Schrei: So laut du kannst (Toll)

Summary

El demonio se alimentaba de los gritos de su humano. Al principio Tom estaba aterrado por aquello pero conforme pasaron los años... Hacía que grite por algo ajeno al terror.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Tom escuchaba ruidos debajo de su cama, a sus escasos seis años eso sólo podía significar una cosa, tenía un monstruo allí.

Mordiéndose el labio con terror, asomó su cabeza para ver, encontrándose con una sonrisa torcida y unos ojos rojos que lo hicieron gritar.

Su madre fue corriendo a su habitación, encontrándolo privado en su cama, trémulo por el pavor. Simone encendió la luz, y se lanzó a abrazarlo.

—Mi amor, calma. Sólo fue una pesadilla —buscó tranquilizarle, apretándolo contra sí.

—No, mami. Debajo de la cama hay un monstruo —acusó Tom.

Ella lo sujetó por la mano y le enseñó la zona con la linterna de su celular: No había nada.

Pero aquello se repitió varias noches más. Llevaron al psicólogo a Tom, pero él simplemente no podía superarlo.

Hasta que cumplió dieciséis años y se dio cuenta que esperaba que llegara la noche para ver al demonio bajo su cama... No era mal parecido, tenía una pálida piel, sus ojos brillantes y rojos y unos dientes quizá algo puntiagudos pero no desagradables.

—Sal de ahí y acompáñame —pidió Tom. El demonio lo vio extrañado pero salió de debajo de la cama, con una túnica oscura y garras negras.

No entendía cómo había pasado de ver asustado a Tom a verlo... Tan raro sonriéndole. Pero él se alimentaba de los gritos de terror de Tom y él ya no quería gritar, estaba sumamente hambriento.

—¿Cuál es tu nombre?

—Belial.

—Suena un poco difícil. Te llamaré Bill —comentó Tom, palmeando a un lado de la cama, invitándolo a qué se sentara—. ¿Y siempre me seguirás?

—Me alimento de tus gritos... Pero últimamente no lo haces.

—Pues déjame decirte que tengo un par de ideas para hacerme gritar —dijo con aire coqueto.

Bill lo miró curioso cuando de pronto el adolescente se lanzó contra el demonio, para besarlo, presionándolo contra la cama.

Bill se alimentó esa noche, con gritos ajenos al temor.