Apariencias (Toll)

Summary

Songfic de la canción Behind blue eyes. Escrito en el 2010. Nadie sabe lo que ellos son en verdad, nadie conoce lo que es estar bajo su piel. Y poco importa mientras ellos estén juntos.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Tom había terminado de darse un baño. Ahora se sentaba sobre su cama con solo una toalla afianzada a sus caderas. Estaba cansado. La sensación del agua fría sobre su cuerpo tenso después de un concierto, ineludiblemente le relajaba. No iría a dormir así, sería muy descuidado e incómodo de su parte, pero quería disfrutar por un instante de aquella sensación de frescura.

Tras unos segundos, se descubrió a sí mismo adoptando una respiración acompasada. No debía dormir así, por lo que optó por levantarse y dirigirse hacia su maleta meticulosamente armada, y la cual no deseaba abrir porque se desordenaría. Sin embargo, aun así la abrió y sacó de ella su laptop. Volvió a su posición anterior, sacando esta vez el aparato del estuche y prendiéndolo.

Se entretendría un rato viendo noticias, y después se arreglaría para dormir. Ya había hecho un horario en su mente para aquellas actividades.

Entró a una de las páginas a las que usualmente acudía para ver noticias, la cual era como una revista online.

Dio una mirada rápida a los artículos, bufó con uno donde mencionaban que una cantante les había asignado el nombre de ‘aliens’ a sus fans.

—Pff, no quiero ni imaginar lo que dirán nuestras fans.

Negó con la cabeza para alejar ese pensamiento retorcidamente gracioso, y siguió mirando los encabezados de cada artículo. Hasta que detuvo la vista en uno en donde lo mencionaban… ‘¿Por qué Tom Kaulitz es un player?’ Bufó y cerró la laptop postrándose en su cama, con su antebrazo cubriéndose la cara.

Player, sex bomb, sex machine, Dios del sexo, entre otros apelativos eran los que usaban para referirse a su persona. Todos tan… absurdos. Estaba hastiado de fingir ser alguien que no era.

De hacerse el rudo, el fuerte, el chico que es capaz de acostarse con miles de chicas sin resentimiento alguno… como si siquiera pudiese acostarse con una de todas aquellas… no podría. Él no era un guitarrista de una maleband en donde tenían groupies a su disposición para cuando necesitasen ‘desfogar’. No, y no le molestaba aquello. No lo necesitaba, si iban a ello.

No sería capaz de acostarse con una chica cualquiera, una de las tantas que lo admiraban y soñaban tenerlo dentro de él. Le parecía en cierto punto halagador, pero también estremecedor. No se imaginaba con una mujer y estaba seguro que menos con una de las fans. En otras palabras, no se imaginaba con nadie más.

Suspiró. Ninguna de esas chicas, ni una sola se hacía a la idea lo complicado que era fingir ser alguien más. Al punto de rebelarse en cierto modo y actuar sin pensar como cuando decía cosas que no debía frente a las cámaras, o se comportaba como solía hacerlo al éstas no estar al acecho. Ellas no lo veían, no entendían eso, solo se fijaban en su apariencia, viendo a un ícono sexual, el chico malo en algunos casos, un personaje que habitaba en las fantasías de todas… pero solo era eso, algo falso, una idea infundada. No es que fuera a vender lo que él era en realidad, la gente no sabía diferenciar la persona del personaje, y eso les servía.

Nadie sabe cómo es

Ser odiado

Estar destinado

A decir solo mentiras

¿Quién era él? A veces dudaba de su propia identidad.

Sabía que era todo menos lo que decían de él. Esas expectativas le eran tan ajenas a su persona. Y a veces se sentía solitario, solo a veces.

Escuchó un golpe sordo y el leve crepitar de la puerta al abrirse. Una sonrisa cansada se formó en sus labios.

Sintió el roce frío de una mano sobre su piel. Movió su antebrazo para verle a los ojos. Su hermano también tenía la expresión cansada, su rostro se hallaba limpio de maquillaje y con una sonrisa siempre dispuesta para él.

Tom alcanzó la mano de Bill que le rozaba el hombro y la puso contra su rostro, percibiéndolo más cerca.

Él no estaba solo. Bill también debía fingir ser alguien más y estar en contra de su propia naturaleza.

El menor deshizo el contacto, puso la laptop en la mesilla y se situó al costado de su hermano, mirándolo de perfil, y acariciando su mejilla. Haciéndole saber que estaba ahí para él.

Los personajes que interpretaban, esos seres inexistentes, iban cayendo de a pocos, iban destrozándose mientras ellos iban creciendo. Su tolerancia iba amedrentándose, y tantos años de engaño iban haciendo mella.

Un día ellos huirían. De todo, de todos. De la mentira, del mundo, de todo lo que esté en contra. Porque ellos no solo fingían, ellos se negaban a sí mismos, negaban lo suyo, como si al resto debiera importarle, por eso mantenían apariencias, sin embargo, ya estaban cansándose.

Nadie sabe cómo es

Sentir lo que siento

Como lo hago

Y te echo la culpa

Era frustrante a niveles inimaginables el ocultar su relación. El amarse y tener que morderse los labios para no divulgarlo, contener esa rabia dentro de sí, ese dolor por el amor, no obstante, lo valía, el resto nunca entendería lo suyo, aparte sería un pacto suicida el decirlo a voz de grito. Bill repitiendo su cuento del amor verdadero, habérselo memorizado y repetirlo como autómata, ¿decir que estás a la espera de algo que has tenido desde más allá de esta vida? Tom sabía lo que Bill sentía, y le exasperaba aquello, por eso es que cuando repetía eso en todas las entrevistas, buscaba brindarle su apoyo de alguna forma, usualmente con roces furtivos.

Ellos soñaban, tenían ideas oníricas en donde podrían ser ellos mismos. Donde podrían mirarse como lo hacen en este instante, acariciarse con esa confianza, rozarse los labios con esa soltura, con ese ahínco que no tenía tinte de lujuria, sino de frustración, de coraje, de dolor, de compartir aquello mediante ese contacto.

Pero mis sueños

No están vacíos

Bill se situó sobre su hermano mientras apretaba con fuerza su mano. Como si temiese perderlo. Tom sintió la piel de su hermano aumentar de temperatura aún bajo la ropa, ya que Bill seguía vestido. Interrumpieron el beso por aire, e intercambiaron aliento frente a frente.

No existía nada enfermo en eso, nada antinatural, ¿qué acaso lo de ellos no era natural? Si había sido lo que les faltaba para complementarse, estaba en ellos aquello, no era más que otro paso para poder ser ellos mismos.

Como mi consciencia parece estar

Formaba parte de su condición. De lo que ellos eran. Aunque para el mundo sea algo impronunciable, asqueroso, anormal, despreciable, entre otros nombres.

Tom posó su mano sobre la nuca de su gemelo, y lo acercó a su rostro buscando sus labios de nuevo. Él sentía en ese beso, que quizá podría no tener moral, ni consciencia, o como lo denominase el resto. Pero a pesar de ello, seguiría amándolo, porque era parte de su naturaleza y en la oscuridad del mundo, al ocultarse de los ojos escrutadores que podrían ser capaces de lastimarlos hasta la muerte como si fuesen unos malditos enfermos, cuando nadie los ve, ellos mantendrían su relación. Protegiéndola de todos. Y no era nada extraño, porque ellos eran hermanos, que se amaban como nadie nunca podría amarlos, no eran como otras parejas, aunque hicieran cosas que usualmente hacen estas, se trataba más bien de demostrarse lo que sentían de diversas formas con la persona que había estado desde sus tropiezos, nadie podía superar aquello. La misma sangre era la que corría por sus venas.

Bill trazó un camino con sus dedos sobre el pecho de Tom, pasó su mano por su espalda y lo acercó más hacia sí; lo envolvió en un abrazo, cuando aún lo estaba besando, hizo del movimiento de sus labios unos suaves roces, y simplemente los mantuvo sobre los de Tom, inmóviles. Fruncía el ceño, sentía el pecho del otro vibrar por el llanto contenido. Abrió los ojos, y se volvió a su posición anterior, todavía manteniendo el abrazo, pasó una mano por la cabeza llena de trenzas. Hundió su nariz en el cuello del otro.

“Todas las veces que he llorado, Bill ha estado junto a mí”.

—Calma —pidió el menor en un susurro desde su posición. Tom asintió, estaba cansado, sentía que iría a explotar en cualquier momento.

Cuando mi puño se apriete, ábremelo

Antes de que lo use y pierda la calma

Tom se sentía bien, estaba protegido en ese capullo que Bill creaba sobre ellos al estar en soledad. Sentía paz. Tranquilidad de ser él mismo. Incluso al estar con personas mirándoles, Bill le daba fuerzas para soportarlo, con una mirada, un roce, una palabra, una emoción a través de la conexión, y lo mismo se daba para el otro. No estaban solos. Nunca lo estarían, y no les molestaba.

Cuando sonría, dime malas noticias

Antes de que ría y actúe como un tonto

Sabían que si perdían las fuerzas, que si estaban a punto de caer, el otro se ofrecería para sostenerlo. O sino caerían juntos. Saltarían juntos.

Tom se sentía mejor.

Si trago algo dañino

Pon tu dedo bajo mi garganta

Si me estremezco, dame una manta

Mantenme caliente, déjame usar tu abrigo

Bill lo miró de nuevo y le sonrió. Le dejó un beso sobre la frente y acarició su espalda baja con los dedos.

Tom sonrió en respuesta, porque normalmente era él quien tenía que cuidar de cosas como cuando Bill atentaba contra su salud por actuar estúpidamente, entonces Tom le hacía caldo de verduras, le preparaba un té y daba sus pastillas. Bill también lo cuidaba, en otros sentidos, porque era él quien recogía sus pedazos cuando se quebraba, y quien con su energía inagotable le hacía sonreír o exasperar.

Nadie sabía lo que era estar en su pellejo, el fingir, la frustración, el dolor, la angustia. El ser alguien, y a la vez no serlo, no frente al mundo. Nadie sabía lo que era eso. Pero poco le interesaba mientras Bill estuviese a su lado.