando su cuerpo expuesto y vulnerable ante mí.

Pasé mi mano con cuidado sobre su ano, y de inmediato sentí la tensión, la rigidez de su cuerpo que se resistía a cada contacto. Él se estremeció, un movimiento pequeño pero innegable que delataba su nerviosismo, su miedo y la reacción de su cuerpo ante mi toque.

—Estás muy apretado para ser una puta, así te dicen, no?_ El tenía los ojos cerrados, no me miraba ni asentía.

Entonces no le seguí hablando, con mis dedos jugué con su ano hasta sentirlo flojo. Luego agarré mi pene y precioné contra su entrada, mientras precionaba me fijé en cómo se mordía los labios, no sabía si era por el dolor o porque no quería verme.

De igual manera no me importó su reacción. Solo me dispuse a penetrarlo, lo metía y lo sacaba. Mientras lo embestía, mis ojos escanearon todo su cuerpo, vi algunas cicatrices pequeñas, en sus muslos, cerca de sus pezones y en el abdomen. No me imaginaba que tipo de sexo el tenia, pero lo tenían acabado.

Estaba tan concentrado en lo que hacía que no me di cuenta de si había cerrado la puerta o no, porque la vi un poco abierta. Pero como siempre no presté atención y seguí jodiendolo.

El no transmitía ningún sonido, su cuerpo no se movía, que por cierto estaba bastante caliente por la fiebre. Solo escuchaba mi cuerpo chocar contra el suyo. El era como alguien sin emoción. Incluso no se vino, yo fuí el único que se corrió.

—Gracias por la cogida_ Dije y salí sin más.

Al salir vi a la señora mirándome desde la distancia y me llegó a la mente de la puerta que se medio abrió mientras tenía sexo con Pooh. Así que era ella. Para asegurarme de que no dijera nada, le di una mirada amenazante y seguí mi camino.