sex and porn ♡ kariselle

Summary

Uchinaga Aeri, la chica tímida que parecía no romper ni un plato. Yoo Jimin, la hermosa vecina universitaria de Aeri. ¿Qué tienen en común? deseo y ganas de sexo. Giselle G!P. Contenido altamente sexual. adaptación, historia original de @Yuqismil3

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

único.

Uchinaga Aeri comenzó a masturbarse a los 14 años, su primer erección ocurrió mientras usaba el celular de su padre, en él encontró una página porno.

Anotó el nombre de dicha página para ver más videos después, en esa ocasión no pudo masturbarse pues no sabía muy bien cómo hacerlo, sin mencionar que su padre entró a la habitación para pedirle el celular, ella tuvo que cubrir su entrepierna con un cojín, tratando de disimular su gran problema.

Al día siguiente, en la noche decidió volver a ver uno de esos videos, era una mujer masturbando a un chico, observando el video debajo de sus sábanas tuvo una idea.

Bajó sus bóxer hasta que su erección salió al aire e imitó los movimientos de la mujer. Movía su mano de arriba hacia abajo de manera lenta pero firme, empuñando perfectamente su erección.

Soltó unos cuantos jadeos y luego de pocos minutos tuvo su primer orgasmo.

No había durado mucho pues esa era su primer paja, aunque vaya que se sorprendió al ver la cantidad de semen que salió.

Ella había tenido algunas clases de biología en su colegio religioso, pero realmente no le hablaron mucho del tema pues estaba muy satanizado, lo veían como algo malo.

Tuvo problemas para limpiarse y ocultar todo, su madre era muy conservadora y si se enteraba que había hecho eso estaría en problemas.

Los siguientes días siguió viendo esos videos y experimentando, cometió muchas estupideces y entre ellas estaba haber metido su pene en una botella, en su mente de adolescente cachonda era una buena idea, aunque solo logró lastimarse.

Los años pasaron y Aeri tuvo novias, pero nunca una experiencia sexual.

Se convirtió en una pajera sin control, su pasatiempo favorito era masturbarse, masturbarse y jugar videojuegos.

A los 16 una familia se mudó a la casa de al lado, era la familia Yoo y esta solo se constituía por los padres y su hija, Yoo Jimin.

La chica tenía 21 años en ese entonces y dejó a Aeri babeando apenas la vio.

En un inicio era un crush normal de la adolescencia, imposible e inocente, pero al pasar el tiempo todo cambió.

Una noche, Jimin estaba saliendo de bañarse, sin usar una toalla pues estaba sola en casa. En su cuarto, se colocó un par de bragas para después recostarse a ver la televisión, con las cortinas de las ventanas abiertas. Su habitación y la de Aeri estaban a la par, por lo que la menor siempre espiaba a su linda vecina, claro que esa noche su inocente crush cambió, amó ver esos senos perfectamente firmes, los pezones de un color marrón eran hermosos y su cintura increíble, sin duda la chica no solo era linda, también era increíblemente sexy.

Aeri se masturbó viéndola, imaginó lo bien que se sentiría follar sus pechos y correrse en todo su cuerpo, amaría ver sus senos llenos de esperma.

Y desde ahí comenzó su pervertida rutina, dejó la pornografía para, en su lugar, espiar a la linda Jimin.

Eso continuó por aproximádamente tres meses, en los que Aeri cumplió al fin 18 años.


Jimin sabía de su pervertida vecina, se había dado cuenta de su acosadora mirada tres noches después de esa, amaba provocar a la "pequeña" de la casa de al lado, así que comenzó a estar desnuda más días, algunas veces hacía estiramientos estando así o con poca ropa, pero sin duda lo que su vecina más amaba era verla quitándose la ropa.

La coreana se sacaba la blusa, se estiraba un momento y después retiraba su pantalón o falda, fingía buscar cosas para permanecer más tiempo así y al final retiraba el sostén, haciéndolo (para Aeri), tortuosamente lento.

Masajeaba sus senos y les aplicaba crema humectante, todo esto mientras fingía no darse cuenta de la pervertida que la observaba.

El día que Aeri cumplió los 18 Jimin decidió darle un regalo, mientras repetía su rutina de siempre intercambió miradas con la pequeña Uchinaga.

Esta, al notar que Jimin se había dado cuenta de que la estaba viendo, se puso muy nerviosa, creía que se asustaría y le diría a todo el mundo, incluidos sus padres.

Pero contrario a todo Jimin sonrió de forma seductora y burlesca, desabrochó su sostén y acarició sus senos de manera sensual, mordiendo su labio inferior.

Podía notar desde su habitación que los movimientos del brazo de Uchinaga incrementaron, volviéndose más rápidos y necesitados.

Ella podía imaginarse lo que estaba haciendo y lo amaba.

Tomó un cuaderno en el que escribió rápidamente un travieso "¿Te gustan?", lo pegó a la ventana y esperó por la respuesta. Aeri estaba tan ocupada con su mano que solo pudo asentir frenéticamente, viendo como Jimin volvía a escribir algo.

"¿Te gustaría tocarme?" de nuevo, Uchinaga asintió sin dudarlo.

"Mis senos son para ti, pero mañana ven a mi casa, mis papás no van a estar... llega a las 6:00 pm", Aeri se obligó a escribir con una sola mano, poniendo un "claro, estaré ahí sin falta."

Jimin sonrió al leer eso, se quitó las bragas y se dio la vuelta, quedando de espaldas a la otra, se agachó con el propósito de dejarle ver su trasero y vagina perfectamente.

Uchinaga no pudo más y se corrió.


El día había llegado. Aeri se arregló y llegó puntual, tocando la puerta educadamente.

Jimin le abrió para después tomarla por la camisa y llevarla a la sala, cerrando la puerta detrás de ellas.

Hizo que Jimin se sentara en uno de los sillones, para después tomar asiento al lado de ella.

— Has cumplido los 18, ¿verdad?

— Sí, ayer fue mi cumpleaños.

— Bueno, espero que te haya gustado mi regalo, aunque no deberías estar espiándome.

— Yo no te estaba espiando, solo... es que fue una coincidencia.

— ¿Una coincidencia que pasó durante tres meses?

La menor se sintió muy nerviosa, ella se había dado cuenta, ¿cómo se justificaría?

— Y-yo realmente lo siento señorita Jimin es solo que... un día la vi por accidente y-y no pude evitar volver a hacerlo, no le diga a mi madre.

Yoo sonrió, pasó sus brazos al rededor del cuello de la más joven y tiró de ella para quedar más cerca.

— No le diré a nadie, pero tienes que hacer algo por mi.

— ¡Haré lo que sea!

La coreana mordió el labio inferior de la chica y lo lamió un poco, para después decir:

— Hace mucho que no follo, ya que eres mayor de edad... ¿por qué no me ayudas un poco?

La castaña se impresionó y excitó, sintiendo como su pene comenzaba a ponerse duro en sus pantalones.

No pudo contestar ya que cuando se dio cuenta la contraria ya estaba besándola.

Jimin mordió su labio superior para después meter su lengua, explorando la boca de la joven. Bajó su mano hasta el pantalón vaquero de la castaña, desabrochó el cinturon y bajó el cierre, metiendo su mano para sentir la erección atrapada en los bóxer.

La respiración de Aeri se estaba volviendo errática, tanto así que tuvo que cortar el beso para poder respirar adecuadamente.

La más grande tomó ventaja de eso y sacó el pene de entre los bóxer, observando el tamaño y grosor.

Escupió en su mano y usando su saliva como lubricante comenzó a masturbar a la castaña, tomando la erección firmemente, pasando los dedos por la punta para volver a bajar hasta la base.

— ¿Ya has estado con alguien?

Preguntó mientras comenzaba a besar el cuello de la más joven, sin detener sus movimientos en el falo.

— N-no, nunca he estado con alguien.

— Entonces te enseñaré a follar adecuadamente.

Volvieron a besarse, el beso era húmedo y tosco, la más joven se sentía muy excitada aunque ya no estaba siendo estimulada.

Pronto Jimin se separó de ella para quitarse la ropa. Primero se sacó la blusa que llevaba, tal y como lo hacía cuando Aeri la espiaba, se subió sobre ella y llevó sus manos a su espalda para desabrochar el sostén, lo retiró y masajeó ambos pechos.

A la japonesa comenzaba a dolerle la erección, por lo que comenzó a masturbarse un poco para aliviarse.

— Tócame no sientas miedo.

La menor hizo caso llevando ambas manos hasta los pechos de la más grande, su toque era tímido pero excitante.

Se acercó hasta su cuello y dejó un par de besos húmedos hasta bajar a su clavícula, mordió un poco al mismo tiempo que jalaba los pezones de la chica.

Lentamente bajó y tomó uno de estos con la boca, los succionó y mordió, todo esto aún aplicando masajes con las manos.

Jimin gemía levemente, amando sentir esa inexperta lengua sobre sus pezones, inconscientemente empezó a mover sus caderas, frotándose en las piernas de la castaña.

— Quítate los pantalones, mgh.

Exigió de forma demandante bajándose del regazo de la chica, la contraria hizo caso y bajó sus pantalones y bóxer, dejándolos tirados en el suelo, también aprovechó y se sacó la camisa que llevaba puesta junto con su sostén.

Jimin bajó sus pantalones y bragas, ahora ambas estaban en las mismas condiciones, la morena se sentía algo avergonzada pues era la primera vez que alguien la veía desnuda.

Se acercaron y Jimin la tomó por el cuello mientras que Uchinaga por la cintura, en medio del beso la mayor pudo sentir el miembro de la japonesa chocando contra su abdomen. Ambas caminaron hasta que la menor se recostó sobre el sillón.

— Si quieres aprender a follar bien primero tienes que aprender a comer una vagina.

La menor apoyó su cabeza en el reposabrazos del sillón, por lo que la coreana se subió sobre ella pegando su intimidad a la boca de la chica.

Aeri sin ninguna experiencia comenzó a lamer la apetitosa vagina frente a ella, no sabía qué hacer exactamente así que solo metía su lengua entre los labios y movía la lengua hacia todas partes.

La mayor se desesperó, los movimientos que la chica hacía no eran placenteros, eran demasiado torpes.

— Mira vamos a hacer esto, vas a hacer lo que yo te diga.

Aeri asintió.

— Bien, primero podrías provocarme besando, mordiendo y chupando mis muslos.

La castaña hizo caso a lo que le dijo, comenzando a mordisquear los muslos mientras dejaba chupetones.

— Abre mis labios vaginales con dos dedos y chupa mi clitoris.

Las indicaciones de la mayor eran claras y directas, lo que provocaba que Aeri estuviera fascinada y excitada con esto.

Acató la orden, usando su mano derecha para abrir los labios, mientras que con desesperación bajó la mano hasta su erección, masturbándose para calmar el dolor de su dureza.

Jimin se dio cuenta de esto por lo que se levantó y cambió de posición, formando un perfecto 69.

— Esta es tu primera vez pero me encargaré de que sea inolvidable, sigue chupando, voy a recompensarte por lo buena chica que eres.

La menor sintió como una descarga eléctrica ocurría en su ingle subiendo hasta la punta de la polla, esa chica le hablaba tan sucio que no podía evitar ponerse más dura.

Aeri posó sus manos en el trasero de Jimin para después apretarlo mientras volvía a iniciar el sexo oral.

Trataba de hacerlo lo mejor posible, sintiéndose satisfecha por escuchar a la chica sobre ella gimiendo y suspirando de vez en cuando.

Jimin decidió que ya era hora de recompensar a la chica así que tomó la dureza frente a ella para volver a masturbar a la castaña. Con un agarre firme subió y bajó su mano, escupió en la punta y junto con el presemen lubricó mejor la polla.

Acercó su boca hasta el glande y pasó la lengua por la abertura mientras hacía círculos al rededor, cerró sus labios al rededor de la cabeza y succionó fuerte.

Las piernas de la menor temblaron, de su boca salió un gemido ronco que chocó con el clitoris de la mayor, la morena se sintió motivada acelerando sus movimientos.

— Aaaah m-mete tus dedos.

La mayor habló muy apenas, pues se sentía tan excitada que le era difícil hablar sin soltar jadeos.

Uchinaga chupó dos de sus dedos tal y como había visto en un video porno e introdujo uno, al mismo tiempo la contraria metió la mitad de su falo en la boca, succionando para después volver a sacarlo.

Aeri movió su falange sintiendo las paredes vaginales junto con la humedad, movió su dedo buscando generar placer en la chica. Pronto tocó un espacio algo rugoso, las piernas de la mayor temblaron. Lo tomó como una indicación de que se sentía bien, así que acarició ese punto, pasados unos segundos metió el segundo dedo y sacando ambos embistió ese punto de placer.

Jimin gimió, teniendo el miembro en la boca.

Aeri tenía la mente algo podrida por el porno, era una pervertida y no lo podía evitar, por eso mientras realizaban el 69 no pudo evitar pensar en que una de sus fantasías al fin se había cumplido.

Al cabo de un rato la mayor terminó, la nipona se dio cuenta al sentir esas paredes casi asfixiando sus dedos, así que no pudo evitar sentirse orgullosa y feliz, ¡había hecho terminar a una chica! y por primera vez no fue en algún sueño húmedo, era real.

Jimin se puso de pie, viendo la mirada de la menor, esta estaba cargada de deseo.

Bajó su mirada, analizando sus pechos, abdomen, piernas y por último su gran miembro. Solo pudo pensar una cosa "su carita de ángel oculta muy bien lo pervertida que es."

— Me gusta tener el control... y como es tu primera vez yo haré el trabajo; siéntate y prepárate porque voy a montar tu verga.

El rostro de la castaña se tornó de color carmesí, pese a todo el porno que veía nadie nunca le había hablado así, incluso le parecía algo vulgar, pero lejos de molestarle solo logró excitarla.

Se incorporó para tomar asiento, se sentía inquieta pues al fin perdería su virginidad, tanto tiempo soñando con eso, pajeándose pensando en el momento en el que dejaría de ser una jodida virgen.

Jimin notó la inquietud de su amante y rió, le parecía inocente aunque claramente no lo era.

Se posicionó sobre el regazo de la chica, colocando sus piernas una a cada lado de las caderas de Aeri. Inevitablemente ambos centros se tocaron, sacando un gemido de la más inexperta.

Jimin rodeó la cabeza de la menor, acercándola para iniciar un hambriento beso.

—Puedo darte dos opciones... — Habló rozando los labios ajenos, provocando que sus respiraciones chocaran.

Aeri estaba tan ensimismada en el momento que no contestó, en cambio posicionó sus manos en las caderas de la mayor.

—Sé que es tu primera vez así que puedes escoger... ¿con condón o sin?

El miembro se agitó entre ellas.

—Estoy caliente pero c-creo que debemos de cuidarnos...

Jimin soltó una carcajada.

—Te estoy ofreciendo eso porque tengo un DIU, no puedo quedar embarazada.

Aeri sintió la vergüenza subir hasta su rostro.

—E-entonces en ese caso... ¿sin?

Yoo besó a la chica.

—Entonces disfrútalo, virgen.

Ambas se acercaron, iniciando otro beso desesperado, tenía un gusto salado por el oral de antes pero para ellas era delicioso.

Aeri sintió como las caderas de la contraria se movían de adelante hacia atrás, frotando su vagina con el pene debajo de ella.

La castaña cerró los ojos, concentrándose en las exquisitas sensaciones que esa chica le provocaba. Fue entonces que una mano tomó su miembro para pasar la punta por toda la hendidura, recogiendo los fluidos que ahí se encontraban y posteriormente colocándola en la entrada.

Jimin movió sus caderas con la punta del pene en su entrada provocando a la menor y a sí misma.

Las manos de Uchinaga apretaron las caderas cuando al fin sintió su pene abriéndose paso entre esas paredes tan húmedas, calientes, pero sobretodo apretadas.

El gemido que salió de su boca fue gutural, las sensaciones eran mejores de lo que había imaginado, tanto así que casi se corre, pero aguantó con todo su autocontrol, no podía permitirse correrse a la primera y decepcionar a la chica sobre ella.

—Ooh eres... tan grande, mgh.

La mayor posó sus manos en el abdomen de la castaña, apoyándose en este para saltar sobre el miembro sin dificultad alguna.

Aeri observaba todo desde su posición, dejándose controlar por Jimin y deleitándose con su cuerpo.

El cuerpo de la pelinegra estaba cubierto por una ligera capa de sudor, sus labios estaban rojos por las mordidas que les daba, esto para buscar acallar sus gemidos.

Ambos senos rebotando en la cara de la menor, su pequeña cintura luciendo espléndida entre las manos de la chica bajo ella y bajando un poco más la mirada se podía observar al miembro saliendo y entrando una y otra vez.

La mano izquierda de Uchinaga comenzó a estimular el clitoris de la chica, ocasionando que la dueña obtuviera más placer.

Aeri no podía evitar gemir, eran gemidos roncos y bajos pero que igualmente eran escuchados por la chica sobre ella.

Pasaron unos cuantos minutos para que Jimin fuera la primera en correrse y ahí fue cuando la castaña se dejó llevar, no podía aguantar más y las paredes cerniéndose en su miembro espasmáticamente no la ayudaban.

El último gemido lo dio ella, cuando soltó toda su carga cediendo ante el placer.

La mayor suspiró cuando ambos orgasmos terminaron, el semen saliendo de su interior era una sensación indescriptible.

El miembro ahora flácido salió, manchado de fluidos, Aeri se avergonzó por eso.

Sin decir una palabra Jimin se bajó de encima, teniendo las piernas algo temblorosas, recogió su ropa y sin mirar a la chica desnuda habló.

—Te diría que te bañaras aquí pero tu mami va a notarlo, no tengo un secador de cabello. — Su voz era burlona.

Aeri bajó la cabeza, se sentía como una niña al lado de esa chica, sus mejillas se tiñeron de un ligero carmín por la vergüenza.

—Aww que linda ¿te pusiste tímida? sigues siendo una chiquilla después de todo ¿no?

La mencionada no contestó.

—Bien, me voy a bañar antes de que tu semen se seque y quede pegajosa, cierra la puerta cuando salgas.

Sin más Jimin desapareció por la puerta dejando a una Aeri avergonzada. Esta alcanzó su ropa para colocársela, trató de arreglarse lo más posible sin conseguirlo pues su cabello estaba sudado y su ropa arrugada.

Uchinaga no sabía del olor a sexo sobre ella, así que salió siguiendo las instrucciones de la dueña de la casa.

Cuando entró a su casa trató de evitar a su madre, sin conseguirlo pues esta estaba esperándola en la sala.

—¿Se puede saber a dónde fuiste?

Aeri maldijo, creía que su madre no se había dado cuenta de que salió sin avisar.

—F-fui con Minjeong y Yizhuo a a comer.

—Acércate, Minjeong y Yizhuo me dijeron que no estabas con ellas.

La mujer notó el olor a sexo junto a lo mal arreglada que su hija estaba horrorizada se acercó más para saber si lo que olía era lo que ella imaginaba.

—Uchinaga Aeri me vas a explicar dónde estuviste o mejor aún, ¡¿con qué zorra estuviste?!

Aeri sabía que aunque había perdido la virginidad seguía siendo una pervertida inmadura con temor a su madre.

Esa tarde fue difícil para Aeri, quien, después de una charla sobre el porqué debía de haber esperado al matrimonio para tener relaciones, fue castigada.