Let it snow (One-shot)

Summary

🌨❄Sinopsis❄🌨 Brahms Heelshire tomó la peor decisión de su vida. Él ya había sido advertido de lo peligrosa que es la tormenta de nieve, pero a pesar de cuyas advertencias, él igualmente subió al auto para hacer las compras, y escapar unos minutos de sus padres, con los cuales a tenido alguno que otro inconveniente respeto a su convivencia en casa. Unos minutos de reflexión se volvieron días al sucederle una de las tragedias más comunes en los días nevados, un choque. Brahms tuvo suerte de que Billy Lenz fuera la persona quien lo encontrará. Billy dejó que Brahms se hospedara en su hogar solamente por ese día, o al menos esa fue la idea principal de Billy y Brahms. Portada y uno de los separadores hechos con IA, dos separadores dibujados por artistas a los cuales le doy sus respectivos créditos y las demás imágenes con las que se crearon los separadores fueron sacados de Pinterest.

Status
Complete
Chapters
1
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n/a
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13+

«Único Capítulo»

Antes de salir, le habían advertido sobre la posibilidad de una fuerte tormenta de nieve, sus padres eran muy sobre protectores con él, como si aún fuera un niño pequeño, aunque ya estaba en sus veintiocho años, hasta aparentaba ser mayor de edad por varios años, al no afeitarse por un tiempo, ni él mismo recordaba cuando fue la vez que dejo de hacerlo, pero si recordaba la razón, fue exactamente por lo mismo que lo ha estado molestando últimamente, el que lo traten como un niño. Fue una clase de rebeldía dejarse crecer la barba, o una demostración a sus padres de que ya era un adulto, sin embargo, no funcionó, bueno, quizás su madre si le reprochaba lo de la barba, pero repentinamente soltó cierto comentario que le disgusto.


"Quizás no sea tan malo, noto que no traes chicas a casa, deberán pensar que eres un viejo de cincuenta".


Ahora, el conservar la barba era por una razón de orgullo. 


Con sus ojos oscuros, observaba los alrededores de la tienda de conveniencia, notando que había unas cuantas personas, pero se concentraba en las mujeres que pasaban por su lado, o las que buscaban el producto que les era necesario en su hogar. Fue en ese entonces que reflexiono aquellas palabras de su madre.


Nunca llevo a una mujer a su casa, más bien, nunca estuvo con una mujer, nunca estuvo en una relación romántica con nadie. Este pensamiento lo dejo con un mal sabor de boca.


Intento no tomarle importancia a aquellas dudas que se formaban en su cabeza, y prosiguió en su principal objetivo, lo cual era comprar los productos que le encargaron sus padres. Ellos eran los que realmente estaban por salir a hacer las compras, ya que Malcolm no estaba a su disposición, días así son capaces de enfermar a cualquiera, y para el pobre Malcolm fue así. Los Heelshire no confiaban en cualquier persona como para reemplazar el puesto de Malcom, entonces decidieron ir ellos mismos, pero la insistencia del único hijo fue demasiada. Como es sabido, permitieron que su hijo sea el que haga las compras esta vez, pero con la condición de que fuera con grandes cantidades de abrigos, y una bufanda que cubriera por completo su cuello, lástima que esa bufanda fue arrojada a los asientos traseros. Su madre quizás se enojaría si lo viera, pero en serio no quería usar esa bufanda, no tenía una razón, simplemente no quería usarla y ya.


—Arranca mierda—soltó en forma de queja aquel hombre de poca paciencia.


El ronroneo del motor se habrá escuchado cuatro, o hasta seis veces, luego de varias quejas acompañadas de groserías, por fin el auto se dignó a mantenerse funcionando. Estaba claro que no se quedaría esperando a que vuelva a fallar, enseguida prendió marcha a su hogar.


Ahora tenía una nueva cosa de que quejarse, mientras tenía en marcha el vehículo. Sí, eso mismo, el auto, ¿Cuántas veces había pensado en no tener un modelo viejo de auto?, muchas, pero su padre era el que no permitía esa idea, la razón era el supuesto desperdició de dinero.


"¿De qué sirve eso?, esa clase de modelos son más fáciles de averiarse por cualquier mínimo toque, los mecánicos de esa clase de autos son unos estafadores, ellos seguramente te cobrarían una fortuna por aquel mínimo rasguño. Mejor valora el auto que tenemos".


Nunca le contestó de mala manera a sus padres, aun si deseaba hacerlo, sin embargo, siempre terminan tragándose sus palabras, y guardando sus pensamientos de lo que él creía que era lo mejor. Sus padres siempre supieron más que él, o eso es lo que ellos siempre le hicieron pensar al tratarlo como un tonto en ciertos temas. Nunca había reflexionado tanto sobre los problemas con sus padres, no estaba seguro ni porque le afectaban tanto en ese día, ¿El mal día tendrá algo que ver?, no estaba seguro, nunca lo estaba, no valía la pena seguir pensando, después de todo, sus pensamientos simplemente quedarán en el olvidó.


“—Hoy es un hermoso día ¿Verdad?”.


¿Qué tiene de hermoso?, esa era la pregunta que se hacía el hombre quien estaba de mal humor. Había prendido la radio del auto, para así escuchar un poco de música, mientras sus ojos oscuros se concentraba en lo poco que veía del camino, los parabrisas no eran de gran ayuda, hacen su mejor esfuerzo para que el retrovisor no se vuelva pálido, pero era imposible por los fastidiosos copos de nieve que hasta se juntaban entre ellos para formar un peor desastre en lo único que le permitían a los ojos oscuros ver el camino. Debía de admitir que esto lo empezaba a poner nervioso, repiqueteaba los dedos alrededor del manubrio y movía su cabeza de un lado a otro en busca de las partes libres de nieve del retrovisor.


“—Muchos estuvieron pidiendo la canción de una cantante en tendencia para estos días, una canción dulce y significativa, "Runaway" es el nombre de la canción, y claro que su cantante es nada más ni nada menos que Aurora. Es bastante relajante, espero que la disfruten tanto como yo”.


Lo único que se le venía a la cabeza al escuchar esos comentarios del locutor, era en la palabra falsedad. Seguramente a ese hombre le importaba tres hectáreas la canción, o quienes la disfrutan, esto le molestaba al de ojos oscuros, puesto que cada música de los programas de radio, no eran de su interés, quizás, si no hubiera sido tan influenciado por sus padres en el género de la música, sus gustos musicales sería más distinto, y hubiera podido disfrutar de las dulces letras de la canción, también de aquel canto angelical, porque si, la mujer que cantaba aquella canción, no tenía una mala voz a comparación de muchos otros ejemplos de mujeres que cantan canciones con letras vulgares, no, Aurora tenía una excelente voz, tenía un gran talento, pero como fue mencionado antes, ese tipo de canción, no eran para nada llamativas para aquel quién la escuchaba con una mueca.


Ah, ah, ah-ah, ah

Ah, ah, ah-ah

Ah, ah, ah-ah, ah

Ah, ah, ah-ah, ah


I was listening to the ocean

I saw a face in the sand

But when I picked it up

Then it vanished away from my hands, down


I had a dream, I was seven

Climbing my way in a tree

I saw a piece of Heaven

Waiting, impatient for me, down


Soltó un bocado de aire, se acomodó los mechones molestos de cabello oscuro que pasaban por su frente. Seguía intentando ver algo, pero aún su vista estaba tapada de blanco, parecía que mientras la canción se iba reproduciendo, la nieve era más frecuente. Intento conservar la calma, aunque la situación se le esté yendo de las manos. Conducía con una sola mano, teniendo su vista sin apartar del retrovisor, evitando un choque por estar distraído. Su mano libre se encargaba de abrir la guantera, así buscaba un cierto objeto en particular, el cual no tardó en encontrarse.


And I was running far away, would I run off the world someday?

Nobody knows, nobody knows

And I was dancing in the rain, I felt alive and I can't complain


Saco un disco de allí, el cual era de lo típico que siempre escuchaba en su hogar, ópera.


Se disculpó mentalmente por la cantante Aurora antes de dirigir sus ojos oscuros a la radio, así se concentraba específicamente en la abertura para poner aquel cd.


No, take me home, take me home where I belong


Fue tan solo unos segundos en lo que apartó sus ojos, sin embargo, debió de dirigirlos rápidamente al parabrisas del auto, veía la nieve de nuevo solamente, pero con un arrastre de los parabrisas, el distinguir de unas luces fue más fácil, pero lástima que no rápido.


I can't take it any more


A las afueras de la casa, hacía bastante frío, él podría haberse quedado en su cómoda morada poco cuidada, podría haberse entretenido en el sofá, mirando una película mientras comía palomitas, y bebía chocolate caliente, sin embargo, le urgía salir, amaba la nieve, pero odiaba el frío, por eso estaba completamente cubierto de varias capaz de abrigo, para él, no era una exageración llevar dos guantes en cada una de sus manos secas, dos gorros que cubrían sus cabellos castaños, tres bufandas que lo cubrían del cuello hasta la boca, tres camisas mangas cortas, una manga largas, dos chalecos, un campeón, cuatro calcetines, y aún conservaba sus pantalones de jeans acampanados, esa prenda fue la única parte de su cuerpo que no logró agregarle prendas, pero se preocupó poco por cubrirse las piernas y caderas, lo cual fue un error, empezaba a recibir las consecuencias de ese descuido, ya que sus piernas no paraban de temblar, su extraño cerebro, no paraba de decirle que sus piernas parecían dos vibradores por la manera en que vibraban de frio. Su suspirar atravesaba las telas que lo cubrían, pero aquel aire era visible como un humo blanco, que al cabo de unos segundos desaparecía. Fue en ese momento donde empezó a dudar de si fue una buena idea salir, tenía frío, le afectaba ese clima, los odiaba, odiaba los climas que le afectaran tanto a su pobre cuerpo.


Estaba a punto de volver a la comodidad de su casa, quería volver a sentir el calor de la chimenea de su hogar, quizás aburrirse en su encierro no eran tan mala idea. Sin embargo, en el momento en que tenía esos pensamientos, a lo lejos visualizaba cierta forma que llamaba su atención. Se pasaba las manos por los ojos para que los copos de nieve no interrumpieran su vista, y daba unos cuantos pasos hacia delante. No era una ilusión, si había algo allí, debajo de aquel árbol de hojas blancas, y no era algo pequeño como para tomárselo a la ligera, era algo enorme que la nieve cubría, como si lo escondiera de su vista. Por un momento se quedó de pie, ya que quería seguir visualizando aquella cosa desde la distancia, porque si era algo que no era importante, caminar hasta allí terminaría por ser un desperdicio de su tiempo. Una fuerte brisa golpeó su cuerpo con ferocidad, haciendo que aquel sujeto no tenga más opción que cubrirse de la fría brisa con sus brazos para no llenarse la cara de nieve. No tenía otra opción, su curiosidad le ganaba, debía de ir allí, y comprobar qué cosa era lo que la nieve escondía, todo desde una corta distancia.


Sus pasos se acercaron, luchaba a veces contra el viento que recibía de frente, su cuerpo empezaba a temblar del frío, no estaba acostumbrado a estar tanto tiempo en un día así, sentía que se volvería un cubito de hielo, o que la muerte le vendría en forma de hipotermia por la baja temperatura. Maldijo en todo el camino, mientras las huellas de sus zapatos hechos de cuero se marcaban en la espesa nieve, e intenta que sus pies no se hundan tanto en la misma, como si de arenas movedizas se tratase. Sus ojos jades se congelaban, recibir el aire directo en la cara era bastante molesto, quizás era eso lo que le faltó también, aquella clase de lentes para esquiar, podrían cuidar muy bien de sus ojitos, lo anotaría para la próxima vez que deba de ir de compras.


Se detuvo, había llegado a aquel árbol. Miro sus alrededores, solo para ver nada, ya que la nieve interrumpía la visión de todo su alrededor, lo único que distinguía, era el árbol y aquella enorme estructura cubierta de nieve, aunque el de ojos jades, al visualizar bien aquello que llamó su atención, notó que no era una estructura, y se percató de esto al ver la única parte que la nieve no cubría, las ruedas. Aquella cosa era un vehículo, alguien manejaba en el, y seguro habrá tenido un accidente por la tormenta, no es algo que no sucede nunca, de hecho, estos accidentes eran tan comunes, pero él jamás había sido testigo de uno, así que no estaba seguro de que hacer, y el pensar que debería de hacer algo, lo ponía nervioso, al igual que paranoico.


¿Podría tener problemas con la policía si no ayudaba?, él no quería ayudar a quienes sean que estén allí adentro, no fue culpa de él que estas personas decidieran salir en un día tan terrible.


Sus labios, por debajo de las bufandas, volvieron a formar una mueca, ya que no tenía otra opción más que ayudar, aun si no quería hacerlo.


Apartó la nieve de la ventanilla del conductor, no logró sacar demasiado, pero sí lo suficiente para ver la persona quién estaba dentro. Era un hombre, uno que tenía el rostro contra el manubrio, esto era una señal de que se habra dado un duro golpe en la cara, o en la cabeza, quizás y hasta habrá perdido la memoria, sería gracioso ver a la persona completamente pérdida y asustada, quizás haciendo el ridículo, lo que no era divertido, era el pensar que debería de ayudarlo si estaba en ese estado, así que el castaño esperaba que no fuera así, que aquel sujeto que este dentro del auto este sano de las neuronas. Intentó abrir la puerta del auto, pero no se le fue posible, estaba con seguro, las ventanillas parecían ser muy fuertes como para romperlas, y sus huevos se congelaban cada vez más en la fría tormenta, debía de hacer algo rápido para volver a su casa lo más antes posible. Golpeó la ventanilla repetidas veces, o también la puerta del auto, esperando alguna señal de reacción por parte del irresponsable conductor. Al principio, parecía que esta idea sería descartada, pero al ver ligeros movimientos, decidió seguir fastidiado con los ruidos de golpes, hasta tal punto de volverlos más brutos.


El conductor parecía volver a tomar la conciencia, de una forma lenta, lo que molesto al de mechones castaños. Siguió con los golpes en la ventanilla, y así fue como término por cruzar sus ojos jades con aquellos ojos oscuros, que mostraban profundidad. El remarcar de aquel ceño fruncido fue notable en el rostro del conductor, con aquel rostro, el castaño ya sabía que aquel azabache estaba completamente desorientado. A pesar de lo desconcertado que estaba aquel hombre, igualmente bajo un poco la ventanilla.


—¿Sucede algo?—pregunto aquel hombre, haciendo confundir al castaño, el cual intento comunicarse con él, pero las telas que como Brian su boca hacían que no se escuche mucho de su voz—¿Eh?.


De mala gana, tuvo que bajarse un poco las bufandas.


—Que Billy dijo que tú, imbécil, tuviste un accidente—volvió a repetir, haciendo que el conductor del vehículo ladee por momentos su cabeza, algo confuso, hasta que repentinamente abrió la puerta del auto, golpeando la cara del castaño que se encontraba cerca para poder hablar con él—¡Au!, ¡idiota!—se quejó, mientras su cuerpo se apartaba del vehículo, así se sobaba la frente y le dedicaba una muy mala mirada al desesperado sujeto que salía del auto. Pareció ni importarle el golpe que le dio a su "recastita", solo se concentraba en el claramente dañado vehículo.


—Mierda... Mi padre va a matarme—murmuro aquel hombre con una voz un tanto temblorosa por el frío.


—Si es que la hija de puta de la hipotermia no lo hace primero—soltó el castaño en un tono molesto, sin importarle para nada la preocupación del azabache, y esto se demostró aún más al cerrar la puerta del auto con bastante fuerza de la necesaria. Por aquel portazo, el de ojos oscuros, estaba por soltar una queja, pero fue interrumpido al apenas abrir la boca—te atreves a soltarle tan solamente una queja a Billy, y Billy jura que no dudará en dejarte en tu auto rompido con hambre y frío.


Con aquello dicho, el azabache cerro su boca, y tuvo que guardarse sus comentarios. No quería dejar el auto allí, sin embargo, tampoco es como si pudiera volver a utilizarlo, quizás sea peor usarlo en esas condiciones, ni siquiera estaba seguro de que podría arrancar, además, también la nieve de su alrededor era un conflicto, y estaría volviendo a cometer el mismo error al nuevamente viajar con la tormenta.


Era una de esas personas que aprendían de sus errores, y no volverían a cometerlos, en ese momento, agradecía ser de esas personas, ya que posiblemente se habrá salvado de otra situación riesgosa, pero esta vez, no era seguro si volvería a tener la misma suerte para salvarse si le volviera a ocurrir algo así.


—No es una palabra—volvió a repetir por tercera vez el azabache, aún seguía en negación con una palabra anterior dicha por el castaño, no hay forma de narrar lo irritante que fue su pelea en el transcurso de la caminata, ni aunque sus mandíbulas tiemblen, provocando sonidos de chasquidos por sus dientes, lograban olvidarse la discusión, ambos querían quedarse con la última palabra.


—¡Que sí!—protestó el de ojos jades, con una clara irritación—tú, puerco, no sabes nada, tonto.


—Créeme que sé cada una de las palabras que hay en el diccionario, y el sinónimo "rompido" para la palabra "roto", no es una de ellas, burro.


Ambos se miraron a los ojos congelados por un rato, la mirada de ambos parecían haberse puesto de acuerdo para causar aquella fuerte tensión entre ambos. La idea de tener que convivir juntos, aunque sea por un raro, ya no les parecía gustarle a ninguno de los dos.


El que terminó por quedarse callado, así la discusión cesaba, fue el azabache, puesto que se había detenido al llegar a lo que parecía ser la casa de aquel castaño. Sus ojos oscuros se dirigieron a su "rescatista", quien dudo un poco antes de adelantarse unos pasos para abrir la puerta, y permitirle a su nuevo huésped la entrada.


—Permiso—soltó de forma cortés el que podría considerarse invitado—y gracias.


—Como sea.


El azabache hizo una mueca. Intentaba ser educado, o también agradecido, pero las actitudes de aquella persona desconocida volvían difícil esa labor. Realmente aquel sujeto tenía problemas de educación, o también podría ser él mismo el problema sin darse cuenta, ya que hace tiempo no interactuaba con otras personas que no sean sus padres, o al menos, no lo hacía muy a menudo, quizás debería de intentar hablar de otra manera con aquel castaño, así continuaban la convivencia con el pie derecho que con el izquierdo.


—Me llamó Brahms, Brahms Heelshire—se presentó el azabache, mientras sus ojos oscuros no se apartaban de aquel que ahora se quitaba los excesos de abrigo, parecía no decir nada por el momento, Brahms esperaba que dijera su nombre también, pero no, había silencio a su alrededor, un silencio largo e incómodo, solo se escuchaba las cremalleras de los chalecos siendo bajadas—tú eres Billy, ¿Verdad?.


—Lenz—completo el castaño, sin prestar mucha atención a los esfuerzos del azabache por establecer una conversación.


—¿Billy Lenz?—pregunto, y recibió un leve asentimiento de cabeza. Bueno, al menos estaba recibiendo una respuesta—entonces... Un gusto en conocerte Billy.


—lo que digas Shire de mierda.


Luego de haber dicho eso, simplemente se fue de allí, dejado al azabache completamente solo, al mismo tiempo que desconcertado, también arrepentido por haber sido amable con aquel tipo, siendo que se comportó como una verdadera mierda de persona.


¿Que es lo que tenía ese tipo?.


Bueno, al menos mínimamente le prestó un teléfono para hacer una llamada a la casa de sus padres, para su mala suerte, la primera persona quien atendió aquella urgente llamada, fue su padre.


Al principio de la llamada, si fueron preguntas de si estaba bien, del porqué de su llamada, donde estaba, y así, pero luego de que Brahms cuente el suceso de forma nerviosa, recibió varios comentarios negativos, esto se debía al enojo que tenía su padre por haber chocado el auto, siendo que eso no sucedió a propósito, o por algún descuido. No aguanto todo ese bombardeó de regaños, si su padre no le ayudaría con este problema, entonces él buscaría alguna otra solución, aunque pareciera no haberla, si quería sacar el auto entre toda esa nieve, necesitaría una grúa, y en días así, sería más complicado sacar el auto de allí, luego debería de llevarlo al mecánico, y soportar más regaños de su padre al llegar a su casa, toda esa oleada de pensamientos le frustraban. Colgó la llamada del teléfono de cable, a pesar de que su padre estaba hablando en la otra línea. Se arrepentiría de haber hecho tal cosa más tardé, por ahora se concentraría más en su estrés. Su frente dio un leve choque contra la misma pared, donde se encontraba el teléfono de cable, esto le ayudaba a tranquilizarse, solamente pensar en lo fría que estaba la pared, en el tacto con la misma, el pequeño dolor que sintió al estrechar su frente, era algo que ayudaba bastante a despejar su cabeza.


—¿Qué le dijeron a Shire de mierda?.


Brahms dejó de apoyar su cabeza contra la pared, para lograr ver a Billy, el cual ahora estaba simplemente abrigado con un suéter verde, y aún seguía con el uso de aquellos jeans acampanados, al igual que los mismos zapatos de cuero, era el mismo que antes, solo que mostraba más su rostro y físico, el azabache debía de admitir que el castaño era muy distinto de lo que imaginaba, por alguna razón, pensaba que aquel de ojos jades tendría un aspecto igual de mayor que él, pero no, parecía un joven de su edad.


—Nada, que no me ayudarían en resumen—mascullo Brahms, para luego dejar escapar un suspiro de entre sus labios—pero ahora mismo me iré, así que gracias por-


No logró a alcanzar a decir algo más, terminó teniendo unas prendas estampadas en todo el rostro, haciendo que se le escape una ligera queja al no esperarse tal ataque.


—Shire de mierda debe ponerse eso, mañana Shire sacará su trasero de aquí—dijo el castaño, en un tono que el azabache no estaba seguro si tomarlo como un intento de sonar desinteresado.


El azabache tomó las prendas y las miro un momento, antes de volver a dirigir su mirada hacia Billy. Bueno, al menos intentaba ser amable, y lo es, tener a un desconocido en tu hogar, no debe ser del agrado de cualquiera, así que agradecía que aquel castaño intente serlo.


La habitación era un desastre, apenas puso un pie allí, el olor a polvo le había dado un adelanto de lo que se encontraría. Sabanas colgaban del borde de la cama hasta tocar el suelo, ropa arrugada, y sin guardar, esparcida por distinta partes del cuarto, ya sea en muebles, sobre la misma cama, o hasta descuidado en el suelo, ¿Desde cuándo era seguro que halla trozos de vidrio roto?, desde nunca, no era seguro, y al ver las pequeñas gotas de sangre seca que había en uno de los trozos, sabía que algo raro se traía aquel que habitaba allí.


El azabache se quedaba viendo su propio reflejo de varias visiones en el espejo de cuerpo completo inservible. El castaño simplemente se lo quedaba viendo, y parecía no preocuparle mucho el poco orden que llevaba su propia habitación.


"Perdón, no duermo aquí, duermo en el sofá siempre, viendo alguna película".


Brahms no estaba seguro si eso era una excusa, aunque tenía todo el aspecto de no serlo, aquella manera tan despreocupada era lo que hacía sospechar de que era verdad, o prefería optar por que sea así antes que tener la idea de que Billy en serio dormía en aquella descuidada cama.


Debió de ordenar absolutamente todo, darle una limpieza profunda a pesar de la tardanza, a pesar de molestarle la poca ayuda del mismo propietario. Esto podría considerarse como una paga al dejarlo pasar la noche allí, así que el azabache no podía quejarse, solamente mantenía su boca cerrada y se encargaba del desorden él solo.


Luego de esto, había cenado, y para su mala suerte, fue la peor comida de todas, sentía como su lengua ardía y le picaba la garganta, no bromeaba con que tuvo que tomar más de dos vasos de agua para que aquella picazón se esfumara, hasta sus ojos le ardían y lagrimeaban, una de dos, o él no estaba acostumbrado al picante, o es que aquel extraño sujeto hacia curri hecho específicamente para causar una intoxicación. Le sorprendía ver cómo de aquellos ojos verdes, no había señal de cristalización, o que siga llevando bocados de aquella incolmable comida a su boca poco cuidada. Claro que terminó por recibir burlas, las cuales ignoró, intento ser lo más educado posible para levantarse e irse al cuarto a esperar la llegada del día siguiente, pero Brahms dudaba de lograr reconciliar el sueño rápido, era una casa que desconocía por completo, esto suele afectarle en el ámbito del descanso de cualquier persona, era una reacción normal, además, también estaban los sobre pensamientos, donde eran sus padres quienes participaban en ellos, puede que ellos estén enojados con él por lo del auto, ¿Pero qué tanto lo estarán como para despreocuparse de su bienestar?, casi choca, posiblemente hubiera estado muy herido, o en el hospital. No recibió otra llamada de ellos por el teléfono fijo, y podría recibirla ¿Por qué aún no la recibe?.


Se levantó repentinamente de la cama, no lograba dormirse, todas esas dudas no le permitía descansar tranquilo, creía que con un vaso de agua estos pensamientos se irían lejos de su cabeza, o esperaba a que lo hagan, y si no sucede eso, se mantendría frustrado y sin dormir en casi toda la noche.


Al salir del cuarto, su primer percatamiento fue el hecho de no encontrar una melena castaña en el sofá, quizás aquel sujeto había tomado una caminata en plena tormenta de nieve, aunque este pensamiento se esfumó enseguida al caminar un poco hasta encontrárselo. La chimenea prendida no era muy segura, o al menos, en la casa de los Heelshire no lo era, así que esa inseguridad activaba la neurona paranoica del azabache. Que sus ojos oscuros sean espectadores del movimiento mecedor de la silla, y que aquel cuerpo acurrucado en sí mismo se acerque a aquellas llamas cálidas, era algo que hacía darle un pequeño escalofrío, ¿Y si se acercaba de más?, ¿Y si se incendiaba?, Dios, hasta su cabeza ya reproducía gritos de agonía.


Meneo la cabeza, para luego volver a quedársele viendo a aquel castaño, que estaba titilando de frío, al parecer, las llamas no le ayudaban de mucho. Se acercó de forma lenta hacia él y lo sacudió ligeramente del hombro.


—Billy—llamo, pero solo recibió unos murmullos incompresibles. Volvió a decir su nombre seguido de una sacudida un poco más brusca, pero nada, el contrario, parecía tener el sueño pesado.


Soltó un suspiro. Dejarlo en ese estado no era una opción para el azabache, porque Billy fue amable con él al dejarlo hospedarse, básicamente, le debía una, dudaba quedar con la conciencia tranquila si lo dejaba allí con frío hasta que al día siguiente se le vea enfermo. Paso una de sus manos cuidadosamente por debajo de las piernas de Billy, y la otra por detrás de su espalda, sí, optó por tenerlo entre sus brazos, cargándolo, por más que le resulte algo incómodo hacerlo, no porque aquel castaño pese, no, claro que no, no pesaba nada de hecho, era muy ligero. Lo que realmente le resultaba incómodo a Brahms, era la probabilidad que había en que aquellos jades se muestren, esa situación sí sería muy incómoda. Sin embargo, no despertó, el castaño siguió durmiendo plácidamente, a pesar de ahora estar sobre el sofá de su casa, ni despertó cuando su cuerpo fue cubierto por una cobija doblada. Brahms había acomodado bien la única cobija que había en el cuarto, así Billy estaba mejor cubierto. Al ver que el castaño se acurrucaba en sí mismo por debajo de la cobija, Brahms se despreocupó, volviendo así a ir donde se encontraba la chimenea, estaba pensando en apagarla, pero en lugar de eso, prefirió solo alejar la silla de madera, y alimentar las llamas con más leña, así el cálido calor natural se mantenía vivo por más tiempo. Observo con sus ojos oscuros el fuego por largo rato, le resultaba grandioso el fuego, era una fascinación que no lograba expresar, el ver como la leña se consumía lentamente, y las pequeñas chispas que estallaban, era lindo, le gustaría estar en su propia casa, viendo aquella misma escena, pero no podía, sus padres no permitirían que la chimenea esté con llamas en su interior, todo por una inseguridad que ellos tenían, mismas inseguridades que pasaron a estar en la mente del azabache.


—Shire idiota, cerdo tonto—regañaba un castaño que pasaba su mano por la frente de un enrojecido azabache, el cual estaba sentado en aquella silla mecedora, ustamente frente aquel cálido fuego que anoche admiraba.


—Ya te dije que estoy bien—se quejaba Brahms, para luego tomar la mano de Billy en un intento de alejarla de su frente, sin embargo, el castaño seguía insistiendo en querer tocar su frente.


—Shire está hirviendo, ¿Cómo va a estar bien?.


El castaño se alejó de Brahms al no lograr poner ni una sola mano en su frente, le dedico una mala mirada con aquellos ojos jades antes de irse nuevamente a donde estaba el sofá. El azabache únicamente se quedó mirando la chimenea con una mueca, lo ponía de mal humor estar enfermo, aun si tan solo es un resfriado, otra cosa que hacía que sus ánimos decaigan, es la forma en que Billy actuaba, como si no le importara que él se halla preocupado por su salud, o de que esté durmiendo cómodamente. No estaba seguro si el dolor de cabeza se debía por la situación, o si realmente tenía fiebre.


Su vista de las llamas fue interrumpida por aquellos jeans acampanados. Se vio obligado a levantar la mirada de sus ojos oscuros para contemplar como el castaño estaba frente a él, teniendo la cobija que había utilizado en la noche, y la única que tal parece que hay en la casa. Sin previo aviso, el de ojos jades le coloco aquella cobija lo mejor que pudo para que este cubierto hasta el cuello.


—Billy hará caldo, y sin picante, porque tal parece que Brahmsy es un bebe que no aguanta un poco de picante—dijo el castaño, medio burlándose del azabache. Sus pasos se alejaron del confuso azabache, y lo dejo algo pensativo.


¿Pensativo?, más bien culpable, sentía culpa por como antes estaba enojado con Billy al pensar que este era un egoísta, o algo así. Dejaría de pensar esas cosas, es más, ya no pensaría en ninguna actitud extraña con relación al castaño, después de todo, no lo conocía, así que no estaba seguro de que era o no era normal en Billy, solamente sabia de su forma de hablar extraña, su extraño gusto por la comida superpicante, el cómo detestaba el frío, o hasta las incómodas maneras de dormir que el castaño tenía, como a veces lo veía lastimarse los labios, o comerse las uñas de sus descuidadas manos por ansiedad, esas son las únicas cosas que noto de Billy por ahora.



Se le olvidó recordar el poco respecto por el espacio personal que tenía aquel de manos secas, las cuales invadían su sonrojado rostro. No podía comer su caldo, estaba perdido en aquellos ojos jades que no dejaban de examinarlo a detalle, el castaño estaba tratando de entender si era normal que una persona se encuentre tan enrojecida, o si era una alerta de que aquella persona que sufre de ese notorio color era un caso perdido. 


—¿No tienes un termómetro para medir la fi-


—Cállate Shire de mierda, Billy cree que morirás—interrumpió el castaño con sus ojos entrecerrados, demostrando así su nivel de concentración.


—¿Morir?, ¿No crees que exageras un poco?—pregunto Brahms, pero apretó sus labios con fuerza al sentir como una de aquellas manos se deslizaban de a poco por su barba, así lo sujetaba de la parte de la mandíbula.


—No, Billy no está exagerando, Brahmsy está muy rojo, Brahmsy va a morir.


—No Billy, no lo haré, o al menos no me moriré si me dejarás comer. 


Billy tardo un poco en dejarlo, pero luego de hacerlo, se sentó al lado de Brahms, ya que había acercado una de las pocas sillas que había en el comedor para estar junto a aquel azabache. Brahms no estaba seguro de si el castaño se acercó como una forma de recibir el calor del fuego, o para hacerle un poco de compañía. Decidió no pensar en eso, y comer del caldo, el cual estaba algo frío por no poder ni darle una cucharada, había estado completamente distraído por los toques que el castaño le había dado, ¿Habían sido necesarios?, no, sin embargo, dudaba que Billy entienda por qué fue innecesario, parecía como si estuviera lejos de entender las cosas básicas que cualquiera sabría.


—¿La familia de Brahmsy lo odia?—pregunto repentinamente el castaño. Brahms dejó un momento su caldo, así dirigía su mirada confusa hacia Billy.


—No, creo, solamente tenemos algunos problemas, ya sabes, como en cualquier familia—contesto el azabache—¿Por qué la pregunta?.


—Porque así empieza una conversación, con un tema—respondió Billy, para luego llevar su cabeza hacia un lado y fruncir su ceño—¿No que así se empezaba una conversación?.


—Pienso que no sería de muy buen gusto hablar de si tu familia te odia—opinó, sin comprender aún la manera en que Billy expresaba el querer empezar una charla.


—Entonces tu di un tema.


Brahms pensó un largo rato. Tal parece que tenía algo en común con Billy, y es en el hecho de que ambos no saben comunicarse con otras personas, quizás ese era un buen tema de conversación, era un tanto más tranquilo que el del castaño.


—¿Esta es tu primera vez hablando con alguien?—pregunto curioso el de ojos oscuros.


—Si, Billy no habla con muchas personas, al menos que no sea por teléfono, a Billy le gusta bromear, a Billy le gusta cuando todos toman el teléfono y se quejan—y de un momento a otro, Brahms estaba escuchando un relato largo de las conversaciones que aquel extraño castaño tenía en teléfono, o anécdotas raras que le sucedió en medio de llamadas.


Brahms intentaba entender todo lo que decía Billy, pero su forma de redactar las cosas, no era tan formal, se le dificultaba bastante llegar a entender lo que decía siendo que en cada momento mencionaba su propio nombre una y otra vez, o las características de una persona, la cual, nunca llamaba por su nombre, como ejemplo, siempre mencionaba a las mujeres como cerdas, seguido de un insulto, tal parece que mayormente las víctimas de bromas pesadas son hacia mujeres. Otra de las pocas cosas que entendió Brahms, fue el hecho de que a los hombres simplemente los insultaba, de por sí, Billy parecía no llevarse con nadie por teléfono, ni con hombres, ni con mujeres, ni a aquellos llamados "personas de baja altura y llorones", sí, de ese modo Billy se dirigía a los niños.


El azabache no logró entender ni un solo relato por completo, tampoco lograba entender cómo es que de una conversación sobre llamadas telefónicas, llego la conversación de películas de todo tipo, pero la categoría que más se destacaba entre muchas, era las de romance. De un momento a otro, Brahms había sido llevado a la fuerza por Billy al apenas terminar su comida, lo había obligado a sentarse en el sofá también, pero al menos, Billy fue tan bondadoso como para cubrirlo bien con la cobija, así aún no pasaba frío.


Era extraño, se sentía extraño, nunca había visto una película en su vida, sus padres no eran fanes de la cinematografía, además de que no había televisores en casa, si verían una película, deberían verla en un cine, pero ni siquiera había ido a alguno, Brahms fue criado entre libros, conversaciones mucho más complejas, y también educación alta, podría escucharse mal el decir que sería todo lo contrario a Billy, ya que este no parecía tener estas características, tenía un pensamiento, un estilo de vida, y rutinas muy distintas a las suyas, eran distintos el uno del otro, vivieron cosas distintas. Era extraño que ahora sea Billy el que le muestre algo nuevo que sus padres jamás hicieron.


—¡Mira esta película!—aquel grito, seguido de las repentinas sacudidas en su brazo, lo hicieron sobresaltarse en su lugar. Miró la pantalla que mostraba el comienzo de aquella película que tan emocionado volvía al castaño—hay un robot cuadrado y marrón y que se llama Walle, y, y, y el robot escucha música, y trabaja quitando mugre del planeta, y luego conoce a otra robot blanca, y que flota, y que se llama Eva y, y, y-


—Billy, prefiero ver lo que pasa por mí mismo, puedes decirme que sucede en algunas partes que no entienda, ¿Sí?—pregunto Brahms, teniendo una pequeña sonrisa al ver la notable emoción del castaño por ver la película, le resultaba adorable ver como aquellos jades tenían ese brillo tan único. Billy no se tomó a mal el comentario de Brahms, es más, era mejor, así Billy podría disfrutar de la película que había visto demasiadas veces.


It only takes a momen

For your eyes to meet and then

Your heart knows in a moment

You will never be alone again

I held her for an instant

But my arms felt sure and strong

It only takes a moment

To be loved a whole life long


La primera impresión de la película, sorprendió a Brahms, puesto que no se imaginaba que la película sea en aquel formato que lo demostraban, su cabeza le había hecho la imagen de personas reales, como actores y actrices, tomen los papeles de robots, sin embargo, era todo hecho a mano, quiere decir, era una animación, era una película hecha de dibujos consecutivos que lograba generar movimiento. Brahms desconocía totalmente aquellos tipos de videos hechos con dibujos, pero a pesar de lo extraño que sea para él, no le disgustaba, solamente lo dejaba más curioso por querer comprender el como realizaban aquellos efectos visuales.


Takes a moment!

For your eyes to meet and then

Your heart knows in a moment

You will never be alone again

He held her for an instant

But his arms felt sure and strong

It only takes a moment


Sí que era entretenida, hasta divertida, no logro contener alguna que otra risa por las escenas chistosas que sucedían, debía de admitir que era gracioso como al pobre robot enamoradizo, no le resultaban las cosas como las planeaba en sus intentos por conquistar a la robot de blanco.


He held me for an instant

But his arms felt safe and strong

It only takes a moment

To be loved a whole life long


Brahms dirigió sus ojos hacia Billy, quería volver a ver aquel brillo, también, estaba por hacerle una pregunta, ya que lo notaba callado, sin embargo, luego entendió la razón por la que su voz no era audible, era porque estaba completamente dormido, Brahms ni se había percatado del momento en que Billy reposo completamente su cuerpo sobre él, hasta podía sentir los temblores del cuerpo ajeno a causa del frío, claro que el azabache no dudo ni un segundo en descubrirse de la cobija para acomodarla mejor, así no solo él estaba cubierto por la cálida manta, sino también aquel castaño. Brahms volvió a ver la película, pero sentía leves movimientos por parte de Billy, hasta que finalmente sintió la cabeza de este sobre su hombro, no le molesto en absoluto esto, es más, le agrada estar de aquella manera con el castaño, con otra persona que si parecía estar interesado en él, o preocupado, a pesar de que tenga su manera distintiva de expresarlo, prefería mil veces estar así con aquel chico desconocido que él estar en la misma casa que sus padres, los cuales aún no llamaban, no estaba seguro siquiera si lo harían, ni tampoco quería saberlo, ya le daba igual, o al menos quería que a su cabeza le dé igual todo aquello que le molestaba.


And that is all

That love's about

And we'll recall when time runs out


Soltó un bocado de aire de entre sus labios, decidió no darle más vuelta al asunto de sus padres, y en lugar de eso, disfrutar del momento. Dejo caer su cabeza sobre aquellos rizos castaños, para así seguir observando cómodamente, con sus ojos oscuros, la película que seguía en reproducción, y posiblemente, la única que vería acompañado de una persona que realmente le interese esta clase de entretenimiento.


That it only took a moment

To be loved a whole life long!


No recordaba en que momento cayó rendido, lo único que su cabeza podía ecordar, era el final de su primera película vista, la cual termino por tener un mensaje más profundo del que había pensado que tendría. El hecho de que la tecnología esté avanzando, ahora era una preocupación para el azabache, antes no le importaba mucho, ya que creyó que esos comentarios sobre que "la tecnología va a acabar con nosotros" eran simples exageraciones que decían sus padres, sin embargo, ya con la película vista, la posibilidad de que estas paranoias se cumplan, podrían ser comprendidas.


—¡Shire de mierda!, ¡Despierta ya!—aquel grito, seguido de sacudidas bruscas, fueron suficiente para hacer despertar al azabache de un sobresalto. 


—¿Qué...?—pregunto el de ojos oscuros, algo confuso. Su cabeza le dolía, al igual que todo el cuerpo, no estaba seguro cuanto había dormido, pero estaba seguro de que las suficientes como para arruinar su ciclo de sueño.


—So.


Ambos se miraron mutuamente por un rato, en completo silencio. Brahms estaba con su ceño fruncido por la respuesta, mientras que Billy tenía una amplia sonrisa.


—Que-so, queso, ¿Brahmsy entendió?.


Aquellos ojos jades notaron la expresión que le dieron una clara respuesta. No, el azabache no entendido, o estaba confuso por el repentino chiste sin sentido.


—¿Qué hora es?—pregunto Brahms, en una voz ronca al recién despertar, mientras tallaba sus ojos y no apartaba sus ojos oscuros del castaño, quien justamente miraba la ventana.


—¿Hora?, Noche—contesto Billy, de una manera no muy segura.


—Billy, la hora, me refiero a qué hora es.


—Billy ya te dijo, hora noche.


—¿Y qué hora se supone que es la hora noche?.


—¡Billy ya te dijo!, ¡Hora noche!.


Brahms se levantó de mala gana, así comprobaba él mismo la hora desde el reloj que se encontraba en la pared, sin embargo, aquel reloj no movía la aguja de los segundos, eso significaba que no funcionaba, así que estaba completamente desorientado de qué horas eran, lo único que sabía, es que era de noche, nada más. Se acercó esta vez a la ventana para observar la oscuridad, y los copos de nieve chocando contra el cristal, haciendo que el ver por a través de la ventana sea más difícil.


—Mierda—soltó Brahms en voz baja.


—¡Hey!, ¡Sin palabrotas en casa de Billy Heelshite!.


El azabache entrecerró sus ojos al escuchar al castaño. Soltó un bocado de aire, y dirigió sus ojos oscuros al rostro de aquel despreocupado chico de ojos jades. Brahms estaba seguro de que esa sonrisa que Billy tenía en su rostro, era de burla.


—¿Cómo es que te dormiste?, no despertaste tan temprano hoy.


—Billy durmió y ya, ¿Por qué Brahmsy también se durmió?—Brahms se quedó en silencio ante aquella pregunta, ya que no tenía argumento para la misma—aja, Billy hará palomitas, en la hora noche hay buenas películas, Brahmsy puede seguir con su estúpida crisis de horario de bebe.


Billy se encaminó hacía la cocina, dejando al azabache con una mueca. Brahms realmente se tomaba en serio los horarios, no solamente por temas de trabajo, sino también porque no le gustaba que sus padres lo vean como un flojo al dormir una hora de más, o que lo traten de irresponsable al dormir una hora menos, técnicamente, ambas situaciones eran lo mismo, sus padres quejándose de algo tan mínimo. Ahora que lo pensaba, Brahms estuvo dos días lejos de sus padres, no estaba cien porciento seguro de si era algo bueno, o algo malo, pero tenía una sospecha que cada una, contenían al menos un cincuenta porciento de probabilidad.


Debería de aprovechar, puesto que llevaba consigo tantos pensamientos negativos en relación a sus padres, entonces lo mejor sería disfrutar un momento de la paz sin presiones, realmente era estúpido estar tan centrado en un simple horario de siesta, después de todo, es solo dormir, algo común y cotidiano en la vida humana, ¿Eso realmente te define como persona?, si duermes poco o mucho, da igual, era una estupidez, Brahms se sentía estúpido, también patético.



No dejaba de ver al castaño, lucia tan feliz al ver una película romántica, de hecho, la mayoría de películas que buscaba entre canales televisivos, eran de aquella categoría, las películas de acción las esquivaba por completo, y si no encontraba lo que buscaba, empezaba con un ataque de temblores, groserías, y autolesiones como jalarse el cabello. En el momento en que empezaban los daños a sí mismo, Brahms intervenía enseguida, tomándole las manos e intentando hacerlo entrar en razón, el azabache admitía que no fue para nada fácil tranquilizar a Billy, no estaba seguro como debería de calmar a alguien que sufría de esos extraños ataques, sin embargo, se sintió aliviado al hacerlo, logro encontrar una de aquellas películas que le encantaban a Billy. El castaño tuvo un cambio brusco, de estar como loco diciendo cosas sin sentido, —más de las que usualmente decía— paso a no decir ninguna sola palabra que no sean parte de los diálogos de aquella película, tal parece que la conoce.


—Ella no tiene voz, ella no sabe hablar, a ella le cortaron la garganta—mencionaba Billy, mientras sus brillosos jades se dirigían al rostro del azabache, quien enseguida aparto su rostro para tener su vista en la película.


—Es muda Billy, creo que le cortaron sus cuerdas vocales.


—¿Cuerdas vocales?—pregunto el castaño, aún más confuso.


—Son cuerdas que tenemos en la garganta para poder hablar, y que si tú no las tienes, no puedes hablar como ella, ¿Lo entiendes?—pregunto el de ojos oscuros, echándole una mirada al castaño, el cual volvió a ver la película teniendo su cabeza ladeada.


—Sí, Billy entendió.


Billy volvió con su concentración en la película, mientras que Brahms volvió a concentrarse en aquellos jades que lo tenían completamente atrapado, aunque luego se concentró en otras cosas, como el rostro del castaño, sus cabellos, sus acciones, como el llevarse palomitas de maíz a la boca, tocar sus labios con los dedos, o también morderse las uñas de estos. Repentinamente, el castaño dirigió aquellos ojos que tanto observaba hacia él, no logro ser rápido en reflejos al querer volver a ver el televisor, Billy ladeó su cabeza ante aquella acción, pero simplemente le ofreció palomitas al azabache, creyendo que quizás era eso lo que quería, claro que Brahms las acepto con vergüenza por ser descubierto, aunque al menos el castaño no se percató de que es lo que exactamente Brahms buscaba al quedárselo mirando de aquella manera, ni él mismo lo sabía, estaba tan confuso.


Volvieron a mirar la película, como si nunca hubiera sucedido lo de las miradas. Brahms intentó con todas sus fuerzas concentrarse solo en aquella película, e intentar no dirigir sus ojos hacia aquel castaño, pero sus esfuerzos de nada sirvieron al sentir aquel peso en su brazo, mismo peso que antes había experimentado en la noche, era inevitable el echarle una mirada, él estaba reposado sobre su cuerpo, con la cabeza en su hombro, lucia tan tranquilo, a pesar de que esa acción volvía al azabache inquieto, los dedos de su mano fornida jugaban entre sí, podría decirse que hasta se había olvidado de respirar, no estaba seguro del porqué le sucedía aquello, de lo que si estaba seguro, es que le sucedía cuando tenía a aquel castaño de aquella manera tan cerca.


—You'll... never know... just how much I miss you—aquellos murmullos eran suaves y bajos, pero eran entendibles, o al menos, Brahms entendía perfectamente a que venían aquella baja voz, se debía a la película—You'll never know just how much I care... And if I tried, I still couldn't hide my love for you.


La escena de la película era muy ficticia, al mismo tiempo, llamativa, el ver como una humana y una criatura bailaban a la par, podría considerarse dulce, sabiendo el contexto de la película. Por más extraña que sea, era maravilloso aquel filme, por más raro que sea, por más que sea muy distinto a lo que estaba acostumbrado, a pesar de que sea completamente lo contrario con lo que fue criado, ¿Seguía refiriéndose a la película?.


—You ought to know, for haven't I told you so—Billy hizo una leve pausa por la parte instrumental, pero tarareaba, hasta su tarareo se escuchaba magnífico—You went away and my heart went with you, I speak your name in my every prayer... If there is some other way to prove that I love you.


¿Cuántas veces habrá visto aquella película como para saberse la letra?, quizás muchas veces, ¿Desde cuándo se sentía tan atraído por la voz de una persona?, ni es como si el castaño intentara cantar bien, simplemente susurraba la letra de la canción por ser pegadiza, pero a los oídos de Brahms, esa voz era tranquilizadora, dulce, agradable, a pesar de saber que venía del mismo sujeto extraño que conoció dos días anteriores.


—I swear I don't know how, You'll never know if you don't know... now—finalizo de murmurar al castaño, y volvió a dedicarse a ver la película, pero el azabache aún no podía lograr ver de nuevo el televisor, no recordaba en que momento volvió a tener su atención en aquellos jades, que para su mala suerte, lo atraparon, y esta vez no aparto su mirada oscura, a pesar de ser descubierto—¿Por qué miras tanto a Billy?, no es culpa de Billy no saber cantar Shire de mierda, seguro tú tampoco cantas bien—se defendió enseguida, pensando que Brahms lo juzgaba al verlo de aquella manera.


—No, no, no es eso, solo que...


—¿Solo que qué?.


—Nada, solamente pensaba que tienes una linda voz—soltó de forma nerviosa, dirigiendo su mirada hacia la pantalla del televisor, ahora no solo estaba nervioso, sino también muerto de vergüenza por lo que dijo, sentía la mirada del castaño, esperaba que no sea una mala mirada, aunque dudaba de que no lo sea, seguramente lo esté mirando raro, o molesto, ofendido, era muy inrrepuestoso lo que dijo a decir verdad, ¿Cómo es que le dijo eso a un completo desconocido?.


—¿A Brahmsy le gusta la voz de Billy?—Pregunto el castaño, a lo cual, como respuesta, recibió un pequeño asentimiento, el cual fue suficiente como para hacerlo apegarse más al azabache—Brahmsy es lindo también, Brahmsy tiene una voz sexy.


Si antes no estaba rojo por el resfrío, ahora sí que lo estaba, de pies a cabeza, de por sí no estaba acostumbrado a recibir halagos, y que ahora lo reciba con un toque de atrevimiento. No dijo nada para responder aquellas palabras, y Billy tampoco dijo algo más aparte de eso, ambos volvieron a ver la película, pero con un punto de vista distinto.



Habrán visto más de cinco o seis películas, no lo recordaban, solamente recordaban la calidez que sintieron al volver a dormir juntos por rendirse ante el cansancio, un calor que el castaño jamás experimento, y ahora no quería dejar de sentir. A Billy le agradaba estar con su nuevo compañero, a pesar de que le resultaba un mimado y sabelotodo, si olvidaba un momento esos defectos, se encontraba con un hombre romántico que decía que su voz era linda. No era lo que pensó, de hecho, jamás había pensado en tener a alguien a su lado, ya sea hombre o mujer, no creía que le sucederían momentos parecido a una película de amor, ¿Y realmente era así?, ¿Le estaba sucediendo lo mismo que en una película?, él creía que si, y prefería quedarse con esa romántica idea. Imaginar que Brahms se quedaría, que seguiría viendo películas con él, quería seguir hablando sobre cosas que quizás no entendía, pero que aquel azabache entendía a la perfección, deseaba seguir cayendo en su cuerpo para dormir, era tan cálido, tan solo recordar su calor corporal, hacía que dibuje de forma desprolija en la nieve.


Billy había sido el primero en despertarse, había salido un rato afuera, aprovechándose de que la tormenta de nieve se calmó. Al jugar un rato con la nieve, haciendo muñecos, o dibujando en el suelo con la misma, su mente se llenó por completo de estos deseos, en los cuales, aquel hombre de ojos oscuros participaba. Seguramente ahora debería de estar despertándose, luego desayunarían juntos, comerían juntos, mirarían otra vez películas juntos, hablarían entre ellos. Le encantaba esa idea, amaba ahora tener a su nuevo compañero, o lo que el castaño pensaba que era, su pareja.


—Billy—Llamo aquella persona, de la que justamente Billy pensaba. El recién nombrado enseguida le dirigió una sonrisa, que desapareció al instante con ver las ropas abrigadas que utilizaba aquel azabache el mismo día en que lo encontró.


—¿Brahmsy quiere desayunar?—pregunto Billy, aunque sabía perfectamente que Brahms no quería eso.


—No, de hecho, quería despedirme, y darte las gracias por permitirme quedarme aquí por unos días—contesto Brahms, mientras se encontraba un tanto desanimado, la realidad es que no quería irse aún, pero tampoco es como si pudiera quedarse en casa ajena.


—¿Irte?, ¿Shire de mierda se va?, ¿Dejará a Billy solo?—empezó a decir el castaño, su rostro mostraba una expresión poco contenta. El azabache no se esperaba esas expresiones, ni tampoco esas preguntas, no creía que Billy se lo tomara a mal, hasta creía que debería de estar animado, no tendría que estar atento en atender a una persona que desconocía.


—Billy, debo de irme, mis padres me esperan, yo-


No logro terminar su discurso de despedida, recibió un frío golpe en la cara. Brahms se tomó eso como un acto infantil, solo se limpió el resto de nieve de la cara de mala gana, y miro a Billy con una mueca.


—Te decía que-


Otro golpe frío, realmente era irritante estos actos.


—¡Deja de hacer eso!—su tono de voz se escuchaba furioso, porque sí, realmente lo estaba, era irritante, para colmo, ni siquiera estaba logrando que aquel castaño entre en razón. Volvió a recibir un golpe de nieve en la cara, pero este ya sería el último que soportaría. 


Brahms devolvió aquella bola de nieve. Billy se pasó la manga de su suéter por el rostro, su rostro permaneció sereno por momentos, pero luego sonrió. La mano desnuda del castaño, volvió a tomar cierta cantidad de nieve, así se la lanzaba al azabache, ahora tomándoselo como un juego.


Las nubes cubrían en su gran mayoría el cielo, aquellas mismas nubes empezaron a desprender pequeñas moléculas blancas al principio, pero que luego se iban convirtiendo en grandes cantidades de copos de nieve que caían en el suelo, volviendo la superficie aún más blanca por las capas de nieve que la cubrían. La sensación fresca iba haciéndose más notoria en el ambiente. Estos fenómenos comunes son los que se les presentan día a día en la vida de aquellos que veían los copos de nieve caer con malas caras, u otros tenían plantada una sonrisa, a algunos le gustaban aquellas clases de día, pero a pesar de su alegría al ver el día nevado, no cualquiera lo disfruta de la manera en que lo estaban haciendo aquellas personas adultas. Cantidades de nieve eran arrojadas de aquí por allá, y no solo se escuchaba el fuerte soplido de viento, también se oían las risas poco audibles por aquellas heladas brisas. Las risas extrañas del castaño, siempre era normal de escuchar, pero a comparación del azabache, era algo poco usual el escuchar sus risas, como si expresara con ellas lo bien que se la estaba pasando al seguirle el juego al castaño de ojos y suéter verde, más bien, casi ni era distinguible el estar jugando solamente porque el otro lo estaba haciendo, verdaderamente estaba jugando porque le divertía hacerlo, le hacía manifestar un extraño sentimiento que él no sabría explicar con sus palabras, pero era cercano a la típica frase "sentirse vivo". Ambos se sentían felices estando juntos, desde el castaño, que no paraba de reír estando recostado de espaldas entre la nieve, hasta el azabache que estaba arrodillado, con sus brazos bien extendidos a los lados del cuerpo de su ahora compañero Billy Lenz.


¿Compañero?, no, dudaba que podría llamarlo de ese modo con aquel inesperado beso. Tenía los brazos del castaño rodeando por completo su cuello, sus frías manos pasaban por sus cabellos oscuros, mientras que él... no estaba ni seguro de que hacer, ni del cómo reaccionar, solamente se mantenía allí, en aquella postura, estando totalmente perplejo. 


¿En serio ya no podría llamarlo compañero?.



—Ahora Brahmsy se quedará un día más—decía de forma victoriosa el castaño. Miraba por a través de la ventana de la casa la tormenta, ahora amaba demasiado el frío.


Billy esperaba un comentario por parte del azabache, pero no lo recibía, así que debió de dirigir sus ojos jades hacia él, encontrándose así a aquel hombre completamente quieto, lo miraba de una forma que el castaño no comprendía a que se debía esa mirada. No lucia contento, ni tampoco feliz, ¿Por qué lo miraba así?, al castaño no le gustaba que lo mirase de ese modo.


—¿Qué?—pregunto Billy directamente, teniendo el mismo rostro poco contento que había tenido en ese momento donde el azabache anunció que se iría.


—Nada... Solo... Pensaba—soltó el de ojos oscuro, y no era mentira, estaba pensando en lo del beso, que era lo único que su cabeza le mostraba, aquella imagen, la sensación, como su cuerpo reaccionó ante eso, recordaba su corazón latiendo a mil, así como ahora al ver cómo aquel castaño de ojos jades se acercaba a él.


—¿En qué pensaba Brahmsy?—pregunto de manera invasiva. Su cuerpo estaba al frente del azabache, mirándolo de forma fija a los ojos, su rostro seguía demostrando la misma expresión de molestia que antes.


—En el beso—confesó en un suspiro—solamente estoy confuso, es la primera vez que alguien me besa.


—Billy no entiende, ¿Por qué Brahmsy piensa estupideces?, si a Brahmsy le gusto el beso de Billy, no hay razón para pensar tanto—dijo Billy, con su rostro más suavizado, de sus labios formo una pequeña sonrisa, ahora entendía que aquel azabache simplemente estaba confuso, nada más, no había rechazado su beso, no había dicho que no le gustara su nueva relación con él, lo único que dijo, fue el estar confuso.


—Es ese el problema, no estoy seguro si me gus-


No logro terminar con lo que estaba por decir, sus problemáticas habían sido calladas por la misma sensación dulce que había sentido antes. ¿No estaba seguro de si le gustaba?, ¿O es que acaso no quería aceptar que le encantaba esa sensación?, tal vez esa era la razón por la que se encontraba confuso, él mismo se volvía así al no querer aceptarlo, le gustaba sentir aquellos labios agrietados contra los suyos, por más que esos mismos labios sean de una persona de su mismo género que es rara, vulgar, y completamente distinta a él, pero debe ser por esa misma razón que estaba interesado en aquel castaño.


—Billy irá a hacer chocolate caliente—aviso Billy, una vez que separo sus labios agrietados de los perfectos labios de Brahms. Aquello lo había dicho en un tono tranquilo, con seguridad en sus gustos y pensamiento, todo lo contrario a aquel azabache—si Brahmsy quiere saber si le gusta el beso de Billy o no, que Brahmsy le diga a Billy, así Billy vuelve a ayudarlo con su estúpida crisis.


—Claro... ¿Cariño?—dijo, estando algo dudoso de sus palabras, puesto que no estaba seguro si estaba haciendo bien en decir ese apodo tan pronto, hace tan solo unos minutos que son una clase de pareja, sin embargo, olvidaba que a aquel castaño no le disgustaba para nada lo que Brahms creía que era "incorrecto", es más, por aquellos ojos brillantes, suponía que le había encantado que lo llamé así.


El castaño volvió a tomar la iniciativa para dejar un pequeño beso en aquellos labios perfectos, esta vez, como una muestra de cariño por aquel apodo. Luego de aquello, cumplió con su palabra de ir a la cocina, mientras Brahms lo veía irse, al principio se le veía igual de serio que antes, pero luego sus labios formaron una pequeña sonrisa inconsciente, una de aquellas sonrisas que eran correspondientes a un loco enamorado.


Ese mismo día, habían hablado mientras bebían chocolate caliente, después de todo, ahora que serían una pareja, necesitaban conocerse más. Brahms hablaba sobre su familia, en que entorno vivía, su trabajo, y claro, de los problemas que tenía en sus días cotidianos, problemas que Billy llamaba "tontos", y en cierta parte tenía razón, eran problemas estúpidos, podría irse de su casa si tanto le desagradaba aquellos conflictos, pero Brahms se volvió tan dependiente de sus padres, que no estaba seguro si le irá bien en eso de vivir él solo, sin ninguna clase de compañía, en cierta parte, este pensamiento le aterraba.


Billy, a comparación de Brahms, no hablo mucho de su vida, solo volvió a decir sus gustos por las películas, la música, lo que hace para divertirse, y nada más, solamente eso, ni siquiera hablo sobre algún tipo de trabajo de medio tiempo, o ni menciono nada sobre su familia. Estos detalles claramente llamaron la atención del azabache, y pregunto sobre las dudas que tenía, aunque las respuestas nunca llegaron, recibió un cambio de tema brusco, dando a entender que no debería volver a preguntar por ello, al menos por un tiempo, quizás más tarde el castaño quiera decirle su posible mala relación con sus parientes.


La charla se había extendido aún más, pero esta vez, de cosas que no tenían relación con malos momentos, problemas, y secretos, eran conversaciones normales de gustos y preferencias, esta vez, era Brahms nuevamente el que más hablaba, sobre todo de libros que toda su vida leyó, aunque intentaba hablarle a Billy de los que tenían una historia, para que el castaño se interese más por la charla, lo cual estaba logrando al darle un pequeño resumen de lo que trataba la historia, claro que la misma era una de amor. Brahms no recuerda si esa es la única que leyó en su vida, puesto que la mayoría de libros, eran mucho más educativos que narraciones de historias interesantes, aquel libro narrativo, lo habrá tomado del estante de su madre, ya que ella era la única que leía esa clase de libros, pero luego, su padre le había dado otra clase de libros nuevamente, los que menos llamaba su atención, sin embargo, que igualmente leía para ser un buen ejemplo de hijo. Ahora mismo se arrepentía de esta decisión, hubiera sido mejor seguir leyendo de aquellos libros para mínimamente poder seguir teniendo una conversación que haga brillar aquellos jades, le fascinaba verlos de ese modo, tan brillosos, llenos de interés, fijados solamente en él para escuchar la llamativa historia.


—¿Bailar?—pregunto Billy, interrumpiendo la redacción, ya que una cierta parte de la misma era lo que le acusaba curiosidad—¿Eso que hicieron la cerdita muda y la criatura de esa película que Brahmsy y Billy vieron? Ah, y en la que Brahmsy dijo que Billy tiene una linda voz.


La risa de Brahms salió de forma involuntaria. La manera en la que se había avergonzado tanto solo por decir un halago, era algo que ahora le pareció ridículo.


—Sí, eso mismo Billy, ellos bailaron en un gran salón, con antifaces, porque era la temática de la fiesta—contesto Brahms, pero aún notaba el cómo Billy se encontraba pensativo—¿Qué pasa?.


—¡Espera!—lo detuvo, haciendo que el azabache se sobresalte por el repentino uso elevado de su voz.


El castaño se levantó de su silla mecedora, haciendo que esta vuelva con movimientos de adelante hacia atrás rápidos, Brahms mantenía sus ojos oscuros en cada movimiento realizado por Billy, algo curioso por saber que era lo que buscaba, ya que había entrado en aquel cuarto que estaba sin uso actualmente, y escuchaba algunos golpes de objetos haciendo contacto con el suelo, o hasta algunas quejas de Billy acompañados de insultos, esto dando a entender que quizás se lastimó en medio del desorden que hacía.


Brahms se levantó de su asiento, pero fue tarde como para saber que era lo que hacía Billy. El castaño se acercaba a él, con un objeto entre sus manos que Brahms reconoció enseguida, era una radio.


—Brahmsy y Billy ahora pueden también hacer lo mismo—dijo el castaño con una gran sonrisa, y aquellos ojos jades iluminados.


—¿Bailar?—pregunto Brahms con su cabeza ladeada, y no muy convencido por esta idea—no estoy seguro, nunca baile en mi vida, y no me gustaría que-


—shhh—calló el castaño, mientras su dedo índice tocaban aquellos labios que pudo haberlos cerrado con un beso—a Billy le importa un carajo lo que vas a decir, Billy quiere bailar con Brahmsy y punto.


Brahms se mantuvo en completo silencio. Billy sonrió ante su logro, así que dejó de silenciar al azabache, así esta vez ponía el objeto que había encontrado sobre la silla mecedora, ambas miradas quedaron concentradas en aquel objeto por largo rato, hasta que Brahms le dirigió su mirada a Billy.


—Si, Billy no sabes como mierda se usa esa cosa—dijo el castaño, haciendo que esta vez sea Brahms el que tome la radio entre sus manos, Billy miraba cada acción que realizaba el contrario, así entendía el uso del objeto, pero en definitiva no entendía como hacerlo, parecía algo simple para el azabache, sin embargo, para él, eran muchos pasos a seguir—definitivamente Billy no entiende una mierda de como se usa eso.


—Es fácil, solo lo enciendes, mueves la antena, y buscas la transmisión que quieres.


Al ver el rostro confuso del castaño, comprendió que el mismo no había entendido nada aún, a pesar de que sean cosas sencillas de entender.


Don't cry, snowman, not in front of me

Who'll catch your tears if you can't catch me, darling?

If you can't catch me, darling


—Deja esa, es perfecta—dijo Billy enseguida, aunque Brahms no estaba muy convencido.


—¿Seguro?, puedo buscar otra música si es que quieres.


—Billy está seguro.


Don't cry, snowman, don't leave me this way

A puddle of water can't hold me close, baby

Can't hold me close, baby


Billy ya se encontraba moviéndose levemente, y escuchaba de forma atenta las hermosas letras de la canción, hasta que su mirada se cruzó con el rostro de Brahms, un rostro que mostraba claros signos de inseguridad, que estaba fijada en la radio. De alguna manera, Billy no lo sentía igual a cuando jugaron a las afueras de la casa entre el frío conjunto de copos de nieve, parecía otro Brahms distinto, un Brahms que a Billy le fastidiaba ver por alguna razón. El castaño acercó su mano a Brahms, el azabache se quedó mirando aquella acción sin comprender, hasta que luego entendió que significaba esa acción, Billy estaba haciendo de aquellos ademanes cuando deseas invitar a alguien a bailar.

I want you to know that I'm never leaving

'Cause I'm Mrs. Snow, 'til death we'll be freezing

Yeah, you are my home, my home for all seasons

So come on, let's go


El azabache tomo la mano de Billy, no muy convencido, puesto que no había bailado nunca con alguien aquellos tipos de canciones, de hecho, ningún tipo de canción, él no era de bailar, jamás creyó que lo haría en ese momento, y menos con una canción que en su cabeza seguía asegurando que le disgustaba.


Let's go below zero and hide from the sun

I love you forever where we'll have some fun

Yes, let's hit the North Pole and live happily

Please, don't cry no tears now, it's Christmas, baby


Billy posó su otra mano sobre el hombro de Brahms, mientras tenía una gran sonrisa en su rostro al ver que el contrario acepto el querer bailar con él aquella canción cuyas letras eran magníficas. El castaño pensó que Brahms también pondría su mano libre de la misma forma que él lo hacía, pero en lugar de eso, sostuvo su cintura, Billy debió de admitir que aquella acción lo hizo ruborizarse.


My snowman and me

My snowman and me

Baby


El primero en dar el primer paso, así comenzaba el inicio del baile, fue el castaño, dando pequeños movimientos típicos de un baile, paso atrás con una pierna, paso adelante, y así, algo simple y sencillo.


Don't cry, snowman, don't you fear the sun

Who'll carry me without legs to run, honey?

Without legs to run, honey


Billy guiaba a Brahms en todo el transcurso de aquella danza, que era tranquila y lenta, se tomaban su tiempo por el ritmo lento, pero luego, los pasos lentos por la vergüenza de hacer algo mal, como pisarle los pies a la persona con la que bailaban, ahora eran pasos confiados que disfrutaban de estar en aquellos movimientos repetitivos que ayudaban al desplazamiento, haciendo que se muevan en círculo en distintas partes de la sala.


Don't cry, snowman, don't you shed a tear

Who'll hear my secrets if you don't have ears, baby?

If you don't have ears, baby

I want you to know that I'm never leaving

'Cause I'm Mrs. Snow, 'til death we'll be freezing

Yeah, you are my home, my home for all seasons

So come on, let's go


Brahms cambio el rumbo de pasos repetitivos al hacer que Billy de una vuelta, el castaño rio por aquella acción repentina, era la primera vez que soltaba una risa de cerdo de forma involuntaria, también era la primera vez que se avergonzaba por hacerlo, y era la primera vez que escucho una leve risa, la cual no parecía estar burlándose de él.


Let's go below zero and hide from the sun

I love you forever where we'll have some fun

Yes, let's hit the North Pole and live happily

Please, don't cry no tears now, it's Christmas, baby


—Tienes una risa muy linda cariño—halago Brahms, así la autoestima del castaño no caía drásticamente por pensamientos tontos como "arruine el momento perfecto", porque no era así, al menos no para Brahms, el momento seguía siendo muy especial para él, y siempre lo recordaría con amor, ya que nunca había bailado en su vida, era la primera vez que lo hacía, y realmente disfrutaba de hacerlo, más si se traba de bailar con aquel castaño de ojos jades del cual ya admitía estar enamorado.


My snowman and me

My snowman and me

Baby


Billy abrazó el cuello del azabache, así lograba besar aquellos labios que empezaba a adorar con toda su alma. Brahms aún no estaba acostumbrado a recibir aquellos repentinos besos, sin embargo, no emitió queja alguna, es más, correspondía aquel beso, mientras sus dos manos tomaban la cintura del castaño. Sus pasos quedaron estáticos, y permitieron que la música aún siga llenando el ambiente de esa dulce melodía.



El día estaba bastante tranquilo, había señales del que el sol salió, ya que la poca cantidad de nieve era reconocible enseguida, pero lástima que aún más copos caían del cielo. El azabache siempre estaba concentrado en como estaba el día, y en ese momento, no era la excepción, aprovechó el descanso del castaño, quien estaba durmiendo en la silla mecedora, para salir a comprobar cómo se encontraba el pronóstico de ese día. Si Billy lo viera ahora mismo, seguramente le disgustaría, y haría lo posible para hacer que vuelva a entrar a la casa, al castaño claramente seguía sin gustarle la idea de que Brahms deba de volver a su hogar, pero no podía mantenerlo en su casa por siempre, Brahms algún día debe de volver a su hogar, y ese día llegaría pronto, quizás el azabache debería de pensar varias veces las palabras que utilizaría en su despedida, así Billy no se alteraba tanto, después de todo, no es como si dejaría verlo, lo visitaría cada vez que pueda, después de todo, había muchos días que tenía libres, le gustaría pasar esos días solamente con él.


Avanzó algunos pasos, y no tardó en encontrarse con una gran diferencia poco usual entre la nieve.


Sí, exacto, un dibujo hecho en la mismísima nieve del suelo, un dibujo que el azabache estaba seguro de que había hecho cierto castaño que ahora se encontraba durmiendo al calor de la chimenea.



Había tardado mucho, puesto que debía de tomar varias bolsas con la mercadería comprada, antes de lo sucedido, si, se refiere a aquel choque, pero que ahora en lugar de tomarlo como un suceso desafortunado, lo tomó como la cosa más grandiosa que le sucedió en su vida, si no hubiera sido por ese choque, no hubiera conocido al extraño Billy Lenz, aún le resultaba extraña la manera en que formo una relación con aquel castaño, sin embargo, es sobre todo por el hecho de que Billy es un hombre, eso fue lo más chocante para Brahms, nunca experimentó estar con nadie, ni con una mujer, pero él creía que le gustaban, aunque no es como si le gustaran los hombres ahora mismo, solamente se enamoró de Billy, lo cual es tan raro, no se quejaba, ya que realmente no le importaba el hecho de que Billy sea hombre, le daba igual, le gustaban las actitudes tiernas que podría tener al mirar una película, al bailar, o hasta cuando hacia aquellos muñequitos de nieve sobre el marco de la ventana, eran tan ridículos, pero que igualmente no podía evitar hacer una sonrisa. Si hubiera estado con una mujer, ¿Vería aquellas cosas?, lo dudaba, hasta muchas veces temía de encontrarse con una mujer con la misma actitud que su madre.


—¡Shire de mierda se tardó mucho!—reprochó Billy, al apenas ver al azabache entrando a la casa.


Brahms soltó un leve suspiro cuando su mirada se cruzó el rostro molesto del castaño, lo único que hizo para calmar aquella molestia, fue el dejar una de las bolsas en el suelo, para permitirle extender una de sus manos hacia el castaño, así acariciaba su mejilla, un método el cual siempre funcionaba.


—Perdón, las bolsas eran muy pesadas, y quería traer todo aquí—explicó el azabache, mientras observaba cómo el castaño apegaba su rostro a la mano que transmitían aquella cálida sensación tranquilizadora—además, tómalo como una paga por dejar quedarme aquí, así no debes de salir a comprar con este frío, dudo que a mis padres les moleste cuando regrese a casa.


—¿Eh?, ¿Brahmsy?, ¿Casa?, ¿Regresar?—pregunto Billy de forma apresurada, nuevamente teniendo aquel ceño fruncido, y mirando a Brahms con una cara confusa ante lo dicho.


—Si Billy, casa, en algún momento debo volver, así llevo el auto de mi padre y- ¡Ah!, ¡Mierda!.


Brahms se apartó enseguida de Billy, sostenía su mano con leve presión y aguantaba unos quejidos más. Sus ojos oscuros veían atentos la línea roja que recorría toda su mano, luego se dirigieron hacia aquel castaño que conservaba una mueca, y un clima frío en sus ojos.


No dejaba de ver la venda que tenía en su mano, aún sentía el leve ardor de la herida hecha por dientes, su rostro no se relajaba, se supone que cuando escuchas una canción que te guste, tu cuerpo vuelve a estar calmado, olvidando todo lo que te rodea, o todo lo negativo que alguna vez te sucedió, sin embargo, para Brahms no era así, ni el calor de la chimenea, ni los movimientos de la silla mecedora, ni la música de fondo hacían que su rostro se ablande, ni tampoco el tener a cierto castaño sobre él, bien acurrucado, y con su rostro escondido por debajo de la cobija que cubría a ambos.


Oh, the weather outside is frightful

But the fire is so delightful

Since we've no place to go

Let it snow, let it snow, let it snow


—¿Brahmsy sigue molesto con Billy?—pregunto Billy por debajo de la cobija.


—Sí, muy molesto—contesto Brahms entre un suspiro. Sentía como el castaño se acurrucaba más en él, pero aun así no lo perdonaría.


It doesn't show signs of stopping

And I brought some corn for popping

The lights are turned down low

Let it snow, let it snow, let it snow


—Brahmsy, Billy te ama mucho.


—Sí, claro, ¿Lo de la mordida es una prueba de ello?—pregunto Brahms, soltando una risa que no le producía ni una pizca de gracia.


El castaño saco su cabeza al exterior, mostrando sus rizos y su rostro de cachorrito regañado.


—Billy ya pidió perdón.


When we finally kiss goodnight

How I'll hate going out in the storm

But if you'll really hold me tight

All the way home I'll be warm


—Un perdón no me basta, quiero saber por qué carajos me mordiste—dijo Brahms, al mismo tiempo que cruzaba sus brazos.


—Porque... Porque... Billy... Brahms... No, no, no, no, no—dijo el castaño repetidas veces, tomando repentinamente las mejillas del azabache, el cual ahora miraba confuso al castaño—Billy no quiere que Brahmsy se vaya, Brahmsy no puede abandonar a Billy, Billy, Billy, Billy, tonto Billy, Billy tonto, lo ama mucho, Billy es un tonto.


The fire is slowly dying

And my dear, we're still goodbying

As long as you love me so

Let it snow, let it snow, let it snow


Odiaba la manera en que Billy empezaba a reaccionar, no porque sea un fastidio, era por el hecho de que no le gustaba que el castaño se dañe así mismo con tirones de cabellos, ante aquella situación, debía de tomar sus manos, y luego abrazarlo, no era la primera vez que Billy empezaba a tener esos ataques, ya había sucedido antes, y fue en ese momento que descubrió lo mucho que le encantan las caricias al castaño.


—Billy, cariño, ¿Puedes escuchar la canción?.


El castaño se concentró en la música olvidada que estaba siendo transmitida por aquella radio que él mismo había puesto, ya que intentó calmar el enojo del azabache de aquel modo, aunque no dio resultado.


He doesn't care if it's in below

He's sitting by the fire's gloosy glow

He don't care about the cold and the winds that blow

He just says, let it snow, let it snow, let it snow, let it snow


—¿Qué tiene la canción?—pregunto el castaño un tanto confuso, y al mismo tiempo, poco animado por la discusión que tuvo con Brahms.


—Me encanta, eso es lo que tiene, y es especial para mí, así que te la dedicó a ti—contestó, teniendo una pequeña sonrisa que transmitía calma en Billy, ahora no lo miraba con aquel rostro de lo que él creía que era "odio", volvía a verlo con una sonrisa, esto hacía que esté menos alterado.


Ooh, wee, goes the storm

Why should he worry when he's nice and warm?

His gal by his side and the lights turned low

He just says, let it snow, let it snow

I don't care


—¿Dedicársela a Billy?—volvió a preguntar el de ojos verdes.


—Sí, es como en la película que vimos, de la chica muda y la criatura, la mujer canto una canción que demostraba su amor por la criatura, le dedico esa canción, y yo te dedico esta canción como muestra de amor—explico el azabache, mientras acariciaba la mejilla de Billy nuevamente, pero no con la mano que estaba lastimada, ya que la textura de la venda podrían serle molesta al castaño.


The weather outside is frightful

But that fire is, mmm, delightful

Since we've no place to go


Billy cerro sus ojos para disfrutar de la letra de la canción, también de aquellas caricias que amaba, esta vez no cometería el error de morder al azabache, tampoco tenía razón para hacerlo ahora, ya que estaba tranquilo, aunque jamás debería hacerlo de nuevo, por más que sea algo que hacía por algún instinto extraño que tenía, no pensaba las cosas que hacía, la poca normalidad que tenían sus acciones, no eran vistas con conciencia, y menos las pensaba ahora, el sabía que era un rarito, no era una persona normal, y dudaría que algún día lo fuera, por esa razón no quería perder a Brahms, no quería que este lo abandone.


Let it snow, let it snow, let it snowIt doesn't show signs of stopping

And I brought lots of corn for popping

The lights are way down low

So, let it snow, let it snow, let it snow

Let it snow


Era la única persona que lo hacía sentir normal, el estar sentado sobre su regazo, recibiendo caricias y cariño, era algo normal en personas, demostrar cariño, recibirlo, y eso fue lo que nunca se le había sido concedido, hasta ahora, ahora tenía a aquel azabache que le demostraba cariño.


When we finally say goodnight

How I'll hate going out in the storm

But if you'll only hold me tight

All the way home I'll be warm


Billy mostró el color jades de sus ojos, así estos mismos se iluminaban al ver aquellos ojos oscuros que no apartaron su mirada ni un momento de él. El castaño le dedico una pequeña sonrisa, y se había acercado al rostro ajeno, queriendo demostrar una muestra de cariño tierna, pero se le habían adelantado, fue aquel azabache quien dio esta muestra de cariño por primera vez. Billy se sorprendió, ya que no se esperaba para nada que Brahms bese sus labios, pero ahora ya sabia el porqué jamás había dado el primer beso.


Brahms no sabe besar, era jodidamente brusco haciéndolo, pero estaba claro que Billy no se quejaría por aquel detalle, pero más adelante debería de enseñarle al azabache como es que se debe de besar.


The fire is slowly dying

And my dear, we're still goodbying

Long as you love me so

Let it snow, let it snow, let it snow



El sol se presentaba mucho últimamente, aunque el frío seguía allí, parecía jamás irse, Billy quisiera que esto último sea una metáfora a otra clase de realidad, lástima que no sería así, daba lástima tener sus ojos complementé aguados, sus dedos jugando entre sí sin detenerse, y los labios más lastimados de lo normal, no había logrado dormir bien, ya que sabía que sería ese mismo día uno de los peores, debía de admitir que en su vida tuvo que pasar por cosas mucho más dolorosas, sin embargo, aún le dolía, por más pensará que esto era algo pequeño a comparación de muchas otras situaciones, su dolor no disminuía.


—Billy, cariño, ya hablamos de esto—dijo el azabache, el cual salió del vehículo que había logrado hacer funcionar, tal parece que no estaba muy dañado, así que no sería problema volver en el mismo hacia la casa de sus padres, el único detalle que lo mantenía allí, es el hecho de que odiaba que su novio esté llorando.


—¡Ojalá que Shire de mierda choques cuando se vaya a la casa de sus malditos padres!, ¡Ojalá a Heelshite le regañen bien feo sus papis por irse y romper el estúpido auto!—gritaba el castaño, sin parar a tomar un bocado de aire que realmente necesitaba por tantos gimoteos dados. Brahms soltó un leve suspiro, y debió de acercarse a Billy para tomar la mejilla del mismo con esfuerzo, puesto que el castaño forcejeaba para que no lo tocara, lo cual no funcionó, ya que ahora estaba apegado a aquella mano que le proporcionaba cariños—Billy odia a Shire de mierda, lo odia mucho—murmuro en voz baja. Apego más la mano de Brahms a su rostro, deslizando la misma hacia su boca, sus dientes se apoyaron en la piel de aquel azabache que miraba sus acciones, pero sin reaccionar de mala manera.


—No Billy, sin morder cariño—le regaño de la forma más gentil posible. 


Billy hizo una mueca, y dejo de apoyar sus dientes en la mano de Brahms, en lugar de eso, volvió a hacer que este acaricie su mejilla con el mismo cariño que antes.


—No voy a abandonarte, luego vendré aquí, ¿Si?.


—Púdrete shire de mierda, vete al maldito infierno—siguió insultado el castaño, esto hizo que Brahms suelte un suspiro visible en forma de humo blanco generado por el aire frío.


—Mira Billy, haremos algo—dijo el azabache, ganándose por completo una atenta mirada de color jade. Brahms aprovecho que la atención de Billy estaba en él, así le mostraba como se quitaba la bufanda de lana que estaba cubriendo su cuello—esta es una bufanda que me dio mi madre, ella dijo que le fue difícil hacerla, ella me mataría si no la traigo de regreso—mientras explicaba esto, el azabache cubría el cuello desnudo de Billy, el cual escuchaba muy atento las palabras—te la dejaré a ti, así sabes que volveré.


Billy miró por largo tiempo la bufanda, para luego ver al azabache con una sonrisa que hace ya rato no demostraba. Al ver esto, Brahms también dejo que de sus labios se forme una sonrisa. Acercó su rostro al de Billy, teniendo unas intenciones que eran entendidas de forma clara, pero el castaño lo detuvo, poniendo su dedo índice en sus labios, esto desconcertó al contrario.


—¿Qué pasa ahora?.


—Primero besa aquí—pidió Billy, mientras mostraba su mano en una postura ahuecada, esto hizo que Brahms entrecierre sus ojos, y se quede mirando a Billy por largo rato, mientras este soltaba leves risas de cerdo. Sí, esa fue la manera en que Billy le estuvo enseñando a besar—oh vamos Brahmsy, no es culpa de Billy que seas tan mierda besando.


Brahms solo seguía irritándose por las burlas que el castaño seguía diciendo por algo tan tonto, para detener las palabras bromistas de aquella boca parlanchina, el azabache tomo a Billy de la nuca para besarlo, pero esta vez, con brusquedad. Ya que él no sabía besar, ¿Por qué no darle esos supuestos besos bruscos a su novio como despedida?.



La carretera estaba casi despejada, no porque pasaran algunos autos, era todo lo contrario, no era visible ningún vehículo, la palabra "casi" viene de la nieve que se encontraba en algunas partes de la carretera, pero no de una forma que pudiera ser perjudicante para un conductor, esto era algo positivo para el azabache que conducía con una mano, su mano libre pasaba por sus labios lastimados, aún sentía un leve sabor metálico en ellos, esto se debía a la mordida que su novio le había dado, ahora tenía anotado en su cabeza, que la próxima vez, no tendría que besar sin gentileza al castaño, ya que este muerde, sin embargo, no solo tenía sus labios lastimados por la mordida recibida, también sus labios fueron lastimándose con cada beso de despedida que se había dado con Billy, sí, fue doloroso, pero al menos fueron besos que siempre recordaría, es más, no podía dejar de pensar en aquellos besos, los necesitaba, era una necesidad tenerlos, o tenerlo a él era una necesidad, no había pasado mucho que prendió camino a su casa, pero ya sentía un peso al alejarse de Billy, sería un día en que no verían películas juntos, que no escucharía su voz, que no bailarían, que no acariciaría aquella cabellera castaña, era demasiado lo que ahora extrañaba, y eso que en realidad debería de ser al revés, debería de estar pensando en llegar a su hogar, era lo que muchas personas que pasaron por estas situaciones piensan, el regresar a su hogar, estar tranquilos, y, sin embargo, Brahms no quería regresar a su hogar, estaba intranquilo.


"—Se recomienda tener cuidado, aun el paciente que se considera el más peligroso del psiquiátrico más conocido de toda Canadá anda suelto por allí. En Inglaterra hubo un caso reciente en el que se cree que el paciente es reconocido por el nombre Bill-"


And all this time I have been lying

Oh, lying in secret to myself

I've been putting sorrow on the farthest place on my shelf

Da-di-da

And I was running far away, would I run off the world someday?

Nobody knows, nobody knows

And I was dancing in the rain, I felt alive and I can't complain

No, take me home, take me home where I belong

I got no other place to go

No, take me home, take me home where I belong

I got no other place to go

No, take me home, take me home where I belong

I can't take it any more


Brahms cambio de canal, no se había percatado que la radio solo transmitía una noticia que no era de su interés, escucho un momento la música que ahora llenaba el auto para que no este vacío en silencio. El azabache le permitiría a Aurora cantar esa dulce canción solamente por esta vez.



La bienvenida a su hogar era como se lo espero, recibiendo un fuerte abrazo de sumadre, y llevándose regaños de su padre por lo arruinado que se encontraba el vehículo, luego su madre se le uniría. Brahms solo espero a que terminaran de decir todo lo que tenían que decirle, después de todo, de nada servía explicarles como fue el choque, parecía más fácil simplemente estar enojados con él antes que preguntarle como estuvo estos días que no se vieron.


El señor Heelshire salió de la casa, —claro que no podía faltar la acción de azotar la puerta— así volvía a ver el estado del auto, mientras que la señora Heelshire se disponía a seguir a su marido por detrás, a pesar del mal humor que cargaba el mismo. Listo, ellos se fueron, pero aun la paz no estaba en el cuerpo de Brahms, decidió ir a la cocina para beber un beso de agua, pero se encontró con una inesperada visita.


—¡Brahms!, que suerte que estás bien, creí que ya eras un cubito de hielo—dijo un chico que dejo su labor para acercarse al azabache, y extenderle la mano a modo de saludo, este saludo fue aceptado con el de ojos oscuros sin ningún tipo de molestia, era todo lo contrario a la molestia—¿Qué tal estás?, ¿Qué sucedió con el auto?.


—Malcom... Bueno...—balbuceo Brahms, mientras se rascaba la nuca—creo que escuchaste lo que le dije a mis padres, tuve un choque, estaba algo distraído, la nieve me tapaba la vista del camino, y para colmo, un auto conducía en sentido contrario, salí de la carretera, choque con un árbol, y luego perdí la conciencia—explicaba el azabache de la forma más resumida posible, mientras ahora pensaba en como redactar el dónde se estuvo hospedando todos estos días.


—Valla... No fue para nada tu día de suerte—demostró su asombro Malcom ante la explicación que su amigo le estaba dando, no llegaba a entender de todo como es que los Heelshire mayores no mostraron más de preocupación por su hijo, o bueno, la señora Heelshire si estuvo preocupada, y Malcom lo sabía, a quien no comprendía para nada, era al señor Heelshire—¿Y dónde estuviste?—al haber hecho aquella pregunto, primero recibió bastantes balbuceos que le hicieron mirar al azabache con una ceja enarcada.


—alguien me ayudo, es como un amigo por decirlo así—respondió finalmente el azabache, luego de tantos balbuceos por los nervios.


Brahms estaba esperando otra pregunta de Malcom, sin embargo, en el momento en que su amigo abrió la boca, un grito furioso proveniente de las afueras los tomaron por sorpresa a ambos. Era el señor Heelshire. Debieron de salir para saber que es lo que sucedida, aunque el llamado solo fue para el hijo de los Heelshire, Malcom igualmente le estaba haciendo compañía al azabache, así le era una clase de apoyo por cualquier posible regaño.


—Tu madre y yo estuvimos preocupados por ti, debimos de llamar a Malcom, el cual estaba enfermo, así hacía las compras de las que se supone que tú te encargarías, hacíamos todo eso mientras tú te la estabas pasando muy bien, ¿Eh?—decía el señor Heelshire, mientras su dedo índice apuntaba un dibujo que había en el parabrisas trasero. Aún había quedado algo de nieve justamente en aquella parte, y así fue como cierto castaño aprovecho esa oportunidad para hacer de sus travesuras.


"Te amo Brahmsy"


Lindas palabras que se encontraban al lado de un corazón. Esto hacía que Brahms al principio sonriera como tonto, pero luego debió de borrar aquella sonrisa enseguida, ya que la fría mirada de su padre estaba puesta en él, al igual que la mirada confusa de su madre, y por último, la mirada divertida de Malcom. 


Brahms no dijo ninguna palabra, se mantuvo con la boca cerrada. Sus pasos retrocedieron unos pasos hasta que se dio media vuelta para entrar a la casa, logro oír el suspiro de frustración de su padre, y la voz de su madre consolando a su marido. Al estar dentro de la casa, estaba por irse a su cuarto, pero una voz lo detuvo.


—Brahms, ¿No quieres pedirme ningún favor?—le pregunto su amigo, el cual lo conocía muy bien.


—Sí, ¿Puedes llevarme en tu auto antes de irte?—debió de girar su rostro para ver el rostro sonriente de Malcom, quien parecía muy divertido por toda la situación.


—Claro, equipa tus cosas Romeo, luego iremos por Greta así está enterada de todo esto y luego vamos a la casa de tu Julieta.


—Gracias—agradeció Brahms, aunque sostuvo su mirada de ceño fruncido en su amigo unos segundos, pero luego decidió seguir el camino que antes estaba haciendo, ignorando por completo el hecho de que Malcom no sabe la historia de Romeo y Julieta, y también el hecho de que Greta querrá cada detalle de como es la "chica" al igual que Malcom, ¿En serio su vida amorosa fue una noticia mucho más impactante que su accidente de auto?, bueno, no podía quejarse por esto, ya que él también pensaba lo mismo, el haber conocido a Billy fue la cosa más interesante de toda su vida, y ya no le importaba el hecho de que pudo haber muerto si el accidente hubiera sido grave, puesto que fue de esa manera que conoció a quien es su novio ahora mismo.