Avivar la llama del amor (Toll)

Summary

Bill y Tom buscaban encender la llama de su amor, ¿quizá lo harían con velas?

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Heidi había estado acaparando a Tom demasiado tiempo, y Bill no lo soportaba, las pocas veces que habían estado a solas habían hecho el amor con necesidad, pero mayormente de forma rápida porque luego tenían que grabar o hacer podcast, entonces el que ahora tengan unos días exclusivamente para ellos quería decir que podrían disfrutarse de forma más lenta y Bill aprovecharía al máximo aquello.

El sexo era algo que entre ellos no faltaba, siempre que podían lo hacían, a veces siendo imprudente haciéndolos en los camerinos de La Voz Alemania, o en los baños, o lo hacían antes de grabar sus podcast, porque si bien Tom tenía sexo con Heidi, que era más bien para mantener la farsa de su matrimonio, en ocasiones le era difícil llegar al orgasmo porque no era Bill, y más porque Tom lidiaba con el fastidio de soportar el acoso de Heidi casi diariamente cuando lo grababa y no respetaba su privacidad, o sus decisiones, como después de que murieron sus mascotas, ella le trajo dos cachorros los cuales amaba pero no respetó su luto, es decir, a veces venían esos pensamientos y hacía que se la bajara la excitación, sin embargo, lo conseguía.

Entonces Bill tenía un par de ideas que llevaría a cabo a modo de celebrar su tiempo juntos, de paso para darle un regalo atrasado de cumpleaños, innovar un poco en aquel ámbito y disfrutarlo al máximo.

Así que había preparado su casa, había mandado a pedir comida porque Dios sabía que, por más que lo intentara, cocinar no era uno de sus talentos.

Tom estaba por llegar y ya iba terminando de emplatar la comida.

Escuchó cómo la puerta se abría y sonrió, vio cómo Tom entraba, correspondiéndole el gesto. Se acercó a él y se besaron apenas estuvieron frente a frente, ambos sintieron la pertenencia en aquel momento, la sensación de paz, de complementarse lo suficiente en un sólo beso que no buscaba profundizar, sólo un breve roce de labios y un leve jugueteo de lenguas, para luego separarse y verse, identificando el brillo en los ojos del contrario.

—No sabes cuánto te extrañé —musitó Tom.

—Claro que lo sé, porque también lo pasé —respondió Bill, señalando el comedor con sus brazos.

Tom se lavó las manos en la cocina para luego sentarse en la mesa.

—Seguro te quedó delicioso —chanceó Tom, tomando un tenedor y acercando la comida a su boca, Bill rodó los ojos y también se dispuso a comer.

La comida la pasaron entre bromas y charla circunstancial, no había mucho que contarse ya que siempre se mantenían en contacto y se decían todo, así que pasó sin novedades hasta que terminaron.

—Me dijiste que tenías una sorpresa para mí así que me bañé —comentó Tom sonriente. Bill asintió.

—Vamos a lavarnos los dientes y luego a nuestra habitación, allí verás lo que tengo para ti —ofreció Bill.

Ambos se nalguearon en el recorrido hacia el baño y se lavaron con algo de premura, evidentemente ansiosos por lo qué seguiría, y el pecho de Bill se hinchaba con actos tan cotidianos como lavarse los dientes juntos, ya que había días donde no estaban juntos por lo que apreciaba aquellos momentos.

Cuando Tom entró al cuarto que compartían pudo apreciar que en efecto estaba distinto, había puesto focos rojizos en las lámparas, lo cual consideraba un logro teniendo en cuenta que Bill le pedía ayuda para hacer hasta la más mínima tarea, también podía apreciar un aroma dulce y frutal en el ambiente, definitivamente eran velas aromáticas, lo que no entendía era el cuentagotas que estaba al costado de las velas. Se sentó en el borde de la cama y palmeó a un costado para que Bill hiciera lo mismo, pero Bill se puso frente a él y le quitó la camiseta.

—Empezamos fuerte —molestó Tom, mientras se reía, pero se dejaba hacer.

Bill se agachó para quitar el nudo de sus zapatillas, luego de un jalón le sacó los pantalones y bóxers, dejándolo por completo desnudo, para después guiarlo hacia el medio de la cama boca arriba, se desvistió con rapidez y se lanzó sobre él para atacarlo como un depredador a su presa.

Las manos de Bill fueron a su rostro, y sus labios a su cuello, Tom jadeó al sentir la lengua del rubio comenzando a recorrer su zona erógena casi detrás de la oreja, las manos del castaño se movieron por los costados del talle de su gemelo, tiritó cuando percibió los dientes de Bill, dando pequeños mordiscos en su cuello para después ir bajando… Gimió al sentirse cómo jugaba con sus pezones para endurecerlos, y luego morder levemente al estar erguidos, siguió su camino por su vientre, lamiendo su ombligo para después meter su nariz en la mata de vellos de su entrepierna, dejó besos superfluos en su longitud que estaba erecta contra su rostro y luego se levantó.

—Hey… no me tortures así —reclamó Tom, Bill le vio con una sonrisa traviesa y acercó el cuentagotas a la vela, ¿sacando un poco de la cera? Y luego levantando su brazo a la altura del pecho de Tom—. ¿Qué vas a hacer con eso? —preguntó con algo de miedo.

—No va a doler, te lo prometo, nunca haría nada para lastimarte —aseguró Bill, esperó al consentimiento de Tom y éste asintió, siempre confiándole todo a su hermano, entregándose por completo.

Vio cómo la cera caía a su pecho, haciéndole no sentir dolor, pero sí un leve ardor que lo estremecía, había una gota que cayó cerca a sus pezones, sólo consiguiendo estimularlo más.

Las gotas seguían cayendo, y su miembro latía interesado, el nivel de ardor se parecía a cuando Bill le azotaba las nalgas haciendo que quedara un ardor que le cosquilleaba la entrepierna, vio cómo su gemelo iba bajando con la cera, evidentemente no la dejaría caer en sus partes nobles, pero sí en su vientre, y nuevamente cerca de sus pezones, tentándolo más y más con aquel contacto, acercó su mano al estómago de su hermano, para luego bajar a su cadera, siseando por la cera. Buscó la mirada de Bill, lo vio relamerse sus labios, para luego dejar el cuentagotas y bajar a besarlo, acarició la espalda del rubio, disfrutando la sensación de su piel, su gemelo se sitió entre sus piernas y él tragó saliva por la expectativa de lo que vendría.

Bill sacó el lubricante y se echó una copiosa cantidad en sus dedos, para luego perderlos entre sus piernas hasta dar con la hendidura del castaño, pero mientras lo penetraba con los dedos, empezó a lamerlo, chupándole el pene, sintiendo las venas marcadas contra su garganta, jugando con la lengua en la punta, ahuecándose la mejilla por la felación, y Tom gemía, siendo doblemente estimulado, con los dedos y la boca en su pene, el sonido de succión hacía que se excitara más y más, el calor de sus entrañas apretaba los dígitos del menor, su miembro era absorbido por Bill, soltándolo y volviéndoselo a meter, vio cómo le escupió a su pene y siguió chupando, aumentando la rapidez con qué lo engullía, y su interior perdiendo poco a poco el ardor al dilatarse más y más.

Después de cuatro dedos y casi venirse en la boca de Bill, sacó los dígitos y se echó lubricante en una generosa cantidad en su miembro que latía y estaba enrojecido por la excitación. Después levantó las piernas de Tom, haciendo que apoyara sus plantas de los pies en la cama, para ir guiando su pene en su interior, metió la cabeza y poco a poco lo iba introduciendo, haciendo que Tom boqueara por la sensación, dolía sí pero era tolerable, iba jadeando conforme se metía, y luego sintió cómo masajeaba su miembro para distraerlo de la intromisión, entonces cada vez que ingresaba, movía su muñeca estimulándole el pene, masajeándoselo, haciendo un bamboleo mientras terminaba de entrar.

Cuando estaba por completo dentro de Tom es que se salió con suavidad, dejando sólo la cabeza, y volvió a arremeter, embistiéndolo, tocando ese punto delicioso en su interior, el que conseguía que comenzase a salivar y sintiera sus piernas flaquear, las cuales situó alrededor de la cintura de Bill, atrayéndolo más hacia su cuerpo, quería más contacto, deseaba que entrara de nuevo y le tocara aquel timbre para la gloria.

Entonces Bill entró y salió, moviendo las caderas a un compás sensual, sin dejar de masturbar a Tom, con la mano libre sujetó la vela y empezó a dejar caer la cera en su pecho mientras se la metía, Tom jadeó por el cúmulo de sensaciones, había un leve dolor entremezclado con placer y su cuerpo se arqueaba por más, entonces siguió cayendo el líquido, como si brasas le llegaran, como lengüetazos de fuego lo acariciaran de un modo placentero, Bill aumentó el ritmo de sus estocadas, haciendo que Tom se aferrase a la cabecera de su cama y presionara su trasero para más contacto, iba a derretirse como la vela que lo quemaba.

Bill sentía que iba a correrse, la forma en que Tom lo apretaba era demasiado para su mente, cómo se contraía por el placer haciendo que sintiera electricidad en su columna y su pene siendo engullido era algo que sinceramente lo superaba, se movía más rápido, ya tan cerca de llegar, con los sonidos entre gruñidos y jadeos de Tom, demasiado delicioso, tortuosamente placentero, dejó caer la cera en el pezón de Tom, sintiendo cómo casi se quedaba sin aire por cómo Tom le apretó, iba a correrse eso estaba asegurado.

Un par de embestidas más y explotó, haciendo que Tom al sentirse repleto de su esencia también explotara entre los vientres y pechos de ambos, Bill apagó la vela, y la dejó caer, mientras esparcía el semen de Tom en el pecho del castaño, y luego jugueteaba con su pezón, aún sin salir, fue haciéndolo lentamente para luego echarse, Tom le dio la espalda no por no querer verlo sino para que le hiciera cucharita, y Bill ni tonto ni perezoso se puso detrás de él, besándole la nuca y suspirando de gusto, abrazándolo por la cintura, sintiendo cómo Tom agarraba su mano y la apretaba.

—Te amo —susurró Bill contra el oído del mayor, Tom sonrió.

—Yo más.

—Discrepo.

—Tengo tu semen en mi culo, así que ahora mismo yo te amo más —molestó Tom. Bill rió.

—Tan romántico de tu parte.

—¿Prefieres que sea romántico o tener una segunda ronda dentro de un rato?

—Está perfecto como estás ahora —soltó Bill, apretando a Tom contra sí, frotándose suavemente con el trasero de Tom, sintiendo cómo su miembro iba creciendo poco a poco.

—Sí, ya lo sentí —dijo Tom mientras se movía de arriba abajo para estimularlo, subió la mano de Bill a la altura de su pezón para que lo estirara y apretara.

—Estás muy ansioso —farfulló Bill contra su oreja, mordiéndole el lóbulo.

—Tengo que aprovecharte al máximo —jadeó Tom, girándose para besarlo.

Seguirían encendiendo la llama de su amor con aquellos juegos.